Mateo 27:46 - Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo:
Elí, Elí, ¿lama sabactani?, Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
desamparado?
1. Dice la
palabra que el sol había escondido su luz: Y desde la hora sexta hubo tinieblas
sobre toda la tierra hasta la hora novena. Mateo 27:45.
2. Desde las
doce del día, hasta las tres de la tarde... una sábana de oscuridad arropaba al
Hijo de Dios, que absorbía todo el
pecado de la humanidad, la tristeza de la naturaleza, para redimir al
hombre.
3. Cristo...
el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo como nos dice Juan 1:29 está
tomando en su ser el pecado del ser humano, está recibiendo el pecado de los
que vivieron antes de Él, en el tiempo de Él, y después de Él. Está recibiendo todo el pecado y
enfermedades del mundo, y se siente solo, porque el pecado separa de Dios.
Dios no está donde está el pecado.
4. Por amor a la humanidad, a
Usted, a mí, se corre el riesgo, se expone, a una
separación eterna.
5. Solo
Jesús, podía expiar el pecado humano y resistir la ira de la justicia divina. Isaías 53:4...5 relata: “Ciertamente
llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros lo
tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Más él herido fue por
nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue
sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”
6. Él se
separaba del Padre eterno, para acercarnos a nosotros al Padre como hijos
redimidos, librados.
7. Ciertamente
hermanos, lo que ahí sucedía y no comprendemos muchos, es que, si los presentes hubiesen tenido ojos espirituales, habrían
visto al Padre con sus ángeles, escondidos en aquella oscuridad, juntos a la
cruz, mirando y llorando por el Hijo.
8. De
repente, dentro de aquel cuadro de angustia, de dolor, de muerte... se levanta la voz del moribundo....
Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado?...
9. En este
clamor salpicado por la angustia y el dolor humano, encontramos aún, una
lección de ánimo que Jesucristo nos deja: En los momentos más difíciles, de
pruebas, de sufrimientos y angustias, de cielos con nubarrones negros en
nuestra vida, podemos estar seguros de que ese mismo Padre celestial, que
estuvo junto a Jesús en el Calvario, esta también junto a nosotros.
En este momento Dios quiere poner consuelo en su corazón, Dios quiere sanar
heridas, enfermedades, dar valor al abatido, fortalecer al débil, Él quiere
saber que aprovechamos la muerte de su hijo Jesucristo, invito a todo el que
tenga necesidades de cualquier índole orar este día, Jehová, el pastor, junto a
aguas de reposo nos quiere ministrar, y según vamos leyendo diciendo en voz
audible, en voz que se oiga:
Aunque
ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás
conmigo. Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí
en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está
rebosando... vamos diciendo en voz audible, en voz que se oiga, Aunque ande en
valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo. Tu
vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en
presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está
rebosando...
S.A.G.
– 10 – ABR – 2023



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