"Guardad,
pues, mis mandamientos, y cumplidlos. Yo Jehová" Levítico 22:31
Una
persona escribía y me planteaba lo siguiente: “Soy psicólogo y pastor de una
iglesia. Muy a menudo me siento utilizado y creo que me brindan una amistad
fingida con el objetivo de obtener algún beneficio de lo que soy. Suelo
preguntarme: si no tuviera este don del Señor, las personas nunca se pondrían
en contacto conmigo o si tendré derecho a ganar un poco de dinero con estos
dones que Dios me ha dado para el sustento”.
En mi
vida profesional y pastoral dentro de la Iglesia del Señor, he sido testigo de
cómo se ha abusado y se ha aprovechado de los profesionales de la Iglesia. Esto
sucede cuando las personas se dedican a lograr con su cercanía "en la
familia de la iglesia" obtener servicios profesionales gratuitos que
normalmente se pagan. Mi esposa, que es foniatra, amigos médicos y otros
profesionales lo han vivido y, en la confianza que nos tenemos, en algunas
ocasiones me han compartido su insatisfacción. Yo también lo he vivido y creo
firmemente que esos servicios deben remunerarse como lo hacen al usar los
servicios de un médico, un abogado, una enfermera, un carpintero, un peluquero,
etc. La gente simplemente les pide pequeñas consultas, después de la iglesia,
sin siquiera pensar que esto puede ser antibíblico, ya que se están
aprovechando y explotando a otros.
Esos
hermanos que se aprovechan de los dones del otro suelen citar pasajes bíblicos,
pues consideran que son dones de Dios dados a ciertas personas para el servicio
de ellos. Estos versículos, los cuales suelen esgrimir, no hablan directamente
de los servicios profesionales, sino de los dones espirituales en la iglesia.
La
Biblia dice: "Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los
otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno
habla, que hable conforme a las palabras de Dios; si alguno sirve, que lo haga
conforme al poder que Dios da, para que en todo Dios sea glorificado por
Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los
siglos. Amén".
Aunque
estos versículos se refieren a los dones espirituales, algunos de ellos son
remunerados en la iglesia, por ejemplo, cuando Pablo dice que los ancianos que
tienen el don de enseñar deben ser pagados: “Los ancianos que gobiernan bien
sean considerados dignos de doble honor, principalmente los que trabajan en la
predicación y en la enseñanza”. Porque la Escritura dice: “No pondrás bozal al
buey cuando trilla”, y: “El obrero es digno de su salario” (1 Tito 5:17…18). Esto
hace que algunos dones alcancen el nivel de habilidades profesionales.
Así,
vemos que la Biblia eleva algunos de esos dones espirituales al nivel de
vocacionales y que Pablo dice que deben ser remunerados. Esto significa que es
justo que la persona reciba una retribución por los dones naturales o las
habilidades que tiene y utiliza para ganarse la vida. Un principio es el
siguiente: La intención de Dios es que trabajemos para ganarnos la vida y que
no dependamos de otros cuando no sea necesario.
Una de
las funciones del trabajo es obtener dinero para no tener que depender de los
demás. 1 de Tesalonicenses 4:11…12 dice: "y que procuréis tener
tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de
la manera que os hemos mandado, a fin de que os conduzcáis honradamente para
con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada". Para no tener que
depender de los demás, es justo que te paguen por tu trabajo. Como hemos oído
antes: “No pondrás bozal al buey cuando trilla, el obrero es digno de su
salario”.
Esto
no significa que no haya lugar para la generosidad a la hora de ayudar a los
necesitados con tus habilidades profesionales. De hecho, los cristianos de todo
el mundo lo hacen. Un odontólogo se toma un día libre y ofrece atención dental
gratuita. Eso es maravilloso. De hecho, Pablo dice que una de las razones por
las que hay que trabajar para ganarse la vida es para tener algo que dar. Efesios
4:28 "El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos
lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece
necesidad."
Por
tanto, no estoy diciendo que las personas con habilidades y dones especiales
nunca deban ofrecerlos de forma gratuita y generosa para ayudar a los demás. En
la Biblia hay más de un tipo de enseñanza y ninguna puede ser anulada: por un
lado, está el mandato de dar gratuitamente a los necesitados y, por otro, el
mandato de ganarse la vida para que tú y tu familia puedan comer y vestirse.
Así que en la Biblia están ambos: “trabajar para tener para uno” y “trabajar
para tener para dar”.
Pero,
aun así, creo que hay otros en la Iglesia que necesitan escuchar otro mensaje
de la Biblia, y el mensaje de 2 Tesalonicenses 3 nos recuerda que algunos
cristianos de la iglesia de Tesalónica se habían dejado llevar por una especie
de histeria con respecto a la cercanía de la segunda venida de Cristo. Habían
dejado de trabajar y empezaron a vivir en ociosidad mientras esperaban el
regreso de Jesús. Entretanto, se aprovechaban de los que trabajaban para
ganarse la vida. Pablo dice: "Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de
nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande
desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros. Porque
vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no
anduvimos desordenadamente entre vosotros, ni comimos de balde el pan de nadie,
sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a
ninguno de vosotros" 2 Tesalonicenses 3:6…8.
Pablo
era tan celoso de no dar la impresión de explotar el trabajo de los demás
mientras él vivía en la ociosidad, que no comía el pan de nadie sin pagarlo.
Ese es
el mensaje que necesitan oír algunos creyentes que se aprovechan de los
servicios de los demás sin pagar por ellos. Así continúa Pablo: "no porque
no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos
imitaseis. Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto:
Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. Porque oímos que algunos de entre
vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en
lo ajeno" 2 Tesalonicenses 3:6…8.
Por
tanto, quienes se aprovechan del trabajo de otros para conseguir algo que la
mayoría está pagando, necesitan ser educados: “No hagas eso. Es decir, no lo
supongas. Debes estar dispuesto a pagar. Si la persona con habilidad quiere
hacerte un regalo particular, es decisión suya, no algo que tú debas esperar”.
Ora
para que Dios dirija los corazones de la gente por el buen camino. Ora para que
la gente se dé cuenta de lo que está haciendo y, luego, tal vez hable con tu
pastor o con los maestros de la iglesia para ver si pueden empezar a aplicar
las Escrituras a este tema durante un tiempo en la iglesia.
Es
urgente que se fomente una cultura en la Iglesia que promueva la generosidad,
pero también la conciencia de que no debemos aprovecharnos ni explotar a
quienes trabajan duro para ganarse la vida, sino responsabilizarnos de nuestras
propias necesidades en lugar de depender de otros para obtener cosas gratis.
El
Señor Jesús da la gracia para trabajar y para dar, y se lleva la gloria en
ambos sentidos. Alabado sea el Señor.
S.A.G.
– 26 – Ene – 2025
(Estudio
No. 821)
Si
deseas escribirnos, puedes hacerlo a:
igelrenuevo@gmail.com
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