Lucas 4:16 "Llegó a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre, entró en la sinagoga el día de reposo, y se levantó a leer"
Así como se dice que: “Tu eres lo que comes”, de igual manera, en el área espiritual tú eres lo que lees. Un cristiano activo, saludable, que está creciendo en gracia y en el conocimiento, es alguien que posee un buen hábito de lectura. Y este es un buen momento para reflexionar sobre nuestro hábito de lectura y para hacer planes concretos, tanto para la lectura de la Biblia como para la lectura de buenos libros.
Un cristiano saludable apreciará la lectura de la Biblia por encima de cualquier otro tipo de lectura
El salmo 1, describe a un creyente en buen estado de salud espiritual. En el vers. 1 dice que es un hombre bienaventurado, y en el vers. 3 que es como un árbol plantado junto a corriente de aguas; es un cristiano que se encuentra dando fruto abundante y cuya alma se encuentra vigorosa y fuerte. Ahora, noten lo que se dice de este hombre en los versículos 1…3: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará”.
La delicia primaria de este hombre es meditar la Palabra de Dios. No se limita a leer la Escritura, sino que medita lo que lee.
Cualquier cosa que esté sustituyendo tu Biblia como la fuente primaria para conocer a Dios y Su voluntad, es un obstáculo para ti. Nada debe sustituir el deleite espiritual que debemos extraer del libro inspirado por Dios. Un cristiano saludable juzgará los escritos de todo autor humano por la infalible Palabra de Dios
El que no hable conforme a la Escritura es porque Dios no ha iluminado aún su entendimiento. Es con ese criterio que debemos evaluar todo lo que leamos: “No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal” (1Tesalonisences. 5:19…22).
No todo debe ser menospreciado, pero todo debe ser examinado y de algunas cosas debemos abstenernos.
Un cristiano saludable hará uso de los dones que Cristo ha dado a Su iglesia, a través de las páginas escritas cuándo éstos estén providencialmente disponibles, Pablo dice en Efesios 4:11 que el mismo constituyó pastores y maestros para beneficio de los creyentes. Esos dones son de la Iglesia, para el beneficio de todos los creyentes.
Hoy podemos beneficiarnos de aquellos grandes hombres que a lo largo de la historia de la Iglesia han sido grandemente usados por Dios. Hasta el último momento de su vida Pablo quiso seguir adquiriendo conocimiento (2 Timoteo 4:6, 9…13); él sabía que debía amar a Dios con toda su mente, sin importar la edad.
Tyndale (1), a punto de ser martirizado, escribió una carta muy similar; pedía un gorro de lana por el frío, pero pedía también sus manuscritos del AT y el NT, su gramática y su diccionario.
Muchos de los nutrientes que necesitamos no se encuentran almacenados en nuestros cuerpos. Esos nutrientes están siendo consumidos constantemente, por así decirlo, a través de nuestros procesos corporales. Si tales nutrientes no son continuamente reemplazados, eventualmente sufriremos las consecuencias. Es por eso que en nuestra dieta debe haber regularidad y balance. Ese mismo principio se aplica en la vida espiritual.
¿Qué constituye esa dieta regular y balanceada? la Palabra de Dios viene de diversas formas: historia, biografías, poesía, doctrina, deberes, promesas, etc. Es multiforme y multi intencional: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16…17).
Algunas partes son para corregirnos, otras para instruirnos, etc. Tomando esto como base, decimos que el cristiano saludable no lee únicamente historia o biografías, o teología, o libros devocionales, etc. Dios no se limitó a una sola forma literaria y a una sola intención; nosotros tampoco debemos limitarnos. Un cristiano saludable buscará establecer un programa de lectura realista, moderado y consistente
Un programa que toma en cuenta las responsabilidades que tenemos como hijos de Dios, como esposos, como padres de familia, etc.). Debemos tomar en cuenta nuestra condición actual, si no tenemos el hábito de correr diariamente no comencemos con 8 Km. Pero también debemos ser consistentes. El fruto del Espíritu comienza con amor y termina con autocontrol. Esto incluye el manejo de nuestro tiempo.
Es útil hacer un plan, tanto para la lectura de la Biblia como para la lectura de otros libros; pero es posible que tengamos que variar ese plan debido a circunstancias inesperadas. Un cristiano saludable modificará su programa de lectura cuando, por alguna razón providencial sea necesario hacerlo.
En esos momentos debemos recordar que los planes de lectura no están escritos en piedra.
Para concluir, es necesario advertir que debemos cuidarnos de la indisciplina y de ceder a los deseos del corazón. Algunos libros no son de fácil de lectura; si nos dejamos llevar de nuestros deseos y de la inclinación de nuestros corazones nunca los leeremos.
Y por favor nunca olvidar que “"Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos" Oseas 4:6
(1) William Tyndale (nacido entre 1495 y 1536 en el condado de Gloucestershire, Inglaterra) fue un protestante inglés que realizó la primera traducción de la Biblia al inglés, a partir de los textos hebreos y griegos. Esa traducción fue la primera en usar Jehová como nombre de Dios, preferido por los reformadores protestantes ingleses; fue la primera Biblia impresa en idioma inglés y la primera de las nuevas Biblias inglesas de la Reforma protestante.
S.A.G. – 11 – OCT – 2021


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