Para Ti, Sordo Y Mudo – Por Saúl Guevara

Marcos 7:31…37 NVI "Luego regresó Jesús de la región de Tiro y se dirigió por Sidón al lago de Galilea, internándose en la región de Decápolis. Allí llevaron un sordo tartamudo y suplicaron que pusiera la mano sobre él. Jesús lo apartó de la multitud para estar a solas con él, puso los dedos en sus oídos y tocó su lengua con saliva. Luego, mirando al cielo, suspiró profundamente y dijo: ¡Efatá!, que significa ¡Ábrete!. Con esto, se le abrieron los oídos al hombre, se destrabó su lengua y comenzó a hablar normalmente. Jesús ordenó que no se lo dijeran a nadie, pero cuanto más se lo prohibía, tanto más lo seguían propagando. La gente estaba sumamente asombrada y decía: Todo lo hace bien. Hasta hace oír a los sordos y hablar a los mudos"

 De una u otra forma, mi país, El Salvador, está viviendo una transformación social que por décadas tras décadas fue esperada por la ciudadanía y es en realidad preocupante el hecho de que la población de nuestro país, a igual a la de todo el mundo, viva de tal forma enajenada, que ni siquiera alcanza a reparar, mucho menos a discernir, aquello que le rodea, aquello con lo que está siendo bombardeada a diario y que ha ido minando, poco a poco, sus principios morales, sus valores humanos y trascendentes, su estabilidad psicológica y emocional y, desde luego sus creencias religiosas, volviéndole sordo y mudo.

 Es dramático ver cómo los seres humanos, particularmente los que viven en sociedades urbanas, han ido perdiendo paulatinamente, su capacidad de escuchar. Absortos en sus propios problemas, preocupaciones, necesidades, retos, etc., unos auténticos, otros inventados o provocados por ellos mismos, cierran sus oídos a su entorno, cerrándolos con ello tanto a los demás seres humanos con quienes conviven, como a los sucesos y acontecimientos que se dan a su alrededor.

 El problema del pueblo de Dios está en que con el pasar del tiempo ha perdido la capacidad de oír y por lo tanto también la capacidad de hablar con Dios.

 I.             ¿Qué querían los que llevaron al sordo? v.32

 ·         Le trajeron: Cogieron al sordo y lo llevaron hacia Jesús. A un sordo y tartamudo, es decir que había perdido la capacidad de oír y hablar; con dificultad para hablar

 Se pensaba que las enfermedades crónicas y, sobre todo, las deficiencias físicas, eran fruto de un castigo de Dios a causa de los pecados del enfermo o de sus antepasados. La ceguera, el defecto de una mano o un pie y especialmente las enfermedades de la piel eran consideradas enfermedades impuras, consecuencia de una maldición de Dios. Por ello el judío piadoso no debía compadecerse de esta clase de enfermos; Debían ayudarlos, pero con desprecio, ya que así pensaban seguir la misma actitud de Dios hacia ellos. El que los tocaba quedaba impuro, inhábil para dirigirse a Dios en la oración. Por eso se les prohibía entrar en las ciudades. Solo podía pedir limosna en las puertas de la ciudad o en los caminos. Y en el caso de los leprosos, o sea, todos los que tenían alguna enfermedad de la piel, no podía ni acercarse a los caminos, ya que se pensaba que si alguien los miraba contraía impureza; por eso les obligaban a colgarse una campanita para que el que la escuchase desviara la vista y no quedase así impuro al verlo.

 Decían las reglas de los esenios, piadosos monjes del tiempo de Jesús: "Los ciegos, los paralíticos, los cojos, los sordos y los menores de edad, ninguno de estos puede ser admitido a la comunidad... Ninguna persona afectada por cualquier impureza humana puede entrar en la Asamblea de Dios..."

 ·         Le rogaron: parakaleo, es el verbo más frecuente con este significado. Denota encendido. llamar al lado de uno y de ahí llamar en auxilio de uno.

·         Que le pusiera la mano encima: epitithemi, añadir a, poner sobre. Se usa de poner las manos sobre los enfermos.

 2     ¿Qué hizo Jesús al sordo? v.33-34 

·         Lo tomo aparte: Lo cogió de la mano y lo llevo a un lugar apartado de la gente.

·         Metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua: Puso sus dedos en los oídos del hombre. A menos que el hombre pudiese leer los labios no le habría sido posible oír ninguna pregunta preliminar que Jesús le pudiese haber hecho. Así que el Maestro decide el tratamiento especial que este sordomudo necesita. Jesús pensó, “Hay que hacer algo por tus oídos… y lo voy a hacer”. Jesús escupió, probablemente en su propio dedo y con el dedo así mojado tocó la lengua del hombre. El significado era, “Hay que hacer algo por tu lengua… y lo voy a hacer”.

·         Levantó los ojos al cielo: Miró al cielo, para indicar que su ayuda venía de arriba; en otras palabras, que mediante la oración “se aferraba” a su Padre celestial.

·         Gimió: gemir; por un sentimiento interno, inexpresado, de dolor.

·         Se dirigió al sordomudo: le dijo effata, es una palabra aramea que significa abrir, usada en el modo imperativo: «sé abierto»

 3     ¿Qué le pasó al sordo? v.35

 ·         Abiertos sus oídos: abrir completamente.

·         Se desato sus ligaduras: luo; desligar, desatar, liberar.

·         Hablaba bien: empezó a hablar correctamente.

 4     Cómo conclusión v.37

 ·         Se maravillaron: significa haber recibido un choque mental sumamente fuerte, estar atónito (ek, intensivo).

·         Confesaron: “bien lo ha hecho todo”.

 En el milagro operado por Cristo vislumbramos su poder para curar. En efecto, Él puede dar al mayor de los pecadores la capacidad auditiva para oír, llevándolo a escuchar con deleite la predicación de la Palabra antes despreciada. Él desea tocar nuestra lengua y transformarla en instrumento de bendiciones, a través del cual Dios desea hablar a otros de su amor. Los que fueron testigos de aquel milagro repetían maravillados: "Bien lo ha hecho todo". Ciertamente, no entenderían el significado de lo que decían. Pero las palabras que profirieron encerraron una gran verdad. "Nuestro Dios hace todo bien".

 No sabemos si los días que tenemos por delante serán muchos o pocos; pero tenemos la certeza de que nuestra vida está en las manos de quien "lo hace todo bien". Él nos dará y quitará, probará y consolará, siempre en consonancia con sus insondables designios. Con seguridad nos guiará a la ciudad donde nos ha preparado ya una morada.

 En el Nombre de Jesús te digo hoy, Efatta, ábrete, deja de pelear por el vestuario, el peinado y tantos distractores puestos por Satanás, busca la verdad en iglesias que predican la verdad, ayuda a pastores que predican el Evangelio verdadero y así estarás a igual que Pablo, caminando hacia la meta para ganar tu premio.

S.A.G. – 19 – MAY – 2024



 

 

 

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