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Hay Que Desarrollar Capacidad

A veces dices no tengo el tiempo para leer este estudio, pero hoy te digo: di no a tu horario. Tu horario tiene que ser tu sirviente, nunca tu señor.

Muchas veces en la vida se requiere la subordinación de la agenda a las personas. La clave no es dar prioridad a lo que está en la agenda, sino ordenar en la agenda las prioridades y la primera prioridad en la mayoría de los casos son las personas que te rodean saber cómo hacerte la vida mejor, para ello desarrolla capacidad.

Cuentan de una persona que estaba trabajando cortando árboles sin parar en un bosque. Para ello utilizaba una sierra.
— ¿Qué estás haciendo? —le preguntaron.
—¿No lo ves? —respondió con impaciencia—. Estoy cortando este árbol.
—¡Se te ve exhausto! —le dijeron—. ¿Cuánto tiempo hace llevas trabajando?
—Más de cinco horas y estoy molido. Esto no es sencillo.
—¿Por qué no haces una pausa durante unos minutos y afilas la sierra?, cortarías mucho más rápido.
—No tengo tiempo para afilar la sierra —dijo el hombre—. Estoy demasiado ocupado aserrando.

Eso pasa muchas veces. No dedicamos tiempo a aprender, porque no nos alcanza el  tiempo. Hay que desarrollar capacidad para diferenciar entre gastar el tiempo e invertir el tiempo.

Se denomina capacidad al conjunto de recursos y aptitudes que tiene un individuo para desempeñar una determinada tarea. En este sentido, esta noción se vincula con la de educación, siendo esta última, un proceso de incorporación de nuevas herramientas para desenvolverse en el mundo. El término capacidad también puede hacer referencia a posibilidades positivas de cualquier elemento.

En general, cada individuo tiene variadas capacidades de la que no es plenamente consciente. Así, se enfrenta a distintas tareas que le propone su existencia sin reparar especialmente en los recursos que emplea. Esta circunstancia se debe al proceso mediante el cual se adquieren y utilizan estas aptitudes. 

En un comienzo, una persona puede ser incompetente para una determinada actividad y desconocer esta circunstancia; luego, puede comprender su falta de capacidad; el paso siguiente es adquirir y hacer uso de recursos de modo consciente; finalmente, la aptitud se torna inconsciente, esto es cuando la persona ya puede desempeñarse en una tarea sin poner atención a lo que hace. Un ejemplo claro puede ofrecerlo el deporte: un atleta utiliza técnicas sin pensar en ellas. Esto se debe a que ha alcanzado un nivel en el cual su capacidad se ha interiorizado profundamente.

Hasta aquí, el proceso de adquisición de nuevas capacidades. No obstante, no todas las capacidades del hombre son adquiridas. Muchas de ellas son innatas. De hecho, estas pueden considerarse las más importantes, en la medida en que posibilitan a las demás. Así, por ejemplo, el aprendizaje de una ciencia requiere de un mínimo de racionalidad, una capacidad que es propia de la especie humana.

Es importante intentar incorporar continuamente nuevas capacidades para enfrentar los desafíos que se presentan y lograr una mejora en la calidad de vida. Para ello no basta la educación formal, sino que también es necesaria una buena cuota de predisposición autodidacta.

Cuenta la Biblia que: “A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad…”. Mateo 25.15   

Claramente lo anterior nos enseña que para recibir más hay que capacitarse más, para recibir más hay que estar en condiciones de poder manejar más y para recibir más hay que crecer más. 

Necesitamos dejar de fantasear y entender que no vamos a recibir cinco si estamos desarrollados para manejar dos. Cada uno recibe conforme a su capacidad. Y en realidad, es mejor que esto sea así porque, si recibiéramos cinco estando capacitados para manejar dos, terminaríamos en serios problemas. 

La internet en la actualidad debido a esa falta de capacidad de muchísimos, cada día está creando más incapaces a una velocidad sin precedentes en la historia del hombre, a ello contribuyen las redes sociales, etc.

La mayoría de las personas ponen el énfasis en recibir más, cuando tendrían que ponerlo en desarrollarse más. 

Cuando estás preparado para recibir más, puedes ser tenido en cuenta para ser puesto sobre más, “si en poco me fuiste fiel (hiciste las cosas bien), en mucho te pondré”, sabiendo que darás con la medida y no serás avergonzado por la situación.

Personas que reclaman más sin haberse preparado más: 
⦁ Pretenden un supermercado y no pueden manejar un quiosquito. 
⦁ Pretenden ser gerentes y no pueden gerenciarse a sí mismos. 
⦁ Pretenden tener riqueza y no pueden administrar lo que poseen. 
⦁ Pretenden un gran ministerio y no sirven en ninguno. 
⦁ Pretenden ser reconocidos y no se destacan en lo que hacen. 

Por favor, en este tiempo deja de reclamar el estar sobre más y concéntrate en desarrollarte más, iniciando un plan de multiplicación de talentos. 

Tu plan de multiplicación de talentos debe contener: 
⦁ Aprendizaje: en tu disciplina actual y en otras nuevas. 
⦁ Autonomía: para dirigirte solo o en sociedad. 
⦁ Flexibilidad: para adaptarte al entorno y a las formas. 

Cada hombre puede ofrecer al mundo muchas sorpresas, aportar pensamientos nuevos, soluciones originales, actuaciones únicas. Ser capaz de vivir su propia vida y de ser fuente de inspiración y apoyo para los demás. 

Si una persona no utiliza sus piernas para caminar, la consideramos “rara” o probablemente enferma; pero si no usa su capacidad para pensar, ni su voluntad para decidir, casi no nos damos cuenta de su estado peligroso, porque estamos acostumbrados a no vivir a la altura de nuestras mejores posibilidades. Con frecuencia, no realizamos la capacidad más rica y profunda que tenemos: nuestra capacidad de cambiar.

Por último, revisa tu currículum, si no hay nada nuevo que incorporar en él lo más probable es que estés estancado. Si es así, actúa de inmediato en consecuencia.

Esmerémonos por ser más capaces

La Tolerancia ¿Hay Qué Tolerarlo Todo?

“Y, ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados” 1 Pedro 2:8

Para llevarse bien con la gente, hay que saber aceptar, perdonar y tolerar a los demás. Pero, la tolerancia debe tener un límite. Por todos es conocido, que en el mundo actual existe el prejuicio racial, económico, fanatismos nacionalistas, tribales y religiosos; esto es lo que ha hecho avivar los vientos de intolerancia.

La intolerancia invade los hogares, centros de estudio, lugares de trabajo; incluso la vivimos en nuestros círculos de amistades y eso ciertamente incomoda.

En la época del Señor Jesús, abundaba la intolerancia y el prejuicio. Por ejemplo, los judíos y los Samaritanos se odiaban: “La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí” Juan 4:9

También se consideraba que las mujeres eran inferiores a los hombres. Y, para colmo, los líderes religiosos judíos despreciaban a la gente común: “Mas esta gente que no sabe la ley, maldita es” Juan 7:49   

La religión de la época, discriminaba a los de baja condición económica y no le permitían el acceso al templo a recibir la instrucción. Les hacían creer que sus penas eran producto de sus pecados y que Dios, no les escuchaba.   

Sin embargo, el Señor Jesús, era totalmente diferente, en su trato con las personas que se le acercaban; sus adversarios hasta lo criticaban por ello, Lucas 15:2 nos dice:
“Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come”   

La actitud de amabilidad, de paciencia y la tolerancia misma de Jesús para con la gente, molestaba a los líderes religiosos. El Señor no juzgaba a nadie, sino todo lo contrario, él quería ayudarles a que conocieran al Padre, pues a eso vino. Y esto lo hacía porque amaba a las personas: “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo; sino para que el mundo sea salvo por él” Juan 3:17   

En este versículo se nos da la razón de Dios al enviar a su Hijo al mundo. Pero lo más importante es conocer la motivación que movió a Dios a hacer esto y fue el amor. El amor es la clave para ser más tolerantes, pues abre nuestra mente y corazón para aceptar a los demás a pesar de sus imperfecciones y diferencias; y nos hace a nosotros humildes para no creernos superiores a nadie.

El libro a los Colosenses 3:13, nos exhorta así: “Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”   

Ahora surge la pregunta ¿Hay qué tolerarlo todo?; existen ciertas conductas de las personas, que por más que nosotros tratemos de entender, chocan con nuestros principios. Jesús no toleró conductas obscenas, deshonestas, hipócritas de desamor ni de maldad. Al contrario, las condeno abiertamente, en Mateo 23:13 nos dice: “Más ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando”   

No toleró la injusticia de ellos. Por eso su ministerio fue enfocado, en mostrarles el Padre a las multitudes.

La intolerancia es una enfermedad social muy contagiosa: palabras, acciones y omisiones la transmiten con eficacia y en ocasiones, con virulencia. El discurso y pensamiento del actual ganador de las elecciones presidenciales en E.U., refleja en grado sumo una vez más, hasta dónde pueden llegar los fanáticos intolerantes.   

El papel que desempeñan las personas tolerantes para impedir que la enfermedad se transforme en epidemia no siempre está claro, aunque debería ser crucial, pues dos fuerzas de gran intensidad tiran de ellas en sentido opuesto: por un lado, la identificación con quienes comparten sus rasgos sociales y culturales (homofilia); por otro, la tolerancia misma, que se supone que debe ir más allá de la identidad. 

Las consecuencias de tolerar a los intolerantes son devastadoras y las ciencias sociales cuentan con modelos que nos ayudan a confirmarlo. Efectivamente, los modelos de simulación social nos permiten crear –o, mejor dicho, programar- sociedades artificiales en las que se puede reproducir la compleja interacción de los agentes sociales. Partiendo de la obra pionera de Thomas Schelling, estos modelos demuestran, por ejemplo, que no es necesario siquiera que la gente sea intolerante para que la sociedad se divida en grupos aislados, basta con que prefiera relacionarse solo con quienes comparten sus rasgos sociales.

En nuestra sociedad actual, nuestras instituciones, aun la iglesia, está prácticamente dividida entre los tolerantes y los intolerantes. Ya vimos que no hay que tolerarlo todo, pero es que uno de los problemas mayores es que la tolerancia está en la capacidad de aguante de las personas, de ahí, su relatividad según cada cual.   

Lo cierto es que la tolerancia si bien llama a un acto de amor, también nos llama a reconocer que hay límites interpersonales para la vivencia pacifica de la sociedad, quizá uno de ellos formulado y aceptado por los hombres es el de reconocer que el derecho de una persona termina donde empieza el del otro. 

Sin embargo, el equilibrio de la sociedad tolerante se derrumba en el momento en que los tolerantes por evadir responsabilidades, evitarse problemas o por aplicación de un amor mal practicado, rebajan sus exigencias y comienzan a relacionarse con los intolerantes aceptándolos por el mero hecho de ser del mismo grupo y la esperanza de que han de cambiar.

Ahora bien, ¿cómo evolucionaría una sociedad que segregara a los intolerantes? En un modelo de simulación social, donde se crea una sociedad artificial, se ve que en una sociedad que no pondera altamente la homofilia, es rica en relaciones, pues personas de distinto credo o condición superan el dilema de la tolerancia aminorando el peso de la identidad y excluyendo a los intolerantes.

Si existe algo que no hay que perder de vista, es lo contagiosa en alto grado que es la intolerancia, por lo tanto:
⦁ Los tolerantes de todo credo y color deben buscar vías de acercamiento e integración para que los intolerantes se sientan aislados.
⦁ Los tolerantes deben hacer ver a los intolerantes de su comunidad que no cuentan con su apoyo, ni material, ni político, ni espiritual.

Estas dos estrategias pueden aislar a los intolerantes y cortar el flujo de nuevos adeptos. Nadie nos asegura el éxito, por supuesto, pero no tolerar a los intolerantes es lo mejor que podemos hacer, pues todo lo demás será fobia o indiferencia, ambas letales.

Puede ser, amigo lector, que nuestra actitud este lejos de la verdad bíblica. Es ahora cuando necesitamos nosotros también mostrar al Padre a nuestros hijos, amigos, vecinos, compañeros de estudio y de trabajo; es el momento de abrir nuestra mente y corazón para cultivar la tolerancia en nuestras vidas, primeramente.  

Pongamos en práctica la tolerancia, amemos incondicionalmente, ya que, de hacerlo así, cubrirá multitud de defectos. Pero primero trabajemos con nosotros mismos, ejercitémonos espiritualmente y vivamos vidas controladas por el Espíritu Santo, eso nos ayudara a amar mucho más a las personas, a aceptarlas tal cual son.   

Pero eso si ponga sus límites de respeto y tenga presente que usted no está mandado a ser intolerante y tampoco está mandado a soportar los intolerantes.

Thomas Crombie Schelling (Oakland, 14 de abril de 1921) es un economista estadounidense. En la actualidad es Profesor Distinguido en el Departamento de Economía y en la Escuela de Política Pública en la Universidad de Maryland y durante más de 20 años fue profesor en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard.  Estudió economía en la Universidad de California en Berkeley en 1944 y obtuvo el doctorado en Economía en la Universidad de Harvard en 1951. El Dr. Schelling ha publicado libros sobre temas diversos, tales como la estrategia militar y el control de armas, política energética y ambiental, cambio climático, terrorismo, teoría del conflicto y del regateo, segregación e integración racial y política de salud. Su libro "The Strategy of Conflict", traducido a muchos idiomas, ha sido considerado uno de los cien libros más influyentes desde 1945. Por su trabajo, ha vivido en varios países entre los que se cuenta Chile en el período de 1941 a 1943. Compartió con Robert J. Aumann el Premio Nobel de Economía 2005

La Palabra: De Su Torcer Y Retorcer

“…los ignorantes e inconstantes tergiversan, como lo hacen también con las demás Escrituras, para su propia perdición” 2 Pedro 3:16b NVI

No trato de presumir de tener algún gran conocimiento personal o de ser perfecto en mi propio entendimiento. Pero, debemos reconocer humildemente lo que nuestro Jesús nos advirtió. Dijo: “Cuídense de los falsos profetas. Vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces” Mateo 7:15 NVI

El que fabrica el lazo, tuerce y retuerce el hilo hasta lograr su objetivo. Ellos no son los únicos que sirven para esto; muchos que profesan ser cristianos también tuercen y dan vueltas a las Escrituras cuando les conviene. Algunos, como dice nuestro versículo, tuercen las Escrituras para su propia perdición.

Todos somos expertos para justificar, es decir, excusar nuestra desobediencia pecaminosa, nos justificamos con regias explicaciones o atribuyendo motivos dignos a nuestro proceder. Intentamos torcer las Escrituras para que se acomoden a nuestra conducta u objetivos. Aquí hay algunos ejemplos.
⦁ Un hombre de negocios cristiano sabe que está mal recurrir a los tribunales contra otro creyente (1 Corintios 6:1…8). A pesar de ello lo hace y cuando se le pide explicar esta acción, dice: “Sí, pero lo que él estaba haciendo estaba mal y el Señor no quiere que se quede sin castigo”.
⦁ La jovencita insiste en casarse con alguien que no es creyente. Cuando un amigo cristiano le recuerda 2 Corintios 6:14, ella dice: “Sí, pero el Señor me dijo que me casara con él para que así pueda guiarle a Cristo”. 
⦁ Una mujer hasta al estar casada conoce todas las cosas del pasado de su pareja y lo que viene cargando, para que las acepte se le aconseja con entendimiento fingido: “Entiendo la frustración que siente, es una injusticia que pase por ello, pero al casarse tomo la obligación de apoyar en las buenas y malas. Dios ve su sufrir, ahora sea valiente y sujétese” ¿Sujétese a quien… al mentiroso? Dios no dice eso. 
⦁ Muchas parejas profesan ser cristianas y viven juntos sin estar casadas. Cuando se les señala que esto es fornicación y que ningún fornicario heredará el reino de Dios (1 Corintios 6:9,10), alegan: “Eso es lo que tú dices. Pero nuestro amor es tan inmenso que a los ojos de Dios estamos casados”. 
⦁ Un hombre de negocios evade pagar impuesto correctamente y cuando se le confronta alega: “y si todos lo hacen”   

Los hombres intentan interpretar sus pecados mejor que lo que las Escrituras les permiten y cuando están resueltos a desobedecer la Palabra y esquivarla como puedan, una excusa es tan buena o mala como la otra.

La Biblia fue escrita a un nivel para que aún los simples podamos comprenderla, muchos malentienden la Biblia por varias razones:

⦁ Se malentiende por la insistencia de aplicar los textos fuera de sus contextos y así dar el significado que nunca fue el querido. Ejemplo: algunos citan Gálatas 3:26 para comprobar la doctrina de la salvación por la fe solamente, sin tener que cumplir ninguna otra acción de obediencia. El versículo dice: “pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús” Cuando leo este texto solo, sin compararlo con ningún otro y sin mirarlo en su propio contexto de Gálatas 3, pudiera concluir que solo la fe hace de uno ser hijo de Dios. Sin embargo, el contexto explica más adelante en el próximo versículo, Gálatas 3:27, “porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos” Entonces, se aclara mediante el contexto, que el bautismo es una acción de la obediencia de fe, que tenemos que cumplir para entrar en Cristo y para ser revestidos de Él. 
⦁ Otro aspecto de respetar el contexto es con la división entre los dos pactos, el antiguo pacto y el nuevo pacto (2 Corintios 3). Si arranco un texto que aplicaba a los judíos solamente en el Antiguo Testamento, voy a malentender la Biblia. 
⦁ Se da también, por malentender las definiciones de las palabras y frases en determinado texto. Ejemplo, una cosa es piedra y otra roca, en Mateo 16:18 Jesús le dijo a Simón Pedro, “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” Se alega que el nombre Pedro significa roca y que por ende Cristo prometió establecer la iglesia sobre “esta roca” es decir, sobre Pedro. Esto no es correcto. Pedro viene griego petros (masculino) y quiere decir piedra, sugiere la idea de una piedra pequeña. Pero, la palabra griega traducida roca en “sobre esta roca” es petra (femenina) y quiere decir roca, sugiriendo la idea de una peña masiva. Entonces, Pedro no quiere decir roca y el texto no enseña que la iglesia fue fundada sobre Pedro. El fundamento verdadero es Cristo, como dice 1 Corintios 3:11.


⦁ Están quienes malentienden por cambiar su significado para que concuerde con la opinión popular del día y se trata de justificar la palabra por varios argumentos débiles que no concuerdan con la Biblia. Otros han cambiado los credos formales de sus iglesias para complacer los gustos de la gente. Se oye de ciertos lideres admitiendo la música mundana (rock, mambo, salsa, etc.) para agradar al supuesto creyente o cambiando sus posturas, simplemente porque es agradable a la gente. Pero, la palabra de Dios nunca cambia (Mateo 24:35). Si predicamos diferente evangelio seremos anatemas (Gálatas 1:6…8). 
⦁ Algunos tuercen las Escrituras en un esfuerzo para justificar una práctica mala. Por ejemplo, a veces los borrachos citan 1 Timoteo 5:23 donde Pablo le dijo a Timoteo “ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades” Piensan que tienen el derecho de beber vino y así emborracharse. Pero, la palabra vino, aquí es del griego oinos, y quiere decir al pie de la letra, jugo de la uva. No es necesariamente una bebida embriagante. Pablo le está exhortando que beba ya no solamente agua, porque el jugo de la uva es saludable para las enfermedades del estómago. Pablo no le aconseja a Timoteo que viole este texto ni los otros tan claros que condenan las borracheras.
⦁ Otros malentienden la Biblia por la ignorancia. Mateo 22:29 dice: “Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios” Algunos ignoran voluntariamente, como dice 2 Pedro 3:4. Tenemos que conocer la Biblia para entenderla.
⦁ Otros no tienen ningún respeto para la autoridad de la Biblia. Saben bien lo que dice, pero no están dispuestos a someterse a su autoridad. Romanos 3:4 dice: “antes bien, sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso” La Biblia es su palabra y por eso es la verdad. Si no quiere someterse a la Biblia, es un rebelde emulo de Satanás.

Muchos dicen que lo que importa es lo que los hombres creen, esto es uno de los engaños que más éxito da a Satanás. La verdad recibida con amor santifica el alma del que la recibe; de aquí que Satanás trate siempre de sustituirla con falsas teorías, con fábulas y con otro evangelio. 

Las interpretaciones vagas y fantásticas de las Escrituras, así como las muchas teorías contradictorias respecto a la fe religiosa, que se advierten en el mundo cristiano, son obra de nuestro gran adversario, que trata así de confundir las mentes de forma que no puedan descubrir la verdad y por ende, el ser libres. La discordia y la división que existen entre las iglesias de la cristiandad, se deben en gran parte a la costumbre tan general de torcer el sentido de las Escrituras con el fin de apoyar alguna doctrina favorita. En lugar de estudiar con esmero y con humildad de corazón la Palabra de Dios con el objeto de llegar al conocimiento de su voluntad, muchos procuran descubrir algo curioso y original.   

Con el fin de sostener doctrinas erróneas o prácticas anticristianas, hay quienes toman pasajes de la Sagrada Escritura aislados del contexto, no citan tal vez más que la mitad de un versículo para probar su idea y dejan la segunda mitad que quizá hubiese probado todo lo contrario. Con la astucia de la serpiente se encuartelan tras declaraciones sin ilación, entretejidas de manera que favorezcan sus deseos carnales. Es así como gran número de personas pervierten con propósito deliberado la Palabra de Dios. Otros, dotados de viva imaginación, toman figuras y símbolos de las Escrituras y los interpretan según su capricho, se declara su propio intérprete y luego presentan sus extravagancias como enseñanzas de la Biblia.

Tenemos que “usar bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15). ¿Cómo entiende Ud. la Biblia? Para mejor entenderla, escudriñémosla con todo lo que tengamos a la mano.

Lo Que No Se Dice De La Cigarra Y La Hormiga

Marcos 9:40 “Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es”

Deseo compartir un fragmento de lo que escribió La Fontaine: 
"Cantó la cigarra durante todo el verano, retozó y descansó, y se ufanó de su arte, y al llegar el invierno se encontró sin nada: ni una mosca, ni un gusano. 
Fue entonces a llorar su hambre a la hormiga vecina, pidiéndole que le prestara de su grano hasta la llegada de la próxima estación. 
- Te pagaré la deuda con sus intereses; - le dijo - antes de la cosecha, te doy mi palabra. 
Mas la hormiga no es nada generosa, y este es su menor defecto. Y le preguntó a la cigarra: 
- ¿Qué hacías tú cuando el tiempo era cálido y bello? 
- Cantaba noche y día libremente - respondió la despreocupada cigarra. 
- ¿Con que cantabas? ¡Me gusta tu frescura! Pues entonces ponte ahora a bailar, amiga mía” 
Moraleja: No pases tu tiempo dedicado sólo al placer. Trabaja, y guarda de tu cosecha para los momentos de escasez. 

Esta fábula estaba siendo usada para una enseñanza por un Pastor en su iglesia y a los fieles les decía:
- Hijos míos: He aquí dos conductas opuestas, la de la cigarra y la de la hormiga. ¿A cuál debéis imitar?

Iba a proseguir, pero le interrumpió una risita burlona que escucho encima de él.

Busco con la vista y vio que el que se reía era un mirlo que estaba posado en la rama de un olivo. Acostumbrado a las fabulas, no le extraño que el mirlo hablara. El mirlo le dijo con cortesía:

 - Perdóneme que le haya interrumpido. Comprendí que iba usted a proponer a esos pobres niños que imitasen a la hormiga, y he querido evitar que cometa usted la crueldad de envenenar y endurecer tan pronto esas almas infantiles.

El Pastor protesto indignado:

- Señor mirlo, no olvide usted que el autor de esta fábula, el señor La Fontaine, esta considerado como un clásico.

El mirlo respondió: - El señor La Fontaine no conto más que la mitad de la fábula. ¿Sabe usted lo que paso luego? Pues luego, poco a poco, al encontrarse sin comida, la cigarra se fue debilitando. Su canto era cada vez más débil, más triste, más suave. Al fin, una noche dejo de cantar... ¿Y la hormiga? ¡Ah! La hormiga estaba allá abajo, en su agujero templado y bien provisto, comiendo su trigo, su alpiste y su maíz. Hasta su agujero llegaba desde fuera el canto de la cigarra, pero este fue debilitándose hasta enmudecer.

Entonces la hormiga sintió un vago desasosiego, un vacío extraño. Hasta entonces no comprendió que se le había hecho necesario para la vida aquel dulce rumor de la cigarra cantora. La echaba de menos. Andaba triste de un lado para otro; perdió el apetito, junto a sus graneros atestados; encontró su agujero frio y húmedo. Comprendió poco a poco lo que le ocurría: la infeliz se había vuelto neurasténica.

¡Que no hubiera dado entonces por poder resucitar con un granito de trigo a la cigarra! 

Pero era tarde; en un rincón triste y oscuro de su hormiguero, sumido en un silencio mortal desde que enmudeció la cigarra, la hormiga fue languideciendo poco a poco hasta morir...

Esto es lo que olvido el señor La Fontaine... 

…se puede morir de hambre de trigo, pero también se puede morir de hambre de música. Y ahora, adiós – le dijo el mirlo – y empieza la primavera. Ha de saber usted que soy casado. De un día a otro mi señora ha de poner huevos. Tengo que acarrear pajuelas y barro para el nido. Voy, pues, a mi trabajo... ¡pero voy cantando, siempre cantando!...

Y cantando se perdió en el cielo hondo y azul. 

Los fieles, que le habían visto, no entendían el habla del mirlo, lo miraban raro y de repente recordó la interrumpida pregunta:

- ¿Hemos de imitar a la cigarra o a la hormiga?

- A ninguna de las dos -les contesto -, sino a aquel mirlo que va allí cantando a su tarea…

Nosotros los cristianos, tenemos una gran tarea en pro del mundo y es una tarea muy hermosa, como es la de dedicarse a tender puentes hacia los hombres y hacia las cosas. Sobre todo, en un tiempo en el que tanto abundan los constructores de barreras. 
Un momento donde satanás y sus demonios, aprovechan la mezquindad humana para construir un mundo de zanjas ¿qué mejor que entregarse a la tarea de superarlas?

Pero hacer puentes, y, sobre todo, hacer de puente, es tarea muy dura. Cosa que no se hace sin mucho sacrificio.

Y, lógicamente, sale caro ser puente.

Este es un oficio por el que se paga mucho más de lo que se cobra.

Un puente es fundamentalmente alguien que soporta el peso de todos los que pasan por él. La resistencia, el aguante, la solidez son sus virtudes.

En un puente cuenta menos la belleza que la capacidad de servicio y la utilidad. Y un puente vive en la ingratitud. Los usamos para cruzar y, cuando alcanzamos la otra orilla, nos olvidamos de ellos.

Incluso los puentes suelen ser lo primero que se bombardea en las guerras.

A pesar de ello, amigos míos, ¡qué gran oficio el de ser puentes!

De Esas Actitudes ¿Cuál Es La Tuya?

Génesis 18:1...3 “Después le apareció Jehová en el encinar de Manre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día. Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró en tierra, y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo”; 
12..13 “Se rio, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo? Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja?”.

De este pasaje de las Escrituras, podemos ver también actitudes similares cuando el Señor se aproxima a la vida de las personas para salvarles, bendecidles o hablarles de los propósitos que tiene con ellas.

Para ampliar un poco el conocimiento, el encinar se trataba de un lugar en donde estaban los árboles mas altos, era un lugar en donde se efectuaban sacrificios a los dioses paganos; allí, en medio de la idolatría, Abraham había levantado un altar al Dios verdadero.

Observamos de la porción de la Escritura, tres actitudes distintas: 

⦁ La forma en que Abraham actuó frente a quienes llegaban y hasta el momento de separarse nuevamente de ellos; salió corriendo a recibirles, les sirvió y atendió, les escuchó y les acompañó. 

⦁ La actuación de Sara ante semejante noticia, fue de reírse y con duda. 

⦁ La reacción de Sara cuando es exhortada por su forma de actuar, es tratando de justificarse aún mintiendo.

Debemos tener en claro que Dios mismo había descendido y personalizado en uno de esos varones, no eran cualquier persona; como cristianos deberíamos preguntarnos cuantas veces habremos albergado ángeles del Señor en nuestros hogares, Él envía sus ángeles para cumplir nuestros deseos.

Comencemos nuestra reflexión en la segunda actitud, la de Sara frente a la noticia de que tendría un hijo a ésa edad, se burló y dudó del mensaje de Dios, pecó doblemente al burlarse y dudar de Dios.

Cuantos hay que se burlan de los mensajes del Señor, sin la presencia del Señor en su vida, el ser humano no tiene capacidad para recibir los mensajes divinos; aún hay muchos cristianos que reciben palabra de parte de Dios y parecen burlarse de ella al echarlas al olvido, no les interesa lo que el Señor quiere decirles.

Como cristiano debes saber que el Señor no habla en vano y si Él dice algo es porque eso va a suceder, te guste o no te guste a ti, debes entender que si eres un verdadero creyente no puedes hacer otra cosa que prepararte para lo que el Señor tiene contigo; mira, si volvemos a Sara y estuviéramos en la actualidad, a Sara no le quedaba otra acción que salir a buscar el ajuar del niño y comenzar a comprar los pañales, pero en lugar de eso comenzó a cuestionar la palabra, a dudar.

Pero aún siendo cristianos hay quienes abren su mente al enemigo y lo primero que éste siembra en ella es la duda, en lugar de atesorar la palabra la minimiza en cualquier rincón de su mente y agranda en ella la duda; debemos pensar que como cristianos tenemos la mente de Cristo y en la mente de Cristo no hay lugar para la duda, todo el lugar lo ocupa la fe; si eres cristiano y recibiste una palabra de Dios, deja ya de dudar y ponte a trabajar para llevar adelante el propósito de Dios, si no trabajas en pos de lo que el Señor te ha dicho, analiza si en verdad tu mente la ocupa Cristo o esta llena de las dudas que el enemigo se encargó de sembrar.

Si recibiste un mensaje de Dios, una promesa y hasta hoy no hiciste nada por ella, ten cuidado pues sus propósitos no se dejarán de cumplir, estás entrando en la segunda actitud y vendrá la exhortación; seguramente que el enemigo pondrá palabras de justificación en tu boca, no tengo tiempo, estoy cansado, trabajo mucho y con cuantos engaños más llena la mente de aquellos que no toman el mensaje, de aquellos que no han llenado aún su mente de las cosas de Dios y han dejado áreas de su vida en tinieblas.

Como verdaderos cristianos nos cabe una sola actitud, la de Abraham que ante la presencia de Dios salió corriendo a recibirle y rogarle. Abraham no se quedó sentado junto a Dios, él de inmediato comenzó a servirles; pensemos cada uno si actuamos como Abraham, pensemos si en verdad sentimos gozo por la presencia del Señor, si en verdad estamos dispuestos a servirle y darle todo lo necesario para que Él este bien; Abraham fue mas allá aún, ordenó a su familia que les sirvieran pues cuando Dios viene a nuestras vidas no es para que estemos solos con Él sino que nuestra familia también, el Señor busca familias completas para que trabajen en su obra pues la obra de Dios no es de unos pocos sino de todos.

Vemos en el versículo 16 que los varones se iban, pero Abraham les acompañaba, él no quería salir de su presencia; esta es la actitud, es el deseo que debemos mantener en nuestras vidas, debemos anhelar estar permanentemente en la presencia del Señor, su presencia debe ser nuestra compañía permanente.

Abraham es considerado el padre de la fe, Romanos 4:16..17, es hallado amigo de Dios, Isaías 41:8; Abraham fue e hizo como cada cristiano deberíamos ser y hacer; cada uno de nosotros deberíamos reaccionar como Abraham ante la presencia y el llamado del Señor, “Heme aquí” deberían ser siempre nuestras palabras cuando el Señor nos llama al servicio activo en la iglesia y desde ese momento deberíamos comenzar a trabajar para Él activamente.

Están los otros, los muchos que dudan de la palabra que Dios les habló, dudan si será posible que se concrete lo que el Señor les está diciendo y como dudan, no trabajan ni hacen nada para el Señor, retrasan o pierden las bendiciones por darle lugar a la duda que el enemigo coloca en sus mentes y no se dan cuenta que con su actitud están siendo desobedientes y rebeldes a la orden de Dios.

Por último, tenemos a aquellos que están indecisos, no saben si trabajar o no; la indecisión es producto también de la duda, pero aún así el Señor les está mirando y les llama, les llega a exhortar muchas veces para luego hacer ese llamado cada vez mas fuerte de manera que reaccionen y cumplan los propósitos que el Señor tenga con cada uno de ellos.

Cada uno de nosotros deberíamos evaluar en qué grupo estamos incluidos; ¡¡Gloria a Dios por los que están en el primer grupo!!

La Acción Del Necio Son Necedades

¿Sabía Usted que es enteramente posible ser un sabio y sin embargo aparentar ser un tonto? ¿Sabía Usted que dependiendo del trato que demos a un necio, podemos hacerse sentir sabio en su propia estima y hacernos creer a nosotros los tontos?... No se asombre, pero esto es más común de lo que generalmente pensamos. Pese a la seriedad de este asunto, es uno de los aspectos de la sana doctrina más ignorados y violados por la gran mayoría.  

El necio no se interesa en el entendimiento correcto de las cosas, sino que fija su interés en lo que su propia mente le pueda revelar. Es una persona fácilmente atraída y seducida. Le encantan las opiniones, sobretodo la suya propia, porque se cree sabio. Por eso es que muchos de ellos tienen la osadía de llegarse a proclamar sabedores de lo que no saben. 

“No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; corrige al sabio, y te amará”. (Proverbios 9:8) Este versículo habla de la importancia que tiene la actitud de aquel que recibe una corrección para mejorar su vida. Porque para el necio, por más pertinente que sea el mensaje y más correcta la forma de transmitirlo, él no tiene la disposición adecuada y no te recibirá. 

Las personas que tienen en poco la sabiduría, por lo general, se burlan de aquellos que la imparten y terminan enfrentándose o ignorando a los que procuran ayudarlos. Por eso, cuando reprendas a un necio, seguramente estarás ganando un enemigo, no importa lo que le digas o cómo se lo digas, igual te aborrecerá. Por el contrario, si la persona que recibe el mensaje es sabia te amará y valorará tu aporte actuando y haciendo lo que se le aconseja, aun si la forma en que se lo dijiste no fue la mejor, igual lo recibirá bien, ya que el sabio le presta más atención al contenido que a la forma, porque sabe que en definitiva el contenido es lo que transforma. 

Los planes del necio son egoístas: Lucas 12:17...19 “Así que se puso a pensar: ¿Qué voy a hacer? No tengo dónde almacenar mi cosecha. Por fin dijo: Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes, donde pueda almacenar todo mi grano y mis bienes. 19 Y diré: Alma mía, ya tienes bastantes cosas buenas guardadas para muchos años. Descansa, come, bebe y goza de la vida.”
⦁ En los planes del necio no aparece nadie, solo él… “¿Qué voy a hacer? ¡No tengo dónde guardar mi cosecha!” “¡Ya sé lo que haré! Derribaré
⦁ En sus planes no involucra a Dios (no diezma) y menos ayuda a los que le rodean, es mezquino, aparte de necio.
⦁ En los planes del necio no hay un pensamiento de cambiar. El necio cree que su forma de vida es la mejor, que no necesita de cambios.
⦁ Cree que su objetivo en esta vida es alcanzar riqueza y en eso invierte su vida. 

Pero como la necedad tiene un principio, también tiene un final. Pero el necio no piensa que tendrá un final. El necio no se preocupa por su final. El necio solo piensa en disfrutar de lo que tiene. Lucas 12:18...19, “Entonces dijo: “¡Ya sé lo que haré! Derribaré mis graneros, construiré otros más grandes, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes. Y me diré a mí mismo: ‘Ya puede descansar mi alma, pues ahora tengo guardados muchos bienes para muchos años. Ahora, pues, ¡a comer, a beber y a disfrutar!”

La necedad, no es la cualidad solo del necio, sino una manera de vivir. Vive trabajando sin ocuparse de Dios y sirviéndose de todos, principalmente de quienes lo rodean. No entiende, ni acepta e ignora los consejos. Sus planes son egoístas y nunca dará nada, ni compartirá nada.
  
Cuentan que, en unas tierras lejanas, existía un Rey muy sabio y bondadoso; cierto día el rey había salido a pasear por los jardines de su castillo, pero para su sorpresa, junto al camino estaba un mendigo que clamaba a fuerte voz misericordia, ya que tenía días sin comer y no poseía dinero para comprar. El rey movido a misericordia se acercó a auxiliar a aquel mendigo, pero sabiamente le preguntó, qué tenía él para ofrecerle a su rey; el mendigo sorprendido notó que cargaba un saco de mazorcas que había recogido en el campo y solamente sacó dos mazorcas de todas las que tenía, para dárselas al rey, pues pensaba que este no tendría necesidad de sus dádivas, pues era un rey y vivía cómodamente en el palacio, saciándose de los mejores manjares. El Rey ante la actitud miserable del mendigo y para darle una lección por ser tan duro de corazón, mandó a sus sirvientes que le trajesen un saco de monedas de oro e igualmente sacó sólo dos monedas de oro y se las dio al mendigo.

La moraleja de esta historia nos hace reflexionar. “Si el mendigo le hubiese dado más mazorcas o todo el saco de mazorcas al rey, hubiese recibido de la misma manera, más monedas de oro o todo el saco de monedas”

Así, nos pasa muchas veces en nuestras relaciones con Dios y los que nos rodean, pues el rey de esta historia se puede comparar al Rey de la plata y del oro, que es Dios Nuestro Padre, el cual exige a sus hijos dar de la misma manera que reciben; ya que muchas veces y en forma necia, sólo damos “pequeñeces”, pues pensamos solo en nosotros y luego nos quejamos porque lo que recibimos no nos alcanza y terminamos insatisfechos; pero no debemos olvidar nunca una ley que Dios mismo dijo en su palabra y que es la regla de oro de la bendición: “Dad y se os dará”.

Obviamente, incluso nosotros los creyentes, que se supone buscamos la sabiduría de Dios para aplicar en nuestras vidas, podemos en determinados momentos actuar como inexpertos o incluso necios. Siempre debo, al momento de tomar una decisión preguntarme, si estoy actuando de acuerdo a los principios generales de la Palabra de Dios o a lo que a mí me parece mejor.

Por ejemplo: Me aconsejan y aconsejan de lo que debo hacer, pero no lo hago. La sabiduría de Dios dice que primero debo pensar en los demás miembros de mi familia y pensar en cómo les afectará si no lo hago, si mi necedad me va a causar una mala experiencia a tal grado que nuestras relaciones familiares a futuro se deterioren.

Con estos antecedentes veamos una definición de necedad: “La palabra es usada en las Escrituras con respecto a deficiencias morales más que intelectuales. El necio no tiene falta de capacidad mental, sino que usa mal esa capacidad. En la Escritura necio es la persona que hace a un lado el temor de Dios, y piensa y actúa como si puede vivir tranquilo sin considerar los principios santos de Dios (Salm.o14:1; 92:5 y 6; Proverbios 14:9).” (Diccionario Unger pag.375).

En una frase sencilla necio es aquel que ha cerrado su mente a Dios y tiene las siguientes características:
⦁ Es moralmente peligroso (Proverbios 17:12).
⦁ Es una persona que cree que sus opiniones son verdad (Proverbios 18:2; 14:33). No escucha. No aprende de otros. Proclama su posición siempre de forma que su necedad es pública (Proverbios 12:23; 13:16).
⦁ Es virtualmente incambiable (27:22; 26:11).
⦁ Impulsivo (Proverbios 14:29; 17:24). Actúa siempre por la conveniencia inmediata y por lo que se siente bien.  Para el, todo lo que hace está bien.
⦁ Es sordo al consejo y no puede ser disciplinado (Proverbios 1:7; 12:1; 15:5; 17:10; 16:22; 23:9; 24:7). No soporta que se lo “sermonee”, nunca aprende de sus errores y siempre encuentra a quien culpar.
⦁ Comete maldades (Proverbios 10:23; 13:19; 14:9).
⦁ Confía en el supuesto que todo lo sabe (Proverbios 12:15; 18:13; 28:26). No hay peor cosa para un ser humano que considerarse el dios de su vida y regirse solo por su propia sabiduría. Jugar a ser dios solo nos trae dolor a nosotros y a los que nos rodean.

No hay peor cosa que argumentar con un necio (Proverbios 29:9), por tanto, es un asunto de actitud. Hasta que no haya un aceptar y actuar por consejo en una persona las argumentaciones son vanas y no llegarán a ningún lado.

Que la Palabra de Dios en esta enseñanza nos sirva de advertencia a no comportarnos como necios, porque aun los creyentes podemos tomar esa actitud en determinadas áreas de nuestra vida, permitamos que la sabiduría de Dios, este en cada decisión.

Por favor Escuche, acepte y actúe lo que a bien se le aconseja.

Y Le Saco Siete Demonios

Jesús recorría las ciudades y los pueblos, predicando y anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios. Lo acompañaban los doce discípulos y también algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades, entre ellas María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, esposa de Cusa, intendente de Herodes, Susana y muchas otras, que los servían con sus bienes. (Lucas 8:1..3) Para conocer mejor a esta mujer, el evangelio nos aporta algunos datos significativos.

De las distintas mujeres que se mencionan en los evangelios, María Magdalena es la única identificada por su lugar de origen, por ello es llamada Magdalena, la de Magdala.
Magdala era un pequeño pueblo en la margen occidental del lago de Galilea, no lejos de Capernaum y Betsaida, los lugares de donde provenían los pescadores discípulos de Jesús. 

Esta, al igual que todas las poblaciones a orillas del lago, reparte su actividad económica entre la pesca y el campo. Todo ese mundo de barcas, sembradores, pastores, obreros que van o no van a trabajar a la viña, y que quedó reflejado en las parábolas de Jesús, es el ambiente de Magdala.

Si hacemos un poco de calistenia mental. podemos imaginar la vida de las niñas que crecieron en Magdala, mirando el lago desde las colinas y participando en las tareas que toda mujer tenía en esas zonas rurales:  cuidar ovejas, cosechar los granos, participar alegremente en la elaboración del vino cantando y bailando. Así habrá sido la vida cotidiana de María Magdalena. O tal vez no. No sabemos si los siete demonios la dejaban.  

María Magdalena y otras mujeres habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades. De ella en particular, el evangelio dice que Jesús había expulsado siete demonios.   

Demonios, espíritus malignos, espíritus impuros o inmundos son distintas formas de nombrarlos que encontramos en la Biblia para estos seres. Se los considera seres personales, no simplemente fuerzas o energías negativas.   

¿Qué significa que María Magdalena había estado poseída por siete demonios?

Iniciemos por sentar una premisa para entendernos: "La Biblia se explica con la Biblia". Sólo rastreando y escudriñando en la Biblia otros casos de personas poseídas y liberadas por Jesús podremos intentar acercarnos a lo que fue la situación de María Magdalena. Dos veces mencionan los evangelios que María Magdalena había estado endemoniada (Lucas 8:2 y Marcos 16:9). Pero estos pasajes no nos acercan el relato de la liberación. Debemos recurrir a otros casos narrados en los evangelios para desentrañar a quiénes se consideraba personas poseídas según la mentalidad de esos tiempos. 

Los relatos sobre liberación de personas endemoniadas, según Marcos en su evangelio,  son los siguientes: a) Marcos 1:23...28; Marcos 5:1...20; Marcos 7:24...30; Marcos 9:14...29. 

Leyendo estos textos podemos observar que muchas veces están juntas la posesión demoníaca y las enfermedades. Pero no cualquier tipo de enfermedades. 

Los poseídos que son presentados delante de Jesús aparecen con gritos y violencia, algunos no pueden hablar, se dice que están enfermos, pero no hay diagnóstico claro, tienen una fuerza física incontrolable, viven en la marginalidad o en los cementerios, las mujeres poseídas están tiradas en la cama sin poder pedir ayuda, hay convulsiones, autoagresión, ideas suicidas, falta de amor. En todo eso se deleitan los demonios.  

El evangelio no dice cuáles de todas estas manifestaciones de la posesión afectaban a María Magdalena. Sólo dice que Jesús expulsó de ella siete demonios.

El número siete, que es el número de la perfección, habla de una situación completa, como una obra finalizada. Por lo inferimos que no había nada de ella que no hubiera sido tomado por esta posesión. Estaba completamente endemoniada. Perfectamente poseída. Vivía en un infierno.

No hay relato de exorcismo, no hay historia clínica. ¿Cuál fue su situación antes de conocer a Jesús? Las narraciones evangélicas nos pueden hacer pensar en alguna enfermedad mental, un desequilibrio, depresión severa o… lo que desee pensar.

No podemos reconstruir la vida de María Magdalena antes de su encuentro con Jesús. Pero si tenía no uno, sino siete demonios, su situación era muy grave. Dado que el evangelio la nombra junto con otras mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades, tenemos que pensar en alguna enfermedad grave con algunos de los síntomas que se describen en los otros relatos.

¿Cómo es vivir poseída? ¿Cómo es ser llamada loca, que la gente te dé vuelta la cara, que tu aspecto asuste? ¿Qué les pasa a los que están cerca? ¿Qué se siente cuando pasa el tiempo y el demonio no se va? Todas estas y aún más preguntas, son valederas hacerse.   

Jesús sacó a María Magdalena de este infierno en el que ella vivía. Ella, entonces, reencaminó su vida siguiendo los pasos del Maestro. 

Ella estuvo con el primer grupo de los discípulos a orillas del lago de Galilea, hizo con Jesús el camino hasta Jerusalén y subió con él al Calvario (Marcos 15:40…41), contempló el lugar donde era sepultado (Marcos 15:47) y fue la primera que llegó hasta la tumba el domingo por la mañana. Por ello podemos deducir que ella sentía un afecto muy tierno por su maestro, y por eso, cuando el sábado hubo pasado, no podía soportar permanecer inactiva, sino que fue, al romper la mañana, con el deseo de obtener algún consuelo del lugar. 

Su amor y fe por Jesús debería de haber sido tan profunda, que Jesús la galardono e inmortalizó como la anunciadora según el relato:
“El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada.
Jesús le dijo:
- ¡María!
Ella lo reconoció y le dijo en hebreo:
- ¡Raboni! ¡Maestro!
María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras” (Juan 20:1, 16, 18)

Esta ex endemoniada es la primer testigo y anunciadora de la resurrección de Jesús. 

Cualquiera se pondría del lado de los discípulos, a los que estas palabras les parecían como desatinos y no le creían (Lucas 24:11). 

¿Un muerto vuelto a la vida al que se puede ver y escuchar? Era más fácil creer que los siete demonios habían regresado y que María Magdalena estaba trastornada otra vez.

Jesucristo resucitado no buscó elementos que dieran credibilidad a una noticia ya de por sí increíble. La confió a mujeres, que no estaban calificadas para atestiguar en juicios públicos. Y encima, la mujer más relevante de este grupo probablemente había estado loca. 

Así es el amor sanador y liberador de Jesús. No sólo expulsa el mal que nos atormenta, sino que también nos hace sus amigos y amigas, comunicándonos la plenitud de su Vida.

Amada o amado lector/a, ¿Cómo estás? ¿estas afligido/a? ¿Tienes problemas y no le hallas solución? Prueba buscar a Jesús y Él te ayudara, Jesús nos dice: CLAMA A MI Y YO TE RESPONDERE 

Levantémonos Y Lleguemos A La Tierra Que Fluye Leche Y Miel

Muchos no ven la tierra prometida, siempre hablan de las malas rachas, pero es necesario siempre mirar estas rachas con perspectiva y comprender los siguientes factores:

   -  Tamaño: No existe un tamaño estándar en una mala racha, ni tampoco se puede cuantificar. Todo depende de lo bien o mal que lo estemos haciendo. Es importante destacar que durante estos periodos hay que estudiar y trabajar en buscar posibles errores que estemos cometiendo.

   - Tendencia: Es muy común ver como más de una persona afirma que va a mejorar después de esas rachas, ya sea por sus conocimientos o porque está orando a Dios y “ya le toca ganar”. Obviamente esta persona no tiene en cuenta ni conoce las realidades de las malas rachas. Además, hay que tener en cuenta que no todas se producen de igual manera, no podemos fijar ni cuantificar el tamaño exacto de las rachas.   

   -  Frecuencia: Quizás este sea uno de los principales problemas a la hora de aceptar las malas rachas. Si viviéramos en un mundo perfecto todos estos factores y en especial la frecuencia, pasarían inadvertidos. Sin embargo, en el mundo real es muy difícil evadirse de la frecuencia de las malas rachas por la presión que pueden llegar a producir.  

Una persona que experimenta con relativa frecuencia malas rachas durante un periodo corto de tiempo puede llegar a pensar que no tiene las habilidades suficientes o necesaria para conseguir triunfar consistentemente. Manejar una mala racha por prolongado tiempo, es posiblemente una de las tareas más difíciles a las que nos vamos a enfrentar en nuestra vida y si fracasamos en ello puede llegar a suponer la pérdida de nuestra fe.

Por tanto, es importante comprender cuanto antes que estas vicisitudes, son parte de nuestra vida diaria y que Dios tiene soluciones para nosotros.

Leamos Deuteronomio 6.3: “Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres”.  

Debemos obedecer al Señor en todo tiempo y en toda circunstancia, aun cuando estemos en una tierra que fluye leche y miel o sea en una buena racha. Lo que hace que nos vaya bien en tiempos prósperos es la aplicación de los principios de la Palabra de Dios en nuestra vida, máxime en estos tiempos.  

Hay personas que, a pesar de haber estado en la tierra que fluye leche y miel, no les ha ido bien en la vida, porque no han cuidado de obedecer a Dios en ese tiempo. El hecho de que ahora estés en la tierra donde fluya leche y miel no significa que siempre te va a ir bien. El obedecer al Señor en lo que Él manda, hará que seas bendecido en todo tipo de tierra.  

En tiempos prósperos muchas veces empezamos a ser sabios en nuestra propia opinión y descuidamos lo que Dios manda obedecer. Por eso la Palabra dice: Cuando entres a la tierra que fluye leche y miel, cuida de ponerlos por obra, es decir, no “te creas la gran nota”, y mantén la fidelidad en mí.  

También necesitamos entender que el hecho de que nos vaya bien no significa que automáticamente vayamos a multiplicarnos. De hecho, hay personas a las que hace años que les va bien y, sin embargo, nunca logran hacer una verdadera diferencia económica. Acuérdate de que cuando Dios te bendice no es solamente para que te vaya bien sino, también, para que te multipliques, o sea, vivir bien pero también crecer económicamente.  
  
El que te vaya bien, y el que te multipliques, no tiene que ver tanto con las condiciones sino con las decisiones que tomas cada día.  

Al estar en la tierra que fluye leche y miel no te olvides de administrar tu economía como el Señor enseña, primero para que te vaya bien y segundo para que multipliques lo que Él te ha dado.

Si no tienes cuidado con las situaciones anteriores, hoy puedes estar en la tierra que da leche y miel y mañana… no. 

Mañana podrías haber caído y si has caído la única opción es levantarnos.

Hablemos bíblicamente de dos requisitos para levantarnos: “Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó”. Marcos 9.27  

Hay creyentes que no se pueden levantar en alguna área de su vida, puede ser en lo económico, en lo familiar, en lo laboral, en lo ministerial, a pesar de que son buenos cristianos.  

Existen dos requisitos fundamentales para que un hijo de Dios se levante en cualquier área de la vida: 
⦁ Tomarse de la mano del Señor y 
⦁ Dejarse enderezar por Él.  

Por lo general, la mayoría de los creyentes no tienen problema con el primer requisito, es decir, se toman de la mano del Señor y confían en Él.  

El problema está con el segundo requisito, que es permitirle a Dios que los enderece, es decir, que corrija en ellos lo que deba ser corregido.
  
⦁ Económicamente: no cambian comportamientos negativos. 
⦁ Familiarmente: no son sanados emocionalmente. 
⦁ Laboralmente: no mejoran su carácter.  
⦁ Ministerialmente: no saben trabajar en equipo. 

El levantarnos es de verdaderos esforzados y valientes no de cobardes, solo el valiente permite que el Señor trabaje en su vida enderezando lo que esté torcido para que puedas vivir en plenitud, como Él quiere que vivas.  

Para levantarnos necesitamos ser enderezados por Dios y no solamente permitir que Dios nos tome de su mano. 

Si quieres volver o alcanzar la tierra en donde fluye la leche y miel, tienes que tener la valentía y sumo cuidado que no solo te tomes de la mano del Señor en las situaciones difíciles, sino que permitas que Él, te enderece para que puedas vencer esas dificultades.  

¿Entendiste?, ha llegado la hora de respondernos que somos ¿Valientes o Cobardes?

Oro y pido a Dios, porque seas valiente.