Un Cristiano Verdadero, Lee Por Saúl Guevara

 

Romanos 12:2 NVI "No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta"

 Cuando leemos a escritores no cristianos y vemos en ellos una luz de la verdad que resplandece en sus escritos, ello nos debe servir como testimonio de que el entendimiento humano, por más que haya caído y degenerado de su integridad y perfección, sin embargo, no deja de estar aún adornado y enriquecido con excelentes dones de Dios. Calvino escribió: “Si reconocemos al Espíritu de Dios como única fuente y manantial de la verdad, no desecharemos ni menospreciaremos la verdad donde quiera que la halláremos; a no ser que queramos hacer una injuria al Espíritu de Dios, porque los dones del Espíritu no pueden ser menospreciados sin que Él mismo sea menospreciado y rebajado”

 Muchos cristianos prefieren evitar a toda costa cualquier libro escrito por un no creyente. Otros incluso llegan al extremo de no leer nada que no haya sido escrito por personas de su misma corriente teológica. Aunque en verdad es que la gran mayoría ni los libros escritos por cristianos leen.

 Pero es imperativo que entendamos que los cristianos somos personas de la verdad, así que debemos amar la verdad en donde sea que se encuentre. Incluyendo en los libros de autores que no son cristianos.

 A los cristianos nos etiquetan de ignorantes, incultos e intolerantes. Vivimos contracorriente en un mundo que señala con el dedo, así que intentar probarle algo a los demás… está de más.

 Lamentablemente, los epítetos con los que nos señalan en su mayoría de veces tienen más verdad que mentira. A la mayoría de los cristianos no les gusta leer, prefieren ignorar los temas difíciles de cultura y ética, para encerrarse a vivir en una capsula seudocristiana en la que están aislados.

 Pero no estamos llamados a eso. Hay que levantar la voz. Pero hay que levantarla de forma inteligente, no repitiendo credos y cosas que le escuchamos al fulanito pastor. Hay que pensar, hay que leer. Hay que meditar y formar un juicio propio. Como diría Pablo: “renovar la mente”.

 Acostumbramos, responsable o ignorantemente, culpar del problema a las editoriales, a las librerías. Pero siendo honesto y congruentes con la verdad como lo demanda el evangelio, el problema somos nosotros, los llamados a consumir libros… a comprarlos… a leerlos.

 En mas de un país, he tenido la oportunidad de visitar eventos de librerías cristianas exhibiendo sus libros y otras mercancías para vender. He notado que por lo general, está lleno de panderos, separadores, llaveros, varas de corrección, calendarios, cuadros, pulseras, anillos, camisetas… y unos cuantos libros y Biblias

 No culpo a las librerías y menos a las editoriales. Ojalá todas fueran como algunas, que realmente seleccionan sus títulos y buscan que estén apegados a la Biblia, pero eso es lo de menos. Las editoriales producen lo que venden. Lo que los cristianos compran, lo que nosotros compramos. Si ellos producen basura es porque nosotros consumimos basura.

 He oído predicar y decir de algunos: “lee lo que sea, pero lee”

Los predicadores, pastores, ujieres, alabantes, danzores, en fin, los que desarrollan un rol en la iglesia que los lleva a relacionarse con todos, debemos entender que no es así de simple el asunto, no lo es. Es necesario e imperante que leamos, vivimos en un mundo lleno de información, cada segundo hay más y más: no podemos captarla toda, necesitamos identificar, separar, escoger y consumir la información que nos conviene, la que nos edifica y nos culturiza, la que nos hará crecer y desarrollarnos a la imagen de Cristo.

 Es necesario que nos esforcemos. Que no tomes a la ligera lo que lees, no llenes tu mente de cualquier cosa, porque luego eso es lo que hablas y lo más grave que también es lo que enseñas. Investiga los contextos de lo que lees, pregúntales a personas verdaderamente conocedoras, discierne, no te dejes llevar solo porque habla bonito o grita más. Que la ignorancia y la simpleza no gobiernen tus decisiones. Pídele a Dios entendimiento y busca llenarte de cosas que te dirijan a la verdad.

 Espero el día en el que los encargados de las iglesias, de los ministerios en fin todos los cristianos, sepan dar consejo y recomendar un buen libro.

 Espero el día en el que las librerías estén llenas de material rico en la Biblia, sustancioso y profundo. Sencillos, pero no simples.

 Espero el día en el que los lideres enseñen y no solo den conocimiento, si no que guíen a una vida en Jesucristo verdaderamente activa.

 Pero ese día no llegará a menos que tú y yo dejemos de consumir basura y exijamos alimento nutritivo.

 Depende de ti y depende de mí. ¡Cada buen libro que compres y leas bien cuenta! y “Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta"

S.A.G. – 31 – ENE – 2022

 

 

 

 

 

 

 

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