Dios Y Las Tragedias - Por Saúl Guevara (Estudio No. 802)

 


Cuando nos encontramos con acontecimientos como los ocurridos recientemente en mi país, El Salvador, cuando hace exactamente siete días sucedió una tragedia aérea donde resultan nueve muertos, de los cuales ocho son del lado bueno y uno del lado malo o cuando leemos de otros países donde los delincuentes viven haciendo todo tipo de fechorías sin que nada les pase, es ahí que nos surge en la mente la pregunta: ¿Por qué Dios permite las tragedias?

 Jesucristo dijo una vez, “Dios hace salir el sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos.” (Mateo 5:45). Quizás hemos sido testigos de esto más de una vez, pero, aun nos preguntamos: ¿Por qué permite Dios que a la gente buena les sucedan cosas malas y viceversa? ¿Por qué hay desastres naturales? Son preguntas difíciles de contestar y lo primero que debemos reconocer es que cualquiera que sea su razón, Dios tiene la autoridad de tomar decisiones y permitir que ciertas cosas sucedan.

 En Juan 9:2, los discípulos preguntan a Jesús acerca de un hombre ciego. Jesús respondió, “no es porque pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él” (Juan 9:3). Jesucristo explicó que este hombre era ciego para mostrar la obra de Dios. Sin importar por qué, Él explica que sucedió por una razón.

 Como ya dijimos, debemos reconocer que solo Dios tiene la autoridad de decidir y permitir que ciertas cosas ocurran. Si solo Dios tiene la habilidad de juzgar, bendecir o maldecir, entonces solo Él puede decidir cómo tratar a la gente y a la humanidad como un todo. Sin embargo, aun así, persiste la pregunta, ¿por qué permite el sufrimiento?

 La Biblia habla de un hombre íntegro que le contestó a Satanás: “Nada he traído a este mundo, y nada me voy a llevar. ¡Bendigo a Dios cuando da! ¡Bendigo a Dios cuando quita!” ese hombre fue Job (Job 1:21 parafraseado).

 ¿Qué tienen que ver estas palabras con una tragedia? Precisamente Job se encontraba en la peor tragedia que hombre alguno haya podido experimentar y la razón por la cual Satanás lo sometía a esa prueba era para demostrar que el ser humano sólo ama a Dios cuando las cosas van bien, cuando no permite nada malo en su vida; es decir, el ser humano solo tiene fe en Dios cuando evita las tragedias en nuestras vidas. Ese es el discurso que Satanás usa y en momentos como esos quiere hacernos creer que Dios es injusto.

 Veamos esto desde otro ángulo y preguntémonos: ¿por qué Dios permite que le ocurran cosas buenas a la gente? Simplemente no conocemos lo que hay en el corazón de otras personas. Solamente Dios conoce sus corazones y decide cómo responder sus oraciones.

 ¿Significa que Dios hace el bien o el mal al azar? Categóricamente no. Dios está presente en nuestras vidas y nos escucha. No obstante, hay ocasiones cuando ciertas fuerzas, ya sean del hombre o la naturaleza, son puestas en movimiento y se despliega un evento trágico.

 Vivimos en un mundo que, en general, ha rechazado seguir a Dios. Podemos rastrear esto desde el momento en que Adán y Eva estaban frente a los dos árboles uno de vida y otro del conocimiento del bien y del mal (Génesis 3:1…7). La mayoría de la gente, incluyendo los cristianos, hemos luchado para tratar de adorar a Dios de la manera que él lo desea. Intentamos incorporarlo en nuestras vidas haciéndole espacio entre la práctica de algún deporte y el trabajo, e incluso en los días feriados. Quizá usted ya haya examinado los orígenes de la navidad y su nula relación con Jesucristo. Debido a que gran parte de la humanidad ha rechazado a Dios, Él ha permitido que este mundo tome otra ruta que la deseada por Dios desde el jardín del Edén. Satanás es el dios de este mundo (2 Corintios 4:4). La selección hecha desde entonces ha sido magnificada por billones de decisiones en la historia humana, cosechando sus consecuencias naturales. 

La buena noticia es que esta época no durará para siempre. ¡Viene un tiempo en el que Jesucristo retornará y establecerá el Reino de Dios en esta tierra! (Apocalipsis 19:11…21). Hasta entonces podremos tener una relación personal con Dios a través de Jesucristo. Consideremos lo que Pablo escribió: “Por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”. Se nos exhorta a orar por todas las personas, no solo por los que piensan como nosotros. ¿Por qué? Porque Dios desea que todos vengan al conocimiento de la verdad. 

 Su deseo y su objetivo es tener una relación con cada uno. Aunque esto no tendrá su cumplimiento hasta el retorno de Jesucristo. Podemos encontrar consuelo y esperanza a través de una estrecha relación con Dios, aún en medio de las tragedias.

 Si pudiéramos hacer que no ocurra nada malo y lograr que todo lo bueno suceda a nuestro favor, entonces: ¿Para que estaría Dios y qué papel jugaría en el mundo?

 Dios es Soberano, en medio de su soberanía espera que con gratitud, podamos entender la tragedia y aunque nos inunden las lágrimas podamos entender que “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28), y lo que define Su soberanía es la posibilidad de que cosas que queremos que ocurran debemos pedírselas a Él y Él que sí es sabio decide si lo hace o no.

 Si no existieran esos momentos de dolor y de dificultad, ¿manifestaría el ser humano tanta compasión como cuando sucede un evento de gran magnitud?  Pensemos en la forma en cómo la gente se mueve y se unifica cuando hay una tragedia. ¿Es igual la manifestación de unidad, de amor y de benignidad cuando no la hay?

 El dolor, el sufrimiento, la angustia suelen hacernos preguntar si Dios anda en el avión que se cae, en el carro que choca, en el barco que se hunde. Ahora veamos la pregunta desde otra perspectiva, pensemos en los millones de aviones que no se caen, los miles de carros que no chocan, los barcos que no se hunden que son la gran mayoría, entonces ¿en esos anda Dios? de ser así, por un asunto estadístico tendríamos que decir que Dios hace muchas más cosas buenas.

 Dios ha sufrido más que todos nosotros juntos. Él tuvo que ver el sufrimiento de su propio Hijo al ser lacerado en una cruz, en medio de la burla, del sufrimiento, del dolor y de la muerte. Jesús no hizo nada como para merecerlo y sin embargo dijo: “Hágase tu voluntad” (Lucas 22:42), pidió que pasara el sufrimiento y aceptó la soberanía de Dios. Dios nos ama y está presente en medio de todas nuestras tragedias.

 Le pido a Dios que de paz y consuelo a todas las familias de la tierra que en este pasan por momentos trágicos, y aunque no entiendan el porqué de todas las cosas puedan descansar en Dios sabiendo que Él tiene el control de todas las cosas.

S.A.G. – 15 –SEP – 2024

(Estudio No. 802)

 

 

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