Deuteronomio 21:18…21 aborda una legislación estricta
respecto al hijo obstinado y desobediente. Este precepto no promovía la ira
familiar, sino que servía como una medida legal para resguardar a la comunidad
de comportamientos descontrolados y nocivos. Su propósito era destacar que una
desobediencia extrema puede desintegrar el hogar y distorsionar la fe,
señalando la importancia de implementar correcciones oportunas. En la versión
NVI, el pasaje se presenta de la siguiente manera: "Si un hombre tiene un
hijo obstinado y rebelde, que no escucha a su padre ni a su madre, ni los
obedece cuando lo disciplinan, su padre y su madre lo llevarán a la puerta de
la ciudad y lo presentarán ante los jefes. Y dirán los padres a los jefes:
«Este hijo nuestro es obstinado y rebelde, glotón y borracho. No nos obedece».
Entonces todos los hombres de la ciudad lo apedrearán hasta matarlo. Así
erradicarás el mal que haya en medio de ti. Y todos en Israel lo sabrán y
tendrán temor"
Por un instante, imagina la escena en la que tú y tu
esposa llevan al hijo a la puerta de la ciudad porque ya no pueden soportar su
comportamiento. Ante esta difícil decisión, según las Escrituras, Dios ofrece
una solución drástica para el hijo rebelde: apedrearlo. Este mandato proviene
directamente del corazón de Dios, tal como se encuentra en la Biblia. Gracias a
la bendición de Dios, ya no vivimos bajo el estricto cumplimiento de la ley
antigua, ya que eso resultaría en la muerte de muchos jóvenes. Por ejemplo, en
el año 2026, solo en El Salvador hay más de 50,000 jóvenes encarcelados por
actividades relacionadas con pandillas. La realidad es que hay aspectos en la
Palabra que se nos escapan, pero nuestra tarea no es juzgar, sino obedecer. En
la actualidad, debemos interpretar el significado de la Ley de Dios y entender
cómo aplicarla para mantenernos fieles a Él.
El quinto mandamiento es: "Honra a tu padre y a tu
madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te
da" (Éxodo 20:12). Dios es serio
con esto, y no solamente en el Antiguo Testamento. Mira lo que Jesús dijo en
Marcos 7:8…13 afirmando los mandamientos: "Porque dejando el mandamiento
de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los
jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes. Les
decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra
tradición. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga
al padre o a la madre, muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: Basta que
diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a
Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, y no le dejáis hacer más por su
padre o por su madre, invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que
habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas"
¿Hemos caído en el mismo error? ¿Hemos dejado de lado los
mandamientos? Jesús no especifica como una medida extrema que se deba castigar
al hijo que maldice a su padre. No sugiero que apedreemos a hijos rebeldes,
pero estamos enfrentando un problema grave en nuestras familias, base de la
sociedad. Hemos descuidado la Palabra de Dios y estamos pagando un precio muy
alto. Honrar a los padres es fundamental. Si un hijo no honra a sus padres,
difícilmente honrará a Dios o se someterá a su autoridad. Jesús señala que un
hijo tiene la obligación de ayudar a sus padres; aquellos que no hacen nada por
su madre o por su padre están en falta.
Un hijo que sería merecedor de un castigo tan severo
sería:
• Terco
• Rebelde
• Aquel que no escucha ni a su padre ni a su madre
• Aquel que no obedece cuando lo disciplinan
• Libertino (en otras palabras: licencioso, impúdico,
obsceno, vicioso, libidinoso)
• Borracho
Sus padres le han hablado y enseñado, pero no los hace
caso. Lo han corregido y disciplinado, pero él no lo recibe ni cambia.
Es responsabilidad de los padres criar a sus hijos con
amor y disciplina, asegurando así que los hijos honren a sus padres. Los
problemas tanto comienzan como se resuelven en el hogar. Desafortunadamente,
hoy en día muchas familias carecen de disciplina. Los niños tienden a ser
obstinados y rebeldes, y esta rebeldía solo aumenta durante la adolescencia.
Muchos se alejan del Señor y no sienten temor de Dios.
Los padres no enfrentan solos el desafío de lidiar con
este joven problemático; Dios nos ubicó dentro de una comunidad, en su iglesia.
En esa comunidad, hay ancianos que brindan apoyo y ayudan a mantener el orden y
la voluntad de Dios. Según la Biblia, todos los hombres de la comunidad
participan en la corrección.
Dios intenta que seamos parte de una comunidad de fe. Más
que nunca, necesitamos el apoyo de la iglesia, la escuela, y la sociedad para
criar a jóvenes responsables. La iglesia debe hacer todo lo posible para ayudar
a los padres y enseñarlos como criar a sus hijos. En una época cuando muchos
hombres no conocen a sus padres ni tienen un buen modelo de cómo ser padre, la
iglesia debe suplir mentores para ayudarlos.
Para mí, tal vez la parte más impresionante de este
pasaje es el rol de la comunidad. Dios no espera que criemos a nuestros hijos
solos. Perdemos algo muy importante si los abuelos, tíos, y otros familiares no
participan en la crianza de nuestros hijos. Pero va más allá de la
familia. En el pasaje, los ancianos
pueden representar los líderes de la iglesia, que ejercen la disciplina del
pecador. Todos los hombres representan a toda la comunidad: la policía, los
jueces, y el sistema judicial. Los jóvenes en una comunidad tienen que ser
conscientes que los hombres están unidos en un compromiso para levantar a
hombres responsables y rectos; los animarían a portarse bien, y los darían
mucha fuerza. Tal como necesitaban el apoyo de los hombres antes de llegar a
ser apedreado, hoy necesitan su apoyo antes de caer preso o muerto.
El propósito de Dios al emplear un castigo tan severo es
preservar la santidad dentro de la comunidad. Reiteradamente, Dios solicita que
enfrentemos nuestras debilidades y apartemos a aquellos creyentes que persisten
en el pecado, separándonos de las influencias del mundo para ser un pueblo
santo. Además, esto actúa como una advertencia para los jóvenes; saber sobre
tales consecuencias haría que tomen en serio el deber de respetar a sus padres.
Dios tiene un profundo amor por los jóvenes y reconoce la importancia de formar
individuos íntegros para mantener una comunidad saludable. Ignorar los pecados
conduce a la destrucción de dicha comunidad, como podemos observar actualmente.
Ahora pregunto; Padres, ¿cómo les va con su hijo? ¿Hay
veces que quieres llevarlo a los ancianos en la puerta? ¿Estás haciendo tu
parte, pasando tiempos juntos, ensenándole la palabra y los caminos del Señor?
¿Cómo está la disciplina en tu hogar? ¿Están unidos tú y tu esposa en la
crianza de los niños?... Y también pregunto, Joven, ¿honras a tus padres? ¿Los
ayudas? ¿Recibes sus consejos?
¡Oremos juntos por nuestras familias!
S.A.G. - 27 – SEP – 2026 (Estudio No. 904)
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