Cuando Dios Habla Tu Escucha – Por Saúl Guevara

 

Eclesiastés 5:1 NVI " Cuando vayas a la casa de Dios, cuida tus pasos y acércate a escuchar en vez de ofrecer sacrificio de necios, que ni conciencia tienen de que hacen mal"

 Ya cumplí 73 años, pero aún me considero joven y cada día que nace siento que soy un cristiano nacido de nuevo.

 Pero en más de alguna ocasión cuando estaba más joven que por cierto no fue hace mucho, recuerdo que salí después de un servicio en la Iglesia diciendo esto: "Hoy no estuvo muy buena la Palabra, como que falto más unción".

 ¿Esa frase te parece conocida?,

 ¿La has escuchado alguna vez?,

 o será que ¿Tú la has dicho?,

 ¿Conoce alguna persona así? Todo lo que usted le quiera hacer ver es inútil, sobran las palabras; está empecinado en su propio razonamiento, a pesar de saber que no es correcto.

 Desconcierta aún a los que lo quieren y desean su bien.

 Bueno no estoy para juzgarte ni para que me juzgues, pero todos los cristianos en más de un momento hemos dicho eso o algo parecido.

 Lo que ocurre muchas veces es que no llevamos nuestro corazón dispuesto a recibir la Palabra que Dios tiene para nuestra vida, muchos de nosotros por las circunstancias que nos rodean o por nuestra propia voluntad nos hemos dejado minar de obras de la carne y eso lo quieras o no es un obstáculo gigante para poder recibir libremente una Palabra de Dios para tu vida.

 La Biblia dice que las cosas espirituales tienen que discernirse espiritualmente, pero si tú en lugar de alimentar al espíritu a través de leer la Palabra de Dios, orar, ayunar o cualquiera de las armas que Dios nos ha heredado para triunfar en la vida cristiana, te dejas llevar por las obras de la carne, claro está que no podrás recibir lo que Dios tiene para ti, porque tu mente y tu corazón están siendo obstaculizados por estos enemigos.

 Cuando hablamos de obras de la carne, hablamos de enemistades, rencores, celos, envidias, disensiones, pleitos, fornicación u otra obra que en lugar de beneficiar a tu espíritu, está alimentando los deseos carnales.

Ahora bien, la Palabra del Señor dice que cuando fuésemos a la casa de Dios vayamos dispuesto a oír o escuchar lo que Él tiene para nosotros y no para ofrecer sacrificio de los necios.

 A veces pienso, que dolor sentirá en su corazón Jesús, al ver a sus hijos tomar caminos equivocados, sin importarle lo que Él piensa y aconseja en su Palabra.

 La sordera espiritual la tiene la persona que cierra los oídos del alma a la voz de la conciencia y lo que es peor, a la voz de Dios. La Biblia, refiriéndose a estos sordos por voluntad propia, dice: “Pero el pueblo se negó a obedecer. Todos volvieron la espalda y se hicieron los sordos” Zacarías 7:11.

 Es una descripción dura, pero verdadera. El hombre que cierra su oído a la voz de Dios, irremisiblemente caerá un día preso de su propia obstinación. Y para siempre se estará preguntando: ¿Por qué es que todo me sale mal?  Hagámosles caso a los susurros de nuestra conciencia. Es el medio que Dios emplea para hablarnos. Y Dios nunca nos engañará.

 Amado lector, es hora de entender que en nuestra vida hay muchas cosas que no nos permiten escuchar claramente la voz de Dios hablando a nuestra vida, estas cosas son las que tú sabes muy bien que están ahí y que no agradan a Dios.

 De nosotros depende seguir yendo a la casa de Dios sin un propósito o que realmente dispongamos todo nuestro ser a sacar de nuestra vida todo obstáculo que lejos de alimentar a nuestro espíritu, está alimentando a nuestra carne.

 Dios quiere que lo escuches…

 ¿Tu corazón está preparado?

S.A.G. – 08 – AGO – 2022

 

 

 

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