Negocios Estancados Por Dueños Inmaduros

Creo que es importante hacer una aclaración necesaria, muchas personas escriben al blog solicitando consejos empresariales, algunas creen que tengo un grado académico especifico en el área, pero no es así, académicamente soy Sociólogo y Licenciado en Artes, la bendición de Dios la tengo en haber trabajado toda mi vida, desde mi primer trabajo, con seres humanos, esto, conjugado con el estudio de la Palabra de Dios, me ha permitido desarrollar algún conocimiento. Siempre recomiendo que a estos estudios le aplique el principio bíblico de retened lo bueno y desechar lo malo. Por la confianza que me ha dado cada uno de mis lectores, muchísimas gracias y que el buen Dios nuestro los continúe bendiciendo.

¿Podrá un cangrejo con sus múltiples patas ponerse un par de aretes?... No, porque no tiene orejas.

De igual manera muchos empresarios o dis que empresarios, pueden pasar uno, dos, tres, cuatro o que se yo cuantos años, con un negocio que si bien es cierto lo mantiene, este no crece, es un negocio estancando. Y es que serán buenos en un aspecto, pero son faltos en otros y entonces a igual que el cangrejo que a pesar de tener múltiples patas no puede ponerse un arete, estos empresarios a pesar de tener excelentes perspectivas no las puede concretizar y obtener porque le falta madures empresarial.

Algunos dueños de negocio dudan en asociarse. Esta inseguridad se basa en el temor de que los socios le pueden restar control del manejo de la compañía. Es una reacción lógica y comprensible, pero no es apropiada para un emprendedor, quien entre otras características debe tener la habilidad de saber calcular riesgos y posibilidades, para encontrar sólidos aliados financieros.

La Palabra de Dios nos instruye: “Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo”. Gálatas 4.1 

Este es un signo distintivo de muchos empresarios en este tiempo, a pesar de ser herederos viven como esclavos porque no han madurado, siguen siendo como niños y lo que es peor como niños malcriados.

Una de las decisiones cruciales para cualquier empresa, es cómo seguir creciendo cuando se ha llegado al punto de inflexión en el que el negocio se estanca o no despega.

La diferencia en nuestra forma de vivir está directamente relacionada con el grado de madurez que poseemos en cada área de nuestra vida a la hora de actuar. 

No basta con ser heredero, también hay que actuar como uno, porque en definitiva nuestro comportamiento es el responsable de la empresa que desarrollemos. Veamos algunas características del empresario inmaduro:

• El inmaduro viola principios y cree que nada le sucederá. Se le olvida que Dios no suma, Dios multiplica y para prevalecer una empresa necesita de unidad.

• El inmaduro actúa de forma caprichosa, no sabe compartir, egoístamente no comparte y tiene miedo de perder el supuesto poder. 


• El inmaduro reacciona de forma impulsiva, sin meditar ni medir las consecuencias. Hace las cosas porque otros lo hacen o porque cree que todo lo puede.  

• El inmaduro maneja su empresa y posiblemente su vida de acuerdo a lo que le gusta y no de acuerdo a lo que le conviene. Desperdicia oportunidades.   

• El inmaduro se maneja de acuerdo a lo que siente y no por conocimiento. Prevalece en él la soberbia, el engreimiento que todo lo sé.   

Este es tiempo de madurar en todas las áreas de nuestra vida. Primero para bendición propia y también para ser de testimonio a los que nos rodean. 

Conviene tener presente las ventajas de elegir socios adecuados. Lo más importante, después de definir el grado de participación, es repartir las responsabilidades y el riesgo del negocio. Así, además de que la compañía se beneficia de las capacidades profesionales y nuevas ideas que los socios aportan, la empresa promueve que cada socio se dedique al aspecto del negocio que mejor sabe hacer.

No te olvides que Cristo vino para que tengas vida y vida en abundancia, y no para que vivas como esclavo, para esto es imprescindible madurar. 

Por otro lado, la idea de abrir un negocio a otros socios es poder expandirlo, llevarlo al siguiente nivel de crecimiento, aprovechando al máximo sus potencialidades en el mercado. Recomendaciones para mantener alianzas duraderas son:

Elige socios con los que compartas valores y visión del proyecto empresarial.
Al iniciar la sociedad establece por escrito el rol de cada socio.
No pierdas la perspectiva, mantén siempre una relación profesional y de respeto con tus socios.
Selecciona personas con talentos complementarios al resto de los asociados.
Busca también socios adicionales con responsabilidades y participación limitada en la operación del negocio.

Obtener socios estratégicos que aporten recursos, gestión, conocimiento, tecnología, asesoramiento, contactos, producto o cualquier otro activo a la empresa, conduce a tu negocio a la siguiente etapa de su crecimiento, en la que afrontará los retos de una empresa más grande, es cierto, pero rendimientos económicos más elevados, también.

Eres un hijo de Dios, heredero y coheredero con Cristo, no te conformes con menos, desarrolla madurez en tu vida y toda esclavitud se irá de ti. Necesitamos comprender que el aceptar a Cristo como Salvador nos da la vida eterna y el hacerlo Señor de nuestra vida obedeciendo los principios de su Palabra nos da la victoria en esta Tierra. 

Como sea, entrar a una etapa de sociedad empresarial siempre pasa por la modificación de la administración y el abordaje de una asesoría legal para su compañía, tanto en el aspecto operativo de su plan de negocios, como en aspectos legales relacionados con la participación accionaria de cada socio, entre otras cosas, sin olvidar los aspectos tributarios legales.

Ya no más empresas estancadas, eres en el Nombre de Jesús un emprendedor, hijo de Dios, fíjate en qué área de tu vida vivís en esclavitud y madura en esa área cuanto antes para dejar de ser un niño y empezar a vivir como un verdadero heredero. 

Yo bendigo tu vida con una unción de madurez, para que a la hora de actuar lo hagas como un heredero y alejes de ti toda inmadurez, habiendo crecido y dejando de ser un niño.