Marcos 3:23...25 NVI "¿Cómo puede Satanás expulsar a
Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede
mantenerse en pie. Y si una familia está dividida contra sí misma, esa familia
no puede mantenerse en pie"
Para muchas personas cuando se empieza a escribir sobre Satanás,
les parece irreverente, anticuado o tenebroso y olvidan que él
es real, así que no hay que subestimarlo porque busca alejarnos de Dios y
provocarnos problemas a través de diferentes personas y circunstancias.
Hay
quienes se burlan de la existencia real de un diablo, pero las Escrituras
afirman que Satanás existe. Sus objetivos son separarnos de Dios, malograr los
planes de Dios y generar división.
Satanás
desde la creación se entromete en la relación entre Dios y la primera pareja.
Adán y Eva eran felices, hasta que apareció la serpiente, quien convenció a Eva
de comer del único fruto prohibido en todo el jardín del Edén. Al comer ambos,
sus ojos fueron abiertos y sufrieron las consecuencias. Así logró el diablo
entrar a su vida para destruirla.
Pero
la cosa no se quedó ahí, así como lo hizo desde un inicio, ahora lo hace con tu
familia y busca a la persona más vulnerable. Sabe que, si crees, serás salvo tú
y tu casa; luego, tergiversa este principio de bendición y propicia el hacerte
caer a ti, para que caiga tu casa.
Satanás
quiere destruir tu hogar y se valdrá de la persona más vulnerable para que le
abra la puerta y cambiar de bien para mal.
Habiendo
logrado que Adán y a Eva fuesen expulsados del paraíso, su siguiente objetivo
fueron sus hijos Caín y Abel. Al lograr introducir la contienda y los celos en
uno de ellos, propició el primer asesinato en la historia de la humanidad y lo más
doloroso es que sucedió entre hermanos.
El diablo
conoce la Biblia, sabe qué hacer para traer desgracia a tu vida y con ello a
los que te rodean, de ahí la razón de provocar división y caos entre cónyuges,
entre padres e hijos y hermanos, porque donde hay separación habrá destrucción.
Busca que en el corazón de los hijos haya contienda contra los padres porque
sabe que Dios ha prometido bendición en la familia cuando el corazón de los
hijos vuelva a sus padres y viceversa.
Satanás
quiere que el Señor cumpla Su Palabra de maldecir a los hijos rebeldes, se vale
de armas poderosas como el orgullo, los celos, el individualismo, el egoísmo,
la envidia, la ira, la mentira, el rencor y la falta de perdón. De ahí, que muchos
problemas dentro de la familia no se arreglen porque la obra del diablo es
estorbo y nos dejamos manejar por sus intereses en lugar de obedecer los
mandatos de nuestro Dios.
El
diablo sabe que si no dominas y vences tu enojo y te dejas dominar por la ira,
le abres la puerta, él puede hacer en tu casa lo que le venga en gana.
Entiende
de una vez por todas que sus planes son contrarios a los de Dios, son para mal
y no para bien. Nada bueno saldrá si te dejas dominar por el enojo y el dolor. Domina
tus frustraciones, participa en bien con tus seres queridos y Dios obrará en
los corazones.
Alerta,
porque quizás no te das cuenta, pero el diablo entra a tu casa por medio de las
palabras que usas y tu conducta, que además marcan la pauta para la conducta y
vocabulario de toda tu familia.
Esfuérzate
para ser ejemplo y que tus hijos aprendan de ti a no abrirle la puerta al
enemigo. Así como les enseñamos a no hablar con extraños, enseñémosles a
resistir a quien desea dañarlos. Ayúdalos, como líder y sacerdote de tu casa, a
identificar a los más débiles y protegerlos. Si tú eres el más débil, aprende a
pedir ayuda. Recuerda, no busques la contienda y la separación, tómate de la
mano de Dios, obedécelo, para que tu verdadero enemigo no entre en tu familia
para matar, robar y destruir.
El
diablo no juega, el divorcio y la separación, son triunfos para él.
El machismo
de un corazón duro y orgulloso en un hombre que no ama y honra a su mujer es un
triunfo para el diablo porque sabe que las oraciones de ese hombre no son
escuchadas, ni tomadas en cuenta por Dios. El diablo quiere seducir a tu esposa
utilizando el anti-machismo feminista para que se aleje de ti, quiere ganar el
corazón de tus hijos y el futuro de tus generaciones.
Que en
tu vida no perdure su influencia, sino el amor y bendición de Dios.
Triunfa
sobre el rencor, solo el perdón y el arrepentimiento logran y hacen que él se
aleje y el Señor entre en tu casa. No permitas que el pleito los divida, esos
patrones se repiten, rompe, con el poder de Dios y el Espíritu Santo, con esos
lazos que el diablo utiliza para atar a tu familia.
Los hijos
deben amar y respetar a sus padres, deben evitar ser los mas débiles para que
la maldición llegue a sus vidas y alcance a sus casas. Cambia, conviértete en
el más fuerte, defiende a tus seres queridos.
La
debilidad de Eva contaminó a su esposo y la debilidad de Caín destruyó a toda
la familia. Una familia es tan fuerte como el más débil de sus integrantes, así
que todos necesitamos fortalecernos.
Ora al
Señor que revitalice y robustezca los lazos que los unen, que les dé valentía
para pedir perdón y para perdonar, para reforzar la comunión y restaurar lo que
se ha debilitado.
Escrito
está que, si resistimos, el diablo huirá, así que dale pelea. Él es como león
rugiente que espera el momento para atacar, pero también recuerda que Dios es
tu pastor y te guía.
No
pierdas la fe, no te desamines, el Señor es tu fortaleza.
Dile:
“Señor, te necesito, perdóname, he pecado, te he fallado, me arrepiento, en
este momento decido volver a tus caminos, en el Nombre de Jesús cierro la
puerta que le abrí al diablo, decido ser una persona diferente, guardaré mi
casa, mi vida y a mi familia, ayúdame, fortaléceme, gracias porque sé que tengo
Tu perdón, Tu amor y tu reconciliación. Señor, bendito seas”.
S.A.G.
– 02 – JUN – 2024
(Estudio
No. 787)
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