En el transcurso de esta semana, específicamente el día
10 de marzo de 2026, juntos con Hna. Silvia, hemos sido bendecidos con el
nacimiento de un nuevo nieto en Malaga, España. Lo anteriormente expuesto me ha
conducido a una profunda reflexión, que se ha manifestado en la siguiente
pregunta: ¿Qué son los recién nacidos para Dios? Esta cuestión ha motivado la
realización del presente estudio, inspirado en mi nuevo nieto, Esteban.
Desde la perspectiva bíblica, los recién nacidos son
considerados un regalo, herencia y bendición directa de Dios, formados en el
vientre de la madre por Él. Se les valora como creaciones perfectas, símbolo de
inocencia y parte importante del reino de Dios. La Biblia resalta su carácter
sagrado desde el momento de su concepción.
Dios es el creador de todos los recién nacidos,
modelándolos de acuerdo a su diseño original. Dicha característica, propia de
la esencia divina, otorga a la vida de un neonato una relevancia equiparable a
la de un individuo adulto, lo que conlleva un compromiso ineludible con su
bienestar y seguridad.
Jesús empleó a los infantes como paradigma del Reino de
los Cielos, enfatizando su pureza. Es un hecho irrefutable que Dios tiene pleno
conocimiento y reconocimiento de las personas incluso antes de su nacimiento.
En la tradición cristiana, el nacimiento se considera un
acontecimiento que celebra la vida, que evidencia la gracia divina y que
constituye un momento sagrado para expresar gratitud a Dios por su obra.
Ciertamente, la llegada de un bebé conlleva cambios
significativos en el ámbito familiar. Es pertinente recordar: «herencia de
Jehová son los hijos», Salmo 127:3.
La paternidad puede ser una experiencia emotiva y
abrumadora para los progenitores, tanto si son primerizos como si no lo son. Es
posible que les sorprenda la cantidad de tiempo y energías que requieren para
atender a su bebé. La falta de descanso y los cambios emocionales pueden
generar tensión en la relación de pareja. Por lo que es necesario que los
progenitores realicen ajustes para atender las necesidades del bebé y preservar
la estabilidad de su matrimonio.
Permítame formularle la siguiente pregunta: ¿de qué
manera pueden los consejos bíblicos asistirle en la superación de las
dificultades a las que se enfrenta?
·
Adáptese
a los cambios
Dice la Biblia: “El amor es sufrido, es benigno; el amor
no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada
indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor” 1 Corintios 13:4…5).
Como madre, es comprensible que centre su atención en el bebé. Sin embargo, es
crucial considerar que esto podría generar sentimientos de abandono en el
esposo, por lo que es esencial no descuidar su necesidad de atención. Con
serenidad y amabilidad, podrá mostrarle que su colaboración es esencial para el
bienestar del bebé.
·
Un buen
padre se encarga de alimentar al bebé y de velar por su seguridad durante la
noche.
“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas
sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas
de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” 1 Pedro
3:7. Si usted es padre o madre, es importante que comprenda que su pareja
dedicará la mayor parte de sus energías al cuidado del bebé y que es posible
que experimente niveles de estrés, fatiga o depresión debido a sus nuevas
responsabilidades. Es posible que en ocasiones se experimente cierto malestar,
pero es fundamental mantener la compostura, ya que, como dice el dicho popular:
“Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte” Proverbios 16:32. Use
discernimiento y dele lo que ella necesita Proverbios 14:29: “El que tarda en
airarse es grande de entendimiento”
Si usted es el padre, proporcione apoyo a su esposa en
las tareas de cuidado del bebé, incluyendo las horas nocturnas. Con el
propósito de optimizar su tiempo, le sugerimos reducir el tiempo que dedica a
otras actividades para poder pasar más tiempo con su esposa e hijo.
En el caso de la madre, se recomienda aceptar la ayuda
que su cónyuge le ofrezca con el bebé. Si él. no ejecuta bien la tarea, absténgase
de emitir críticas. En su lugar, ofrezca una instrucción amable de cómo mejorar
su desempeño.
·
Fortalezca
su relación
Dice la Biblia: “y serán una sola carne” Génesis 2:24.
Aunque ahora la familia cuente con un nuevo miembro, no olvide que usted y su
cónyuge siguen siendo “una sola carne”. Esfuércense al máximo para que su
relación no se debilite.
El cónyuge y la esposa comparten tiempo juntos mientras
el bebé descansa. Es importante recordar la importancia del tiempo a solas con
la pareja. Se recomienda dedicar tiempo para fortalecer la relación,
demostrando afecto de manera tangible a través de gestos como una nota o un
obsequio.
·
Eduque a
su bebé
Dice la Biblia: “desde la niñez has sabido las
Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación” 2 Timoteo 3:15. Una madre y un padre son los primeros
educadores de su hijo, inculcándole el aprecio por los buenos libros desde sus
primeros años.
Por favor, planifique cómo enseñará a su hijo. Es
importante considerar que la capacidad de aprendizaje del ser humano, incluso
antes de nacer, es notable. Por ejemplo, el feto es capaz de reconocer la voz
de la madre desde el útero y mostrar reacciones emocionales ante ella. Es
crucial que el niño se acostumbre a la lectura desde el momento de su
nacimiento. Aunque no comprenda las palabras, este hábito contribuirá
significativamente a fomentar su aprecio por la lectura en el futuro.
No piense que su bebé es demasiado pequeño para hablarle
de Dios. Ore a Jehová delante de él (Deuteronomio 11:19). Cuando jueguen
juntos, háblele de las cosas que Dios ha hecho (Salmo 78:3, 4). A medida que
crezca, su hijo se dará cuenta de lo mucho que usted ama a Jehová y aprenderá a
amarlo también.
Ore por sabiduría para educar a su hijo
Repítale ideas y palabras importantes a su bebé para que
las aprenda cuanto antes
Ser padres puede tener un buen efecto en su matrimonio. Con
el tiempo, usted y su pareja se sentirán más cómodos y seguros en su papel de
padres. La educación de su hijo puede convertirlos en personas más amorosas,
pacientes y bondadosas. Si trabajan en equipo y se apoyan el uno al otro, tener
un bebé hará que su relación sea más fuerte. Las palabras finales de Salmo
127:3 serán una realidad en su caso: “Cosa de estima el fruto del
vientre”.
Y por último NO OLVIDE: “Ama al Señor tu Dios con todo tu
corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grábate en el corazón estas
palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos” Deuteronomio
6:5…7a
En el Nombre de Jesús, recién nacidos y padres de ellos
Bendecidos son.
S.A.G.
- 15 – MAR – 2026 (Estudio No. 876)
Si
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puedes solicitarlos a: igelrenuevo@gmail.com
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