El Miedo A La Muerte Por Saúl Guevara

 

Es evidente que el miedo domina la época en que vivimos. En los últimos meses, ante una nueva variante del Covid-19, hemos visto cómo el miedo ha paralizado a la humanidad, pero peor aún, cómo afecta a los verdaderos creyentes que, hasta hace unos meses, confiaban en su propia fe en Dios.

 Una de las características poderosas de la Escritura es que está viva y es aplicable a todos los períodos de la vida. Los libros históricos son muy útiles porque nos presentan hechos históricos sobre personas reales; está claro que la Escritura no es solo teórica ni limitada en su impacto a un cierto período de la historia; la Escritura es para hacerla vida.

 “Por tanto, ya que ellos son de carne y hueso, él también compartió esa naturaleza humana para anular, mediante la muerte, al que tiene el dominio de la muerte —es decir, al diablo—, y librar a todos los que por temor a la muerte estaban sometidos a esclavitud durante toda la vida” Hebreos 2:14…15 NVI

 En el Nuevo Testamento, el Espíritu de Dios nos dice que una de las armas más temible en el arsenal de Satanás es el miedo a la muerte, ya que mantiene a los hombres en la esclavitud.

 Después de todo, la Escritura nos dice que la muerte es el “rey de los espantos” (Job 18:14) y Satanás ruge como un león para sembrar el miedo en nuestros corazones.

 Pero hoy, tenemos la obra completa de Cristo, que venció al que tiene el poder de la muerte, el diablo y nos liberó del miedo a la muerte.

 Pablo nos dice en 1 Corintios 15:26 que la muerte es el último enemigo. Ha perdido su aguijón y se ha convertido en un medio para transportarnos al cielo si el Señor no ha venido todavía a llevarse a los suyos.

 David no tenía este conocimiento y no estaba habitado por el Espíritu Santo. Mientras que nosotros, que tenemos todos estos recursos, ¿cómo deberíamos reaccionar ante el miedo actual?

 Saúl, (tipo de hombre en la carne o de la carne en nosotros) solo trae miedo y nos hace perder de vista nuestra herencia cristiana que incluye la promesa de la protección del Señor. El temor de los filisteos que nos rodean, con sus medios de comunicación y sus llamados expertos en la materia, nos llevará a comportarnos de manera indigna y a avergonzar a Cristo, cuyo nombre llevamos los cristianos.

 Pero los que son de la familia de Dios, amados por el Padre y el Hijo, habitados por el Espíritu Santo, pueden vivir en el círculo del amor divino y decir: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” 1 Juan 4:18

 De hecho, el miedo es una emoción extremadamente poderosa y Juan en su epístola nos dice que puede atormentar, pero que el amor perfecto echa fuera el miedo. Aprendamos de estas claras lecciones de la Palabra de Dios, tomemos coraje, caminemos en la dignidad de hijos de Dios y no temamos su miedo, sino que establezcamos a Cristo como Señor en nuestros corazones y caminemos a la luz de este conocimiento escritural, que transforma nuestro entendimiento.

El mundo observa a los cristianos que dicen: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” Salmo 23:4

 ¿Cómo se comportan en medio de la confusión y el miedo que causa actualmente la Covid-19? ¿Y qué tenemos que los no creyentes no tienen?

 Tenemos al Señor y con Él tenemos la mejor seguridad que podamos conseguir. Esto es lo que debemos ofrecer a un mundo lleno de miedo y ansiedad, que se enfrenta a la perspectiva de pasar la eternidad en el lago de fuego; necesitan a nuestro Señor Jesús y su gran salvación.

 Porque es el único remedio, dado por Dios, capaz de quitar el miedo de los corazones de los hijos de los hombres hoy. Pero solo aceptarán este remedio de nosotros si ven sus efectos prácticos en nosotros, es decir, si lo que creemos y predicamos se realiza en nuestro comportamiento.

 El mundo actual y sus expertos solo se preocupan de los cuerpos de los seres humanos. Nos dicen qué hacer para estar protegidos, aunque cambian sus opiniones, consejos y recomendaciones casi a diario. Además, muchos expertos admiten que no saben cuál es la mejor manera de protegerse. Las expresiones utilizadas hoy en día por los expertos –y por casi todo el mundo– son “no sé” y “no sabemos”. ¿Cuántas veces, queridos creyentes, habéis oído esto?

 En cambio, qué alegría escuchar a alguien, en un estado desastroso, en una prisión romana insalubre, sin aire limpio, con condiciones sanitarias deplorables y con la sentencia de muerte suspendida sobre su cabeza, decir: “…porque sé en quién he creído, y estoy seguro de que tiene poder para guardar hasta aquel día lo que le he confiado” (2 Timoteo 1:12) …

…y ¿Qué le he confiado?... mi vida.

 La dignidad, la confianza en el Señor y la fe en Él, todo lo que pertenece al corazón de los que le aman, no son solo palabras vacías. Porque el cristianismo teórico no tiene valor para nadie.

 Unámonos a David una vez recuperado, que aprendió sus lecciones en la escuela de Dios y las registró para nosotros por el Espíritu de Dios en los Salmos 34 y 56, y digamos con él:

·         “Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza… confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal?” Salmo 56:3,11 NVI

·         “Busqué al Señor, y él me respondió; me libró de todos mis temores” Salmo 34:4 NVI

 Recordemos siempre que el Señor es nuestro escudo…

S.A.G. – 07 – FEB – 2022

 

 

 

 

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