La
vida nos presenta diariamente situaciones en las que deberemos volver a
recomenzar y necesitaremos de esa cuota de optimismo necesaria y de confianza
en Dios.
"Pero
si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos" Romanos 8:25
El
optimismo es "la tendencia a esperar el mejor resultado posible o a
insistir en los aspectos más esperanzadores de una situación".
Los
optimistas suelen pensar que en el futuro ocurrirán "cosas buenas" o
que se producirá lo que esperan y sueñan. Por naturaleza, la mayoría de las
personas tienden al optimismo o al pesimismo, independientemente de su relación
con Dios. El vaso de todos está "medio lleno" o "medio
vacío".
Por
tanto, el optimismo no es necesariamente lo mismo que la fe en Dios. Puede ser
un rasgo natural de la personalidad que no tiene nada que ver con la fe.
El
optimismo de este mundo no se basa en la fe en Dios.
Muchos
incrédulos simplemente evitan preocuparse porque la vida es más agradable de esa
manera. Su lema es: "No te preocupes, sé feliz". Pueden poner su fe
en un gran número de dioses de menor importancia, como el karma, la negación,
el "universo" o la ignorancia voluntaria. Esto puede funcionar
temporalmente, pero se trata de un optimismo erróneo sin fundamento real. Las
personas optimistas disfrutan más de la vida y suelen ser más agradables porque
se niegan a preocuparse por cosas que no pueden controlar.
Sin
embargo, por el simple hecho de que una persona parezca optimista no significa
que tenga gran fe en Dios o que esa fe sea la adecuada.
Sin
darse cuenta, algunos cristianos también colocan su fe en un "dios
menor" porque entienden la fe de forma errónea. Puede que se aferren
obstinadamente a la creencia de que recibirán todo lo que desean simplemente
porque lo creen con todas sus fuerzas. Tratan de mostrarse optimistas porque
temen que las "confesiones negativas" puedan anular sus peticiones de
oración. O simplemente se aferran a la idea de que hay poder en el pensamiento
positivo. Se trata de un falso optimismo porque no se basa en la naturaleza
soberana de Dios, sino en su propia capacidad de creer lo suficiente para
conseguir lo que quieren. Esto los puede llevar a la confusión y a sentirse
desilusionados con Dios porque sus peticiones siguen sin cumplirse.
El
optimismo bíblico es el resultado de la fe en el carácter de Dios.
La
Biblia se refiere a esto como "esperanza":
·
Romanos 15:13 dice: "Y el Dios de
esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza
por el poder del Espíritu Santo". Cuando esperamos en Dios, ponemos
nuestra confianza en Su plan soberano muy por encima de lo que nos dicen las
circunstancias.
·
Romanos 8:24…25 lo explica de esta manera:
"pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a
qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo
aguardamos". Pablo está hablando de nuestra recompensa futura y de las
cosas que "Dios ha preparado para los que le aman" 1 Corintios 2:9.
Está
de más decir que lo bueno es crecer en un ambiente optimista en donde se
aprenda a confiar en la ayuda de Dios, en nuestros seres queridos, en los demás
y en sí mismo y a encarar los problemas de la vida con firmeza y visión
sobrenatural. Lo que la Iglesia enseña como la comunión de los santos.
Se
aprende a ser optimista y se ejercita en la confianza, buscando ayuda y consejo
en las personas fuertes y sabias, festejando los buenos momentos, generando un
clima de bienestar y armonía alrededor.
Las
personas necesitamos saber que hay quien confía en nosotros y sobre todo en
nuestro hogar, donde necesitamos tener la certeza que se nos querrá de manera
incondicional. Es una actitud que se puede aprender sobreponiéndose a nuestras
inclinaciones naturales, que muchas veces pueden ser contrarias. Hay tendencias
naturales contrarias.
Una
persona optimista estará dispuesta a volver a empezar otra carrera, a buscar un
nuevo trabajo, aunque tenga sus años, a iniciar una nueva vida en una ciudad
extraña porque ha tenido que mudarse a un ambiente nuevo, a una ciudad ajena,
contando con sus posibilidades y esfuerzo para salir adelante.
La
confianza en Dios no es algo que simplemente pasa, no es una emoción pasajera.
Se
trata de un principio que necesitamos pedirle a Dios que nos ayuda a incorporar
en nuestra vida. Ponemos de nuestra parte para incorporarlo al ejercitar esa
confianza de forma consiente e intencional, aunque nos resulte difícil hacerlo.
Cuando
nuestra mente nos diga que nada bueno va a pasar, que nada bueno está pasando,
llevemos esas luchas a Dios en oración. Pidámosle que nos dé descanso. Luego
con fe, desechemos ese pensamiento y reemplacémoslo por pensamientos de
confianza y certeza en el amor, cuidado y dirección de Dios.
Eso
hará toda la diferencia.
Los
cristianos tenemos la esperanza eterna de la redención, sabemos que con
indiferencia de lo que pase en esta tierra, nada nos podrá separar del amor de
Dios que es en Cristo Jesús.
Eso
nos da la fuerza para seguir adelante.
Ser
optimistas requiere que veamos el futuro por lo que es en Cristo, un futuro
bueno, un futuro bello, un futuro sano, un futuro de eterna paz y felicidad.
Nada
nos puede arrebatar la esperanza.
Mantenla
viva y vivirás una vida más cerca del ideal de optimismo que anhelas.
S.A.G.
– 12 – 2023
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