La Palabra: De Su Torcer Y Retorcer

“…los ignorantes e inconstantes tergiversan, como lo hacen también con las demás Escrituras, para su propia perdición” 2 Pedro 3:16b NVI

No trato de presumir de tener algún gran conocimiento personal o de ser perfecto en mi propio entendimiento. Pero, debemos reconocer humildemente lo que nuestro Jesús nos advirtió. Dijo: “Cuídense de los falsos profetas. Vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces” Mateo 7:15 NVI

El que fabrica el lazo, tuerce y retuerce el hilo hasta lograr su objetivo. Ellos no son los únicos que sirven para esto; muchos que profesan ser cristianos también tuercen y dan vueltas a las Escrituras cuando les conviene. Algunos, como dice nuestro versículo, tuercen las Escrituras para su propia perdición.

Todos somos expertos para justificar, es decir, excusar nuestra desobediencia pecaminosa, nos justificamos con regias explicaciones o atribuyendo motivos dignos a nuestro proceder. Intentamos torcer las Escrituras para que se acomoden a nuestra conducta u objetivos. Aquí hay algunos ejemplos.
Un hombre de negocios cristiano sabe que está mal recurrir a los tribunales contra otro creyente (1 Corintios 6:1…8). A pesar de ello lo hace y cuando se le pide explicar esta acción, dice: “Sí, pero lo que él estaba haciendo estaba mal y el Señor no quiere que se quede sin castigo”.
La jovencita insiste en casarse con alguien que no es creyente. Cuando un amigo cristiano le recuerda 2 Corintios 6:14, ella dice: “Sí, pero el Señor me dijo que me casara con él para que así pueda guiarle a Cristo”. 
Una mujer hasta al estar casada conoce todas las cosas del pasado de su pareja y lo que viene cargando, para que las acepte se le aconseja con entendimiento fingido: “Entiendo la frustración que siente, es una injusticia que pase por ello, pero al casarse tomo la obligación de apoyar en las buenas y malas. Dios ve su sufrir, ahora sea valiente y sujétese” ¿Sujétese a quien… al mentiroso? Dios no dice eso. 
Muchas parejas profesan ser cristianas y viven juntos sin estar casadas. Cuando se les señala que esto es fornicación y que ningún fornicario heredará el reino de Dios (1 Corintios 6:9,10), alegan: “Eso es lo que tú dices. Pero nuestro amor es tan inmenso que a los ojos de Dios estamos casados”. 
Un hombre de negocios evade pagar impuesto correctamente y cuando se le confronta alega: “y si todos lo hacen”   

Los hombres intentan interpretar sus pecados mejor que lo que las Escrituras les permiten y cuando están resueltos a desobedecer la Palabra y esquivarla como puedan, una excusa es tan buena o mala como la otra.

La Biblia fue escrita a un nivel para que aún los simples podamos comprenderla, muchos malentienden la Biblia por varias razones:

Se malentiende por la insistencia de aplicar los textos fuera de sus contextos y así dar el significado que nunca fue el querido. Ejemplo: algunos citan Gálatas 3:26 para comprobar la doctrina de la salvación por la fe solamente, sin tener que cumplir ninguna otra acción de obediencia. El versículo dice: “pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús” Cuando leo este texto solo, sin compararlo con ningún otro y sin mirarlo en su propio contexto de Gálatas 3, pudiera concluir que solo la fe hace de uno ser hijo de Dios. Sin embargo, el contexto explica más adelante en el próximo versículo, Gálatas 3:27, “porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos” Entonces, se aclara mediante el contexto, que el bautismo es una acción de la obediencia de fe, que tenemos que cumplir para entrar en Cristo y para ser revestidos de Él. 
Otro aspecto de respetar el contexto es con la división entre los dos pactos, el antiguo pacto y el nuevo pacto (2 Corintios 3). Si arranco un texto que aplicaba a los judíos solamente en el Antiguo Testamento, voy a malentender la Biblia. 
Se da también, por malentender las definiciones de las palabras y frases en determinado texto. Ejemplo, una cosa es piedra y otra roca, en Mateo 16:18 Jesús le dijo a Simón Pedro, “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” Se alega que el nombre Pedro significa roca y que por ende Cristo prometió establecer la iglesia sobre “esta roca” es decir, sobre Pedro. Esto no es correcto. Pedro viene griego petros (masculino) y quiere decir piedra, sugiere la idea de una piedra pequeña. Pero, la palabra griega traducida roca en “sobre esta roca” es petra (femenina) y quiere decir roca, sugiriendo la idea de una peña masiva. Entonces, Pedro no quiere decir roca y el texto no enseña que la iglesia fue fundada sobre Pedro. El fundamento verdadero es Cristo, como dice 1 Corintios 3:11.


Están quienes malentienden por cambiar su significado para que concuerde con la opinión popular del día y se trata de justificar la palabra por varios argumentos débiles que no concuerdan con la Biblia. Otros han cambiado los credos formales de sus iglesias para complacer los gustos de la gente. Se oye de ciertos lideres admitiendo la música mundana (rock, mambo, salsa, etc.) para agradar al supuesto creyente o cambiando sus posturas, simplemente porque es agradable a la gente. Pero, la palabra de Dios nunca cambia (Mateo 24:35). Si predicamos diferente evangelio seremos anatemas (Gálatas 1:6…8). 
Algunos tuercen las Escrituras en un esfuerzo para justificar una práctica mala. Por ejemplo, a veces los borrachos citan 1 Timoteo 5:23 donde Pablo le dijo a Timoteo “ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades” Piensan que tienen el derecho de beber vino y así emborracharse. Pero, la palabra vino, aquí es del griego oinos, y quiere decir al pie de la letra, jugo de la uva. No es necesariamente una bebida embriagante. Pablo le está exhortando que beba ya no solamente agua, porque el jugo de la uva es saludable para las enfermedades del estómago. Pablo no le aconseja a Timoteo que viole este texto ni los otros tan claros que condenan las borracheras.
Otros malentienden la Biblia por la ignorancia. Mateo 22:29 dice: “Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios” Algunos ignoran voluntariamente, como dice 2 Pedro 3:4. Tenemos que conocer la Biblia para entenderla.
Otros no tienen ningún respeto para la autoridad de la Biblia. Saben bien lo que dice, pero no están dispuestos a someterse a su autoridad. Romanos 3:4 dice: “antes bien, sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso” La Biblia es su palabra y por eso es la verdad. Si no quiere someterse a la Biblia, es un rebelde emulo de Satanás.

Muchos dicen que lo que importa es lo que los hombres creen, esto es uno de los engaños que más éxito da a Satanás. La verdad recibida con amor santifica el alma del que la recibe; de aquí que Satanás trate siempre de sustituirla con falsas teorías, con fábulas y con otro evangelio. 

Las interpretaciones vagas y fantásticas de las Escrituras, así como las muchas teorías contradictorias respecto a la fe religiosa, que se advierten en el mundo cristiano, son obra de nuestro gran adversario, que trata así de confundir las mentes de forma que no puedan descubrir la verdad y por ende, el ser libres. La discordia y la división que existen entre las iglesias de la cristiandad, se deben en gran parte a la costumbre tan general de torcer el sentido de las Escrituras con el fin de apoyar alguna doctrina favorita. En lugar de estudiar con esmero y con humildad de corazón la Palabra de Dios con el objeto de llegar al conocimiento de su voluntad, muchos procuran descubrir algo curioso y original.   

Con el fin de sostener doctrinas erróneas o prácticas anticristianas, hay quienes toman pasajes de la Sagrada Escritura aislados del contexto, no citan tal vez más que la mitad de un versículo para probar su idea y dejan la segunda mitad que quizá hubiese probado todo lo contrario. Con la astucia de la serpiente se encuartelan tras declaraciones sin ilación, entretejidas de manera que favorezcan sus deseos carnales. Es así como gran número de personas pervierten con propósito deliberado la Palabra de Dios. Otros, dotados de viva imaginación, toman figuras y símbolos de las Escrituras y los interpretan según su capricho, se declara su propio intérprete y luego presentan sus extravagancias como enseñanzas de la Biblia.

Tenemos que “usar bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15). ¿Cómo entiende Ud. la Biblia? Para mejor entenderla, escudriñémosla con todo lo que tengamos a la mano.