El Jesús Poco Conocido - Por Saúl Guevara (Estudio No. 809)

 


Todos tendemos a la típica presentación del Padre como del Hijo, sintetizada en el que "Dios es amor" y sólo amor, olvidando con facilidad su severidad (Romanos 11:22) y su ira (1 Tesalonicenses 3:10).

 Es una costumbre muy gustada y compartida el presentar a Jesús como tranquilo, de voz suave, inofensivo, casi un pusilánime y nada podría estar más lejos de la verdad. Como consecuencia de presentar a Jesús con esa visión unilateral encontramos que, aunque muchos creen en Él, ya no le temen. Sin embargo, Jesús enseñó que debemos temerle: "Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno." (Mateo 10:28).

 Ese Jesús presentado como tolerante y no condenatorio, que pareciera que acepta todo, en una ocasión nos previno: "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad." (Mateo 7:22…23).

 Si reflexionamos, vemos que la idea que muchos tienen sobre Jesús, son contradichas por las Escrituras.

 Lamentablemente, esta visión revendida se ha infiltrado en el pensamiento de muchos cristianos, incluyendo en muchos responsables del púlpito a quienes se les confía el liderazgo congregacional. Para muchos, la motivación es clara: un Jesús que predica un evangelio menos ofensivo y severo, atraerá a más personas.

 El lado de Jesús que a menudo se ignora es que Jesús era intolerante con el pecado y con quienes lo promovían.

 Jesús, gran parte de su tiempo en la tierra, expuso y condeno los pecados de los líderes judíos. Advirtió a sus discípulos: "Mirad y guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos." (Mateo 16:6). Al principio, los discípulos no entendieron sus palabras, pero cuando Jesús les explicó: "Ellos entendieron que Él no les decía que se guardaran de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y saduceos." (Mateo 16:12).

 Su lenguaje en Mateo 23 es uno de los más fuertes de toda la Biblia. Se refirió a los escribas y fariseos como "hipócritas, serpientes, cría de víboras". Dijo que ellos, "devoran las casas de las viudas, y como pretexto hacen largas oraciones. "Él era intolerante con aquellos que lo rechazaron después de ver sus milagros. “¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza. Por tanto, os digo que, en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras" (Mateo 11:21…22). Jesús era intolerante con aquellos que dejaban de lado la ley de Dios para seguir la tradición humana (Mateo 15:3…9). No toleraba...falsos cristos y falsos profetas (Mateo 24:24). Les dijo a los saduceos que eran "equivocados, sin conocer las Escrituras ni el poder de Dios" (Mateo 22:29).

 Los discípulos de Jesús siguieron su ejemplo de intolerancia. La iglesia primitiva no toleró el pecado de Ananías y Safira, quienes fueron ajusticiados (Hechos 5:1…11). Cuando llegaron a Antioquía, "Pablo y Bernabé tuvieron no poca disensión y disputa con ellos" (Hechos 15:2). Pablo escribió: "Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas." (Efesios 5:11). El Nuevo Testamento ocasionalmente expuso a los falsos maestros por nombre y el error que trataban de enseñar (2 Timoteo 16:18).

 El lenguaje de los primeros predicadores era similar al de Jesús en Mateo 23. Esteban llamó a los judíos a los que se dirigía "Duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos" y "Traidores y asesinos" (Hechos 7:51…52). El apóstol Pablo dijo de Elimas: "Oh, lleno de todo engaño y de todo fraude, hijo del diablo, enemigo de toda justicia, ¿no cesarás de pervertir los caminos rectos del Señor?" (Hechos 13:10). Se refirió a los falsos maestros que vendrían a la iglesia de Éfeso como "lobos rapaces" (Hechos 20:29). Santiago llamó a algunos de sus lectores "adúlteros y adúlteras" "pecadores" y "de doble ánimo" (Santiago 4:1…10).

 Jesús se mostró confrontativo con aquellos que conocían la verdad, pero la rechazaban. Provocó intencionalmente a los líderes religiosos de su época. A menudo, la controversia estaba relacionada con el sábado (Marcos 3:1…6; Lucas 13:10…17). En Lucas 14:1…6 leemos: "Aconteció que un día de reposo Jesús entró en casa de uno de los principales fariseos para comer pan. Estos lo acechaban. Y he aquí que delante de Él estaba un hidrópico. Jesús respondió a los intérpretes de la ley y a los fariseos y les dijo: «¿Es lícito curar en sábado?» Pero ellos callaron. Jesús lo tomó, lo sanó y lo dejó ir. Entonces les respondió: «¿Quién de vosotros, si su asno o su buey cae en un hoyo, no lo saca inmediatamente en sábado?» Pero ellos no pudieron responderle acerca de estas cosas."

 Jesús también confrontó a la gente con el hecho de que Él era deidad. Después de sanar a un hombre en sábado, leemos: "Por eso los judíos perseguían a Jesús y procuraban matarlo, porque hacía estas cosas en sábado. Jesús les respondió: «Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo también trabajo». Por eso los judíos procuraban aún más matarlo, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios." (Juan 5:16…18). En otra ocasión leemos: "Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo: antes que Abraham fuese, yo soy. Entonces tomaron piedras para arrojárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo, pasando por en medio de ellos, y pasó de largo." (Juan 8:58…59).

 Jesús excluyó a muchos con su enseñanza y no es que Jesús quiera excluir a nadie de la salvación. Como ya hemos dicho, su oferta de perdón se extiende a todos los hombres. Pero excluirá a quienes rechacen sus enseñanzas. Sí, incluso a quienes dicen ser sus discípulos. Al oír esto, muchos de sus discípulos dijeron: “Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende? ¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero? El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él” (Juan 6:60…66). Jesús reconoció que sus palabras eran ofensivas. Sus comentarios posteriores los ofendieron aún más. Él sabía que muchos de sus discípulos ya no lo seguirían, así que ¿por qué dijo lo que dijo? Para excluir a aquellos que no aceptarían sus difíciles enseñanzas.

 Jesús apoya una cultura de obediencia, escuche sus palabras: "El que tiene Mis mandamientos y los guarda, ese es el que Me ama. Y el que me ama, será amado por mi Padre, y Yo le amaré y me manifestaré a él." (Juan 14:21).

 …y ¿Usted que hace?

 S.A.G. – 03 – NOV – 2024

(Estudio No. 809)

 

 

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