Todos enfrentamos un sentimiento que puede ser un
problema para siempre. Este problema puede ser: sentir que no vales tanto como
los demás; la sensación de ser feo y poco atractivo; sentir que eres tonto y
que los demás son más listos; creer que eres un fracaso... estos se llaman “sentimientos
de inferioridad”.
El mundo dice: "Si eres inteligente, eres
importante; si no lo eres, no vales mucho". No importa lo inteligente que
seas, tu valor no depende de eso, esto es otra mentira de Satanás. Hay gente
que lo pasa mal en la escuela. No aprenden tan rápido como los demás. Si no
responde bien a las preguntas en clase, todos se ríen. Esto los hace sentir
tontos e inferiores. Si falla, se desmotiva. Piensa que ha fracasado. Puede
creer que no es capaz y dejar de intentarlo. Esto lleva al fracaso y a sentimientos
de inferioridad.
3) El Dinero
Debemos vernos a nosotros mismos como Dios nos ve. Para
cambiar el concepto equivocado de nosotros mismos, debemos cambiar nuestra
manera de pensar. Debemos darnos cuenta que nuestro valor como persona no
depende de nuestra apariencia, ni de nuestra inteligencia, riqueza o posición
social. Debemos vernos a nosotros mismos como Dios nos ve. ¿Cuánto valemos a
los ojos de Dios? Valemos lo que Él pagó por nosotros. Él dio a Su propio Hijo,
quien murió para redimirnos. Ese es el valor que nos pone Dios. Dios trata a la
gente rica exactamente en la misma forma en que trata a la gente pobre. La
Biblia dice: “Porque no hay acepción de personas para con Dios” Romanos 2:11.
Cuando vas a la escuela o al trabajo te relacionas con
mucha gente: algunos sonrientes, platicando y riéndose. ¿Crees que ellos no
tienen ninguna preocupación?, por dentro cada uno es muy probable que tengan
sentimientos profundos de inferioridad. Casi toda la gente tiene estos
sentimientos algunas veces y cuando te das cuenta de que otras personas tienen
el mismo problema que tú, esto te ayudará a comprenderles.
·
Haz
amistades verdaderas
No tienes que ser hermoso o muy inteligente o tener un
montón de dinero para tener amigos. La mejor manera de tener un buen amigo es
ser un buen amigo. Nunca te burles de una persona. Respeta a los demás y
acéptalos tal como son. Hazles saber que son importantes para ti. Sé
especialmente considerado con aquellos que tienen dificultad para hacer amigos.
Te querrán y te apreciarán por esto. Nada ayuda más a tu confianza en ti mismo
que tener amigos verdaderos. Cuando te das cuenta que agradas a otras personas
y te aprecian, es más fácil que te aprecies a ti mismo.
Todos necesitamos tener un concepto adecuado de nosotros
mismos. Una forma de desarrollarlo es aprender a hacer algo bien hecho. Busca
algo que te guste hacer y esfuérzate en hacerlo bien. Considera algo así:
"Aprenderé a tocar un instrumento musical"; "Tendré éxito en mi
trabajo"; "Aprenderé a jugar baloncesto lo mejor posible";
"Veré cuántos amigos logro hacer"; "Aprenderé a ser un buen
jugador de tenis o un buen cocinero". No pierdas el tiempo compadeciéndote
a ti mismo. Haz lo mejor que puedes con lo que tienes. Desarrolla una actividad
que te haga sentir satisfecho de ti mismo. Haciendo lo mejor que puedas en esa
actividad especial que escogiste, hará que empieces a apreciarte más.
Se recomienda acudir a un lugar donde sea posible el
recogimiento y la reflexión. Posteriormente, se recomienda elaborar una lista
en la que se incluyan todas las características personales que resulten
desagradables. Se insta a la veracidad en el discurso. Es pertinente señalar
que la observación de la presente lista es de carácter estrictamente opcional,
con la excepción de la obligación moral que recae en cada individuo, así como
en la figura divina. En el ámbito de la resolución de problemas, la práctica de
la escritura es una herramienta que puede resultar beneficiosa para enfrentar
los desafíos de manera objetiva y honesta. La actividad de plasmar ideas y
emociones en un papel puede facilitar el proceso de reflexión y la elaboración
de estrategias para abordar situaciones de manera efectiva. Señala aquellos
aspectos susceptibles de ser corregidos. Es posible que el sujeto en cuestión
se encuentre en contacto con una persona de edad avanzada, en quien se pueda
depositar confianza y que esté en disposición de brindar asistencia.
La evidencia empírica sugiere que la mayoría de los
individuos poseen uno o más de estos rasgos. En este sentido, la entrega de los
problemas sin solución a la figura de Jesucristo se erige como la acción más
beneficiosa para el individuo. Se recomienda expresar al Ser Supremo la
incapacidad para continuar afrontando dichos contratiempos y la voluntad de
entregarlos a su voluntad. La oración debe ser una expresión de los
pensamientos del orante, articulados en sus propias palabras.
Si
deseas escribirnos o pedir que nuestros estudios te sean enviados por email,
puedes solicitarlos a: igelrenuevo@gmail.com


