Abrazándonos Sanamente Por Saúl Guevara (Estudio No. 910)

 


Romanos 14:13 "Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano"; Hace ya varios años, fui reconocido como anciano por los hermanos que dirigían una iglesia. Allí no se utiliza el término pastor, sino anciano. En esa congregación, mi familia y yo conocimos de cerca lo que son las doctrinas de hombres que se practican en algunas iglesias. Recibí ese reconocimiento en la filial salvadoreña al cabo de dos años. Ya había otros dos hermanos reconocidos como ancianos, uno de los cuales estaba al mando. Ellos habían alcanzado ese reconocimiento después de seis y siete años, respectivamente. Esto despertó la envidia de ambos y me llevó a sufrir las consecuencias de lo que nacía en los corazones retorcidos de aquellas supuestas autoridades eclesiásticas salvadoreñas.

 Esos dirigentes, siguiendo sus doctrinas de hombres, prohibían abrazar a los hermanos, especialmente si eran mujeres. Un día, al llegar al culto dominical, una hermanita preciosa de más de ochenta años, a quien yo solía atender, se acercó y me abrazó. El diablo, perdón, la autoridad que estaba cerca, vio lo ocurrido y lo llevó ante el consejo de ancianos. Me sancionaron: debía permanecer sentado durante tres meses, sin atender a nadie. Comprendí que mi primera iglesia, que es mi familia, iba a sentirse avergonzada. Así que, discretamente y después de conversar y llegar a ciertos acuerdos con los otros ancianos, mi familia y yo nos retiramos de aquella iglesia.

 Pero ¿qué tan malo puede ser un abrazo? Leamos:

 El abrazo es un símbolo profundo de amor, reconciliación, consuelo, protección y comunión. Aunque no siempre se menciona de forma explícita, las Escrituras están llenas de gestos físicos de afecto y expresiones del amparo de Dios. Un abrazo puede ofrecer consuelo y transmitir apoyo, incluso cuando no encontramos las palabras adecuadas. En un mundo donde deberíamos reflejar el amor de Dios, la verdad es que muchas veces nos quedamos cortos. Yo necesito sentir el incomparable poder de un abrazo. ¿Acaso tú no? Sobre el abrazo encontramos frases como:

•          El abrazo es la forma más cálida de decir ‘te quiero’ sin decir nada.

•          A veces, un abrazo es la única respuesta que el alma necesita.

•          Un abrazo es el lenguaje universal de consuelo.

•          El abrazo es el lazo que une corazones.

 El abrazo es una forma universal de expresar afecto, cariño y apoyo. Hay diferentes tipos de abrazos, cada uno con un significado y propósito particular:

 1.         El abrazo de consuelo

Este tipo de abrazo suele ofrecerse cuando alguien está pasando por un momento difícil. Es cálido, reconfortante y sin prisas, y busca transmitir apoyo y empatía. Suele ser el más largo de todos y se brinda cuando una persona necesita sentirse acompañada emocionalmente.

2.         El abrazo de bienvenida

Se produce cuando una persona regresa a un lugar tras un período de ausencia. Se caracteriza por su carácter alegre y expresa la emoción y la felicidad asociada al reencuentro.

3.         El abrazo de gratitud

Abrazo que se utiliza para expresar agradecimiento o aprecio. Es habitual cuando alguien hace algo por ti o te ofrece su ayuda, y transmite cariño y reconocimiento.

4.         El abrazo fraternal

El abrazo entre amigos o familiares cercanos es muy cálido, aunque no necesariamente largo. Refleja la confianza y la comodidad de la relación, así como el afecto que no necesita nada más para expresarse.

5.         El abrazo protector

Este abrazo surge cuando una persona siente la necesidad de proteger a otra, ya sea en un momento de vulnerabilidad o al atravesar una situación delicada. Suele transmitir cuidado y una sensación de seguridad.

6.         El abrazo romántico

Es un abrazo especial, cargado de deseo y cariño. Nace con una fuerza arrolladora al comienzo de una relación y con el paso de los años, se vuelve aún más hermoso.

7.         El abrazo sin palabras

Este tipo de abrazo ocurre cuando las palabras sobran, porque el propio gesto expresa todo lo que se quiere decir. Suele darse en momentos de silencio, cuando el afecto es tan claro que no hace falta explicar nada.

En la Biblia, el abrazo simboliza afecto, reconciliación y perdón. Aunque no siempre se describe de forma explícita como un gesto físico, hay situaciones que pueden interpretarse de ese modo. Además, el término abrazar se utiliza en ocasiones en sentido figurado. Algunos ejemplos de abrazos en la Biblia son:

•          El regreso del hijo pródigo (Lucas 15:20). En la parábola del hijo pródigo, el padre abraza a su hijo cuando regresa arrepentido, mostrando amor, perdón y restauración: “Entonces, se levantó y fue a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello y le besó.”

•          El encuentro de Jacob y Esaú (Génesis 33:4). Después de años de separación, Jacob y su hermano Esaú se encuentran, y Esaú corre hacia Jacob y lo abraza, demostrando perdón y reconciliación.

•          El abrazo de David y Jonatán (1ª Samuel 20:41). Después de la última conversación entre David y Jonatán, cuando se despedían debido a la amenaza de Saúl, se abrazaron, mostrando la profunda amistad y amor que se tenían.

•          El abrazo de José a sus hermanos (Génesis 45:14-15). Cuando José revela su identidad a sus hermanos en Egipto, les da un abrazo, después de haberse ocultado tras las cortinas derramando lágrimas; mostrando perdón y amor por ellos después de todo lo que había sucedido.

 En último lugar, pero el más importante, es el “El abrazo de Dios”

•          El abrazo de Dios es una expresión poderosa que evoca la cercanía y el consuelo que sentimos al experimentar el amor y la presencia del Señor. En el contexto cristiano, tiene un significado profundamente reconfortante, pues nos recuerda su amor incondicional y su constante protección.

 El "abrazo" no solo es una metáfora de consuelo, sino también de aceptación y refugio en los momentos de dolor, incertidumbre o soledad. Los hijos de Dios sabemos que, aunque las dificultades y el dolor son inevitables, Dios ofrece su presencia en todo momento, brindando paz, esperanza y fortaleza.

 El "abrazo eterno" es, en última instancia, la promesa de una relación infinita y transformadora con Dios. Este abrazo no tiene fin, no se interrumpe y es un reflejo del amor absoluto de Dios, que nunca falla y siempre busca lo mejor para sus hijos. En este abrazo, sus hijos a través de la sangre de Jesucristo, encontramos salvación, vida eterna, consuelo, esperanza y la certeza de que, al final, viviremos en plena comunión con él, disfrutando de su presencia para siempre.

S.A.G. - 08 – NOV – 2026 (Estudio No. 910)

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