A Brillar Te Han Mandado, No Importa Los Envidiosos – Por Saúl Guevara

 

1 Pedro 2:1 "Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones"

 Hoy quiero llevarles la fábula sobre la luciérnaga y la serpiente una bonita fábula que nos enseña sobre la superación.

 Cuenta la leyenda, que una vez, en un bosque vivían una serpiente y una luciérnaga. Un buen día la serpiente empezó a perseguir a la luciérnaga; ésta huía rápido y veloz para no ser devorada. La serpiente la perseguía una y otra vez.

 -       La luciérnaga cansada se paró y le dijo a la serpiente: Me rindo, pero antes de atraparme permíteme hacerte tres preguntas.

-       Puedes preguntarme lo que quieras.

1.    ¿Pertenezco yo a tu cadena alimenticia?

- No.

2.    ¿Te hice algún mal?

- No.

3.    Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?

- Porque no soporto verte brillar.

 La luciérnaga una vez enterada de la envidia de la serpiente, se limitó a sonreír y volar más alto y rápido aún, con lo que la serpiente se quedó con ganas de ese bocado tan luminoso.

 Moraleja: Aunque haya a tu alrededor quienes no soportan verte brillar, tu da lo mejor de ti mismo.

 Ahora bien, al tratar este tema habría que hacer una distinción entre codiciar y envidiar, la diferencia que existe entre una y otra es que codiciar es poseer aquello que no tenemos, mientras que envidiar además de desear y poseer aquello que no tenemos, es desear y poseer aquello que tiene otra persona y no nosotros.

 La envidia conlleva un elemento de deseo. Alguien ha experimentado un beneficio en la vida y tú lo quieres para ti. La envidia usualmente surge cuando no tiene lo que el corazón desea. Ejemplo de situaciones que nos puede producir envidia es ver la prosperidad económica por parte de otras personas. También cuando una persona en tu trabajo está triunfando, crece su fama, su reputación y éxito. Existen muchas oportunidades para la envidia.

 Tenemos que tener mucho cuidado de no compararnos con otros porque ahí es donde nace la envidia en el momento que estás dispuesto a compararte con otros. Es muy peligroso comparar las circunstancias, es muy peligroso comparar los dones.

 La Biblia condena rotundamente este tipo de emoción. Algunos ejemplos serían el Salmo 37:1; Proverbios 23:17; Gálatas 5:26 y 1 Pedro 2:1. Ser envidioso no es bíblico va en contra de la voluntad de Dios.

 Así que tengamos mucho cuidado de la envidia, porque puede llevarnos al mismísimo infierno. Espero y deseo que nadie de los que lean este mensaje tengan envidia.

¿Cómo vencer la envidia?

 El Salmo 37:1…7, nos da algunas pautas para poder vencer a la envidia. Lo primero que tenemos que hacer es confiar en Dios como nos dice el versículo 3. Cuando tenemos envidia de alguien es porque pensamos que nosotros merecemos obtener eso y no la otra persona, pensamos que Dios se ha equivocado al otorgar eso que deseamos a otra persona y no a nosotros. Pero, la Biblia nos enseña a confiar en Dios. Una de las cosas que se encuentra detrás de la envidia es el sentimiento de que las cosas no están yendo tan bien para nosotros como debería, pero tienes que saber que Dios sabe lo que hace en todo momento y la vida de Job nos enseña que aquella persona que espera y confía en Dios al final sale triunfando. No envidies las posesiones de tu hermano o hermana confía y espera en Dios que Él ya te dará en su tiempo lo que te mereces.

 En segundo lugar, la envidia nos conduce al resentimiento, por eso al Biblia nos enseña que para no caer en el resentimiento y pensar que nosotros merecemos más de lo que tenemos, lo que hay que hacer es deleitarse en Dios y ya Él nos concederá las peticiones de nuestro corazón. Nosotros queremos invertir el orden de Dios que primero nos conceda las peticiones de nuestro corazón y luego nos deleitamos, pero la Biblia nos enseña a primero deleitarnos en Dios y luego ya él concederá las peticiones de nuestro corazón.

 Lo tercero que podemos hacer para batallar con la envidia es seguir el mandamiento del Salmo 37:5 que consiste en dejar todas nuestras cargas, ansiedades, preocupaciones y envidias en las manos de Dios. Tenemos que aprender a confiar en Dios y la forma de demostrar eso es dejando nuestras vidas en sus manos.

 Y por último el consejo más importante, los otros tres dependen de éste y es que la única solución para la envidia es tener a Jesús de nuestra parte ya que teniendo a Jesús tenemos todo lo que necesitamos y por lo tanto no tenemos la necesidad de envidiar a nadie porque todo lo que necesitamos ya lo tenemos. Cuando envidiamos a alguien es porque tenemos la sensación de que nos falta algo, cuando los filisteos taparon los pozos a Isaac es porque pensaron que necesitaban enriquecerse más, cuando Saúl envidió a David es porque pensaba que necesitaba más fama y adoración de la que tenía, cuando Raquel envidio a Lea es porque pensaba que necesitaba un hijo, cuando Caín asesinó a Abel es porque pensaba que necesitaba el reconocimiento y alabanza por parte de Dios, cuando los fariseos y sacerdotes entregaron a Jesús es porque pensaban que necesitaban más autoridad en el pueblo, pero si dejas que Jesús llene tu vida ya no necesitarás envidiar nada de nadie porque estarás completo, con Cristo estamos completos y no necesitamos nada más.

 En un momento en la vida, Pedro tuvo envidia por Juan. Esta historia está en Juan 21:18…22 en esa historia Dios le revela a Pedro de qué forma iba a morir y al ver Pedro que Juan estaba detrás tuvo curiosidad de qué era lo que le iba a deparar a ese discípulo amado de Jesús y Pedro le pregunto por la muerte que iba a sufrir Juan. Sin embargo, Jesús que quería trabajar en el corazón envidioso de Pedro parafraseando a Juan 21:22 dijo “Pedro no te metas donde no te llaman, no te preocupes por eso, tu misión ahora es seguirme, es que yo esté a tu lado, preocúpate de seguirme y de lo demás ya me encargaré yo, no te entrometas en la vida de otra persona, sígueme a mí y espero yo ser suficiente para ti”

 Quiero terminar diciéndote que lo que Dios reservó para ti, ni la envidia lo para, ni el destino lo aborta, ni la suerte lo cambia, Dios a brillar te ha mandado, no importa los envidiosos, así que no te detengan por las serpientes y de ahora en adelante vuela más alto.

S.A.G. – 19 – DIC – 2022

 

 

 

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