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Preocupado Porque Quiere – Por Saúl Guevara

 

Lucas 6:17...19 "Luego bajó con ellos y se detuvo en un llano. Había allí una gran multitud de sus discípulos y mucha gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y Sidón, que habían llegado para oírlo y para que los sanara de sus enfermedades. Los que eran atormentados por espíritus malignos quedaban liberados; así que toda la gente procuraba tocarlo, porque de él salía poder que sanaba a todos" NVI

 Qué bueno y alentador es saber que “Jesucristo es el mismo, ayer y por los siglos”. Pues esto nos recuerda que él sigue sanando, liberando y salvando.

 Jesús, con poder caminó las calles de Capernaúm y toda Galilea, todos querían tocarlo aprovechando el que poder emanaba de Él y eran sanados. Ahora bien, por un momento piense que sí esto hacía el Maestro estando en la tierra, mayor es su poder ahora glorificado en el cielo, Él habita en nosotros y por el poder del Espíritu Santo “mayores cosas veremos” 

 Decimos llamar atormentado a aquella persona que le atormenta, angustia, aflige, preocupa, perturba, etc. Alguna situación en su vida. La RAE, define la palabra atormentar así:

  • ·        Causar dolor o molestia corporal. Real Academia Española.
  • ·         Causar aflicción, disgusto o enfado. Real Academia Española.
  • ·         Dar tormento al reo o a un testigo para obtener una confesión. Real Academia Española.

 Resulta muy interesante el término que usa la Escritura para referirse a la condición de aquellos afligidos por los espíritus del mal o demonios. El término atormentados, es traducido aquí desde el término griego “ocleo” que significa, además: perturbar, angustiar, acosar.

 La palabra nos dice que “Los que eran atormentados por espíritus malignos quedaban liberados” Lucas 6:18.

 Lo anterior nos permite denotar que su vida espiritual, física y emocional, estaba siendo dañada por estos espíritus (demonios) cuya naturaleza es destruir, por medio de plantar estos tipos de pensamiento o sentimientos en nosotros.

 Seguramente estas personas eran atormentadas con pesadillas, enfermedades sin origen conocido, profundos deseos de suicidarse, escuchaban voces que los llevaban a hacer lo malo, su corazón experimentaba la angustia, miedos, desasosiego, por las noches no podían conciliar el sueño, se sentían perseguidas o espiadas todo el tiempo, etc.

 Pero todos ellos encontraron no sólo su curación y por ende la libertad, sino la razón de ser de su existencia, conocieron al que lo creó todo y diseñó el mejor plan para sus vidas: Jesucristo nuestro Señor.

 Hoy, en nuestro texto bíblico, el Espíritu Santo a través de Lucas nos enseña que la liberación es una parte de la sanidad de Dios. El pasaje nos dice: “y los atormentados de espíritus inmundos eran sanados”, entonces no sólo se consideraba la sanidad física como tal, sino que además la liberación viene a ser era una expresión de la sanidad divina también.

 El ministerio del Señor Jesús descrito en los evangelios comprendía la enseñanza, la sanidad, la restauración y la liberación. Porque en esto consiste el mensaje del reino de Dios, un mensaje de vida, poder, transformación, salvación, restauración, de libertad y perdón para todo aquel que se arrepiente de corazón y se acerca a Él.

 Jesucristo el Señor tiene todo poder sobre las tinieblas, la enfermedad, los demonios y toda tormenta que se quiere levantar.

Tras ser atacado verbalmente por un hombre con un demonio, Jesús le dijo al demonio: "Cállate, y sal de él" (Lucas 4:35). En ese momento, el demonio derribó al hombre y salió de él sin hacerle más daño.

 El Nuevo Testamento está repleto de historias y testimonios sobre Cristo realizando milagros. Entre ellos, recordamos a Cristo sanando a los enfermos con tan solo tocarlos, simplemente dando instrucciones o diciendo “levántate, vete; tu fe te ha sanado”.

 Es cierto que Cristo ya no camina a nuestro alrededor. Pero, ¿eso significa que ya no sigue sanando a los enfermos y realizando milagros? ¡NO! Él lo sigue haciendo.

 En la actualidad, hay muchas personas que no son sanadas a través de las bendiciones de sus autoridades eclesiásticas y todos sus mejores esfuerzos. Ahora bien, Cristo podía sanar a todos, entonces ¿por qué no lo hizo? ¿Por qué no lo hace?

 Tomemos como ejemplo a Pablo, en 2 Corintios. Ahí Pablo escribe acerca de un “aguijón en la carne” del que sufría. Los eruditos creen que tuvo algún tipo de problema ocular que causó que se quedara ciego temporalmente. Asimismo, Pablo menciona que le pidió al Señor tres veces que lo sanara y el Señor dijo: “Te basta mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. Como resultado, Pablo decidió gloriarse en sus debilidades.

 Entonces, ¿qué cambió para Pablo? ¿Por qué Cristo no sanó a uno de sus seguidores más fieles y discípulos devotos? Pablo tuvo fe. Incluso preguntó si podía ser sanado.

 Para Pablo, la seguridad de que Cristo estaba ahí, que estaba siendo escuchado y que estaba haciendo la voluntad del Señor fue suficiente.

 Creo que debido a la perspectiva de Pablo sobre la situación, fue sanado de todo enojo o frustración que acompañó a su enfermedad. Si bien la enfermedad en sí puede no haber desaparecido, su actitud con respecto a la predicación del evangelio siguió siendo ferviente.

 El ejemplo de Pablo nos muestra que Dios nos escucha. A veces, la sanación de los enfermos se ve diferente de lo que esperamos. Sin embargo, la fe en Su plan es esencial para que podamos encontrar sanación.

 Debemos tener presente aquí que la palabra salvación en la Biblia es traducida del término griego “Soteria”, que traduce también: salud, libertad, preservación, por tanto, la salvación es una bendición integral para el ser humano.

 Reflexión final: Gracias Dios por tan grande salvación, gracias Jesús por dar tu vida para salvar la nuestra. Ayúdanos Jesús a buscarte y caminar contigo, pues sólo en ti tenemos vida eterna, seguridad, esperanza y veremos tu obra sobrenatural en la tierra.

S.A.G. – 14 – NOV – 2022

 

 

 

 

 

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