Oseas
4:6 “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento.”
Un adagio
en nutrición dice: “Tu eres lo que comes”.
¡Esto
es increíble! ¡En el reino espiritual, tú eres lo que lees! ¿No es increíble?
Alguien dijo algo maravilloso: “busca a un cristiano activo, saludable, que
está creciendo en gracia y en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo”, y
¡verás que en la mayoría de los casos es alguien que posee un buen hábito de
lectura; a menos que la persona no sepa leer o tenga problemas para obtener
buena literatura! ¡Qué emocionante es saber que podemos inspirarnos a través de
la lectura!
Este
es un buen momento para reflexionar sobre nuestro hábito de lectura y para
hacer planes concretos, tanto para la lectura de la Biblia como para la lectura
de buenos libros.
Un
cristiano saludable apreciará la lectura de la Biblia por encima de cualquier
otro tipo de lectura
¡El
Salmo 1 es increíble! Describe a un creyente en buen estado de salud
espiritual. ¡Me encanta! En el versículo 1 nos dice que es un hombre
bienaventurado, y en el versículo 3 que es como un árbol plantado junto a
corriente de aguas; ¡qué maravilla! Es un creyente que se encuentra dando fruto
abundante, y cuya alma se encuentra vigorosa y fuerte. ¡Qué emocionante es leer
esto y sentir la energía que transmite! Ahora, noten lo que se dice de este
hombre en los versículos del 1 al 3: "Bienaventurado el varón que no
anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de
escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y
en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes
de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace,
prosperará."
La
delicia primaria de este hombre es meditar la Palabra de Dios. No se limita a
leer la Escritura, sino que medita lo que lee.
Cualquier
cosa que esté sustituyendo tu Biblia como la fuente primaria para conocer a
Dios y Su voluntad, esa lectura se está convirtiendo en un obstáculo para ti.
Nada debe sustituir el deleite espiritual que debemos extraer del libro
inspirado de Dios. Los libros devocionales son buenos como aperitivos, no como
sustitutos. Un cristiano saludable juzgará los escritos de todo autor humano
por la infalible Palabra de Dios
El que
no hable conforme a la Escritura es porque la luz de la gloria de Dios no ha
iluminado aún su entendimiento. Es con ese criterio que debemos evaluar todo lo
que leamos fuera de las Escrituras: “No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis
las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de
mal” 1Tesalonisenses 5:19…22.
¡No
todo debe ser menospreciado, pero todo debe ser examinado! ¡Debemos abstenernos
de algunas cosas! ¡Qué emocionante es imaginar a un cristiano saludable
haciendo uso de los dones que Cristo ha dado a su iglesia a través de las
páginas escritas cuando éstos estén providencialmente disponibles!
Pablo
dice en Efesios 4:11 que el mismo Dios constituyó pastores y maestros para
beneficio de los creyentes. Esos dones son de la Iglesia, para el beneficio de
todos los creyentes. Hoy podemos beneficiarnos de aquellos grandes hombres que
a lo largo de la historia de la Iglesia han sido grandemente usados por el
Señor (Agustín, Calvino, Edwards, Owen, Bunyan, Spurgeon).
Hasta
el último momento de su vida Pablo quiso seguir adquiriendo conocimiento; 2 Timoteo
4:12 "Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, y
los libros, mayormente los pergaminos."; él sabía que debía amar a Dios
con toda su mente, sin importar la edad.
Un
cristiano saludable buscará establecer una dieta regular y balanceada de
lectura, ¡Qué emocionante es ver a un cristiano saludable comprometido con
establecer una dieta regular y equilibrada! ¡Es una visión que nos llena de
esperanza y nos inspira a seguir adelante con nuestras propias metas!
Muchos
de los nutrientes que necesitamos no se encuentran almacenados en nuestros
cuerpos. Esos nutrientes están siendo consumidos constantemente, por así
decirlo, a través de nuestros procesos corporales. Si tales nutrientes no son
continuamente reemplazados, eventualmente sufriremos las consecuencias. Es por
eso que en nuestra dieta debe haber regularidad y balance. No podemos decir,
por ejemplo: “Enero será el mes de los minerales, febrero el de los
carbohidratos, marzo el de las proteínas, etc.”. Eso no funciona así. Y ese
mismo principio se aplica en la vida espiritual.
¿Qué
constituye esa dieta regular y balanceada? La Palabra de Dios viene a nosotros
de diversas formas: historia, biografías, poesía, doctrina, deberes, promesas,
etc. Es multiforme y multi intencional: “Toda la Escritura es inspirada por
Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en
justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado
para toda buena obra” 2 Timoteo 3:16…17.
Algunos
pasajes serán para corregirnos, otros para instruirnos, etc. Tomando esto como
un patrón, debemos decir que el cristiano saludable no lee únicamente historia,
o biografías, o teología, o libros devocionales, etc. Dios no se limitó a una
sola forma literaria y a una sola intención; nosotros tampoco debemos
limitarnos en ese sentido. Un cristiano saludable buscará establecer un
programa de lectura realista, moderado y consistente
Al
hablar de un programa realista nos referimos a uno que toma en cuenta la
variedad de responsabilidades que tenemos. Si no somos realistas pronto nos
desanimaremos. También debemos tomar en cuenta nuestra condición actual; si no
tenemos el hábito de correr diariamente no comencemos con correr 8 Km. Pero
debemos ser consistentes. El fruto del Espíritu comienza con amor y termina con
autocontrol. Esto incluye el manejo de nuestro tiempo.
Un
cristiano saludable modificará su programa de lectura cuando, por alguna razón
providencial sea necesario hacerlo. Es útil hacer un plan, tanto para la
lectura de la Biblia como para la lectura de otros libros; pero es posible que
tengamos que variar ese plan debido a circunstancias inesperadas que llegarán a
nuestras vidas por la providencia de Dios. En esos momentos debemos recordar
que los planes de lectura no están escritos en piedra.
Habiendo
dicho esto, es necesario advertir que debemos cuidarnos de la indisciplina y de
ceder a los deseos del corazón. Algunos libros no son de fácil lectura; si nos
llenamos de ganas y de la inclinación de nuestros corazones nunca los leeremos.
S.A.G.
– 12 – Ene – 2025
(Estudio
No. 819)
Si
deseas escribirnos, puedes hacerlo a:
igelrenuevo@gmail.com
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