Sera Que Estas Deprimido/a - Por Saúl Guevara (Estudio No. 820)

 


Salmos 42:6 "Dios mío, mi alma está en mí deprimida…"

 Entramos en las reuniones de la Iglesia los domingos y todos ponen cara de felicidad, vienen vestidos con su ropa más alegre, aplauden y cantan, lo cual demuestra la alegría que sienten. Existe la idea errónea en el mundo cristiano de que los creyentes siempre tienen que estar felices. Sin embargo, muchos reconocemos que lo que sentimos por dentro no cuadra con lo que mostramos por fuera. En muchos círculos cristianos se cree que es imposible que un verdadero creyente esté deprimido, a menos que esté en pecado, carezca de fe o de conocimiento bíblico.

 Todos nos sentimos tristes de vez en cuando, pero la depresión es otra cosa y requiere un tratamiento especial. La confusión aumenta cuando utilizamos la palabra “depresión” para referirnos a cosas distintas, como la pena o el duelo por la muerte de un ser querido, la humillación que supone el fracaso y la derrota, la frustración ante las expectativas no satisfechas de los demás u otros problemas emocionales sin resolver.

 La depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo y se calcula que afecta a más de trescientos millones de personas, creyentes y no creyentes. La depresión es distinta de las variaciones habituales del estado de ánimo y de las respuestas emocionales breves a los problemas de la vida cotidiana, como la tristeza. Puede convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando es de intensidad moderada a grave y de larga duración, y puede causar un gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos puede llevar al suicidio.

 Muchas veces no prestamos demasiada atención a las historias del Antiguo Testamento, quizá porque son difíciles de comprender debido a la forma literaria en la que están escritas y al contexto en el que se escribieron, precisamente para poder darles una interpretación correcta

 Habían oído hablar alguna vez del profeta Elías, que también sufrió sus momentos de prueba, a pesar de ser un «elegido» de Dios y entrar en crisis. Elías había matado a los profetas de Baal en el monte Carmelo, en un episodio en el que se puso a prueba la lealtad de los seguidores del verdadero Dios.

 Cuando Jezabel, esposa del rey, se enteró de lo sucedido, mandó decir a Elías: “Que los dioses me castiguen si mañana, a la misma hora, no hago contigo lo que tú hiciste con la de ellos”. Ante esa situación, lleno de miedo, Elías escapó y se deprimió. La palabra dice: “Se fue por el desierto un día de camino y vino y se sentó debajo de un enebro; y, deseando morirse, dijo: “Basta ya, oh Jehová, quítame la vida”.

 “Basta ya”, una expresión que creo que muchas veces habremos utilizado en nuestras vidas. ¿Cuántas veces nos sentimos cansados, agotados, sin esperanza, desilusionados y sin ganas de vivir? Y no hablamos de suicidio, de hecho, Elías no quería morir, sino que le pidió a Dios que lo llevara consigo, no renegó de Él, sino que le pidió ayuda. Pero para Elías, la única solución era morir.

Luego, la Palabra cuenta que se quedó dormido bajo un enebro esperando la muerte, cuando se le apareció un ángel con comida y le dijo: «Levántate y come». Elías se levantó, comió y se repuso, pero, sumido en la depresión, volvió a acostarse. El ángel, insistente, le dijo: “Levántate y come, porque todavía te queda mucho camino por delante”. ¡Qué situación tan común en estos días! Cuántas personas conocemos que alguna vez han estado en una situación difícil y ha aparecido algún amigo que nos dice: “¡Vamos! Hay que seguir”.

 Finalmente, llega el encuentro con Dios: Elías caminó hasta una cueva y se quedó allí. Dios le preguntó: «¿Qué haces aquí, Elías?». Él, aún afligido, le respondió: «Me consumo de celo por el Señor, porque los israelitas han abandonado tu alianza, han derribado tus altares y han matado a tus profetas con la espada. Me he quedado solo y tratan de quitarme la vida. Dios le dijo: «Sal». Una palabra tan simple que lo cambia todo: «Sal y quédate de pie en la montaña, delante del Señor». Entonces hubo un fuerte viento, un terremoto y un fuego, pero el Señor no estaba en ninguno de esos lugares. En cambio, cuando Elías sintió una brisa suave, se dio cuenta de que Dios estaba allí, en lo simple y lo sencillo.

 Y Dios le vuelve a preguntar: ¿Qué haces aquí Elías? y la respuesta es la misma, pero la actitud es otra. A lo que inmediatamente Dios responde: "vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Hazael por rey de Siria.  A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar. Y el que escapare de la espada de Hazael, Jehú lo matará; y el que escapare de la espada de Jehú, Eliseo lo matará. Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron"… Elías vuelve y cumple la misión.

 Es una gran historia con la que podemos aprender varias cosas. Como el profeta, nosotros también vamos a tener pruebas y quizás también tengamos esos momentos de desesperación en los que no queramos seguir, aunque tratemos de seguir el camino de Dios. Sin embargo, Dios no nos abandona. Cuando estemos mal, él vendrá y nos animará a seguir. Y vendrá en forma de brisa suave y sencilla, porque Dios es así.

 Quizás necesitemos reconocer a Dios en las personas que nos rodean, en las cosas sencillas. Son esas cosas las que nos hacen seguir adelante. Y no solo eso, también tenemos el deber de cuidar de nuestros amigos y animarlos a no desfallecer. Esa es la Iglesia también.

 Así que, si estás mal, no te preocupes, es solo un rato. Dios no se ha olvidado de ti. Pronto enviará a su ángel para que te alimente y te dé fuerzas de nuevo. Acuérdate de que hasta Jesús fue consolado por un ángel en el huerto de Getsemaní antes de su entrega.

 No olvides que los momentos de prueba continuarán, tropezaremos muchas veces y nos desanimaremos más de una vez. Pero Dios siempre viene a rescatarnos. Y recordarás cada vez que Dios te ayudó y comprenderás que, si Dios está conmigo, esto también pasará.

S.A.G. – 19 – Ene – 2025

(Estudio No. 820)

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