Dios Y Los Niños Recién Nacidos Por Saúl Guevara (Estudio No. 876)

 


En el transcurso de esta semana, específicamente el día 10 de marzo de 2026, juntos con Hna. Silvia, hemos sido bendecidos con el nacimiento de un nuevo nieto en Malaga, España. Lo anteriormente expuesto me ha conducido a una profunda reflexión, que se ha manifestado en la siguiente pregunta: ¿Qué son los recién nacidos para Dios? Esta cuestión ha motivado la realización del presente estudio, inspirado en mi nuevo nieto, Esteban.

 Desde la perspectiva bíblica, los recién nacidos son considerados un regalo, herencia y bendición directa de Dios, formados en el vientre de la madre por Él. Se les valora como creaciones perfectas, símbolo de inocencia y parte importante del reino de Dios. La Biblia resalta su carácter sagrado desde el momento de su concepción.

 Dios es el creador de todos los recién nacidos, modelándolos de acuerdo a su diseño original. Dicha característica, propia de la esencia divina, otorga a la vida de un neonato una relevancia equiparable a la de un individuo adulto, lo que conlleva un compromiso ineludible con su bienestar y seguridad.

 Jesús empleó a los infantes como paradigma del Reino de los Cielos, enfatizando su pureza. Es un hecho irrefutable que Dios tiene pleno conocimiento y reconocimiento de las personas incluso antes de su nacimiento.

 En la tradición cristiana, el nacimiento se considera un acontecimiento que celebra la vida, que evidencia la gracia divina y que constituye un momento sagrado para expresar gratitud a Dios por su obra.

 Ciertamente, la llegada de un bebé conlleva cambios significativos en el ámbito familiar. Es pertinente recordar: «herencia de Jehová son los hijos», Salmo 127:3.

 La paternidad puede ser una experiencia emotiva y abrumadora para los progenitores, tanto si son primerizos como si no lo son. Es posible que les sorprenda la cantidad de tiempo y energías que requieren para atender a su bebé. La falta de descanso y los cambios emocionales pueden generar tensión en la relación de pareja. Por lo que es necesario que los progenitores realicen ajustes para atender las necesidades del bebé y preservar la estabilidad de su matrimonio.

 Permítame formularle la siguiente pregunta: ¿de qué manera pueden los consejos bíblicos asistirle en la superación de las dificultades a las que se enfrenta?

 ·         Adáptese a los cambios

Dice la Biblia: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor” 1 Corintios 13:4…5). Como madre, es comprensible que centre su atención en el bebé. Sin embargo, es crucial considerar que esto podría generar sentimientos de abandono en el esposo, por lo que es esencial no descuidar su necesidad de atención. Con serenidad y amabilidad, podrá mostrarle que su colaboración es esencial para el bienestar del bebé.

 ·         Un buen padre se encarga de alimentar al bebé y de velar por su seguridad durante la noche.

“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” 1 Pedro 3:7. Si usted es padre o madre, es importante que comprenda que su pareja dedicará la mayor parte de sus energías al cuidado del bebé y que es posible que experimente niveles de estrés, fatiga o depresión debido a sus nuevas responsabilidades. Es posible que en ocasiones se experimente cierto malestar, pero es fundamental mantener la compostura, ya que, como dice el dicho popular: “Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte” Proverbios 16:32. Use discernimiento y dele lo que ella necesita Proverbios 14:29: “El que tarda en airarse es grande de entendimiento”

 Si usted es el padre, proporcione apoyo a su esposa en las tareas de cuidado del bebé, incluyendo las horas nocturnas. Con el propósito de optimizar su tiempo, le sugerimos reducir el tiempo que dedica a otras actividades para poder pasar más tiempo con su esposa e hijo.

 En el caso de la madre, se recomienda aceptar la ayuda que su cónyuge le ofrezca con el bebé. Si él. no ejecuta bien la tarea, absténgase de emitir críticas. En su lugar, ofrezca una instrucción amable de cómo mejorar su desempeño.

 ·         Fortalezca su relación

Dice la Biblia: “y serán una sola carne” Génesis 2:24. Aunque ahora la familia cuente con un nuevo miembro, no olvide que usted y su cónyuge siguen siendo “una sola carne”. Esfuércense al máximo para que su relación no se debilite.

 El cónyuge y la esposa comparten tiempo juntos mientras el bebé descansa. Es importante recordar la importancia del tiempo a solas con la pareja. Se recomienda dedicar tiempo para fortalecer la relación, demostrando afecto de manera tangible a través de gestos como una nota o un obsequio.

 ·         Eduque a su bebé

Dice la Biblia: “desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación” 2 Timoteo 3:15. Una madre y un padre son los primeros educadores de su hijo, inculcándole el aprecio por los buenos libros desde sus primeros años.

 Por favor, planifique cómo enseñará a su hijo. Es importante considerar que la capacidad de aprendizaje del ser humano, incluso antes de nacer, es notable. Por ejemplo, el feto es capaz de reconocer la voz de la madre desde el útero y mostrar reacciones emocionales ante ella. Es crucial que el niño se acostumbre a la lectura desde el momento de su nacimiento. Aunque no comprenda las palabras, este hábito contribuirá significativamente a fomentar su aprecio por la lectura en el futuro.

 No piense que su bebé es demasiado pequeño para hablarle de Dios. Ore a Jehová delante de él (Deuteronomio 11:19). Cuando jueguen juntos, háblele de las cosas que Dios ha hecho (Salmo 78:3, 4). A medida que crezca, su hijo se dará cuenta de lo mucho que usted ama a Jehová y aprenderá a amarlo también.

 Ore por sabiduría para educar a su hijo

 Repítale ideas y palabras importantes a su bebé para que las aprenda cuanto antes

 Ser padres puede tener un buen efecto en su matrimonio. Con el tiempo, usted y su pareja se sentirán más cómodos y seguros en su papel de padres. La educación de su hijo puede convertirlos en personas más amorosas, pacientes y bondadosas. Si trabajan en equipo y se apoyan el uno al otro, tener un bebé hará que su relación sea más fuerte. Las palabras finales de Salmo 127:3 serán una realidad en su caso: “Cosa de estima el fruto del vientre”.

 Y por último NO OLVIDE: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos” Deuteronomio 6:5…7a

 En el Nombre de Jesús, recién nacidos y padres de ellos Bendecidos son.

S.A.G. - 15 – MAR – 2026 (Estudio No. 876)

 

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