Cuidado No Vayamos A Mordernos La Lengua


"El sumo sacerdote Ananías ordenó entonces a los que estaban junto a él, que le golpeasen en la boca. Entonces Pablo le dijo: ¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada! ¿Estás tú sentado para juzgarme conforme a la ley, y quebrantando la ley me mandas golpear?" Hechos 23:2…4

No me dejarás mentir, pero en este mundo lo que abundan son los bocones y fanfarrones, gente que dice que hace mil cosas, que ha hecho todo en la vida y cuando lo descubres notas que es pura pantalla. Hay muchos seres humanos que sólo son pantalla, es decir no viven lo que dicen, no practican lo que hacen. Te digo, no es fácil dar consejos y enseñanzas a las personas, sea como sea crea mucha presión en el facilitador a vivir acorde a sus consejos y enseñanzas

Nos encanta, nos fascina, nos deleita, nos gusta y hasta nos magnetiza hablar de la viga que tiene en el ojo el vecino, y no querer darse cuenta a tal grado de ignorar la gran y tremenda estaca que tenemos en nuestro ojo. Este es uno de los peores males que padece la raza humana, nos gusta aconsejar los males de los otros, pero no tomamos consejos de nadie. Nos atrae meternos y criticar el problema del amigo, pero parece no interesarnos resolver los nuestros, aun siendo de la misma índole.

Por años he visto padres de familia criticar fuertemente la educación que su amigo le ha dado a sus hijos, y conforme va pasando el tiempo he evidenciado que lo que hizo fue escupir hacia arriba y le ha caído en su propia cara; los hijos del amigo son personas de éxito y los de él son de lo peor. He visto el caso de padres de familia que se comportan de una manera dura y hostil con sus hijos, hasta llegar al grado de esperar la perfección en sus hijos, algo que ellos (los padres) nunca han alcanzado y nunca lo harán.

Padres de familia que han echado a perder parte de la vida de sus hijos por quererles implantar cargas que ni ellos mismos como jóvenes en su tiempo pudieron llevar. He visto muchos casos que los padres se vuelven super estrictos en la casa creando un ambiente de “cuartel” generando una desesperación en el joven de separarse de sus padres a la primera oportunidad. Las jovencitas desesperadas por el sometimiento a la esclavitud en sus casas, buscan alocadamente como salir de ese yugo, y ocupan a jóvenes para tal fin. El escapar del régimen casi dictador de los padres, es uno de los factores por los cuales las chicas se escapan con el primer hombre que se les ponga encima; o en el caso de los chicos, de experimentar afiliaciones a grupos pandilleros como válvula de escape.

Como que un borrador mental pasó por nuestra cabeza y nos olvidamos las travesuras que hicimos a la edad de ellos. Los padres actúan como que fueron perfectos a la edad de ellos, cometiendo el mismo error que sus padres cometieron con ellos. ¿Por qué sucede este comportamiento? ¿Por qué este mal persiste en nosotros? No somos introspectivos y no evaluamos nuestra propia condición. Hablamos de limpieza y nosotros somos los más desordenados y sucios para vivir. Hablamos de disciplina y nosotros somos los más indisciplinados.

Conforme pasa el tiempo nos hemos convertido en sepulcros blanqueados, solo estéticamente bien por fuera, pero en el fondo estamos peor que a los que son sujetos de nuestras críticas.

Solo quiero recordar que con la misma vara que medimos se nos medirá. ¿No crees que ya sea tiempo que te evalúes? ¿No crees que ya estuvo bueno de tanta falsedad?

Cuando lleguemos a ser sinceros con nosotros mismos, nos daremos cuenta que no tenemos la potestad de tirar la primera piedra, ni la segunda, ni la tercera, ni ninguna. Considero que, para amar a otra persona, primero tenemos que amarnos y respetarnos, y es requisito indispensable para esto no tratarnos de engañar y ser conscientes de nuestra propia situación y estado.

No critiques a tu amigo, no critiques a tus padres, no hables de las debilidades de tu jefe; antes evalúate, no vaya ser que el burro este hablando de orejas.

Procura mejor calladamente ser mejor persona, ser mejor hijo, ser mejor padre, ser mejor jefe, ser mejor empleado. Nos las pasamos criticando al jefe, sin pensar que tan buenos empleados somos, que tan productivos somos y que tan preparados estamos. ¿No te parece curioso que pensamos que nosotros haríamos mejor el trabajo que él? ¿No se te es extraño que nosotros pudiéramos resolver los problemas del país de una mejor manera que el presidente?

Esos son justamente síntomas de que nos hemos perdido en la atmósfera de un planeta extraño al que realmente habitamos. Dejemos de jugar al astronauta y comportémonos serios, no esperemos a que Dios nos diga “pared blanqueada” tal y como Pablo le dijo al sumo sacerdote.

Que este día sea para reflexionar el estado de tu vida, ¿cómo está tu relación con tu Dios? ¿Cómo está tu relación con tu papá o con tu mamá? ¿Cómo está tu situación con tus hijos? ¿Verdad que tenemos mucha tela que cortan en nuestras vidas, antes de meternos con la tela del vecino? Te animo a que no pierdas más el tiempo y fortalece tus partes débiles. Dios puede darte esas fuerzas que necesitas, sólo sé consecuente con tus actos.

Estoy totalmente de acuerdo que los padres busquen el bienestar de sus hijos en todo momento y que luchen con todas sus fuerzas para que sus retoños sean mejor que ellos, al final de eso es lo que se trata todo esto del rol del papá. Pero esto no significa en ningún momento que debemos como padres traumar a nuestros hijos con obligaciones o reglas que ni siquiera nosotros estamos en la capacidad de soportar o seguir.

Lo que debemos de perseguir en nuestra vida es platicar con el ejemplo, no le pidamos a nuestras esposas algo que ni nosotros estamos en la capacidad de dar, no le pidamos a nuestros empleados algo que nosotros nunca hemos hecho ni por cerca.

Seamos más conscientes y no hablemos cosas que realmente no vivimos. Nos llevaríamos mejor todos si nos convertimos en personas consecuentes de nuestras palabras. Si alguien nos dice “por favor lleve en oración a mi mamá”, que en realidad la llevemos en oración, que en realidad hagamos las cosas que decimos. Recuerda que tarde o temprano llegará un amigo, un hermano, un tercero a confrontarnos.

Es tiempo de ser consecuente, que nuestros hechos demuestren lo que decimos.