Dios Restaurando Oídos Por Saúl Guevara (Estudio No. 871)

 

 


La perspectiva bíblica muestra que Dios se preocupa profundamente por las personas sordas, prohibiendo la discriminación y prometiendo un futuro donde oirán. Jesús demostró compasión curando a sordos y comunicándose con ellos, mientras que la Biblia usa la "sordera" metafóricamente para describir la resistencia espiritual a la verdad divina.

 La Ley mosaica prohibía maldecir o poner obstáculos a los sordos, reflejando que Dios no es parcial y los cuida. Levítico 19:14: “No maldecirás al sordo, y delante del ciego no pondrás tropiezo, sino que tendrás temor de tu Dios. Yo Jehová” y Jesús curó a sordos (Marcos 7:31…37).

 Se profetiza que en el futuro "los oídos de los sordos serán destapados" (Isaías 35:5), lo que indica la restauración física completa.

 También la Biblia utiliza a menudo la sordera como una metáfora de aquellos que son incapaces o no quieren escuchar la palabra de Dios, lo que se describe como una ceguera/sordera espiritual.

 Actualmente, se destaca que Dios se mueve entre la comunidad sorda, elevando a quienes a menudo son marginados.

 En resumen, Dios valora a los sordos y busca su bienestar físico y espiritual, siendo Jesús la voz en medio del silencio.

 ¿Alguna vez has pensado en cómo sería vivir en un mundo sin sonidos? ¿Cómo  reaccionarías si un día simplemente dejaras de escuchar y para comunicar lo que piensas y sientes tuvieras que buscar alternativas diferentes a la de tu voz, porque esta no es entendida por quienes te rodean?

 ¿Has oído hablar de las personas sordas? ¿Has estado en contacto con alguna de ellas? ¿Te has comunicado con esta persona? ¿Sabías que los sordos no son mudos? ¿Sabías que los sordos son creados por Dios?

 Los sordos pueden clasificarse según su nivel de sordera y el uso del sistema lingüístico gestual y visual así:

 ·              Sordos profundos: no escuchan ningún sonido.

·              Hipoacúsicos: tienen restos auditivos y escuchan algunos sonidos.

·              Ensordecidos: nacieron oyentes, gradualmente han perdido o están perdiendo su audición.

 A través de los años, la comunidad sorda ha sido vista desde dos enfoques: El clínico terapéutico y el socioantropológico. El enfoque clínico se caracterizó por la realización de procesos de rehabilitación de la escucha y el habla. En cuanto a la escucha, se encuentra un marcado énfasis en el uso de prótesis auditivas y realización de cirugías como, por ejemplo, el implante coclear. Y en lo concerniente al habla, se enfoca en el desarrollo de terapias de lenguaje que ayuden a los sordos a expresarse de manera oral como lo hace cualquier otra persona, lográndose así, desde esta perspectiva, el proceso de “desmutización” del sordo. Es en este enfoque donde se acuña el término “mudo” o “sordomudo”.

 El enfoque socioantropológico hace énfasis en los procesos sociales y comunitarios de las personas sordas, donde la sordera es más una condición de vida que permite un acercamiento al mundo desde lo visual, generando una cosmovisión particular y con ello el desarrollo de elementos culturales propios. Desde esta mirada, el término sordomudo pierde validez, ya que se reconoce la voz del sordo desde una perspectiva diferente, donde dicha voz es expresada a través de su cuerpo (expresión facial, corporal, movilidad ocular, configuración manual y manejo del espacio), y es escuchada a través de los ojos, tal como se expresa en esta reconocida frase de autor desconocido: “Escucho con mis ojos, hablo con mis manos, pero al igual que tú, siento con mi corazón.”

 Aun así, los sordos enfrentan dos grandes realidades. Por un lado, viven en un mundo diseñado para oyentes, en el que, a pesar de los esfuerzos gubernamentales para los procesos de inclusión, los sordos encuentran grandes obstáculos. Por ejemplo, la inmensa mayoría de oyentes que les rodea desconoce y muestra desinterés por su superación, lo cual incluye a sus propios familiares, ocasionando que el sordo comúnmente se sienta y viva como extraño, aun en su casa, con su familia. Encuentran grandes barreras para el acceso al texto escrito, para nuestro medio, el español, ya que esta es una lengua oral y es segunda lengua para ellos. 

 En relación con los oyentes, es necesario concientizarlos de la participación de los sordos en la vida y en ella la iglesia, de tal manera que lleguen a verlos como sus hermanos en la fe. Hay que abrir espacios de capacitación en lengua de señas, orolinguística y de los aspectos culturales propios de la comunidad sorda.

 Podemos decir que los sordos oyen su voz, y al mismo tiempo, a medida que nos adentramos en su mundo, entendemos que la misión entre ellos responde a un gran llamado que el Señor nos hace, donde nos presenta retos que nos llevan cada día a una mayor dependencia de Él. Solo con su intervención es posible avanzar en la presentación de su Reino en medio de esta comunidad.

 Hay sordos que, como parte de la tradición cristiana que se vive en nuestro país, van con sus familias a congregaciones, pero el Evangelio no les ha sido presentado; no conocen al Salvador y no han venido a la fe.

 En el mundo existen más de 300 lenguas de señas, y en ninguna de esas lenguas existe una traducción completa de la Palabra de Dios.

 Se necesita de la adaptación de recursos como estudios bíblicos, material de consejería, teología, entre otros, que les permitan a los sordos crecer de manera personal en su relación con Dios y el estudio de su Palabra. Hay que preparar sordos en estudios teológicos para que, como obreros capacitados, sean ellos quienes alcancen a sus pares sordos y lleguen a las comunidades donde nadie más ha podido llegar.

 También hay que capacitar personas oyentes en el conocimiento de la comunidad sorda, que estén dispuestas a servir al Señor en medio de los sordos y a trabajar de la mano con ellos en la expansión del Reino de Dios a través del anuncio de las Buenas Nuevas.

 A manera de síntesis. No les digas “sordomudos”, ya que, aunque son sordos, no son mudos; tienen voz que se expresa en su preciosa lengua. Evita los extremos en la mirada: no son objeto de lástima. Son capaces y son responsables, aunque tienen otra lengua y otros elementos en su cultura. Son creados a la imagen de Dios, el Dios que conocemos por la Biblia, por la naturaleza y por Jesucristo; el Dios que no está limitado por la lengua oral, el que también habla por signos, el Dios que habla sin voz (Salmo 19).

 Si deseas acompañar o ayudar a una persona con las anteriores condiciones, en cada país existen instituciones para ello. En el caso de nuestra patria, El Salvador, está el Instituto Salvadoreño de Rehabilitación Integral (ISRI) y dentro de él, existe el Centro de Audición y Lenguaje, acude a él, e infórmate en lo que puedas hacer.

 El sobrecogedor amor de Dios no está limitado. Te invitamos a presenciar el siguiente video:

 S.A.G. - 08 – FEB– 2026 (Estudio No. 871)

 

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