La Muerte Por COVID: ¿Un Adiós Estéril? Por Saúl Guevara

 

La cifra mundial de muertos por Covid-19 podría duplicar o triplicar la cifra reportada, dijo la Organización Mundial de la Salud y esto porque las cifras son oficiales y no contemplan los no hospitalizados, considerando lo anterior, las muertes por este virus se calculan a nivel mundial hasta el 28/09/2021 entre 6.5 a 10 millones de personas. Cada número en la cifra de fallecidos es una historia que conlleva dolor ante la muerte y la imposibilidad de despedir a un ser querido de la forma en que nos han enseñado.

 A la muerte de Jesús, la Biblia dice que sus discípulos “tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron con las vendas con especias, así como tienen costumbre los judíos de preparar para el entierro” Juan 19:40. En las Escrituras hay muchos otros casos en los que se siguieron procedimientos especiales con relación al cuerpo y el entierro de los muertos. Estas prácticas no constituían ningún tipo de culto a los antepasados. Simplemente eran señal del respeto profundo que los dolientes sentían por sus seres queridos. La Biblia no desaprueba tales muestras de respeto, pues obedecen a emociones humanas naturales.

 Los funerales no podrían ser catalogados como una reunión muy alegre, pero los hemos incorporado en nuestras agendas como un evento necesario para despedir a una persona que de algún modo fue importante. Muchos tienen un tinte religioso, con un pastor o un cura, oraciones, sermones y cantos que lo acompañan, ocurre porque quien muere así lo quería o porque quién se queda le parece que así debe ser. De cualquier modo, es el ritual con el cual cerramos el ciclo de la vida, damos el último adiós y agradecemos con palabras y abrazos los buenos momentos que compartimos con quien se va. Aburrido para muchos, para otros es la posibilidad de que aparezcan parientes desconocidos, pero en conclusión ese evento en el que hasta vemos amigos de antaño, es para todos unos rituales de despedida.

 

·         ¿Qué pasa cuando nos quitan eso?

 Hoy muchos funerales no son como antes, miles de familias han pasado por momentos que son desgarradores. Personas inesperadamente separadas viendo la pared gigante de una morgue, sin información de nada, tratando de hablar y darle sentido a esto y tratando de encontrarse en situaciones que compartieron con el difunto.

 Veo las crónicas noticiosas de estos días y quedan en mí, escenas grabadas, personas desconcertadas con una tristeza enorme y un miedo a loque queda, porque el difunto convivía con ellos, una familia de cuatro, cinco o más personas. No soy adivino, pero entiendo cuando una persona necesita un abrazo, pero hay que guardar la distancia social y no la puedes abrazar. 

  Hoy, en vez de por lo menos un día de velorio, no tenemos tiempo ni oportunidad de volverá ver a nuestros seres queridos.

 Ciertamente pasan a formar parte de las cifras numéricas de los arrebatados por este virus que hoy azota la humanidad, más Jesús nos recuerda que no somos un número más, somos familias completas desconsoladas que no sabemos cómo manejar esto, pero que podemos volver nuestro rostro a Jesús y clamar al Espíritu Santo, nuestro Consolador. 

 La pandemia nos ha arrebatado muchas personas, pero sumado a esto nos quitó la posibilidad de despedirnos, de mirar a quien amábamos por última vez y decir adiós. De cerrar ciclos como nos enseñaron y poder seguir con nuestras vidas, planes y proyectos.

 Nadie merece una muerte y una despedida así: tan fría, tan llena de protocolos físicos y emocionales que denominan “bioseguros”. Nuestra humanidad, agobiada y doliente, tendrá que restablecer los rituales y aprender nuevas formas de decir adiós. Estos rituales son primordialmente para que los que quedamos, nos ayuden a dar el siguiente paso.

 

·         El siguiente paso: un adiós no estéril

 Después de la muerte para los cristianos, viene la resurrección, pero ¿Por qué esperar la muerte física?, nuestros muertos debemos honrarlos dando nosotros vida, así como nos enseña Jesucristo, vida en abundancia. Pero pareciera ser que las cosas van en peor, mundialmente las cifras de muertos por la pandemia aumentan y aumentan porque no estamos cuidándonos.

 Yo no se si Usted ya paso por ese momento de no despedirse de un familiar o de un amigo fallecido en estos días, sino ha pasado pido a Dios lo libre de ello, pero de una u otra forma somos responsables de lo está pasando y lo que ha de venir. 

 El sistema económico imperante exige aperturas que son peligrosas, innecesarias como centros nocturnos, estadios, fiestas, etc. ha estas actividades debemos apartarnos, bonito va a estar que no podemos velar a nuestros muertos, pero si se abren estadios donde la contaminación se produce más y fácil. Los pastores estamos llamados a ser responsables, veo por vía on-line cultos, vigilias y otras actividades, de hermanos sin mascarilla, sin distanciamiento social. Ciertamente que estamos llamados a congregarnos, pero por favor que se guarden las medidas del caso, seamos responsables.

 1 Corintios 6:19...20 "¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Pues por precio habéis sido comprados; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios"

 Cuidar de nosotros mismos, acatar al máximo las normas de cuidado personal y grupal en esta pandemia, evitar con ello, que los muertos aumenten, es una formade glorificar a Dios, Dios no cuida nuestras vidas para que, por irresponsables, por descuidados, por temerarios, etc. la perdamos, Dios no nos ha cuidado para que demos un adiós estéril.

 Cuidémonos.

S.A.G. – 04 – OCT - 2021

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario