Efesios
6:7...8 “sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres,
sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o
sea libre”
Hemos
aprendido a dar, pero la gran mayoría no sabe cómo recibir. Recibir no es algo
automático, Dios no es un cajero automático como los de hora.
Si
queremos recibir de Dios, primero necesitamos conocer sus leyes para recibir,
meditarlas y sobre todo aplicarlas. Hoy Dios ha puesto en mi corazón entregarle
llaves a cada uno para el éxito, por ello reciba todas las citas bíblicas de
este estudio, para que las lea, medite y practique.
Siempre
debemos tener presentes por lo mínimo las siguientes tres promesas de Dios:
Lucas 6:38 dice que podemos recibir en “se os dará; medida buena, apretada, remecida y
rebosando darán en vuestro regazo”; 2 Corintios 9:6 nos dice
que “generosamente también segará” y en Malaquías 3:10 Dios nos dice “abriré
las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que
sobreabunde”
Muchos
cristianos reciben unas pocas gotas de la bendición que Dios promete, en lugar
de recibir sobreabundantemente como su Palabra promete, ¿por qué?, porque
aplican las leyes del dar y no aplican las del recibir.
¿Planta
usted mucho y no recibe una cosecha abundante? Si este es su caso, Dios le dice
que hacer, leamos Hageo 1:5...7 “Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos:
Meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y
no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis;
y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. Así ha dicho Jehová de
los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos”
Fíjese
que la primera condición de la Palabra es “sembráis mucho”, nadie siembra poco
y recibe mucho, quien siembra poco recibirá poco. No recibimos abundantemente,
solo por haber sembrado abundantemente.
Si
“Sembráis mucho, y recogéis poco” ¿qué dice la palabra de Dios que hagamos?... Dos
veces repite: “Meditad sobre vuestros caminos” Si sembramos mucho y estamos
recibiendo poco debemos meditar ¿que estamos haciendo?
Después
de sembrar la semilla ¿qué hace el sembrador? ¿Siembra la semilla y se olvida
de ella? Si lo hace, no va a recibir una buena cosecha, es más existe la
posibilidad que no reciba nada.
El
agricultor exitoso, cultiva, fertiliza, quita las plagas, riega constantemente,
y aparta las malas yerbas. Estos mismos principios de agricultura se aplican en
la esfera de las finanzas. Después de sembrar la semilla debemos cultivarla.
A toda
siembra en el ámbito que sea, debe responder el agricultor con fe, expresando
la abundante cosecha que espera. No debemos bloquear a Dios por falta de fe o
falta de paciencia; no importa lo difícil que parezca la situación. La falta de
paciencia es el mayor bloqueo que suceden en la vida de un creyente.
Las
leyes de Dios para la siembra y la cosecha toman su tiempo y Dios dice en
Eclesiastés 3:1 “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo
tiene su hora” El tomate tiene un tiempo de cultivo, el maíz tiene otro tiempo,
los niños llevan casi nueve meses y muchas de las cigarras hasta 15 y 20 años.
La
cosecha necesita su tiempo para madurar.
Recibiremos
nuestra cosecha después de muchos días. Dios nos dice en 3 Juan 2 “Amado, yo
deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como
prospera tu alma” En otras palabras debemos vencer nuestra alma y ¿cómo se
vence o conquista nuestra alma? Dios se lo dice en Lucas 21:19 “Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas” Si
queremos prosperar en el régimen de Dios, debemos ser pacientes.
Nuestra
naturaleza carnal nos demanda de respuestas rápidas, inmediatas. Debemos
imponer nuestro espíritu, porque en el anida el Espíritu Santo a fin de tener
paciencia y ganar la buena cosecha. Recordemos que Gálatas 6:9 nos instruye “No
nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no
desmayamos”
Si
leemos bien, la palabra dice “si... no desmayamos”, en otras palabras, el
cosechar dependerá de la paciencia.
La fe
y la paciencia van íntimamente ligadas y Dios nos lo enseña varias veces entre
ellas en Hebreos 6:12 “a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de
aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”; Hebreos 6:15 “Y
habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa”; Hebreos 10:36 “porque os
es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios,
obtengáis la promesa”
No
recibiremos abundantes cosechas si somos “perezosos” y no estamos dispuestos a
pagar el precio.
Nuestro
Padre quiere que seamos de una sola definición, El vomita a los tibios, Si no
recibimos inmediatamente una respuesta no debemos de empezar a dudar. Cuando
dudamos o titubeamos estamos diciéndole a Dios que no le creemos. Aprendamos de
Santiago 1:6...8 “Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es
semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una
parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del
Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”
Siempre
he enseñado que los cristianos de ahora, somos más bendecidos que l-os de antes,
para nosotros ahora es más fácil y si no veamos: Tenemos todas las promesas del
Antiguo Testamento, también tenemos las promesas del Nuevo Testamento y además
de eso tenemos al Espíritu Santo que vive adentro de nosotros... dispense, pero
tenemos todo y si usted no progresa, es porque no quiere creer en Jesús.
Los límites
de las cosechas los ponemos nosotros cuando no creemos en sus promesas, Marcos
9:23 nos enseña “... al que cree todo le es posible”
S.A.G.
– 07 – AGO – 2023
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