Mateo
11:12 "Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los
cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan"
La
creatividad se compone tanto de conceptos generales como de detalles
específicos. Y aunque la teoría y los conceptos abstractos son útiles como
plataforma de lanzamiento, debe ir más allá de lo abstracto hacia conceptos más
concretos y reales para que la idea pueda cimentarse en el camino.
Algunos
líderes piensan que es suficiente tratar conceptos generales en una reunión
creativa. Pero si no pasa de estos conceptos generales a algo concreto, habrá
perdido mucho tiempo para las personas claves.
La
parte abstracta de ese proceso es donde se estudia una idea y se planifica su
conformación, es el momento de la gestación del nuevo proceso, luego habrá que
materializarla en un mundo que nunca ha visto tu nueva idea.
Que si
será fácil hacer… ten la plena seguridad que no.
Y no
será fácil, aun cuando así sea la cosa mas simple, porque estamos acostumbrado
a lo cotidiano, porque tenemos temor al cambio, porque somos unos flojos
espirituales que cual borregos seguimos las tradiciones. De ahí, que si quieres
ser un cristiano diferente prepárate para la violencia, porque te dirán desde
loco hasta hereje.
Una
queja común que escucho de los pastores es que el problema con los cristianos
de hoy es que les falta profundidad en la palabra de Dios. Desde mi propia experiencia,
esto es cierto en algunas personas. Pero cuando observo el panorama del
cristianismo en general y de cualquier país, no creo que la profundidad sea
realmente nuestro problema. Ahora funcionan desde blogs hasta podcasts y
recursos aparentemente interminables para el estudio de la Biblia, tenemos más
acceso a la Biblia y a una excelente enseñanza que cualquier otra generación en
la historia.
El
mayor problema de los cristianos cuando se trata de la Biblia no es que no
estemos conocedores profundamente de la Palabra de Dios. El problema es que no
estamos activos en la Palabra de Dios. Tenemos mucha más revelación que nuestro
nivel actual de aplicación activa. Y la revelación sin aplicación conduce al
estancamiento.
Hebreos
4:12 nos dice que la Palabra de Dios es “viva y eficaz”. La Biblia nunca tuvo
la intención de ser simplemente una fuente de epifanías teológicas pasivas que
obtenemos a medida que profundizamos en ella. La Palabra de Dios está destinada
a ser una fuerza que penetra y profundiza en nosotros y activa la acción.
Me
pregunto si lo que necesitamos es obtener una verdadera comprensión de lo que
es “profundidad” y lo que en realidad significa.
La
enseñanza y la predicación profundas no son cuando le doy a mi gente sermones
de los que nunca antes habían oído hablar o sermones de lo que ya sabemos les
gusta oír y que nunca volverán a ver cuándo desaparezcan en el vacío de sus
mentes o en un cajón que contiene todas sus notas de sermones.
La
enseñanza profunda es enseñanza que capacita, equipa y empodera a las personas
para vivir a la luz de las verdades profundas que están encontrando. Solo así,
veremos cristianos verdaderos, dispuestos a enfrentar los desafíos de este
mundo y salvaguardar la creación de Dios.
El
objetivo del estudio de la Biblia no es aprender cosas de las que nunca has
oído hablar antes, sino comenzar a vivir de una manera que nadie ha visto
antes. Y esto solo puede ser el resultado de un compromiso activo con la
Palabra de Dios, no simplemente una mayor profundidad en la Palabra de
Dios.
Jesús
exhortaba a la gente, la curaba, enseñaba y hacía milagros, eso ponía nerviosos
a los jefes de los sacerdotes, porque con su violenta dulzura y entrega al
pueblo atraía a todos hacia Él. Mientras que ellos, los funcionarios, eran
respetados por la gente, pero no se les acercaban porque no confiaban en ellos.
Entonces se ponen de acuerdo para acorralar a Jesús. Y le preguntan: “¿Con qué
autoridad haces tú estas cosas? Porque no eres sacerdote, ni doctor de la ley,
no has estudiado en nuestras universidades. No eres nadie”. Jesús, con
inteligencia, responde con otra pregunta y pone a los jefes de los sacerdotes
contra la esquina, preguntando si Juan el Bautista bautizaba con una autoridad
que le venía del cielo, es decir de Dios o de las instituciones de los hombres.
Ellos razonaron y pensaron: «Si decimos “del cielo”, nos dirá: “¿Por qué no le
habéis creído?” Si le decimos “de los hombres”, tememos a la gente; porque
todos tienen a Juan por profeta». Y se lavan las manos como todo conformista
diciendo: “No sabemos".
Esa es
la actitud de los mediocres, de los embusteros de la fe. No solo Pilato se lavó
las manos; también estos se lavan las manos: «No sabemos». No entrar en la
historia de los hombres, no involucrarse en los problemas, no luchar para hacer
el bien, no luchar para curar a tanta gente que lo necesita… “Mejor no. No nos
manchamos”. Y responde Jesús con la misma música: “Pues tampoco yo os digo con
qué autoridad hago esto”.
Estas
son dos actitudes de los cristianos tibios, de cristianos flojos; cristianos
sin consistencia. Tomamos muchas veces una actitud de querer arrinconar a Dios:
“O me haces esto o no iré más a la iglesia”. ¿Y qué responde Jesús?: “Pues
adelante, allá tú, arréglatelas cómo puedas”.
La
otra actitud de los cristianos tibios es lavarse las manos, como los discípulos
de Emaús aquella mañana de la Resurrección. Ven a las mujeres tan contentas
porque habían visto al Señor, pero no se fían, porque machistamente piensan y
consideran que las mujeres son demasiado fantasiosas y se lavan las manos.
Tantos cristianos se lavan las manos ante los retos de la cultura, de la
historia, de las personas de nuestro tiempo; también ante los desafíos más
pequeños.
Cuántas
veces oímos al cristiano tacaño ante una persona que pide limosna y no la da:
“No, no yo no doy porque luego se emborrachan”. Se lavan las manos. “Yo no
quiero que la gente se emborrache y no doy limosna”. Pero no tiene para comer.
Lo oímos tantas veces, muchas.
Dejar
a Dios en una esquina y lavarse las manos son dos actitudes peligrosas, porque
es como desafiar a Dios. Pensemos qué pasaría si el Señor nos dejase en una
esquina. Jamás entraríamos en el paraíso. ¿Y qué pasaría si el Señor se lavase
las manos con nosotros? Pobrecillos, es que no entienden, ahí que se estén y no
pasáramos nunca al reino de los cielos.
Son
dos actitudes hipócritas de educados. “No, eso no. Yo no me meto”, y arrinconan
a la gente, porque es gente sucia: “yo ante eso me lavo las manos porque son
cosas suyas”. Veamos si en nosotros hay algo de este género y si lo hay,
expulsemos esas actitudes para dejar sitio al Señor que viene.
Este
es nuestro ultimo estudio de 2022, ya el próximo domingo será 2023, dejemos
todas esas cosas en el pasado, “lo pasado, pasado esta” y este 2023
reaccionemos valientemente, con violencia y hagamos de cada uno de nosotros un
cristiano nuevo.
S.A.G.
– 25 – DIC – 2022
No hay comentarios:
Publicar un comentario