Cristiano Lee, No Seas Mediocre Por Saúl Guevara (Estudio No. 875)

 

"Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien."  Josué 1:8

 Para fomentar la lectura, hay que crear hábitos diarios y ofrecer un entorno rico en libros. Es mejor leer a los niños historias sagradas para despertar su placer por la lectura, no la obligación.

 La lectura de la Biblia es fundamental para el desarrollo espiritual, el fortalecimiento del alma y la consolidación de la fe; conocer a Dios, comprender su voluntad, fortalecer la relación con Él y estar más capacitado para el servicio y la transformación de la vida a través de la verdad

 Beneficios de la lectura bíblica y cristiana:

·         Alimento Espiritual: La lectura constante de la Biblia nutre el espíritu, permitiendo crecer y fortalecerse espiritualmente.

·         Conocimiento de Dios: Es el medio principal para conocer el carácter, las promesas, el amor y la fidelidad de Dios, profundizando la relación con Él.

·         Guía y Sabiduría: Ofrece dirección en todas las áreas de la vida y sabiduría para tomar decisiones.

·         Defensa y Protección: Actúa como un arma espiritual contra el enemigo, las tentaciones y las falsas doctrinas, fortaleciendo la fe.

·         Santificación: La palabra de Dios limpia y santifica, ayudando al creyente a vivir conforme a su voluntad.

·         Comprensión de la Verdad: La lectura de la Biblia, junto con una buena interpretación, libera y mantiene en el camino de Cristo.

 La lectura de libros que explican la Biblia, como otros que nos ayudan a comprender el contexto histórico, ayudan a profundizar en la fe, imitando a figuras como Pablo que valoraban los libros y leerlos es un hábito que transforma y mantiene al cristiano firme, cultivando una vida que honra y glorifica a Dios.

 ·         Advertencias al leer libros cristianos

 A Dios le ha placido que nos ayudemos los unos a otros, mediante la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas, qué es lo que Él ha revelado en Su Palabra. Por eso es bueno y edificante leer libros y artículos cristianos. Por esa razón escoger nuestra lectura, es extremadamente delicado; más de lo que las personas comúnmente piensan, por ello, quiero compartir contigo algunas advertencias:

1. Sé muy selectivo con lo que lees.

“No pierdas tiempo, dinero y energías leyendo algo que no está conforme a la Palabra de Dios”, esto es clave, y sin embargo, pocos cristianos tienen esto en cuenta. Muchos leen cosas que en realidad no son bíblicas ni edificantes a pesar de que son vendidas como cristianas. No pierdas tiempo, dinero y energías leyendo algo que no está conforme a la Palabra de Dios. Te recomiendo inicies leas los clásicos. Lo mismo aplica con artículos en Internet.

 2. Ten cuidado de no leer demasiado rápido.

Mucha lectura rápida y poca meditación conducen al orgullo. Nos da la impresión de que hemos leído y aprendido mucho, cuando en realidad no hemos leído ni aprendido correctamente. Creo que este es uno de los peores peligros a los cuales se exponen los cristianos que aman leer y aprender. Considero que por esta razón hay tantos “súper-teólogos” orgullosos. Se les llena el cerebro, pero el conocimiento no baja al corazón.

 3. No olvides la importancia del amor.

“Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy”. (1 Corintios 13:2). Charles Spurgeon, el príncipe de los predicadores, decía que “lo que pienses o lo que sepas no importa, a menos que te lleve a glorificar a Dios y a ser agradecido”. Eso es cierto, “creerse súper-cristiano por conocer mucho es prueba de que se conoce poco”

 4. No temas abandonar una lectura cuando tengas que hacerlo.

Si estás leyendo un libro que creías que iba a ser conforme a la Palabra de Dios, pero a cada página que pasas está cada vez peor, no temas abandonarlo y ponerte a leer algo mejor. Estamos llamados a hacer un buen uso del tiempo que tenemos (Efesios 5:15-16). Muchos cristianos terminan de leer libros mediocres y de esa forma se exponen a más basura, porque piensan: “Ya empecé este libro, no es bíblico, pero no me queda de otra que terminarlo”. Te equivocas. Nada te detiene abandonar ese libro y ponerte a leer otro mucho mejor.

 5. Ora por discernimiento y entendimiento.

Recordemos que los autores que buscan ser realmente bíblicos no son infalibles. Sí, estamos llamados a aprender de maestros (1 Timoteo 3:2), pero ninguno de ellos es perfecto. No hay una sola decisión, lectura, conversación, relación, etc. en nuestra vida, para la cual no necesitemos discernimiento. Así que oremos por discernimiento, y por sabiduría a la hora de leer. Seamos como los bereanos (Hechos 17:10…11).

 6. Cuando leas libros y artículo, no te olvides de El Libro.

Charles Spurgeon solía dar este consejo: “Visita muchos buenos libros, pero vive en la Biblia”. Es necesario que recordemos eso porque muchas veces somos propensos a olvidar que tenemos la Palabra de Dios escrita. “Los mejores libros son los que te llevan a leer más El Libro”

 La gente del mundo tiene derecho a ser ignorante, a no leer si quiere. Pero no tiene derecho a querer obligarnos a los cristianos a ser igual de ignorantes como ellos. Leer tal vez no te haga más inteligente, pero te hará menos ignorante.

 Abrir un libro como la Biblia, significa entrar en un mundo de suspenso, emoción, alegría, tristeza conocimiento, amor, bondad, etc. No hay un libro tan apasionante y completo como la Biblia.

 Históricamente, la ignorancia ha sido una de las mayores causas de problemas en las iglesia, autoridades y ovejas ignorantes y arrogantes queriendo imponer sus reglas de hombres.

Tenga presente que la lectura bíblica y su escudriñamiento, es un acto de resistencia y liberación, que permite al ser humano analizar críticamente su realidad y transformarla, porque Dios busca eso… transformar al hombre viejo en un hombre nuevo. Acción que representa una transformación espiritual profunda: abandonar la antigua manera de vivir basada en deseos engañosos, pecado y egoísmo, para adoptar una nueva naturaleza creada en justicia y santidad conforme a la verdad de Dios.

S.A.G. - 08 – MAR – 2026 (Estudio No. 875)

 

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