Impuestos, Algo Que A Muchos No Les Gusta



Si quieres conocer la calidad de un cristiano, observa en él, si cumple con pagar sus impuestos del mundo y si cumple con la entrega del diezmo en su iglesia, ambos son leyes. Siempre me ha molestado el cristiano que busca las mil y una formas de evadir los impuestos personales y empresariales cuando así les toca y mucho más cuando evaden su diezmo.

En Mateo 17:27 Jesús manda a Pedro ir a pescar un pez, con la moneda que encontrase en la boca del primer pez, le dice que pague el impuesto del templo de los dos.

Jesús tenía dinero, mucha gente le ayudaba Lucas 8:3, ¿Por qué complicarse en enviar a Pedro al lago a pescar un pez para pagar el impuesto? Jesús no estaba de acuerdo en pagar este impuesto, Mateo 17:26, lo hace por no ofender a nadie, el que lo haga de esta manera tan singular, es para indicarnos algo.

Para Dios fabricar una moneda dentro de un pez no es difícil, pero de seguro que no fue así, pienso que eso es lo que Dios quiere trasmitirnos. Pensemos: de seguro Dios dirigió a una persona al lago, a buscar agua, bañarse o algo similar, Dios dispuso que esa persona perdiese una moneda suficiente para pagar los impuestos, Dios dirigió a un pez a confundir la moneda con comida y tragársela, todo esto lo sabemos ahora pero no lo sabía Pedro, ¿Cómo iría Pedro con el anzuelo en la mano? Pescar un pez que llevaría una moneda en la boca, esto es cosa de locos, tenía un dilema, intentarlo o desobedecer a Jesús, tuvo que ser muy largo para Pedro el camino asta el lago, echar el anzuelo; ridículo, miraría para todos lados, es fácil coger este pez porque debía llevar la boca abierta y porque así lo había determinado Dios. De repente ahí esta, el pez deja de ser pez para ser pescado y al abrirle la boca encuentra una moneda dentro.

¿Qué nos está diciendo a nosotros? Que aunque no le vea Dios está trabajando a nuestro favor, si seguimos su palabra, por mucho que caminemos encontraremos la promesa, si verdaderamente confiamos asta el final. Si Pedro se hubiese vuelto desde la orilla por pensar que eso era imposible, hubiese sido imposible, por tanto si tú piensas que una palabra de Dios es imposible de cumplirse, será imposible de cumplirse en tu vida.

Mucha gente recibe de Dios constantemente no una, sino un chorro de monedas pero no pagan sus impuesto y cuando les va mal, culpan a Dios de muchas cosas, pero se les olvida que no pagaron sus impuestos y que Dios había dado para ello.
¿Debemos pagar impuestos?

"Paguen a cada uno lo que le corresponda: si deben impuestos, paguen los impuestos; si deben contribuciones, paguen las contribuciones; al que deban respeto, muéstrenle respeto; al que deban honor, ríndanle honor." (Romanos 13:7, NVI)

En la actualidad y en el mundo entero, los impuestos siguen aumentando, el consejo de pagarlos tal vez resulte difícil de aceptar. No obstante, dichas palabras las pronunció el apóstol Pablo. Por eso, tal vez nos preguntemos: "¿Deben los cristianos pagar todos los impuestos, incluso los que para algunos resulten abusivos o injustos?".

Pues bien, pese a saber cuán mal se sentían sus compatriotas judíos por los impuestos romanos, Jesús dio esta exhortación a sus discípulos: "Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios." (Marcos 12:17). Y cabe señalar para reflexión, que Jesús recomendó el pago de tributos al mismísimo gobierno que poco después lo ejecutaría.

Años más tarde, Pablo dio el consejo mencionado al principio. Instó a pagar impuestos aunque gran parte del dinero se utilizara con fines militares y para sufragar la vida inmoral y llena de excesos de los emperadores romanos.

¿Por qué adoptó Pablo una postura tan impopular?

Analicemos el contexto de las palabras de Pablo. En Romanos 13:1..2 leemos: "1 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. 2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos".

Cuando Israel contaba con dirigentes temerosos de Dios, era fácil considerar el apoyo económico de la nación como un deber cívico y religioso. Pero ¿tenían los cristianos la misma obligación cuando los regían personas no creyentes e idólatras? Claro que sí, pues Pablo mostró que Dios les había concedido "autoridad" a dichos gobernantes.

Los gobiernos se valen de muchos medios para mantener el orden y eso permite a los cristianos realizar sus actividades espirituales (Mateo 24:14; Hebreos 10:24..25). Por eso, Pablo dijo respecto a las autoridades de su tiempo: "Es ministro de Dios para ti para bien tuyo" (Romanos 13:4). Él mismo aprovechó la protección de Roma. Por ejemplo, fueron soldados romanos quienes lo rescataron cuando su vida peligró ante una turba. Más tarde apeló a la justicia romana para continuar en el servicio misional (Hechos 22:22..29; 25:11..12).

Por consiguiente, Pablo dio tres razones para pagar tributos:
  • En primer lugar, los gobiernos castigan con "ira" a los infractores.
  • En segundo lugar, el fraude perjudicaría gravemente la conciencia del cristiano, y
  • por último, los impuestos constituyen una compensación por los servicios que prestan las autoridades en calidad de "siervos públicos" (Romanos 13:1..6).

¿Se tomaron en serio estas palabras los cristianos contemporáneos de Pablo? Parece que sí, pues Justino Mártir, escritor "cristiano" del siglo segundo, dijo que los cristianos pagaban sus impuestos "antes que nadie". En la actualidad, cuando los gobiernos exigen un pago u otra prestación, los cristianos debemos cumplir con gusto (Mateo 5:41).

Claro está, los cristianos tienen derecho a beneficiarse de las rebajas fiscales, como las que se conceden a veces a las donaciones a favor de entidades religiosas. Sin embargo, en obediencia a la Palabra de Dios, los cristianos verdaderos no defraudan a Hacienda; más bien, pagan sus impuestos y dejan que las autoridades asuman la responsabilidad de cómo los emplean.

Las pesadas cargas fiscales son tan solo un ejemplo de cómo "el hombre ha dominado al hombre para perjuicio suyo" (Eclesiastés 8:9).

Nuestro impuestos, nuestros diezmos, deben ser pagados sin bombos ni platillos, Dios no se impresiona mucho con los shows. No se impresiona con oraciones largas, ni con diezmos grandes, ni tampoco con caras tristes durante el ayuno. Por esto fue que Jesús usó la ilustración del Fariseo y la Oración, al dirigirse a un grupo de personas que les gustaba andar declarando las cosas buenas que hacían.

Hay cristianos que son espirituales en apariencias solamente. Son personas que todavía no han entregado en verdad su corazón a Dios. Buscan la admiración de los demás, les gustan los títulos, las posiciones visibles en la iglesia y piensan que por que hacen cosas visiblemente buenas, tienen derecho a juzgar a otros. ¿Para que necesita una persona como esta a Dios si ya se esta justificando a sí mismo? Lamentablemente el orgullo ocupa demasiado lugar en el corazón de esos cristianos.

Tenemos que tener cuidado de no ser como esos cristianos, que yo sé que usted los conoce e identifica. Que nuestra intención siempre sea glorificar a Dios en todo lo que hagamos y digamos. Cuidado con pensar que estas por encima de otra persona debido a tu nivel espiritual. Solo Dios conoce el corazón de una persona. Lo increíble es que Dios en cambio enaltece a los humildes.

Puntos clave para recordar:
  • Dios no se impresiona con los shows.
  • Un corazón humilde es atractivo para Dios.
  • El que se enaltece, será humillado.
  • El que se humilla será enaltecido.
  • Dad al Cesar lo que es del Cesar
  • Dad a Dios lo que es de Dios.

Y tu... ¿Ya estas cumpliendo? Y si no regresa a la pagina anterior y lee Romanos 13:2

Ayudar Es Saludable



El pobre es odioso aun a su amigo; pero muchos son los que aman al rico. En el mundo reina el individualismo, la indiferencia y la avaricia por tener más y más. Y muchas veces a costa de los demás. Frases como: "porque voy ayudarle, si a mí nadie me ha ayudado" "que sobreviva solo o que se rasque con sus propias uñas, para que aprenda" "no es mi problema o no me interesa su problema" "déjalo que sufra o que le cueste para que aprenda"...

Las frases señaladas son algunas de las más conocidas y generalmente las usan los seres humanos que solo piensan en ellos y no les interesa los problemas o las necesidades de otros.

Todos tenemos algo para dar. Esa es una verdad que no tiene discusión. Lo vemos todos los días, a cada paso, en todas las situaciones. Aún en aquellas que no lo parecen.

En mi camino de pastor, conozco mucha gente, tanto personas muy capaces y muy preparadas en universidades hasta del primer mundo, así como gente que apenas a terminado su escuela elemental y desarrolla trabajos muy simples. Conozco también personas de gran experiencia, que hace muchos años hace su tarea y personas que recién empiezan en un oficio, ya sea simple o complejo. Y en todas, absolutamente en todas, veo algo que tienen para dar. Algo que los demás necesitan, a cada paso, a cada momento del día.

Lamentablemente es un gran porcentaje de los que abrazan o hemos abrazado estas actitudes de apatía al dar. Estas conductas adánicas son el resultado de pecaminosidad del hombre. También son conductas causadas por la dureza de la vida, las heridas y el esfuerzo personal por lograr cosas. Además es una conducta fomentada por el consumismo, el elitismo y por los sistemas sociales materialistas.

Como cristiano rechazo y me rebelo a estas conductas pecaminosas. No puede existir en el pueblo de Dios y menos en el ámbito ministerial estas conductas individualistas. No lo concibo y no comprendo con la razón estas actitudes. No es lógico. No encaja en el sentimiento bíblico. Es imposible. No es parte de la redención.

Ahora bien la Palabra de Dios nos dice y garantiza que es mejor dar que recibir; tratare de introducirme con la siguiente información: Hay en Tierra Santa dos lagos alimentados por el mismo río, situados a unos kilómetros de distancia el uno del otro, pero con características asombrosamente distintas. Uno es el "Lago de Genesaret" y el otro el llamado "Mar Muerto".

El primero es azul, lleno de vida y de contrastes, de calma y de borrasca. En sus orillas se reflejan delicadamente las flores sencillas amarillas y rosas de sus bellísimas praderas. El Mar Muerto, es una laguna salitrosa y densa, donde no hay vida, y queda estancada el agua que viene del río Jordán.

¿Qué es lo que hace tan diferentes a los dos lagos alimentados por el mismo río? Es sencillamente esto: El lago de Genesaret trasmite generosamente lo que recibe. Su agua, una vez llegada allí, parte inmediatamente para remediar la sequía de los campos, para saciar la sed de los hombres y de los animales: es un agua altruista. El agua del Mar Muerto se estanca, se adormece, se salitra, mata. Es agua egoísta, estancada, inútil.

Pasa lo mismo con las personas. Las que viven dando y dándose generosamente a los demás, viven y hacen vivir. Las personas que egoístamente reciben, guardan y no dan, son como agua estancada, que muere y causa la muerte a su alrededor.

Talvez se dirá: ¿Será cierto?

Pues déjeme decirle que Si Es Cierto, Ayudar es bueno para la salud del que recibe y también del que da.

Cuando una persona ayuda y lo hace con la intención desinteresada de beneficiar al otro, ahora la ciencia a corroborado que se beneficia mejor el que da. Se activan las regiones cerebrales relacionadas con la recompensa y el alivio del estrés.

"Cuando las personas dicen que el apoyo social es bueno para la salud asumen que el beneficiado es quien recibe la ayuda de los demás, pero ahora parece que algunos de los beneficios para la salud en realidad los disfruta quienes da a los demás", afirmó Naomi Eisenberger, la psicóloga de la Universidad de California, Los Ángeles (Estados Unidos), a quien la Universidad le ha confiado la realización de un estudio en cuanto a efectos del ayudar.

La especialista realizó un experimento junto al psicólogo Tristen Inagaki. Trabajaron con parejas que tenían una muy buena relación. El cerebro de la mujer era analizado a fondo con un equipo de imágenes de resonancia magnética funcional mientras observaba que su novio recibía shocks eléctricos dolorosos. En algunos momentos las voluntarias podían dar consuelo a su pareja tomándole la mano pero en otros solo podían mirar. A su vez hubo momentos en que el hombre no recibía los estímulos dolorosos y ellas podían elegir si lo tocaban o no.

En los momentos en que las participantes podían tomar las manos de sus novios y darles consuelos por el dolor que sentían, se activaban en su cerebro las regiones relacionadas a la recompensa. Y cuanto mayor era esta activación de dar consuelo, más conectadas se sentían las mujeres con sus parejas. Por el contrario, cuando no podían dar apoyo a sus novios estas áreas no se activaban.

Eisenberger explicó que estas regiones cerebrales son las que típicamente se activan con recompensas como el chocolate, el dinero y el sexo. "El hecho de que brindar apoyo también active estas regiones sugiere que ayudar es procesado por el cerebro como un tipo de experiencia gratificante", afirmó. Las conclusiones fueron publicadas en la revista Psychosomatic Medicine.

Y además, ayudar también parece ser una buena manera de aliviar el estrés propio porque cuando las voluntarias tomaban las manos de sus novios se activaba una región del cerebro que procesa las amenazas y los peligros.

El dar al que te pide. El dar el asiento. El ayudar a alguien que lo necesita en la calle. Dar al vecino que padece necesidad. Estar atento y preocupado siempre a quién ayudar. El poner un dinero en la mano de quien necesita. Esforzarse y ayudar sabiamente a otros. Bendecir a quien lo necesita sin esperar que le cueste. Estas y otras cualidades son heredadas por la obra redentora de Jesús, siendo fragantes aromas que agradan en gran manera a Dios y que nos trae satisfacción personal de paz, de cosecha, de alegría en la tierra y en los cielos, larga vida para quienes buscan permanentemente practicarlas y esperando con gozo la premiación final de los redimidos de Jesús.

Pensamos que, cuando repartimos nuestro dinero, tiempo, conocimientos, etc. nos empobrecemos, que los demás se van quedando con lo nuestro y nosotros nos vamos vaciando y empobreciendo cada vez más. Eso nos parece, pero ocurre exactamente lo contrario.

Cuanto más damos, más recibimos. Cuanto menos repartimos de lo nuestro, más pobres nos volvemos. Es una ley espiritual, ahora comprobada por la ciencia, que se cumple puntualmente; es una ley difícil de aceptar, por eso pocos se arriesgan a ponerla en práctica; pero hay un reto muy interesante para el que lo quiera aceptar. El que quiere vivir de acuerdo a esa ley de dar y darse a los demás, se llevará sorpresas muy agradables. Es mejor dar que recibir.

Muchas gentes se parecen al Mar Muerto: sólo reciben, acumulan, no se dan y así, se fabrican una vida amarga, desdichada e infeliz. Hay otros que dan y se dan a sí mismos con generosidad y sin esperar recompensa... Esta gente es la más feliz de nuestro mundo.

El que acumula para sí sólo, llama a gritos a la infelicidad y ésta llega. El que reparte, abre la puerta a la felicidad. Acaparar y ser egoísta cierran la puerta.

¿A Quién Ayudaré Hoy?... ¡Ya Sé A Quién!... Amen.

Toc, Toc, Tocan A Tu Puerta



Leí algo que sucedió el otro día y que quiero compartir hoy. Resulta ser que unos policías fueron enviados a una llamada, donde alguien había llamado al 911 y solo se escucho una discusión y después colgaron el teléfono. El oficial que recibió la llamada trato de llamar al teléfono de donde se origino la llamada, pero le sonaba ocupado. Fue en este punto que se hizo la decisión de enviar policías a la dirección registrada al teléfono. Llegaron a la casa y tocaron a la puerta, pero nadie respondió. Ellos podían ver que había varias luces encendidas dentro del domicilio, pero tocaban y tocaban y nadie respondía. Al revisar el interior del domicilio uno de los policías subió a la segunda planta y entro. Se pueden imaginar cuan grande fue su sorpresa al encontrar que los residentes estaban todos cómodamente en sus habitaciones profundamente dormidos. Cuando los oficiales le preguntaron el por qué no habían respondido a la puerta, ellos dijeron que no los habían oído.

¿Interesante verdad?

Ahora, estoy seguro que muchos se deban estar preguntado el por qué les cuento esto. La razón es porque el Señor me dio un mensaje durante este incidente, la Palabra nos dice:

Apocalipsis 3:20..22 - He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. 21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. 22 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Estos versículos forman parte de la carta que nuestro Señor escribió a la iglesia de Laodicea; esta carta es la carta más fuerte que le escribo a todas las iglesias.

Cuando analizamos la carta completa o mejor dicho la advertencia completa, vemos que Cristo no tuvo nada bueno que decir de ellos. La razón por la cual Él escribió esta carta tan fuerte fue porque como podemos interpretar en el versículo 16 ellos en vez de acercarse más a Dios, en realidad se alejaban de Él. Ellos estaban en un camino que no agradaba a Dios. Yo diría que ellos estaban como muchos creyentes hoy en día, que les da lo mismo una cosa que otra.

En el texto el Señor nos dice: "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo..." Esto es significativo porque el llamado no es como muchos piensan. El llamado no es solamente cuando Él permite que escuchemos Su Palabra y le aceptemos como Rey y Salvador. La realidad del caso es que Él nos llama a diario, Él toca las puertas de nuestros corazones a menudo, pero tal como el caso que les conté al inicio, muchos de nosotros no respondemos cuando Él toca.

Las razones pueden ser varias, pero creo que todas caen en solo cuatro categorías.

La primera es que tal como los residentes de ese domicilio, simplemente no lo oímos. Existen muchas personas que se encuentran tan ocupados con las preocupaciones de nuestro diario vivir, que en muchas ocasiones no oyen cuando Cristo toca la puerta de sus corazones. Existen numerosas personas que están tan preocupadas con las cosas del mundo que van a las iglesias Domingo tras Domingo, pero nunca escuchan la voz de Dios.

Esto no sucede por coincidencia, esto es algo que el enemigo tiene programado para que no escuchemos la voz de Dios, para que nos alejemos de Su voluntad. El enemigo quiere mantenernos preocupados y atormentados en el bullicio de este mundo para que no escuchemos el tocar de nuestro Dios.

Solo tenemos que hacer un poco de memoria y veremos que el Señor toca en nuestras puertas con frecuencia. Puede ser algo tan simple como el dejar de hacer algo o el hacer algo. Puede ser algo tan simple como el pedir perdón por una ofensa, pero el caso es que Él toca a la puerta con frecuencia y no oímos su tocar por estar encerrados en el bullicio de este mundo. En otras palabras estamos tan preocupados con lo que sucede afuera de la iglesia que no prestamos atención a lo que sucede adentro.

La segunda razón es que no reconocemos Su voz. Ser Cristiano es mucho más del decir que somos cristianos. Ser Cristiano significa que hemos hecho un compromiso con Dios. El cristianismo no es una religión como muchos le describen, el cristianismo es una manera de vivir, es un estilo de vida. Ser Cristiano significa que Él cambia nuestra naturaleza corruptible a incorruptible. Ser Cristiano significa que Él nos da una naturaleza divina, Él nos da la naturaleza de Dios

Entonces para decir que somos Cristianos es necesario conocer a Cristo (1 Corintios 1:9). No se puede decir que una persona es un doctor de medicina si nunca estudio; no podemos decir que somos Cristianos si no tomamos el tiempo de estudiar Su Palabra, si no tomamos el tiempo de conocerle, si no tomamos el tiempo de entrar en comunicación a través de la oración con Dios. Nunca podremos reconocer la voz de Dios porque nunca la hemos escuchado.

Esto es uno de los problemas más grande que existe hoy en día en el pueblo de Dios, no reconocen Su voz porque en realidad nunca la han escuchado, a consecuencia vemos como o escuchamos de hermanos y hermanas que se apartan de los caminos de Dios siguiendo falsas doctrinas de este mundo. En estos tiempos existen numerosas personas proclamando venir en el nombre de Jesús, pero la realidad del caso es que se encuentran muy lejos de Jesús. Es por esta razón que es de suma importancia que sepamos reconocer Su voz, que sepamos que no todo lo que proclama o aparente ser de Dios es de Dios (1 Juan 4:1..3).

La tercera razón es porque quizás estamos muy débiles o como se dice "dormidos en los laureles", para levantarnos y abrir la puerta. ¿Cuántos han pasado por una gripe? Es algo serio, la gripe nos debilita dé tal manera que solo queremos dormir, nos quita las fuerzas de levantarnos. El pecado en nuestras vidas hace lo mismo, el pecado en nuestras vidas nos va debilitando de tal manera que llega el momento que no tenemos las fuerzas para cambiar. El pecado nos va debilitando de tal manera que tal como la gripe, se nos tupen los oídos y no podemos escuchar la voz de Dios. Ninguno de nosotros podemos vencer esto por nuestra cuenta, pero cuando verdaderamente tenemos a Cristo en nuestros corazones, no existe demonio ni potestad que nos pueda debilitar (1 Juan 4:4). No podemos permitir que el demonio nos atrape en la trampa de la tentación, no podemos permitir que el demonio nos atrape en el pecado.

La cuarta razón es que no queremos hacer caso. Este también es un problema bien serio, la desobediencia. Solo tendremos que leer la Palabra y veremos que la desobediencia ha causado que el hombre le falte a Dios desde el principio (Génesis 3:17). Si examinamos nuestras vidas, creo que podremos ver que nuestra desobediencia nos ha causado problemas y dolor. Esto es algo que para aquellos que no están firmes en la Palabra, para aquellos que no están firmes en las promesas, en la roca, les es muy difícil de hacer.

En muchas ocasiones no cumplimos con Dios y no obedecemos Su Palabra porque no estamos dispuestos a dejar atrás costumbres o hábitos de nuestra vida. Aunque sabemos que lo que estamos haciendo no agrada a Dios, no dejamos de hacerlo. Pero la realidad del caso es que si no dejamos a tras el viejo hombre, nunca formaremos parte del Reino de Dios (Efesios 5:5..7). En otras palabras no abrimos la puerta cuando Él Señor toca. Continuamos en la desobediencia y luego tenemos el valor de preguntarle a Dios; ¿por qué nos suceden las cosas?

Como les dije, creo que estas son las cuatro razones principales por la cual muchos no abren la puerta de su corazón a Dios. Pero cuando reconocemos nuestros errores, cuando le abrimos a Él nuestro corazón y permitimos que nos guié, Él nos dice: "...si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. 21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono."

Solo tenemos que abrir. Abrir las puertas de nuestros corazones, entregarle a Él nuestras cargas. Si podemos vencer, si podemos vivir vidas victoriosas, pero solo cuando dejamos que Él reine en todo lo que somos.

Yo lo invito hoy a que cambie de actitud y abra esa puerta de su corazón a Jesucristo.

Amistades Del Mundo


Déjenme iniciar con esta ilustración:


Se cuenta que un hombre caminaba por el rumbo de la vida cargando su cruz sobre sus hombros. De repente se le apareció un señor muy imponente, vestido con un extraño traje rojo, que le dijo: -Pero, hombre, ¿qué estás haciendo con semejante cruz encima? No tiene sentido. ¿Por qué no le cortas un poco los extremos, y así la carga se te hará más liviana?

El hombre, luego de pensarlo por un breve momento, creyó que ésa era una buena idea para evitar tanto esfuerzo. Fue así que limó los extremos de la cruz y siguió caminando.

A los pocos metros, el señor de rojo se hizo presente otra vez. -Pero, ¿no oíste lo que te dije, amigo? No la has achicado casi nada. Córtale las puntas un poco más. Estás arrastrando una cruz demasiado pesada pudiendo sacrificarte menos para llevarla. ¡No seas tonto!

Y el hombre esta vez cortó los extremos de la cruz. Sintiéndose ahora un poco más aliviado, continuó su camino. Ya el tamaño de la cruz había disminuido notablemente y el hombre podía cargarla con más comodidad.

Al poco tiempo de avanzar, el señor de rojo volvió a cruzarse ante él y le insistió: -Vamos... Córtale los extremos todavía más. Mientras más chica sea la cruz, menos va a costarte llevarla.

Entonces el hombre se detuvo y volvió a cortarle los extremos, hasta que pudo cargarla con una sola mano.

Siguió caminando y, a medida que avanzaba, pudo divisar una gran luz blanca al final del camino. Cuando llegó a este punto vio que Dios le estaba aguardando.

-Bienvenido, hijo mío, al umbral de la Gran Puerta del Paraíso.
-Pero, Dios... ¿Dónde está la puerta, que no la veo?

Y el Señor, con su dedo índice apuntando hacia arriba, señaló una puerta en lo alto y le dijo: -Es aquella que está allá en las alturas. ¿La ves ahora? Bueno, para entrar sólo debes abrirla.

Evidentemente, abrir la puerta no era el inconveniente, pero sí lo era alcanzarla.

-Pero, Señor, ¿cómo hago para subir tan alto?

-Para eso tienes la cruz. Debes apoyarla sobre esta pared y así podrás escalar hasta la puerta. Esta cruz que has estado cargando durante toda tu vida tiene la medida exacta para que llegues a la Puerta del Cielo. De otra forma es imposible.

-Pero, Señor, ... Es que mi cruz ya no tiene ese tamaño. Yo le hice caso a un señor de traje rojo que durante todo mi camino estuvo acechándome, tratando de convencerme para que yo mismo me facilitara las cosas. Y me convenció, así que hice mi carga más liviana por consejo de él.

-Ay, hijo mío... Te has dejado tentar y mira ahora lo que te ha pasado. ¿Te das cuenta que al final de todo. las malas influencias terminan perjudicándote?

Amados hermanos y amigos, el cristiano esta siendo atacado constantemente por Satanás, a través de las tentaciones. Estas son muchas y muy variadas y las catalogamos como malas influencias. Esto quiere decir que son cosas que influyen en el hombre o la mujer sin importar la edad, clase, raza o educación, para hacerlo caer. En esta ocasión queremos hablar de una de estas malas influencias: Amistades Mundanas. No es la única mala influencia que ataca a la sociedad de hoy en día, pero es una de la mas frecuente y devastadora.

Cuando hablamos de amistades mundanas, nos referimos a todas aquellas amistades que podemos llegar a tener y que no son cristianos, que no compartimos la misma fe, que somos diferentes en nuestra manera de creer y de actuar. Y con los cuales no podemos tener ninguna clase de amistad, 2 Corintios 6:14..18.

Muchas veces hemos creído que esa escritura se refiere solamente al matrimonio. Que es malo que nos unamos en yugo desigual con los incrédulos, que no se deben casar los cristianos con los paganos, etc. Y estamos de acuerdo con esa interpretación, pero aunque se refiere al matrimonio por supuesto, también incluye cualquier amistad, compañerismo o relación amigable que nosotros podamos tener con alguna persona.

Estos versículos nos llaman a una separación, dice “Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor”. Nos dice que no podemos tener comunión, amistad, compañerismo con ellos, así como la luz no tiene comunión con las tinieblas, la justicia con la injusticia, Cristo con los ídolos, o el creyente con el incrédulo.
Ahora, ¿A que nos referimos cuando decimos amistad, o ser amigo? ¿Que es tener un amigo o ser un amigo?

Un amigo es alguien en quien confías, a quien le abres el corazón y le pides consejos. Es alguien con quien convives y hacen cosas juntos. Salomón dice “El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo”. Esto quiere decir que si tienes amigos vas a hacer las cosas que hacen ellos, vas a andar con ellos, vas a hablar como ellos, vas a actuar como ellos, etc. Esto es ser amigo y tener amigos.

Y es aquí donde debemos saber como escoger a los amigos.

Una cosa es tener compañeros de trabajo, de escuela, vecinos, aun familiares; y otra cosa muy diferente es tener amigos. ¿Por que no es bueno tener amigos del mundo o como lo sugiere el titulo “amistades mundanas”? Simplemente porque Dios lo prohíbe.

¿Por qué lo prohíbe? Por la mala influencia que estos amigos tendrían en nosotros, y porque nos harían pecar contra nuestro Dios. 1 Corintios 15:33 “No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”.

En el versículo anterior, la palabra conversaciones se refiere a forma de vida y/o conducta. Entonces nos dice claramente que la mala conducta o forma de vida de estas personas, van a corromper las buenas costumbres de cristianos. En pocas palabras: “El que con lobos anda a aullar aprende”.

Nuestros detractores dirán: ¿No le vamos a hablar a nadie? ¿Entonces como los vamos a convertir? Una cosa es hablarles de Cristo e invitarlos a las reuniones de la iglesia y otra muy diferente es hacer amistad, intimar con ellos, tener una relación de noviazgo, convivir con ellos, caminar con ellos, etc.

No debemos tener amistad con los pecadores. Lea Proverbios 1:10..19… dice que no hay que andar con los malos, los pecadores. Aquí podemos pensar en los viciosos que nos invitan a tomar, a drogarnos, a robar, a adulterar, en otras palabras nos incitan a hacer lo malo.

También hay que tener cuidado con las personas moralmente buenas pero que no son cristianos...¿Qué consejos nos podrían dar ellos a nosotros como cristianos, cuando ellos tiene otra fe, otras costumbres? Ejemplo, si yo le comento a mi “amigo” del trabajo que me siento cansado y que el domingo tengo que ir a la reunión de la iglesia. Imagínense que me va a decir este “amigo”. “Mira, para que te preocupas, pues no vayas, no te va a pasar nada si faltas una vez”. Ese será el consejo porque no tiene conocimiento ni temor de Dios.

Tener cuidado de la mujer adultera, la mujer fácil o como se hacen llamar ahora “liberada”. Proverbios 2:16..19; 7:5..27… Este es un peligro para todo hombre y mujer cristiana. Salomón lo menciona una y otra vez en sus proverbios. El sabía que el hombre iba a ser atacado por Satanás de esta manera. Esto también es un peligro para nuestras hermanas jóvenes que tengan este tipo de amistades.

Hay que tener cuidado de no hacer amistad con estas personas. Es importante tener cuidado en nuestro trato con las mujeres. No visitar hermanas cuando no esta el hermano o el esposo y estas evitar lo mismo. Tratarlas siempre con respeto y darles su lugar como mujeres casadas.

Para concluir recuerda que deben buscarse los amigos como los buenos libros. No está la felicidad en que sean muchos ni muy curiosos; sino pocos, buenos y bien conocidos.

Benditos sean los andan con verdaderos y buenos amigos.