El
corazón tranquilo da vida al cuerpo, pero la envidia corroe los huesos.
Proverbios 14:30 NVI
La
envidia es el veneno nacido de un deseo carnal incumplido que destruye al
corazón satisfecho.
Probablemente
estemos viviendo un tiempo donde la envidia destaca más que en cualquier otro
momento en la historia de la sociedad humana. Una manifestación tangible se
encuentra en la tecnología, especialmente en el internet y las redes sociales. El
ser humano, nunca en su historia había podido acceder a la información de
tantas personas tan velozmente como hoy en dia. En ningún momento en la
historia habíamos podido engañar a los demás sobre la clase, condición y calidad
de nuestras vidas con fotos selectivas. Y nunca habíamos tenido tantas
oportunidades de compararnos con los demás y evaluar cómo nos vemos.
Todo lo
anterior, crea una combinación de factores que fácilmente pueden dar paso a la
envidia.
Un
refrán muy popular dice: El envidioso no se indigesta por lo que come, sino por
lo que ve comer.
Es
evidente que la envidia no viene solo a través de las redes sociales. Tampoco
los incrédulos son los únicos que tienen envidia; los cristianos son igualmente
susceptibles y lo digo a sabiendas que a muchos no les gusta afrontar esta
verdad.
Hay
varios textos bíblicos que hablan sobre el peligro de la envidia. Uno de estos
versículos es con el que iniciamos y que dice en Proverbios 14:30: “El corazón
tranquilo da vida al cuerpo, pero la envidia corroe los huesos”.
Este
proverbio de Salomón, contiene unas observaciones profundas sobre la envidia:
·
La primera es que la envidia está contrastada
con el corazón tranquilo. El corazón tranquilo es un corazón benevolente, de
paz y sin violencia. Es un corazón que está satisfecho y a gusto con lo que
tiene y vive, con deseos cumplidos o controlados. Luego entonces entendemos que
la envidia es opuesta a estas cosas: la envidia es el estado de un corazón malvado,
agitado lleno de odio y violencia debido a sus deseos insatisfechos y anhelos
fuera de control.
·
La segunda observación es que el resultado
corrosivo de la envidia es contrastado con la provisión de vida del corazón
tranquilo. La calidad de vida de un corazón satisfecho, es decir con deseos
cumplidos o controlados, es una vida plena en todo aspecto, es decir, físico,
mental, emocional y espiritual. Al contrario, el corrosivo veneno de la envidia
da como resultado o fruto una vida insatisfecha, sin progreso, sin sentido ni
rumbo y que va empeorando física, mental, emocional y espiritualmente.
La condición
corrosiva de la envidia, es la destructora de un corazón tranquilo.
Una
persona envidiosa está llena de odio porque chismea y desea la caída del otro. “No
pueden ojos bonitos en cara ajena”, decía mi madre.
Una
persona envidiosa está llena de orgullo porque siente que tiene el derecho a lo
que no tiene. “Y si ese tiene, porque yo no”
Una
persona envidiosa está llena de ingratitud porque siente que merece más. “Si
esa no es mas que yo”
Una
persona envidiosa está llena de resentimiento contra el mundo y contra Dios
porque siente que el mundo es injusto. “Y porque a mi Dios y al otro hermano
no”
La
envidia roba el gozo. Destruye la paz. “La envidia corroe los huesos” y las
personas alrededor la notan fácilmente.
Pero
Dios, hacedor de todo tiene el remedio para lograr un corazón tranquilo. Si
envidias a alguien, esa envidia apunta a la existencia de tus deseos carnales
en ti mismo.
La
envidia es el fruto venenoso nacido de tu deseo carnal incumplido.
El
remedio contra la corrosión de la envidia comienza cuando encuentras el deseo
en el que está arraigada tu envidia. Quizás envidias a alguien por su riqueza
material, por su popularidad, belleza física, talentos musicales o habilidades
deportivas. Identifica cuál es el deseo carnal que ha secuestrado tu corazón.
Luego, confiesa tu deseo carnal ante el Dios Padre y busca Su perdón en el
nombre de Su Hijo Jesucristo quien murió por ti. Finalmente, ora por las
personas que envidias y pídele a Dios que les bendiga grandemente.
Si
puedes hacer estas tres cosas fielmente con un corazón arrepentido y una oración
genuina, eventualmente experimentarás cómo tu envidia va desapareciendo y cómo “el
corazón tranquilo” va regresando a reinar en tu ser.
El
Espíritu Santo renovará tu corazón con Su gozo y paz y te llenará con una vida
plena en Cristo. Transformará tu vida de una que estaba llena de miseria a una
llena de satisfacción.
S.A.G.
– 01 – MAY – 2023
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