El Reconocimiento - Por Saúl Guevara (Estudio No. 798)

  


Mateo 25:23 NVI "¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel"

 Un “Lo hiciste muy bien; estamos orgullosos de ti”, vivifica la autoestima, especialmente si la expresión procede de alguien a quien se respeta. Todos necesitamos el reconocimiento; el reconocimiento merecido es tan necesario para la mente y el corazón como el alimento sano lo es para el cuerpo.

 Dar a alguien el mérito por lo que ha hecho, si lo ha hecho bien, es razonable y justo. Jesús dio el ejemplo en su ilustración de los talentos en relación a quienes el amo y confió sus bienes. Cuando reconoció la correcta administración de sus posesiones, dijo: "¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel”! Sin embargo, con mucha frecuencia se pasa por alto esta cortesía.

 El reconocimiento hace que la persona se sienta necesitada, querida y apreciada. Es muy importante que aprendamos cómo y cuándo expresar reconocimiento. Todos nosotros ansiamos tener la seguridad de que se nos acepta. Quien de nosotros cuando se nos ha expresado un reconocimiento por lo que ha hecho no se siente feliz y con el deseo de mejorar.

 El mejor ejemplo a esto es de Dios. Él no pasa por alto a quienes merecen reconocimiento. Se fijó en hombres como Abel, Enoc y Noé. (Génesis 4:4; 6:8; Judas 14.) Jehová reconoció a David por su sobresaliente fidelidad. (2 Samuel 7:16.) Samuel honró a Jehová por años como profeta, y Jehová, a su vez, lo honró a él respondiendo rápidamente a su oración cuando le pidió ayuda para derrotar a los filisteos. (1 Samuel 7:7…13.) ¿No se sentiría usted honrado de tener tal reconocimiento divino?

 La Biblia nos insta a mostrarnos agradecidos, a dar gracias por todo lo que se hace por nosotros. (Colosenses 3:15; 1 Tesalonicenses 5:18.)  Y aunque estas palabras se refieren al agradecimiento a Jehová, lo mismo es entre nosotros. Pablo así lo entendió, expresó reconocimiento a Febe, llamándola “defensora de muchos”, y a Prisca y Áquila, de quienes dijo que “arriesgaron su propio cuello” por él y por otros cristianos. (Romanos 16:1…4.) Imagínese cómo debieron sentirse estas personas al recibir esta expresión pública de agradecimiento.  

Es muy importante cultivar un interés sincero en los miembros de la congregación cristiana y expresar libremente la gratitud por sus hechos y esfuerzos. Los ancianos cristianos deben tomar la iniciativa y reconocer los logros y esfuerzos de los hermanos de la congregación.

 Las reuniones y visitas de pastoreo son clave, pues demuestran por parte del pastor, el interés de que sus ovejas se mantengan de buen ánimo, satisfacción y felicidad. Mucho se pierde cuando no se expresa reconocimiento.” Esta es una buena razón para mostrar interés personal amoroso en todos los miembros de la congregación. Reconozca su buen trabajo. En unas congregaciones hay familias monoparentales que se esfuerzan por inculcar valores espirituales en sus hijos; estas merecen atención especial. Resalte lo positivo y no lo negativo. Que todos vean el afecto fraternal que les tiene y vean que usted se interesa en ellos. Los lideres amorosos laboran de este modo para edificar a la congregación. (2 Corintios 10:8.) Los miembros de la congregación corresponden dando el debido reconocimiento y respeto a estos hermanos. (1 Timoteo 5:17; Hebreos 13:17.)

 Hay otra cara de la moneda. El deseo de obtener reconocimiento es muy fuerte. En tiempos de Jesús era una inquietud de los guías religiosos. Jesús tuvo que corregir este punto de vista equivocado instruyendo a sus discípulos a este respecto: Lucas 20:46 NVI: "Cuídense de los maestros de la Ley. Les gusta pasearse con ropas ostentosas y les encanta que los saluden en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los banquetes"

 Los cristianos tienen que ser razonables y equilibrados. Si el deseo de reconocimiento no se controla, podría ser espiritualmente peligroso. Santiago 3:14…16 NVI: "Pero si ustedes tienen envidias amargas y rivalidades en el corazón, dejen de presumir y de faltar a la verdad. Esa no es la sabiduría que desciende del cielo, sino que es terrenal, no espiritual y demoníaca. Porque donde hay envidias y rivalidades, también hay confusión y toda clase de acciones malvadas" ¡Qué trágico sería, por ejemplo, que un anciano se hiciera altivo y empezara a exigir que los demás aceptaran su propia opinión exaltada de sí mismo!

 Pablo advirtió a sus compañeros de Roma: “En amor fraternal ténganse tierno cariño unos a otros. En cuanto a mostrarse honra unos a otros, lleven la delantera” Romanos 12:10. Estas palabras se dirigen especialmente a los ancianos cristianos, quienes siempre deben reconocer a Cristo como Cabeza de la congregación. Estos hombres demuestran su sumisión a la autoridad de Cristo buscando su dirección mediante el Espíritu Santo y los principios bíblicos.

 Los lideres han de pedir la guía a Jehová para pastorear el rebaño de Dios, procurando tomar decisiones basadas en las Escrituras. La modestia, la mansedumbre y la humildad cristianas impedirán que algún anciano intente ensalzarse a sí mismo, dominar a sus hermanos e imponer su opinión en esas reuniones. Siempre que sea posible, ha de personalizarse la atención a la oveja, invitarla a aportar ideas. Debe animarla a ‘expresarse con franqueza’ sobre los asuntos que se examinen.

De todos modos, debe de entenderse que Cristo puede utilizar a cualquiera del grupo para aportar los principios bíblicos necesarios con los que afrontar una determinada situación o tomar una decisión importante. Esto mantendrá un buen espíritu congregacional si se da el debido reconocimiento a todos por su contribución en atender los intereses espirituales de la congregación. (Hechos 15:6…15; Filipenses 2:19, 20.)

 Esfuércese por expresar y merecer reconocimiento

 El reconocimiento edifica. Anima y es entrañable. “Aun si pensamos que somos personas comunes y corrientes, necesitamos ánimo para fomentar nuestra autoestima.”

 Reconozca sinceramente los esfuerzos diarios de los demás. De este modo les hacemos la vida mucho más digna y agradable.

 Los padres, los hijos, los lideres y los miembros de la congregación cristiana pueden ganarse el reconocimiento por su modo de hablar y de actuar. La Biblia habla favorablemente de las personas trabajadoras, modestas y humildes. (Proverbios 11:2; 29:23; Hebreos 6:1…12.)

 Aprenda a reconocer de buena gana el valor de los demás. Tome en consideración los sentimientos ajenos cuando trabaje con otras personas.

 Pedro dio este consejo: En fin, vivan en armonía los unos con los otros; compartan penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes" 1 Pedro 3:8 NVI. Estas palabras implican expresar reconocimiento a otras personas, satisfaciendo de este modo una necesidad humana fundamental.

 S.A.G. – 18 – AGO – 2024

(Estudio No. 798)

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario