Quiero iniciar este día, con una pequeña
anécdota:
El director de un colegio cristiano, tenía
necesidad de emplear a un conductor de autobús escolar y tenía tres solicitudes
para el trabajo. Para seleccionar el hombre más capacitado ideó la siguiente
prueba:
Llevó al primer candidato por cierto
camino a un lugar donde había una curva cerrada en una bajada muy inclinada y
le preguntó: “¿Qué tan pegado puede usted acercar el autobús a la orilla del
camino en esta curva sin precipitarse al abismo con todo y niños?” El conductor
echó un vistazo y contesto: “Creo que, hasta seis centímetros de la orilla, sin
arriesgar la seguridad”. Al segundo candidato para el trabajo se la planteó de
la misma situación. Examinó la curva y dijo: “Creo que puedo llevar el autobús
hasta dos centímetros de la orilla, sin caer sobre el precipicio”. El director
llevó al tercer candidato al mismo escenario, haciéndole la misma pregunta.
Este respondió: “¿Me tiene por loco? A mí no me preocupa qué tan cerca pueda
llevar el autobús a la orilla. Más bien, trataré de alejarme lo más posible de
la línea de peligro”. Este fue contratado.
Amigo lector, para el cristiano, hay una
línea de peligro entre la iglesia y el mundo. Cuando más nos acercamos al
mundo, más tentados estamos a caer en sus pecados.
Juan dijo en 1 Juan 2:15: “No améis al
mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del
Padre no está en él”.
Quien procura permanecer pegado lo más
posible al mundo de pecado mientras sigue a Cristo, tiene una actitud mala,
tarde o temprano se le empezarán a pegar las cosas del mundo: muchos se creen
fuertes y caminan este sendero terminando presos de las pasiones carnales:
vicios, prostitución, mentira, homosexualismo, lesbianismo, robo, chambres,
etc.
Tal cual el tercer conductor, cada
cristiano debe mantenerse tan distante posible de la zona de peligro del mundo.
El apóstol Pablo escribió: “Aborreced lo malo, seguid lo bueno”.
Hermanos nadie puede servirle a dos
dioses, nadie puede estar en dos partes al mismo tiempo; o estas con Dios o
estas con el diablo.
La pregunta de hoy es ¿con quien estas? ¿A
quien sigues? ¿A quien sirves? ¿Cómo caminas como cristiano? ¿Cómo estas con tu
iglesia?
Todas las preguntas anteriores te has
podido contestar, a cada una en tus adentros le has dado respuesta, ahora bien,
escucha el siguiente relato y contéstalo.
Había una congregación en el que todos los
miembros eran exactamente como usted.
Cada uno cooperaba, respaldando toda
actividad, igual como usted suele hacerlo.
Todos trabajaban tan arduamente como usted
y asistían a todos los servicios incluidos los de entre semana, además cuidaban
su templo como su casa, tal como usted lo hace.
Los alabantes, encargados de puertas,
encargados de diezmos y ofrendas, manifestaban el mismo interés en la iglesia como
el que tiene usted.
Reparaban la casa de dios igual como Usted
lo hace con su casa.
Cada miembro ofrendaba y diezmaba de la
manera que lo hace usted.
La pregunta es:
Dentro de un año, siendo todos los
miembros exactamente como usted, iguales a usted... ¿en qué condición estaría
su congregación al término de ese año?
Amigo miembro de cualquier iglesia
cristiana, las iglesias no son lo que sus pastores son, las iglesias son lo que
sus miembros son.
Vamos ahora a respondernos en nuestra intimidad
y corazón esas preguntas, vamos a pasar de las palabras a seguir escribiendo
con nuestra vida en el libro de hechos de nuestra iglesia.
S.A.G. –26 – JUN –
2023
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