Cuando nos encontramos con acontecimientos como los
ocurridos recientemente en mi país, El Salvador, cuando hace exactamente siete
días sucedió una tragedia aérea donde resultan nueve muertos, de los cuales
ocho son del lado bueno y uno del lado malo o cuando leemos de otros países
donde los delincuentes viven haciendo todo tipo de fechorías sin que nada les
pase, es ahí que nos surge en la mente la pregunta: ¿Por qué Dios permite las
tragedias?
Jesucristo dijo una vez, “Dios hace salir el sol sobre
malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos.” (Mateo 5:45). Quizás
hemos sido testigos de esto más de una vez, pero, aun nos preguntamos: ¿Por qué
permite Dios que a la gente buena les sucedan cosas malas y viceversa? ¿Por qué
hay desastres naturales? Son preguntas difíciles de contestar y lo primero que
debemos reconocer es que cualquiera que sea su razón, Dios tiene la autoridad
de tomar decisiones y permitir que ciertas cosas sucedan.
En Juan 9:2, los discípulos preguntan a Jesús acerca de
un hombre ciego. Jesús respondió, “no es porque pecó éste, ni sus padres, sino
para que las obras de Dios se manifiesten en él” (Juan 9:3). Jesucristo explicó
que este hombre era ciego para mostrar la obra de Dios. Sin importar por qué,
Él explica que sucedió por una razón.
Como ya dijimos, debemos reconocer que solo Dios tiene la
autoridad de decidir y permitir que ciertas cosas ocurran. Si solo Dios tiene
la habilidad de juzgar, bendecir o maldecir, entonces solo Él puede decidir
cómo tratar a la gente y a la humanidad como un todo. Sin embargo, aun así,
persiste la pregunta, ¿por qué permite el sufrimiento?
La Biblia habla de un hombre íntegro que le contestó a
Satanás: “Nada he traído a este mundo, y nada me voy a llevar. ¡Bendigo a Dios
cuando da! ¡Bendigo a Dios cuando quita!” ese hombre fue Job (Job 1:21
parafraseado).
¿Qué tienen que ver estas palabras con una tragedia?
Precisamente Job se encontraba en la peor tragedia que hombre alguno haya
podido experimentar y la razón por la cual Satanás lo sometía a esa prueba era
para demostrar que el ser humano sólo ama a Dios cuando las cosas van bien,
cuando no permite nada malo en su vida; es decir, el ser humano solo tiene fe
en Dios cuando evita las tragedias en nuestras vidas. Ese es el discurso que
Satanás usa y en momentos como esos quiere hacernos creer que Dios es injusto.
Veamos esto desde otro ángulo y preguntémonos: ¿por qué
Dios permite que le ocurran cosas buenas a la gente? Simplemente no conocemos
lo que hay en el corazón de otras personas. Solamente Dios conoce sus corazones
y decide cómo responder sus oraciones.
¿Significa que Dios hace el bien o el mal al azar? Categóricamente
no. Dios está presente en nuestras vidas y nos escucha. No obstante, hay
ocasiones cuando ciertas fuerzas, ya sean del hombre o la naturaleza, son
puestas en movimiento y se despliega un evento trágico.
Vivimos en un mundo que, en general, ha rechazado seguir
a Dios. Podemos rastrear esto desde el momento en que Adán y Eva estaban frente
a los dos árboles uno de vida y otro del conocimiento del bien y del mal
(Génesis 3:1…7). La mayoría de la gente, incluyendo los cristianos, hemos
luchado para tratar de adorar a Dios de la manera que él lo desea. Intentamos
incorporarlo en nuestras vidas haciéndole espacio entre la práctica de algún
deporte y el trabajo, e incluso en los días feriados. Quizá usted ya haya
examinado los orígenes de la navidad y su nula relación con Jesucristo. Debido
a que gran parte de la humanidad ha rechazado a Dios, Él ha permitido que este
mundo tome otra ruta que la deseada por Dios desde el jardín del Edén. Satanás
es el dios de este mundo (2 Corintios 4:4). La selección hecha desde entonces
ha sido magnificada por billones de decisiones en la historia humana, cosechando
sus consecuencias naturales.

La buena noticia es que esta época no durará para
siempre. ¡Viene un tiempo en el que Jesucristo retornará y establecerá el Reino
de Dios en esta tierra! (Apocalipsis 19:11…21). Hasta entonces podremos tener
una relación personal con Dios a través de Jesucristo. Consideremos lo que
Pablo escribió: “Por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que
vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es
bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos
los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”. Se nos exhorta
a orar por todas las personas, no solo por los que piensan como nosotros. ¿Por
qué? Porque Dios desea que todos vengan al conocimiento de la verdad.
Su deseo y su objetivo es tener una relación con cada
uno. Aunque esto no tendrá su cumplimiento hasta el retorno de Jesucristo.
Podemos encontrar consuelo y esperanza a través de una estrecha relación con
Dios, aún en medio de las tragedias.
Si pudiéramos hacer que no ocurra nada malo y lograr que
todo lo bueno suceda a nuestro favor, entonces: ¿Para que estaría Dios y qué
papel jugaría en el mundo?
Dios es Soberano, en medio de su soberanía espera que con
gratitud, podamos entender la tragedia y aunque nos inunden las lágrimas
podamos entender que “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”
(Romanos 8:28), y lo que define Su soberanía es la posibilidad de que cosas que
queremos que ocurran debemos pedírselas a Él y Él que sí es sabio decide si lo
hace o no.
Si no existieran esos momentos de dolor y de dificultad,
¿manifestaría el ser humano tanta compasión como cuando sucede un evento de
gran magnitud? Pensemos en la forma en
cómo la gente se mueve y se unifica cuando hay una tragedia. ¿Es igual la
manifestación de unidad, de amor y de benignidad cuando no la hay?
El dolor, el sufrimiento, la angustia suelen hacernos
preguntar si Dios anda en el avión que se cae, en el carro que choca, en el
barco que se hunde. Ahora veamos la pregunta desde otra perspectiva, pensemos
en los millones de aviones que no se caen, los miles de carros que no chocan,
los barcos que no se hunden que son la gran mayoría, entonces ¿en esos anda
Dios? de ser así, por un asunto estadístico tendríamos que decir que Dios hace muchas
más cosas buenas.
Dios ha sufrido más que todos nosotros juntos. Él tuvo
que ver el sufrimiento de su propio Hijo al ser lacerado en una cruz, en medio
de la burla, del sufrimiento, del dolor y de la muerte. Jesús no hizo nada como
para merecerlo y sin embargo dijo: “Hágase tu voluntad” (Lucas 22:42), pidió
que pasara el sufrimiento y aceptó la soberanía de Dios. Dios nos ama y está
presente en medio de todas nuestras tragedias.
Le pido a Dios que de paz y consuelo a todas las familias
de la tierra que en este pasan por momentos trágicos, y aunque no entiendan el
porqué de todas las cosas puedan descansar en Dios sabiendo que Él tiene el
control de todas las cosas.
S.A.G. – 15 –SEP – 2024
(Estudio No. 802)
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