Proverbios
28:21 NVI "No es correcto mostrarse parcial con nadie. Hay quienes pecan
hasta por un mendrugo de pan"
Es
lamentable decirlo, pero es una verdad, uno de los valores que hemos dejado de
practicar y enseñar es el respeto. El valor del respeto y la educación se ha
perdido casi en su totalidad.
El
respeto es un valor cívico, educativo, moral y espiritual. El respeto se
demuestra con palabras, gestos, actitudes, ademanes y hechos. El respeto se
expresa hacia personas, objetos, lugares y eventos. El respeto viene a ser como
la expresión de reconocimiento de alguien, de algo o de un lugar o de un evento
por el cual nos comportamos de una manera coherente. Por ejemplo, cuando una
persona está en un templo sea este cristiano o no, cuando una persona está en
una funeraria haya alguien muerto o no, si esta frente al presidente de algún
país sea el suyo o no, si está en el momento en que se entona el himno nacional
de un país sea el suyo o no, la actitud y el comportamiento debe ser de
respeto, educado, y coherente al lugar, momento, y circunstancia.
El respeto
tiene que ver con el reconocimiento de la otra persona, que según la Biblia
debe ser considerado como superior a uno mismo. Respeto tiene que ver con la
honra que doy a las personas que se lo merecen y todos merecen ser reconocidos
por ser creaturas de Dios.
Respeto
es la lealtad, el reconocimiento, y el valor que David da al rey Saúl aun
cuando este está tratando de matarlo. Saúl llego a sentir tanta envidia, celos,
y temores por la fama, el liderato y lo que David estaba haciendo que había
determinado hacerlo desaparecer. El hecho de sentirse descalificado por Dios y
sustituido por David lo hacía sentirse amenazado hasta el punto que en su
razonamiento, solo estaba la alternativa de matar a David para mantenerse como
rey. Está decidido en perseguir a David por todos los rincones del territorio y
aun en las partes donde dominan los filisteos o los moabitas (1 Samuel
20:31,33).
David
no solo siente y tiene respeto por Saúl, sino que lo practica y enseña a todos
los que están a su alrededor que querían matar al rey. Por favor, lea esta
fascinante escena en el (24:4…11) donde Dios le entrego en manos de David al
que lo perseguía para matarlo, al rey Saúl. No piensen que Dios se lo entrego
para matarlo, lo hizo para enseñarnos que quien respeta y teme a Dios coherente
en su forma de actuar, respeta a los que merecen respeto, honra a quienes
merecen honra, y valora a quienes merecen valor. David podía terminar con su
calvario, podía adelantar su reinado y coronarse como el nuevo rey de Israel.
Sin embargo, procedió de acuerdo a sus valores, a sus convicciones, a su
lealtad y obediente a la Palabra.
David
llego donde Saúl estaba dormido sin que los soldados del rey se percataran y le
corto la orilla del manto de Saúl. Parece ser que sus hombres le incitaron a
que lo matara (v.7) y es probable que por un momento sintió de deseo, pero
luego reacciono (v.5) y dijo “se turbo su corazón” porque corto la orilla de su
manto y dijo: “Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de
Jehová, que yo extienda mi mano contra él, porque es el ungido de Jehová”
(v.6). En seguida se fue a una cumbre y con sus palabras dio la moraleja, quien
teme a Dios, reconoce a los demás como seres humanos, dignos de respeto, honra
y buen trato y basados en la Biblia como superiores a uno mismo. Aun a la
distancia, David hizo reverencia ante el rey, demostración de respeto en
palabra, hecho y acción.

Hoy,
en la sociedad en que vivimos, hay decadencia moral, educacional y de respeto.
En las escuelas, estudiantes faltan el respeto a sus maestros, a sus
compañeros, pero también hay maestros que no respetan a sus alumnos, a sus
colegas y a sus principales y a los padres de los estudiantes. En los hogares,
los hijos gritan con voz al cuello a sus padres exigiéndoles que les complazcan
sus gustos y caprichos y los padres faltándole el respeto a Dios se los
complacen. Pero también hay padres que no respetan a sus hijos al no
escucharlos, al no estar pendientes de ellos, al no darles un buen ejemplo, al
dejar que en la casa haya desorden, gritos, peleas, practica de hábitos
peligrosos o contra la moral. El respeto se adquiere, se recibe y se gana, pero
nosotros los cristianos debemos respetar a los demás porque la Biblia así nos
lo enseña.
En la
iglesia, faltamos respeto a Dios con la impuntualidad, con la forma de vestir,
al mascar goma mientras predica el pastor, al hablar a espaldas de los demás,
al asistir a la iglesia con actitudes de arrogancia, indiferencia y poco deseo
de participar. Cuando dejamos que otra persona continúe en el pecado y no
hacemos nada para que no de mal testimonio. Hay falta de respeto de los
pastores hacia sus ovejas al tratar de aprovecharse de ellas, al tratarlas con
indiferencia, al dominarlas con intereses personales, al no buscar el bien de
ellas. Pero también hay ovejas o miembros en las iglesias que le faltan el
respeto al pastor; la Biblia dice que los pastores son dignos de doble honra,
porque Dios los ha puesto ahí y por la función que ellos tienen. Dios pedirá
cuenta a los pastores por la labor que ellos hacen, si engañan, si manipulan,
si se aprovechan, si maltratan, si hacen las cosas no para honrar a Dios, ellos
darán cuenta (Hebreos 13:7,17; 1 Tesalonicenses. 5:12…13).
El
respeto se demuestra cuando saludamos a los demás, levantar la mano para pedir
la palabra, lavarse las manos cuando salimos del baño, al ceder el asiento,
cuando ayudamos a una persona a cruzar la calle, al recoger el objeto que se le
cayó a la otra persona, al no hablar de las personas cuando no están presentes,
al no decir palabras groseras contra otra persona, al no falsificar un
documento. Cuando sonreímos, cuando participamos, cuando ayudamos, cuando
cumplimos con los deberes, cuando defendemos el evangelio con amor, sabiduría y
reverencia. Cuando nos ponemos de pie al escuchar el himno nacional, cuando
colocamos la basura en su lugar, cuando nos sentamos en el lugar donde nos es
posible independiente quien este allí y cuando no responde, ni ve mal al
anciano que repite y repite lo mismo, etc.
Mis
hermanos, nunca es tarde para mejorar, nosotros los hijos de Dios, debemos ser
ejemplo de la práctica y la enseñanza del respeto a los demás. No hay mejor
manera para honrar el nombre de Dios, para embellecer el evangelio que a través
de practicar y enseñar el valor del respeto. Respete para ser respetado, pero
antes que lo respeten a usted, respete usted a los demás. Respete a los niños,
respete a los adolescentes, respete a los jóvenes, respete a los adultos,
respete a los ancianos y todos lo respetaran a usted (1 Timoteo 5:1…3).
Según
sea la siembra, así es la cosecha, si siembras respeto, cosechas respeto. Si
respetas a Dios en tu corazón, lo más seguro es que respetarás a los demás en
cada ocasión.
S.A.G.
– 05 – MAY - 2024
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