Hechos 26:28 “Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me
persuades a ser cristiano”
Hoy en día, hay muy pocos que se atreven a predicar a los
falsos cristianos, porque sus iglesias están llenas de ellos y sus diezmos son
sustanciosos. Me atrevo a decir que la mayoría de nuestros predicadores han
olvidado cómo preparar un sermón dirigido a estos cuasi cristianos. La mayoría
de sermones el día de hoy suenan igual.
Cuando Pablo fue llamado a defenderse ante el gobernador Festo
y el Rey Agripa, él aprovechó la oportunidad para defenderse a sí mismo y
predicar el Evangelio a ellos. Lo hizo con tal poder que Festo dijo: “Pablo…
las muchas letras te vuelven loco” (Hechos 26:24); valientemente respondió: “No
estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de
cordura” (Hechos 26:25). Y al ver que el Rey estaba más interesado en su sermón
que Festo, se dirigió directamente a él: “Pues el rey sabe estas cosas (que
Cristo sufrió y resucitó de entre los muertos, Hechos 26:23) …porque no pienso
que ignora nada de esto” (Hechos 26:26). Entonces Pablo habló al rey Agripa
fuertemente, diciendo: “¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé qué crees”
(Hechos 26:27). Cuando Pablo dijo esto, las emociones del rey fueron tan
fuertes que provocaron que gritara: “Pablo: Por poco me persuades a ser
cristiano” (Hechos 26:28).
Aún hoy, cuando se predica con celo y energía, algunas
personas son demasiado orgullosas o descuidadas para recibir el Evangelio,
piensan que el predicador está “loco”. Otros, como Agripa, son casi convencidos
en hacerse cristianos y dicen en sus corazones: “Por poco me persuades a ser
cristiano” (Hechos 26:28).
Este día escribo y creo muy necesario advertir del
peligro de ser “cuasi” cristiano. Por lo tanto, de las palabras del texto
mostraré tres cosas.
I. Qué significa cuasi cristiano.
Cuasi cristiana es la persona que se tiene dos opiniones,
bambolea entre Cristo y el mundo. Santiago lo describe como: “El hombre de
doble ánimo” (Santiago 1:8).
Es una persona que depende de la práctica religiosa. Se
dice a sí mismo: “Leo la Biblia. Voy a la iglesia. ¿No es eso suficiente?” Piensa
que es mejor que los demás. Y continuará mes tras mes, asistiendo a la iglesia,
aun así, nunca es convertido y se hace peor cuando pasan los meses y los años. El
cuasi cristiano se contenta con pensar que no le hace daño a nadie. Olvida que
Cristo dijo: “Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será
el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 25:30). Se olvida de que la higuera
estéril fue maldecida y secada desde las raíces, no por dar mal fruto, sino por
no dar ningún fruto. Él se guía más por el mundo que por la Palabra de Dios. Él
hace lo que mejor se adapte a sus deseos corruptos, no tratando de hacer la
voluntad de Dios.
II. Por qué muchos no son más que cuasi cristianos.
1. Porque tienes
una idea falsa de lo que es ser cristiano. Algunos piensan que solo es ir a la
iglesia. Muy pocos, entienden que es un cambio de vida, una vital unión con
Jesucristo; un nuevo nacimiento y dicen como Nicodemo: “¿Cómo puede hacerse
esto?” (Juan 3:9). Es que no has buscado, no te has esforzado, a entrar (Lucas
13:24) sigues siendo sólo un cristiano nominal, sólo un cuasi cristiano.
2. Otra razón es
que algunos tienen un temor a alguna persona o personas que le tienen en
sujeción y se mantiene esclavo del pecado, alejado de Cristo. Temen el que
dirán si tratan de esforzarte a entrar en Cristo. Otros temen lo que sus amigos
dirían. Santiago dijo: “Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se
constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4). Así muchos de los que oran y buscan
a Cristo nunca lo encuentran, ya que no renuncian a los amigos perdidos y
mundanos.
3. Otra es porque
aman el placer. Son “amadores de los deleites más que de Dios” (II Timoteo
3:4). Pero Cristo dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí
mismo” (Lucas 9:23). Cuando escuchan eso, algunos se van tristes, porque tienen
demasiado amor por los placeres sensuales.
4. La última razón
es por tener un temperamento inestable y variable. Lloran y claman por ser
salvos, pero después de un tiempo desaparecen y terminan en la carne,
destituidos de Cristo. Cuidado con esta amenaza bíblica: “Y si retrocediere, no
agradará a mi alma” (Hebreos 10:38), y otra es, “Porque es imposible que los
que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos
partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios
y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para
arrepentimiento…” (Hebreos 6:4…6).
III. Tercero, la insensatez, la locura, de permanecer no
más que un cuasi cristiano.
1. La primera
prueba que doy es que no puedes recibir salvación de esta manera. Tales
personas son casi cristianas; pero casi darle al blanco, es realmente fallar.
¿Qué dirá tu familia cristiana cuando mueras? “¡Casi fue salvo!”
2. La segunda
prueba de la insensatez de ser un cuasi cristiano es el daño que le hace a los
demás. Un casi cristiano es una criatura peligrosa, es un lobo con piel de
oveja. Los cuasi cristianos “no entran en el reino de Dios por sí mismos y no
dejan entrar a los que están entrando”. Un cuasi cristiano, a través de la
hipocresía sutil, atrae a muchos a su forma de ser. Por lo tanto, debe esperar
recibir una mayor condenación, porque el cuasi cristiano hace mucho más para
destruir la obra de Dios que cualquier ateísta podría hacerlo.

3. La tercera
prueba de la insensatez es que esta es la mayor forma de ingratitud hacia
nuestro Señor y Salvador. Jesús bajó del cielo para salvarnos. Él fue
humillado, despreciado, sudó sangre en la agonía, fue detenido, burlado,
cruelmente golpeado y clavado en una Cruz, muriendo en nuestro lugar. Derramó su
preciosa sangre para limpiarnos. ¿Cómo puedes decir que lo amas, cuando tu
corazón no está totalmente con Él? ¿Cómo puedes reconocer que Él sufrió para
salvarte de la miseria y el castigo eterno, y no darte completamente a Él?
Hoy te exhorto a darle todo tu corazón a Jesús. Ponle fin
a estar entre dos formas de vivir. Es un gran engaño pensar que vivir entre
Cristo y el mundo te puede satisfacer. Esto sólo te impide experimentar el gran
alivio que Cristo ofrece. Sólo cuando le das tu corazón por entero a Cristo
puedes tener paz con Dios.
Para concluir, los animo que se alejen de ser cuasi cristianos.
Huye de la ira y el juicio de Dios. Cueste lo que cueste. Esfuérzate para darle
más y más a Él.
S.A.G.
– 6 – OCT – 2024
(Estudio
No. 805)
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