Rudimentos Teológicos A Saber Por Un Pastor (Parte 1) Por Saúl Guevara


En una sociedad del siglo XXI, ante los cambios ante los cambios vertiginosos del modernismo y la constante renovación de los temas psicológicos, sociológicos, tecnológicos y culturales que se ocasionan en nuestra época, no es raro que cualquier pastor con su preparación bíblica y su experiencia espiritual, se sienta tan anacrónico como una carreta halada por bueyes entre los modernos carros de una calle actual.

Vemos a ese Pastor que camina plácidamente, reflexionando y pensando en sus limitaciones personales, arrastrando esa carreta llamada iglesia, llena de objetos viejos, muebles usados, aparatos de sonido remendados, ovejas con mañas… y todo eso, en medio de la velocidad y el barullo de motocicletas, automóviles, buses y camiones que van por su calle. 

Con esfuerzo, puntualidad, fidelidad y exactitud, repite las actividades de las actividades cotidianas de todo tiempo. Lo que lleva en la carreta le interesa a muy poca gente, pero su anuncio fuera del contexto de la modernidad en que esta inmerso es triunfalista.

Su visión de la ciudad y del siglo es limitada y sin embargo sabe, ve, conoce y mantiene el recuerdo de la avenida, esos carros, esas luces y le vienen algunas preguntas:
·         ¿Qué hacer con la avenida?
·         ¿Debe detenerse por el tránsito?
·         ¿Hay que transformar el siglo XXI en una Edad Media, donde pueda sentirse confortable?
o…
·         ¿Será necesario motorizar la carreta?
·         ¿Habrá que transformarse en un bólido tipo fórmula uno para impresionar en la avenida?

Las respuestas no son tan obvias y nos convidan a todos los pastores que vamos por nuestros caminos y avenidas a realizar una humilde reflexión.

En esta ocasión, este artículo pretende ser una pequeña contribución a ese esfuerzo de repensar y rehacer la iglesia en la ciudad de nuestro siglo XXI.

Lo anterior nos lleva a pensar que el mundo cambia todos los días, que la Iglesia y su liderazgo en general deben experimentar cambios de mentalidad, cambios de actitud y cambios estructurales a fin de responder a los desafíos presentes que el tiempo actual le señala.

El principal propósito de este estudio es llevarle a usted, amigo lector, a reflexionar, ya sea Pastor, Oveja, Maestro, Evangelista, etc., en relación a su ministerio, su liderazgo y el contexto en el que hoy nos corresponde servir. Se que son desafíos para el Ministerio en un mundo complejo y complicado, pero también se y pretendo que este estudio sea como la chispa que inicia el fuego en la mecha que llevara el fuego hasta el explosivo que al inflamarse explora y derribara muros. Se que Dios y su Espíritu nos ayudaran a comprender mejor el mundo al que predicamos y servimos a fin de ser efectivos en la labor que Él nos ha encomendado en esta tierra.

Oseas 4:6 RV "Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento..."

Aun cuando no todos los teólogos sean pastores, todos los pastores deberían ser teólogos; de hecho, todos los cristianos deberían ser teólogos.

La aseveración anterior, puede serte sorprendente, quizá hasta chocante, probablemente sea porque tienes un concepto de la teología demasiado intelectual, académico y negativo. La teología, en su sentido más básico, es el estudio de Dios. Y… ¿Qué puede ser más importante que eso?

Existen diferentes tipos de teología, entre ellos la teología bíblica, la teología sistemática, la teología histórica, la teología filosófica, la teología pastoral y la teología práctica. Y eso que esta lista no es completa, pero, sería bueno que todos los pastores estuvieran familiarizados con ellos. Para el estudio de hoy, voy a enfocarme en la teología sistemática. Pero aclaremos esto: en los estudios teológicos se hace una diferencia entre la teología sistemática y la teología bíblica.

La teología bíblica se centra en:
a.    El desarrollo progresivo de la revelación; o sea, la forma en que Dios fue dando cada vez más revelación a lo largo de los siglos;
b.    El orden cronológico de los libros bíblicos; y
c.    El hilo conductor de toda la Biblia: Cristo y el evangelio.

La teología sistemática, en cambio, recoge y resume lo que enseña toda la Biblia sobre cualquier tema, independientemente de la línea de tiempo. Sencillamente, es la sistematización de la enseñanza de la Biblia por temas.

La teología sistemática se puede dividir en una serie de apartados. Una clasificación sencilla y popular la divide en seis grandes áreas:
1.    Bibliología (la doctrina de la Biblia misma)
2.    Teología propiamente dicha (la doctrina de Dios)
3.    Antropología (la doctrina del ser humano, incluyendo la doctrina del pecado)
4.    Soteriología (la doctrina de la salvación)
5.    Eclesiología (la doctrina de la iglesia)
6.    Escatología (la doctrina de las últimas cosas)

Cabe aclarar que esta división no es perfecta, pero es lógica como sencilla y cubre la mayor parte de la enseñanza de la Biblia. Y teniendo en cuenta esta división, me gustaría sugerir algunos aspectos de la teología sistemática que me parece todo los Pastor debe tener claro.

1. Bibliología (la doctrina de la Biblia misma)

Es indudable que lo que el pastor crea sobre la Biblia va a determinar lo que crea sobre todas las demás áreas de la teología. Por lo que es fundamental que crea en la inspiración divina de la Biblia, en su infalibilidad, en su autoridad, su suficiencia y que entienda estos conceptos. Debemos de considerar que si el ministerio pastoral consiste, básicamente, en la aplicación de toda la Palabra de Dios a todo tipo de personas en toda forma de situación, entonces, la bibliología del pastor marcará la diferencia entre un ministerio edificado sobre la Escritura y uno edificado sobre las doctrinas de hombres o la moda.

La bibliología del pastor marca la diferencia entre un ministerio soportado por la roca de las Escrituras y uno edificado concepciones personales o equivocadas tomadas fuera de sus contextos.
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