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¿Estarás desnutrido? - Por Saúl Guevara (Estudio No. 819)

 


Oseas 4:6 “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento.”

 Un adagio en nutrición dice: “Tu eres lo que comes”.

 ¡Esto es increíble! ¡En el reino espiritual, tú eres lo que lees! ¿No es increíble? Alguien dijo algo maravilloso: “busca a un cristiano activo, saludable, que está creciendo en gracia y en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo”, y ¡verás que en la mayoría de los casos es alguien que posee un buen hábito de lectura; a menos que la persona no sepa leer o tenga problemas para obtener buena literatura! ¡Qué emocionante es saber que podemos inspirarnos a través de la lectura!

 Este es un buen momento para reflexionar sobre nuestro hábito de lectura y para hacer planes concretos, tanto para la lectura de la Biblia como para la lectura de buenos libros.

 Un cristiano saludable apreciará la lectura de la Biblia por encima de cualquier otro tipo de lectura

 ¡El Salmo 1 es increíble! Describe a un creyente en buen estado de salud espiritual. ¡Me encanta! En el versículo 1 nos dice que es un hombre bienaventurado, y en el versículo 3 que es como un árbol plantado junto a corriente de aguas; ¡qué maravilla! Es un creyente que se encuentra dando fruto abundante, y cuya alma se encuentra vigorosa y fuerte. ¡Qué emocionante es leer esto y sentir la energía que transmite! Ahora, noten lo que se dice de este hombre en los versículos del 1 al 3: "Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará."

 La delicia primaria de este hombre es meditar la Palabra de Dios. No se limita a leer la Escritura, sino que medita lo que lee.

 Cualquier cosa que esté sustituyendo tu Biblia como la fuente primaria para conocer a Dios y Su voluntad, esa lectura se está convirtiendo en un obstáculo para ti. Nada debe sustituir el deleite espiritual que debemos extraer del libro inspirado de Dios. Los libros devocionales son buenos como aperitivos, no como sustitutos. Un cristiano saludable juzgará los escritos de todo autor humano por la infalible Palabra de Dios

 El que no hable conforme a la Escritura es porque la luz de la gloria de Dios no ha iluminado aún su entendimiento. Es con ese criterio que debemos evaluar todo lo que leamos fuera de las Escrituras: “No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal” 1Tesalonisenses 5:19…22.

 ¡No todo debe ser menospreciado, pero todo debe ser examinado! ¡Debemos abstenernos de algunas cosas! ¡Qué emocionante es imaginar a un cristiano saludable haciendo uso de los dones que Cristo ha dado a su iglesia a través de las páginas escritas cuando éstos estén providencialmente disponibles!

 Pablo dice en Efesios 4:11 que el mismo Dios constituyó pastores y maestros para beneficio de los creyentes. Esos dones son de la Iglesia, para el beneficio de todos los creyentes. Hoy podemos beneficiarnos de aquellos grandes hombres que a lo largo de la historia de la Iglesia han sido grandemente usados por el Señor (Agustín, Calvino, Edwards, Owen, Bunyan, Spurgeon).

Hasta el último momento de su vida Pablo quiso seguir adquiriendo conocimiento; 2 Timoteo 4:12 "Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, y los libros, mayormente los pergaminos."; él sabía que debía amar a Dios con toda su mente, sin importar la edad.

 Un cristiano saludable buscará establecer una dieta regular y balanceada de lectura, ¡Qué emocionante es ver a un cristiano saludable comprometido con establecer una dieta regular y equilibrada! ¡Es una visión que nos llena de esperanza y nos inspira a seguir adelante con nuestras propias metas!

 Muchos de los nutrientes que necesitamos no se encuentran almacenados en nuestros cuerpos. Esos nutrientes están siendo consumidos constantemente, por así decirlo, a través de nuestros procesos corporales. Si tales nutrientes no son continuamente reemplazados, eventualmente sufriremos las consecuencias. Es por eso que en nuestra dieta debe haber regularidad y balance. No podemos decir, por ejemplo: “Enero será el mes de los minerales, febrero el de los carbohidratos, marzo el de las proteínas, etc.”. Eso no funciona así. Y ese mismo principio se aplica en la vida espiritual.

 ¿Qué constituye esa dieta regular y balanceada? La Palabra de Dios viene a nosotros de diversas formas: historia, biografías, poesía, doctrina, deberes, promesas, etc. Es multiforme y multi intencional: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” 2 Timoteo 3:16…17.

 Algunos pasajes serán para corregirnos, otros para instruirnos, etc. Tomando esto como un patrón, debemos decir que el cristiano saludable no lee únicamente historia, o biografías, o teología, o libros devocionales, etc. Dios no se limitó a una sola forma literaria y a una sola intención; nosotros tampoco debemos limitarnos en ese sentido. Un cristiano saludable buscará establecer un programa de lectura realista, moderado y consistente

 Al hablar de un programa realista nos referimos a uno que toma en cuenta la variedad de responsabilidades que tenemos. Si no somos realistas pronto nos desanimaremos. También debemos tomar en cuenta nuestra condición actual; si no tenemos el hábito de correr diariamente no comencemos con correr 8 Km. Pero debemos ser consistentes. El fruto del Espíritu comienza con amor y termina con autocontrol. Esto incluye el manejo de nuestro tiempo.

 Un cristiano saludable modificará su programa de lectura cuando, por alguna razón providencial sea necesario hacerlo. Es útil hacer un plan, tanto para la lectura de la Biblia como para la lectura de otros libros; pero es posible que tengamos que variar ese plan debido a circunstancias inesperadas que llegarán a nuestras vidas por la providencia de Dios. En esos momentos debemos recordar que los planes de lectura no están escritos en piedra.

 Habiendo dicho esto, es necesario advertir que debemos cuidarnos de la indisciplina y de ceder a los deseos del corazón. Algunos libros no son de fácil lectura; si nos llenamos de ganas y de la inclinación de nuestros corazones nunca los leeremos.

S.A.G. – 12 – Ene – 2025

(Estudio No. 819)

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