Esos Sentimientos De Inferioridad Por Saúl Guevara (Estudio No. 883)

 

Todos enfrentamos un sentimiento que puede ser un problema para siempre. Este problema puede ser: sentir que no vales tanto como los demás; la sensación de ser feo y poco atractivo; sentir que eres tonto y que los demás son más listos; creer que eres un fracaso... estos se llaman “sentimientos de inferioridad”.

 En general, los sentimientos de inferioridad suelen estar relacionados con aceptar los valores falsos del mundo de hoy. Estudios han demostrado que los pensamientos erróneos llevan a acciones y sentimientos erróneos. Estos sentimientos a menudo incluyen la sensación de ser inferior.

 El mundo pone tres cosas por valores máximos: 1) El atractivo físico, 2) La inteligencia y 3) El dinero. La mayoría de la gente, sobre todo los jóvenes, creen que necesitas estas cosas para poder sentirte bien contigo mismo

 1)    El Atractivo Físico

 Hoy en día, la gente tiende a ver la belleza y el valor personal de manera muy dividida. Se cree que, si tienes atributos físicos agradables, entonces eres una persona valiosa, pero si no los tienes, entonces no eres tan valioso y te va a costar más ser feliz. Esta idea es una de las cosas falsas que Satanás ha contado. Aunque no hay pruebas de que esto sea verdad, mucha gente lo cree y eso afecta cómo ven y se comportan. Hay gente que no se siente bien consigo misma y otros que llegan al extremo del autodesprecio porque siempre están insatisfechos con su cuerpo. La idea que tienen en mente es más o menos así: “Si solo fueran como Fulana, serían felices”

 No es el atractivo físico lo que hace feliz a una persona. Un investigador social estudió a las mujeres más bellas y a los hombres más atractivos para saber cómo se sentían respecto a ellos mismos y cómo se relacionaban con los demás. Dijo que le sorprendió ver que la gente guapa estaba deprimida y triste.

 Dios quiere que entendamos que no somos valiosos por cómo nos vemos. La Biblia dice: “Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” 1 Samuel 16:7.

 2)    La Inteligencia

El mundo dice: "Si eres inteligente, eres importante; si no lo eres, no vales mucho". No importa lo inteligente que seas, tu valor no depende de eso, esto es otra mentira de Satanás. Hay gente que lo pasa mal en la escuela. No aprenden tan rápido como los demás. Si no responde bien a las preguntas en clase, todos se ríen. Esto los hace sentir tontos e inferiores. Si falla, se desmotiva. Piensa que ha fracasado. Puede creer que no es capaz y dejar de intentarlo. Esto lleva al fracaso y a sentimientos de inferioridad.

 Dios nunca valora a una persona por su inteligencia. Cuando el Señor Jesús escogió a sus discípulos, no eligió a los más ingeniosos ni a las personas más inteligentes de sus tiempos. Sino escogió gente común y corriente. La Biblia dice: “Hermanos, consideren su propio llamamiento: no muchos de ustedes son sabios, según criterios meramente humanos; tampoco son muchos los poderosos ni muchos los de noble cuna. Pero Dios escogió lo tonto del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos” 1 Corintios 1:26 NVI

3)    El Dinero

 Casi siempre el mundo valora a la persona por su riqueza y dice: “Si quieres ser importante y feliz tienes que tener dinero”. Esta es también una de las mentiras de Satanás. El dinero no hace feliz a una persona ni tampoco determina su valor. El Señor Jesús dijo: “Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” Lucas 12:15. Aquellos que hacen del dinero su meta en la vida, caen en muchos pecados. La Biblia dice: “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición” 1 Timoteo 6:9. Dios quiere que nos demos cuenta de que no necesitamos dinero para ser felices.

 -       ¡Cambia tu Manera de Pensar!

 El atractivo físico, la inteligencia y el dinero no son malos en sí mismos. Es el valor exagerado que el mundo le da a estas cosas lo que está mal. El aceptar los conceptos y valores del mundo nos puede llevar a tener sentimientos de inferioridad.

Debemos vernos a nosotros mismos como Dios nos ve. Para cambiar el concepto equivocado de nosotros mismos, debemos cambiar nuestra manera de pensar. Debemos darnos cuenta que nuestro valor como persona no depende de nuestra apariencia, ni de nuestra inteligencia, riqueza o posición social. Debemos vernos a nosotros mismos como Dios nos ve. ¿Cuánto valemos a los ojos de Dios? Valemos lo que Él pagó por nosotros. Él dio a Su propio Hijo, quien murió para redimirnos. Ese es el valor que nos pone Dios. Dios trata a la gente rica exactamente en la misma forma en que trata a la gente pobre. La Biblia dice: “Porque no hay acepción de personas para con Dios” Romanos 2:11.

 Apuntare algunas sugerencias prácticas que te ayudarán a sobreponerte a los sentimientos de inferioridad:

 ·         Reconoce que no estás solo

Cuando vas a la escuela o al trabajo te relacionas con mucha gente: algunos sonrientes, platicando y riéndose. ¿Crees que ellos no tienen ninguna preocupación?, por dentro cada uno es muy probable que tengan sentimientos profundos de inferioridad. Casi toda la gente tiene estos sentimientos algunas veces y cuando te das cuenta de que otras personas tienen el mismo problema que tú, esto te ayudará a comprenderles.

·         Haz amistades verdaderas

No tienes que ser hermoso o muy inteligente o tener un montón de dinero para tener amigos. La mejor manera de tener un buen amigo es ser un buen amigo. Nunca te burles de una persona. Respeta a los demás y acéptalos tal como son. Hazles saber que son importantes para ti. Sé especialmente considerado con aquellos que tienen dificultad para hacer amigos. Te querrán y te apreciarán por esto. Nada ayuda más a tu confianza en ti mismo que tener amigos verdaderos. Cuando te das cuenta que agradas a otras personas y te aprecian, es más fácil que te aprecies a ti mismo.

 ·         Esfuérzate por sobresalir en algo

Todos necesitamos tener un concepto adecuado de nosotros mismos. Una forma de desarrollarlo es aprender a hacer algo bien hecho. Busca algo que te guste hacer y esfuérzate en hacerlo bien. Considera algo así: "Aprenderé a tocar un instrumento musical"; "Tendré éxito en mi trabajo"; "Aprenderé a jugar baloncesto lo mejor posible"; "Veré cuántos amigos logro hacer"; "Aprenderé a ser un buen jugador de tenis o un buen cocinero". No pierdas el tiempo compadeciéndote a ti mismo. Haz lo mejor que puedes con lo que tienes. Desarrolla una actividad que te haga sentir satisfecho de ti mismo. Haciendo lo mejor que puedas en esa actividad especial que escogiste, hará que empieces a apreciarte más.

 ·         Enfrenta tus problemas con honestidad

Se recomienda acudir a un lugar donde sea posible el recogimiento y la reflexión. Posteriormente, se recomienda elaborar una lista en la que se incluyan todas las características personales que resulten desagradables. Se insta a la veracidad en el discurso. Es pertinente señalar que la observación de la presente lista es de carácter estrictamente opcional, con la excepción de la obligación moral que recae en cada individuo, así como en la figura divina. En el ámbito de la resolución de problemas, la práctica de la escritura es una herramienta que puede resultar beneficiosa para enfrentar los desafíos de manera objetiva y honesta. La actividad de plasmar ideas y emociones en un papel puede facilitar el proceso de reflexión y la elaboración de estrategias para abordar situaciones de manera efectiva. Señala aquellos aspectos susceptibles de ser corregidos. Es posible que el sujeto en cuestión se encuentre en contacto con una persona de edad avanzada, en quien se pueda depositar confianza y que esté en disposición de brindar asistencia.

 ·         Problemas sin Solución

La evidencia empírica sugiere que la mayoría de los individuos poseen uno o más de estos rasgos. En este sentido, la entrega de los problemas sin solución a la figura de Jesucristo se erige como la acción más beneficiosa para el individuo. Se recomienda expresar al Ser Supremo la incapacidad para continuar afrontando dichos contratiempos y la voluntad de entregarlos a su voluntad. La oración debe ser una expresión de los pensamientos del orante, articulados en sus propias palabras.

 S.A.G. - 09 – MAY – 2026 (Estudio No. 883)

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