Todos tendemos a la típica presentación del Padre como
del Hijo, sintetizada en el que "Dios es amor" y sólo amor, olvidando
con facilidad su severidad (Romanos 11:22) y su ira (1 Tesalonicenses 3:10).
Es una costumbre muy gustada y compartida el presentar a
Jesús como tranquilo, de voz suave, inofensivo, casi un pusilánime y nada
podría estar más lejos de la verdad. Como consecuencia de presentar a Jesús con
esa visión unilateral encontramos que, aunque muchos creen en Él, ya no le
temen. Sin embargo, Jesús enseñó que debemos temerle: "Y no temáis a los
que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Temed más bien a aquel que
puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno." (Mateo 10:28).
Ese Jesús presentado como tolerante y no condenatorio, que
pareciera que acepta todo, en una ocasión nos previno: "Muchos me dirán en
aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos
fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les
declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad." (Mateo
7:22…23).
Si reflexionamos, vemos que la idea que muchos tienen
sobre Jesús, son contradichas por las Escrituras.
Lamentablemente, esta visión revendida se ha infiltrado
en el pensamiento de muchos cristianos, incluyendo en muchos responsables del
púlpito a quienes se les confía el liderazgo congregacional. Para muchos, la
motivación es clara: un Jesús que predica un evangelio menos ofensivo y severo,
atraerá a más personas.
El lado de Jesús que a menudo se ignora es que Jesús era
intolerante con el pecado y con quienes lo promovían.
Jesús, gran parte de su tiempo en la tierra, expuso y
condeno los pecados de los líderes judíos. Advirtió a sus discípulos:
"Mirad y guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos."
(Mateo 16:6). Al principio, los discípulos no entendieron sus palabras, pero
cuando Jesús les explicó: "Ellos entendieron que Él no les decía que se
guardaran de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y
saduceos." (Mateo 16:12).
Su lenguaje en Mateo 23 es uno de los más fuertes de toda
la Biblia. Se refirió a los escribas y fariseos como "hipócritas, serpientes,
cría de víboras". Dijo que ellos, "devoran las casas de las viudas, y
como pretexto hacen largas oraciones. "Él era intolerante con aquellos que
lo rechazaron después de ver sus milagros. “¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti,
Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han
sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en
ceniza. Por tanto, os digo que, en el día del juicio, será más tolerable el
castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras" (Mateo 11:21…22). Jesús
era intolerante con aquellos que dejaban de lado la ley de Dios para seguir la
tradición humana (Mateo 15:3…9). No toleraba...falsos cristos y falsos profetas
(Mateo 24:24). Les dijo a los saduceos que eran "equivocados, sin conocer
las Escrituras ni el poder de Dios" (Mateo 22:29).
Los discípulos de Jesús siguieron su ejemplo de
intolerancia. La iglesia primitiva no toleró el pecado de Ananías y Safira,
quienes fueron ajusticiados (Hechos 5:1…11). Cuando llegaron a Antioquía,
"Pablo y Bernabé tuvieron no poca disensión y disputa con ellos"
(Hechos 15:2). Pablo escribió: "Y no participéis en las obras infructuosas
de las tinieblas, sino más bien reprendedlas." (Efesios 5:11). El Nuevo
Testamento ocasionalmente expuso a los falsos maestros por nombre y el error
que trataban de enseñar (2 Timoteo 16:18).
El lenguaje de los primeros predicadores era similar al
de Jesús en Mateo 23. Esteban llamó a los judíos a los que se dirigía
"Duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos" y "Traidores
y asesinos" (Hechos 7:51…52). El apóstol Pablo dijo de Elimas: "Oh,
lleno de todo engaño y de todo fraude, hijo del diablo, enemigo de toda
justicia, ¿no cesarás de pervertir los caminos rectos del Señor?" (Hechos
13:10). Se refirió a los falsos maestros que vendrían a la iglesia de Éfeso
como "lobos rapaces" (Hechos 20:29). Santiago llamó a algunos de sus
lectores "adúlteros y adúlteras" "pecadores" y "de
doble ánimo" (Santiago 4:1…10).
Jesús se mostró confrontativo con aquellos que conocían
la verdad, pero la rechazaban. Provocó intencionalmente a los líderes
religiosos de su época. A menudo, la controversia estaba relacionada con el
sábado (Marcos 3:1…6; Lucas 13:10…17). En Lucas 14:1…6 leemos: "Aconteció
que un día de reposo Jesús entró en casa de uno de los principales fariseos
para comer pan. Estos lo acechaban. Y he aquí que delante de Él estaba un
hidrópico. Jesús respondió a los intérpretes de la ley y a los fariseos y les dijo:
«¿Es lícito curar en sábado?» Pero ellos callaron. Jesús lo tomó, lo sanó y lo
dejó ir. Entonces les respondió: «¿Quién de vosotros, si su asno o su buey cae
en un hoyo, no lo saca inmediatamente en sábado?» Pero ellos no pudieron
responderle acerca de estas cosas."
Jesús también confrontó a la gente con el hecho de que Él
era deidad. Después de sanar a un hombre en sábado, leemos: "Por eso los
judíos perseguían a Jesús y procuraban matarlo, porque hacía estas cosas en
sábado. Jesús les respondió: «Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo también
trabajo». Por eso los judíos procuraban aún más matarlo, porque no sólo
quebrantaba el sábado, sino que también decía que Dios era su propio Padre,
haciéndose igual a Dios." (Juan 5:16…18). En otra ocasión leemos:
"Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo: antes que Abraham
fuese, yo soy. Entonces tomaron piedras para arrojárselas, pero Jesús se
escondió y salió del templo, pasando por en medio de ellos, y pasó de
largo." (Juan 8:58…59).
Jesús excluyó a muchos con su enseñanza y no es que Jesús
quiera excluir a nadie de la salvación. Como ya hemos dicho, su oferta de perdón
se extiende a todos los hombres. Pero excluirá a quienes rechacen sus
enseñanzas. Sí, incluso a quienes dicen ser sus discípulos. Al oír esto, muchos
de sus discípulos dijeron: “Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura
es esta palabra; ¿quién la puede oír? Sabiendo Jesús en sí mismo que sus
discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende? ¿Pues qué, si viereis
al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero? El espíritu es el que da vida;
la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y
son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde
el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. Y
dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del
Padre. Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban
con él” (Juan 6:60…66). Jesús reconoció que sus palabras eran ofensivas. Sus
comentarios posteriores los ofendieron aún más. Él sabía que muchos de sus discípulos
ya no lo seguirían, así que ¿por qué dijo lo que dijo? Para excluir a aquellos
que no aceptarían sus difíciles enseñanzas.
Jesús apoya una cultura de obediencia, escuche sus
palabras: "El que tiene Mis mandamientos y los guarda, ese es el que Me
ama. Y el que me ama, será amado por mi Padre, y Yo le amaré y me manifestaré a
él." (Juan 14:21).
…y ¿Usted que hace?
S.A.G.
– 03 – NOV – 2024
(Estudio
No. 809)
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