Prudencia Por Saúl Guevara

"El que es prudente actúa con inteligencia, pero el necio hace gala de su necedad" Proverbios 13:16

 La prudencia es la virtud que hace prever, evitar los errores y los peligros. Es saber distinguir las cosas deseables de las que conviene evitar.

 Hay características que son como las joyas y nos adornan. Son esos rasgos especiales de nuestra personalidad que fluyen de lo profundo de nuestro ser, de nuestras convicciones y de nuestra cercanía con Dios. Esas características actúan como imanes que atraen a los demás haciéndoles sentir tranquilos y a gusto a nuestro lado.

 Esto es lo que sucede con la prudencia, el buen juicio y la discreción. Decimos que una persona es prudente y discreta cuando se comporta con sensatez, tiene tacto, y es cautelosa al emitir juicio. Ese es el tipo de conducta que agrada a Dios y que beneficia nuestra vida porque nos ayuda a vivir en paz ante Dios y ante los seres humanos.

 Hablar de prudencia es hablar de buen juicio, de cautela y de cordura. En la Biblia se la menciona como una virtud paralela a la sabiduría que Dios concede: "Y dio Dios a Salomón sabiduría y prudencia muy grandes, y anchura de corazón como la arena que está a la orilla del mar" 1 Reyes 4:29.

 Una buena palabra para definir la prudencia es: ¡Precaución!

 El precavido confía en Dios, pero cierra bien su casa, sabe que Dios le guarda, pero no de los descuidos. Ama a su prójimo, pero no deja por eso de echar llave a su puerta y de encerrar su jardín con muros altos. Pone por obra la norma de los marineros: "Invoque a Dios, pero no navegue junto a los escollos".

 Satanás ha logrado persuadir a la gente de que el pecado es inofensivo. De manera que son numerosos los que caen en su trampa llegando a comprobar que no se puede pecar impunemente tal como dice Salomón: "¿Tomará el hombre fuego en su seno sin que sus vestidos ardan? ¿Andará el hombre sobre brazas sin que sus pies se quemen? … " Proverbios 6:27…28.

 Un cristiano que quiere jugar con fuego siempre encuentra una cocina lista por Satanás para cocinarlo. De todas las travesuras siempre se cosechan tristezas.

 Podríamos extender la aplicación del dicho de Salomón a otras áreas y decir: "Así es el que se llega al licor" o "Así es el que toma dinero ajeno" o "Así es el que se acerca a la droga" o "el que anda con malas amistades": "¡No quedará impune!"

 Otra frase de Salomón:

"El avisado ve el mal y se esconde; más los simples (los necios) pasan y reciben el daño" Proverbios 22:3.

 Ser precavido es evitar a toda costa los peligros huyendo de ellos si fuere necesario como lo hizo José, el joven a quien la mujer de su amo, quiso seducir. Si nos guía la prudencia, ninguna protección más necesitamos.

El mejor ejemplo de imprudencia es el que nos muestra los noticieros cuando presentan a los que se corren de los toros en una de las fiestas del pueblo. Esta gente, que corre delante de una manada de toros, son los más temerarios que yo he visto.

 Me recuerdan la historia de cierto cartero que se metió con su bicicleta por un corral, a fin de acortar el camino. A mitad del tramo, un toro se fijó en él y se lanzó a perseguirlo. Finalmente, y después de pasar muchos apuros, el hombre consiguió ponerse a salvo. "Casi te agarra, ¿eh?", le dijo alguien que había observado lo ocurrido. "Sí", respondió el cartero, "como todos los días".

A veces pienso que la gente no está dispuesta a renunciar a sus "corrales": sus peligros y preocupaciones, sus resentimientos y culpabilidades, porque estas emociones, les da la sensación de estar vivos. Qué simpleza es exponerse innecesariamente a los peligros. Es una verdadera insensatez.

 Cuenta la fábula que estando paciendo juntos un toro pesado y una gacela ligera, el toro le dijo a la gacela:

- Si nos ataca el león, mantengámonos firmes y unidos, y resistámosle bravamente.

- Ningún riesgo - contestó la gacela sabiamente - ¿por qué me voy yo a lanzar en un combate desigual con un león, si tengo seguridad en la fuga?

 Salomón dice, en el capítulo dos del libro de los Proverbios, que la prudencia que nos enseña Dios, evita que caigamos en peligros de las malas amistades o en las redes de las cosas fáciles y otras por el estilo, por ejemplo, los negocios ilícitos.

 En todo tiempo los hombres prudentes han llevado ventajas sobre los audaces. El que tiene prudencia vive protegido; porque, como el alfiler, la cabeza le libra de hundirse al fondo. "Más vale la sabiduría que la fuerza, más vale el hombre prudente que el valeroso", anotó un sabio.

 "No hay cualidad más alta que la prudencia. Por ella se diferencian los más altos entendidos de los mediocres".

S.A.G. – 29 – NOV - 2021

 

 

 

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