Mateo
25:23 NVI "¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel"
Un “Lo
hiciste muy bien; estamos orgullosos de ti”, vivifica la autoestima,
especialmente si la expresión procede de alguien a quien se respeta. Todos
necesitamos el reconocimiento; el reconocimiento merecido es tan necesario para
la mente y el corazón como el alimento sano lo es para el cuerpo.
Dar a
alguien el mérito por lo que ha hecho, si lo ha hecho bien, es razonable y
justo. Jesús dio el ejemplo en su ilustración de los talentos en relación a
quienes el amo y confió sus bienes. Cuando reconoció la correcta administración
de sus posesiones, dijo: "¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel”! Sin
embargo, con mucha frecuencia se pasa por alto esta cortesía.
El
reconocimiento hace que la persona se sienta necesitada, querida y apreciada. Es
muy importante que aprendamos cómo y cuándo expresar reconocimiento. Todos
nosotros ansiamos tener la seguridad de que se nos acepta. Quien de nosotros cuando
se nos ha expresado un reconocimiento por lo que ha hecho no se siente feliz y con
el deseo de mejorar.
El mejor
ejemplo a esto es de Dios. Él no pasa por alto a quienes merecen
reconocimiento. Se fijó en hombres como Abel, Enoc y Noé. (Génesis 4:4; 6:8;
Judas 14.) Jehová reconoció a David por su sobresaliente fidelidad. (2 Samuel
7:16.) Samuel honró a Jehová por años como profeta, y Jehová, a su vez, lo
honró a él respondiendo rápidamente a su oración cuando le pidió ayuda para
derrotar a los filisteos. (1 Samuel 7:7…13.) ¿No se sentiría usted honrado de
tener tal reconocimiento divino?
La
Biblia nos insta a mostrarnos agradecidos, a dar gracias por todo lo que se
hace por nosotros. (Colosenses 3:15; 1 Tesalonicenses 5:18.) Y aunque estas palabras se refieren al
agradecimiento a Jehová, lo mismo es entre nosotros. Pablo así lo entendió, expresó
reconocimiento a Febe, llamándola “defensora de muchos”, y a Prisca y Áquila,
de quienes dijo que “arriesgaron su propio cuello” por él y por otros
cristianos. (Romanos 16:1…4.) Imagínese cómo debieron sentirse estas personas
al recibir esta expresión pública de agradecimiento.
Es muy
importante cultivar un interés sincero en los miembros de la congregación
cristiana y expresar libremente la gratitud por sus hechos y esfuerzos. Los
ancianos cristianos deben tomar la iniciativa y reconocer los logros y
esfuerzos de los hermanos de la congregación.
Las reuniones
y visitas de pastoreo son clave, pues demuestran por parte del pastor, el
interés de que sus ovejas se mantengan de buen ánimo, satisfacción y felicidad.
Mucho se pierde cuando no se expresa reconocimiento.” Esta es una buena razón
para mostrar interés personal amoroso en todos los miembros de la congregación.
Reconozca su buen trabajo. En unas congregaciones hay familias monoparentales
que se esfuerzan por inculcar valores espirituales en sus hijos; estas merecen atención
especial. Resalte lo positivo y no lo negativo. Que todos vean el afecto
fraternal que les tiene y vean que usted se interesa en ellos. Los lideres
amorosos laboran de este modo para edificar a la congregación. (2 Corintios
10:8.) Los miembros de la congregación corresponden dando el debido
reconocimiento y respeto a estos hermanos. (1 Timoteo 5:17; Hebreos 13:17.)
Hay
otra cara de la moneda. El deseo de obtener reconocimiento es muy fuerte. En
tiempos de Jesús era una inquietud de los guías religiosos. Jesús tuvo que
corregir este punto de vista equivocado instruyendo a sus discípulos a este
respecto: Lucas 20:46 NVI: "Cuídense de los maestros de la Ley. Les gusta
pasearse con ropas ostentosas y les encanta que los saluden en las plazas,
ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los lugares de honor en los
banquetes"
Los
cristianos tienen que ser razonables y equilibrados. Si el deseo de
reconocimiento no se controla, podría ser espiritualmente peligroso. Santiago
3:14…16 NVI: "Pero si ustedes tienen envidias amargas y rivalidades en el
corazón, dejen de presumir y de faltar a la verdad. Esa no es la sabiduría que
desciende del cielo, sino que es terrenal, no espiritual y demoníaca. Porque
donde hay envidias y rivalidades, también hay confusión y toda clase de
acciones malvadas" ¡Qué trágico sería, por ejemplo, que un anciano se
hiciera altivo y empezara a exigir que los demás aceptaran su propia opinión
exaltada de sí mismo!
Pablo
advirtió a sus compañeros de Roma: “En amor fraternal ténganse tierno cariño
unos a otros. En cuanto a mostrarse honra unos a otros, lleven la delantera”
Romanos 12:10. Estas palabras se dirigen especialmente a los ancianos
cristianos, quienes siempre deben reconocer a Cristo como Cabeza de la
congregación. Estos hombres demuestran su sumisión a la autoridad de Cristo
buscando su dirección mediante el Espíritu Santo y los principios bíblicos.
Los
lideres han de pedir la guía a Jehová para pastorear el rebaño de Dios,
procurando tomar decisiones basadas en las Escrituras. La modestia, la
mansedumbre y la humildad cristianas impedirán que algún anciano intente
ensalzarse a sí mismo, dominar a sus hermanos e imponer su opinión en esas
reuniones. Siempre que sea posible, ha de personalizarse la atención a la
oveja, invitarla a aportar ideas. Debe animarla a ‘expresarse con franqueza’
sobre los asuntos que se examinen.
De
todos modos, debe de entenderse que Cristo puede utilizar a cualquiera del
grupo para aportar los principios bíblicos necesarios con los que afrontar una
determinada situación o tomar una decisión importante. Esto mantendrá un buen
espíritu congregacional si se da el debido reconocimiento a todos por su
contribución en atender los intereses espirituales de la congregación. (Hechos
15:6…15; Filipenses 2:19, 20.)
Esfuércese
por expresar y merecer reconocimiento
El
reconocimiento edifica. Anima y es entrañable. “Aun si pensamos que somos
personas comunes y corrientes, necesitamos ánimo para fomentar nuestra
autoestima.”
Reconozca
sinceramente los esfuerzos diarios de los demás. De este modo les hacemos la
vida mucho más digna y agradable.
Los
padres, los hijos, los lideres y los miembros de la congregación cristiana
pueden ganarse el reconocimiento por su modo de hablar y de actuar. La Biblia
habla favorablemente de las personas trabajadoras, modestas y humildes.
(Proverbios 11:2; 29:23; Hebreos 6:1…12.)
Aprenda
a reconocer de buena gana el valor de los demás. Tome en consideración los
sentimientos ajenos cuando trabaje con otras personas.
Pedro
dio este consejo: En fin, vivan en armonía los unos con los otros; compartan
penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y
humildes" 1 Pedro 3:8 NVI. Estas palabras implican expresar reconocimiento
a otras personas, satisfaciendo de este modo una necesidad humana fundamental.
S.A.G.
– 18 – AGO – 2024
(Estudio
No. 798)
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