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Ríe Sin Miedo - Por Saúl Guevara (Estudio No. 810)

 


La risa es crucial para nuestro tiempo y un tema que me gustaría explorar más profundamente en este estudio, pues me interesa ver cristianos que ríen sin temor. Es la risa una buena y mejor medicina. Reír estimula su sistema inmunológico y aumenta los anticuerpos que combaten infecciones.

 Risa como palabra aparece unas cuarenta y dos veces en la mayoría de nuestras traducciones de la Biblia. Pero hay muchísimos significados secundarios que tienen que ver con cómo o por qué reímos. Estos incluyen: estar entretenido, hacer reír, jugar, sonreír, divertirse, ser bromista o burlón, por nombrar algunos. Hay alusiones aún más simples a la risa, como el gozo y la alegría. Claramente, la Biblia está llena de referencias sobre esta actividad algo misteriosa. Sabemos que Dios mismo se ríe entonces nosotros reímos porque fuimos hechos a su imagen.

 Por décadas, los investigadores han estudiado la risa tratando de determinar las razones científicas y sociológicas por las que reímos, por qué la risa es “contagiosa” y qué efecto tiene en realidad en quienes la practican. Y todos los expertos están de acuerdo que la risa es simplemente buena para nosotros. Se ha demostrado que el viejo dicho de que la risa es la mejor medicina es cierto. De hecho, en la actualidad los médicos y los profesionales de la salud mental reconocen que la risa es una medicina muy real y muy efectiva. El acto de reír relaja todo el cuerpo y alivia la tensión física, con efectos que duran hasta 45 minutos. La risa estimula tu sistema inmunológico, aumenta los anticuerpos que combaten infecciones, mejora la resistencia general a las enfermedades, mejora la función de los vasos sanguíneos y aumenta el flujo sanguíneo, disminuye el dolor e incluso quema calorías. Los beneficios para la salud mental son igualmente impresionantes. La risa diluye la ira y pone los problemas en perspectiva, disminuye las hormonas del estrés, alivia la ansiedad y la tensión, mejora el estado de ánimo, aumenta la energía y la concentración, agrega alegría y entusiasmo a la vida, y fortalece la resiliencia.

 La risa une a las personas de maneras que desencadenan cambios físicos y emocionales saludables en el cuerpo.

 La risa es de hecho una gran medicina. Une a las personas de maneras que desencadenan cambios físicos y emocionales saludables en el cuerpo. Y eso, creo, es un regalo de Dios. Su Palabra nos anima diciendo que un corazón alegre es una buena medicina (Proverbios 17:22). Eclesiastés 3:4 nos dice que hay un tiempo para llorar y un tiempo para reír, mientras que Job 8:21 deja en claro que Dios mismo es quien “llenará tu boca de risa y tus labios de regocijo”. El Salmo 126 usa la misma terminología como expresión del “gozo del pueblo de Dios” al bendecirlo con su regreso del exilio. Job y “la esposa de Proverbios 31” pudieron mirar con valentía hacia el futuro y reírse del temor. Lucas 6:21 promete que los que lloran algún día serán recompensados con risa. Docenas de otros versículos expresan el mismo gozo incontenible, confianza, valentía y fe que llenaron los corazones del pueblo de Dios cuando Él los bendijo con risas y los unió como una comunidad de fe.

 Quizás el ejemplo más convincente del regalo de Dios de la risa como un conector, no solo social sino también espiritual, se encuentra en Génesis donde Sara se entera del plan de Dios para bendecirla con un hijo: “Y el Señor se le apareció a Abraham en el encinar de Mamre, mientras él estaba sentado a la puerta de la tienda en el calor del día. Cuando Abraham alzó los ojos y miró, había tres hombres parados frente a él. Al verlos corrió de la puerta de la tienda a recibirlos, y se postró en tierra” (Génesis 18:1…2).

 El judaísmo enseña que Abraham era ampliamente conocido por su don de hospitalidad, y aquí lo vemos en acción; se apresura a darles la bienvenida a estos extraños, prepararles comida y proporcionarles un lugar seguro y cómodo para que descansen. Sin embargo, podemos ver claramente que no se trata de unos visitantes ordinarios, y Sara se sorprende por el mensaje que ellos traen. "Después le apareció Jehová en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día. Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró en tierra" (Génesis 18:10…12).

 Sara sabía que el regalo de un hijo traería gozo y risa. Sin embargo, este no es el primer lugar en el que Dios reveló este plan. Él ya le había informado a Abraham de este asombroso acontecimiento, y Abraham tuvo la misma reacción que Sara: "Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rio, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir?" (Génesis 17:17). 

Sin embargo, la respuesta del Señor a la risa de Sara es diferente. "Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja? ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo. Entonces Sara negó, diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: No es así, sino que te has reído" (Génesis 18:13…15).

 Tradicionalmente estos versículos sugieren que Abraham cayó de cara y se rio con gozo y fe de lo que podría suceder, mientras que Sara se rio burlonamente, incapaz de creer que Dios pudiera hacer que sucediera tal cosa. A Dios no le agrada la reacción de Sara y la reprende.

 También la respuesta del Señor a la negación de Sara se puede traducir como “sigue riéndote”. Quizás el Señor estaba tranquilizando a Sara, no regañándola. Continúa animándola al reiterar la promesa de que Él regresaría y Sara tendría un hijo en ese momento. En respuesta a la negación de Sarah, Él le dice que se siga riendo. Y eso es exactamente lo que ella hace: “Sara dijo: «Dios me ha hecho reír; cualquiera que lo oiga se reirá conmigo»” (Génesis 21:6).

 Abraham llamó a su hijo ‘Isaac’, que significa ‘risa’. Sara sabía que el regalo de un hijo en su vejez traería alegría y risa a toda su comunidad… el regalo de la risa, esa conexión que los uniría mutuamente y los acercaría al Señor.

 En la actualidad, seguimos viviendo tiempos difíciles, continuamos lidiando con situaciones políticas y sociales complicadas. El aislamiento que muchos sintieron durante la pandemia sigue teniendo un impacto en diversas personas. Es un momento en el que las personas de todo el mundo necesitan desesperadamente ‘conectar’, un sentido de comunidad y pertenencia. Es un momento en el que necesitamos reír y como Sara, seguir riendo, entre nosotros y con el Señor.

 También debemos ser cautelosos. El enemigo esta tratando por medio de la mofa, usar el regalo de la risa, la industria del entretenimiento quiere hacernos creer que la fornicación, la embriaguez, el abuso de drogas, la prostitución, el acoso y el abuso emocional son de alguna manera divertidos. El pecado es veneno y cuando encontramos humor en él, podemos estar seguros de que la risa ya no es la mejor medicina.

 Centrémonos en lo que es justo, encontrando el gozo en los demás y el gozo que nos rodea. Recuerda, la risa es nuestra porque fuimos hechos a imagen de Dios. Él se deleita en reír alegremente con Sus hijos, compartiendo gozo con aquellos a quienes ama. Y podemos deleitarnos al saber que nuestras vidas, nuestras relaciones y nuestras decisiones están trayendo gozo a Su corazón.

S.A.G. – 10 – NOV – 2024

(Estudio No. 810)

 

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