Muchas veces y pocos tenemos esa oportunidad, del
haber estado muy cerca de la muerte y emprender entonces el viaje eterno, el
pasar ese momento de cercanía, como me paso este recién pasado seis de agosto, nos
hace reflexionar sobre diferentes situaciones, pero pocos llegamos a comprender
lo que es la eternidad, en la eternidad no existe el ayer, como tampoco el
mañana, ahí siempre es hoy, ahí serás para siempre lo que construiste aquí en
la vida terrena, ahí o serás chicharrón friéndote para siempre junto al
enemigo, o serás felicidad y gozo para siempre junto a Jesús y todo esto
depende de lo que ahora haces con tu vida.
Éxodo 3:14: "Y respondió Dios a Moisés: YO
SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a
vosotros"
Hablar de eternidad es hablar de perpetuidad,
sin sucesión y sin fin. Eterno es todo lo que pertenece a Dios, que no tiene
principio ni fin. Por eso Dios le dijo a Moisés, cuando se le reveló en la
zarza ardiente, “Yo soy el que soy”, Éxodo 3:14.
El hombre ha llegado a ser un experto en
comprender el funcionamiento de los animales, plantas y muchísimas cosas en la
tierra, pero ha sido deficiente en comprender y aplicar la manera en la que
Dios diseño al hombre.
Hemos sido diseñados para la eternidad
Cuando Dios creó a los seres humanos, su plan y
diseño fue para siempre.
Dios diseño a los hombres para que compartieran
su conocimiento y sabiduría y para que comprendieran sus mandamientos y
propósitos.
Hoy los hombres que no conocen el diseño de
Dios asumen que la muerte es algo natural y viven como si el pecado fuera algo
natural, cuando en realidad, Dios nos diseñó para que fuéramos seres santos que
vivieran para siempre.
Por eso es que sufrimos tanto cuando vivimos
vidas en pecado, alejados y rebeldes de Dios.
Cuentan que una mujer pobre con un niño en los
brazos, pasando delante de una caverna, escuchó una voz misteriosa que desde adentro
le decía:
- "Entra y toma todo lo que desees, pero no
te olvides de lo principal". Recuerda algo: "Después que salgas, la
puerta se cerrará para siempre; por lo tanto, aprovecha la
oportunidad... pero no te olvides de lo principal"
La mujer entró en la caverna y encontró muchas riquezas.
Fascinada por el oro y las joyas, puso al niño en el piso y empezó a juntar
ansiosamente todo lo que podía en su delantal.
La voz misteriosa habló nuevamente:
- "¡Tienes sólo ocho minutos!"
Agotados los ocho minutos, la mujer cargada de
oro y piedras preciosas, corrió hacia fuera de la caverna y la puerta se
cerró... recordó, entonces, que el niño quedó dentro y la puerta estaba cerrada
para siempre.
Lo mismo ocurre a veces con nosotros. Tenemos
unos ochenta años para vivir en este mundo, y una voz, como está sucediendo ahorita,
siempre nos advierte:
- "¡No te olvides de lo principal...!"
Cada uno de nosotros como cristianos sabemos
que lo principal son los valores espirituales, la oración, la vigilancia, la
familia, los amigos, la vida. Pero el materialismo de este mundo nos atrae como
son la ganancia, la riqueza, los placeres carnales, las cuentas bancarias, nos
fascinan tanto, que lo principal siempre se queda a un lado.
Así agotamos nuestro tiempo aquí, y dejamos a
un lado lo esencial: "los tesoros del alma".
Jamás olvidemos que la vida en este mundo pasa
rápido y que la muerte llega a nosotros de sorpresa, como un ladrón que entra
por la ventana y cuando la puerta de la vida se nos cierra, de nada valdrán
las lamentaciones.
Vivimos en un mundo lleno de problemas,
angustias, corrupción, vandalismo, injusticias, donde cada día mueren niños
inocentes, padres de familia con estrés, pero todo es porque hemos olvidado lo Principal:
El Amor - La Paz - La Humildad - La Sencillez Y La Pureza, Ternura E Inocencia
De Los Niños.
Por todas esas cosas Dios nos pedirán
cuentas... tan solo procura que cuando pases de esta vida a la eternidad y la
muerte haya sellado la puerta no te hayas olvidado de lo principal.
Bendiciones...
S.A.G.
– 28 – AGO – 2023
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