Cristiano Si, Therian No Por Saúl Guevara (Estudio No. 873)

 

 

Permítame iniciar con la siguiente pregunta: ¿es posible que el ser humano pueda redefinirse más allá de su condición creada “a imagen y semejanza de Dios”?

 En plataformas de redes sociales como Facebook, TikTok, Instagram, YouTube y otras, el término “Therian” ha experimentado una notable expansión y popularidad, asociado a individuos que adoptan una identidad similar a la de los animales y exhiben comportamientos o apariencias similares. Aunque muchos lo perciben como una tendencia estética o una moda pasajera, el fenómeno en realidad tiene raíces más profundas en la identidad, la cultura digital y la psicología.

 La palabra “Therian” deriva del griego “thērion”,  significa “bestia” o “animal salvaje”. En el contexto actual, el término se utiliza para describir a individuos que experimentan una conexión profunda o identidad espiritual/psicológica con un animal específico, un fenómeno conocido como therianthropy.

 Desde la óptica de la teología cristiana, esta autopercepción suscita interrogantes fundamentales: ¿es posible que el ser humano se redefina más allá de su condición creada “a imagen y semejanza de Dios”?

 La Biblia enseña que el ser humano fue creado “a imagen y semejanza de Dios”, con una dignidad y propósito únicos dentro de la creación.

 “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1:27) La presente identidad conlleva una responsabilidad moral, racional y espiritual, que nos distingue de los animales, criaturas de Dios, pero no creadas a su imagen y semejanza. Desde esta perspectiva, la autopercepción como un animal plantea un desafío teológico: ¿Cómo se puede entender sentirse como un animal con nuestra vocación humana de reflejar a Dios en pensamiento, palabra y acción?

 Los “therians” tienen la capacidad de interpretar su experiencia de manera espiritual, sintiendo que ciertas cualidades animales, tales como el instinto, la libertad o la astucia, reflejan aspectos de su alma o de su vocación. Cuando la identificación con el animal reemplaza la identidad humana y surge una relación con Dios, se produce un desorden en la vocación espiritual, ya que el ser humano está llamado a ejercer dominio responsable sobre la creación y a vivir conforme a los principios morales divinos.

 "Y Dios les bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, sojuzgadla y señoread sobre los peces del mar, las aves del cielo y todas las bestias de la tierra" (Génesis 1:28). Según las enseñanzas de la teología cristiana, la verdadera plenitud no se logra imitando a los animales, sino a través de la vivencia de la auténtica identidad en Cristo, el desarrollo de las virtudes inherentes a cada individuo según la voluntad divina y la realización de la mayordomía sobre la creación con amor y responsabilidad.

El fenómeno therian nos invita a reflexionar sobre nuestra identidad personal, pero la verdad bíblica ofrece un marco claro y firme: el ser humano no es un accidente biológico ni una conciencia atrapada en un cuerpo equivocado, sino una criatura creada intencionalmente a imagen de Dios, dotada de dignidad, propósito y un llamado eterno. La distorsión de la identidad no contribuye al incremento de la libertad, sino que, por el contrario, la subdivide.

 La Biblia no niega la existencia de luchas internas o momentos de confusión sobre nuestra identidad. Sin embargo, confronta cualquier percepción que contradiga el diseño divino del Creador. La plenitud no se alcanza mediante la reinterpretación de nuestra naturaleza, sino a través de su redescubrimiento bajo la guía divina. Por lo tanto, no estamos destinados a disolver lo humano en lo instintivo, sino a elevarlo hacia lo divino, reflejando el carácter, la verdad y el amor de Dios.

 La invitación bíblica es inequívoca y alentadora: retornar al diseño original, reivindicar nuestra humanidad creada y hallar en Dios, y no en símbolos animales o construcciones subjetivas, la fuente auténtica de identidad y plenitud.

 En lo que respecta a aquellos que se identifican como therians, nuestra posición se fundamenta en la compasión, pero con la determinación de defender la verdad establecida por Dios. No se trata de burlarse o condenar, sino de presentar el Evangelio como la fuente verdadera de identidad.

 Es importante evitar la tendencia a actuar de manera inestable o irracional, especialmente cuando se cuenta con los recursos y la capacidad necesarios para hacerlo de manera efectiva.

 En Efesios 2:10, la Biblia establece: "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras". Esta verdad bíblica proporciona una respuesta contundente a este fenómeno: no somos una mera casualidad, sino una creación intencional con un propósito eterno que ningún instinto animal puede satisfacer.

 En un contexto de incertidumbre en torno a la identidad, el Evangelio proporciona la única identidad confiable y perdurable. No es necesario renunciar a nuestra identidad para encontrar nuestro lugar; es necesario elevar nuestra mirada hacia Cristo, en quien "estamos completos" (Colosenses 2:10).

 Con el debido respeto, extiendo una cordial invitación a reafirmar nuestra humanidad redimida, reconociendo que nuestra valía no depende de sentirnos especiales por ser diferentes, sino de ser amados por Aquel que nos formó.

S.A.G. - 22 – FEB– 2026 (Estudio No. 873)

 

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