Ser cristiano a veces es complicado y formar parte de una
comunidad cristiana puede ser una parte sumamente difícil el creyente; por otro
lado ¿Le decepciona ver que, en su hogar, igual que en su iglesia hay personas
con defectos que le irritan? Efesios 4:2 habla de soportar con paciencia los
unos a los otros en amor. Unas traducciones usan la palabra tolerar en lugar de
soportar. La idea es que debemos aceptar las debilidades de otros. Cuando
dejamos de quejarnos de sus defectos, entonces podremos comenzar a amarlos.
No me malinterpreten: vivir la vida cristiana con al
menos un puñado de otros cristianos de quienes aprendemos y con quienes crecemos
es a menudo un gran regalo. Sin embargo, este camino está lleno de altibajos
emocionales. Lo que he aprendido es que, con todas las buenas intenciones de
amor y compasión, podemos perder de vista a Jesús en medio de las emociones de
los demás.
Cuando te enojas, yo también me enojo. Cuando estás
triste, yo también me entristezco. Cuando tengas esperanza y expectativas, yo
también. Esto puede empezar bien, pero terminar en situaciones perjudiciales.
Pero en cambio, si buscamos en la Palabra de Dios la
sabiduría para afrontar estos problemas y sus consejos los ponemos realmente en
práctica, otra cosa sería.
La Biblia, en dos pasajes importantes, Efesios 4:2 y
Colosenses 3:13, dice que debemos “soportarnos unos a otros” y hacerlo “con
amor”.
Efesios 4:1…3 NVI dice: “Por tanto, yo, prisionero por
causa del Señor, les ruego que vivan de una manera digna del llamamiento que
han recibido, con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándose unos
a otros en amor, esforzándose por mantener la unidad del Espíritu en el vínculo
de la paz”.
Colosenses 3:12…14 dice: “Por tanto, como escogidos de
Dios, santos y amados, revístanse de entrañable misericordia, de benignidad, de
humildad, de mansedumbre y de paciencia. Sopórtense unos a otros y perdónense
mutuamente si alguno tiene queja contra otro; como el Señor los perdonó, así
también ustedes deben perdonar. Y sobre todo esto, revístanse de amor, que es
el vínculo perfecto de la unidad”.
Amar, liderar, vivir y servir con los demás en la iglesia
o en la casa, no es fácil, y la palabra “soportar” parece ser fundamental en
estos casos. Veamos aquí algunas definiciones de “soportar” junto con algunas
reflexiones:
·
Sostener
y sostener. Cuando sostienes un objeto
frágil, pero pesado en el aire, no siempre puedes verlo con total claridad, el
único propósito al sostenerlo es mostrarlo o protegerlo de lo que pueda estar
amenazándolo desde cualquiera de los lados. Toda la energía se dirige a
sostenerlo y no necesariamente a estar cómodo uno mismo. Debe mantenerse firme
bajo la carga y esta puede irse sintiendo, según pasa el tiempo, demasiada
pesada. Puedes sentirte cansado y tus tríceps pueden temblar. Como en el
ejercicio, cuando puedes soportar la presión, esos músculos se fortalecen y
pueden soportar más, bajo este tipo de experiencia el poder soportar se va
haciendo cada vez mayor.
·
Dar a
luz; parir. Cualquiera que nos hayamos
visto involucrados en un parto sabe que es doloroso, a veces largo y muy
desordenado. Se suda, se sangra y ocurren otras cosas que no necesitamos
detallar. Sin embargo, lo que ayuda a la parturienta a superarlo es la
paciencia, respirar profundamente y tener a alguien a tu lado que te recuerda
que tienes fuerzas para esto y que puedes hacerlo. Lo que finalmente surge de
este parto es la vida. Algo que la mayoría de la gente considera lo más hermoso
y querido que jamás haya tenido en sus manos. Vale la pena.
·
Producir
mediante crecimiento natural. Esto lo
produce Dios, no nosotros. Debemos revisar constantemente la tierra,
asegurándonos de que tenga nutrientes y agua, esperando pacientemente a que
Dios nos dé crecimiento y, finalmente, una cosecha.
·
Presionar
o empujar. Al presionar o empujar
algo, te acercas a ello. No te separas de ello. Presionar y empujar nos obliga
a afrontar el conflicto directamente y a seguir presionando hasta que se
resuelva.
En términos generales, podemos resumir:
·
Tolerancia
con amor: Aceptar los defectos,
debilidades y diferencias de carácter de las personas que nos rodean, ya sea en
la familia, el trabajo o la comunidad de fe.
·
Perdonar
como el modelo divino: No
guardar resentimientos ni listas de ofensas, sino perdonar a los demás de la
misma manera generosa en que Dios nos perdonó a través de Cristo.
·
Unidad: Funciona de la mano con la humildad para mantener la paz
y evitar conflictos innecesarios.
Podemos tener unidad en Cristo. Unidad en medio del
desacuerdo. Unidad porque Jesús se centra en la unidad con nosotros, pero, aún
más importante, con el Padre y el Espíritu Santo. El pueblo de Dios se ha
dispersado desde el principio de los tiempos. La división causada por el pecado
no es buena.
Además, no podemos soportarnos unos a otros con amor sin
la ayuda del Espíritu Santo. Tanto Efesios 4 como Colosenses 3 animan a quienes
han escuchado y recibido el evangelio a soportarse mutuamente.
El evangelio es la máxima muestra de Dios y Jesús de
soportarnos con amor, recordándonos que solo caminando en la fortaleza del
Espíritu de Dios podemos soportarnos unos a otros con amor.
¿Alguna vez has tenido la experiencia de “soportarse unos
a otros con amor”? ¿Qué te enseñó acerca del Cuerpo de Cristo?
S.A.G.
- 20 – SEP – 2026 (Estudio No. 903)
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