La Iglesia, El Necesitado Y Tu Por Saúl Guevara

 

 

¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por alguien? ¿Cuándo fue la última vez que compartiste con alguien, no de lo que te sobraba, sino de lo que tenías?

 Muchos creen que a Dios sólo se le sirve en la Iglesia o predicando el evangelio. Pero eso no es verdad. Hay pasajes de los evangelios que muchos cristianos ignoran. Hoy quiero hablar de uno de ellos, tan importante como cualquiera de los que hablan de fe. (Por favor lea Mateo 25:31…46)

 Una de las áreas que los cristianos más descuidan en su vida es la obra social. Quizás vemos al necesitado con dureza, con trato indiferente, incluso duro, pero nada de amor. Muchas expresiones de iglesias en su ayuda, lo que vemos en realidad es hipocresía religiosa, vestida de falsa caridad. Porque no dan nada de lo que tienen. Aun cuando sus templos cuesten hasta millones de dólares.

 La verdadera obra social no es dar cosas, sino darse a sí mismo por amor al prójimo.

En este pasaje recomendado para leer, Cristo eleva la obra social a puerta del cielo y no es que nos salvemos por las obras sociales que hagamos. Pero no hacerla nos puede condenar.

 Por Pablo sabemos que somos salvos por la fe. Pero también sabemos que Dios ha preparado obras para que anduviésemos en ellas. Efesios 2:4…10

 Muchos cristianos llevan toda la vida preguntándose qué querrá Dios que hagan ellos. La obra social es una de las obras que Dios ha preparado para todos los cristianos. Porque por medio de ella podemos decirle a la gente de forma práctica que Dios los ama. No sólo con palabras, sino de hecho y en verdad.

 Muchas iglesias en sus sermones hacen énfasis en algunas áreas de la Escritura, pero a costa de abandonar otras igualmente importantes. Un ejemplo es Efesios 4.28: “El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad”

 Ponemos mucho énfasis en que el cristiano que está robando, no debe seguir robando. Pero…. ¿hemos puesto énfasis alguno en la segunda parte del verso? ¿Hemos compartido con el necesitado?

 Recuerden que las obras son la prueba ineludible de que mi fe es auténtica. Porque la fe sin obras es muerta. Santiago 2.20.

 No se trata de una opción que podamos elegir. No hacerla, nos deja fuera de la voluntad de Dios. Se trata de que, si no lo hacemos, nos quedamos fuera del reino de los cielos.

 ¿A quién ayudo? (Por favor lea Lucas 10.25…37)

 En este pasaje, vemos a un intérprete de la ley, intentando justificarse, preguntando ¿Y quién es mi prójimo? La respuesta de Jesús es la que menos podía esperar. Judíos y samaritanos no se llevaban bien. Jesús les estaba diciendo que aun a nuestros enemigos debemos cuidar. Y Pablo en Gálatas 6.9...10 nos dice que hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

 Tenemos un mandamiento de Dios que resume toda la ley y los profetas: Amar a Dios y a nuestro prójimo.

 ¿Quién es tu prójimo? Cualquiera que te necesite. Aunque esté enfermo; aunque esté en la cárcel; aunque sea tu enemigo. Romanos 12:20…21 “Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”

 Muchos interpretan mal las palabras de Dios. Entienden el cristianismo como un simple cambio de estilo de vida. Cambian su lenguaje y ciertas costumbres. Pero no es eso lo que la Palabra de Dios enseña. Santiago 1:26…27 “Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana. La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo”

 A veces, los necesitados están mucho más cerca de lo que creemos. Puede estar sentado a nuestro lado y no enterarnos. La necesidad, como vimos en Mateo 25:31…46 no necesariamente debe tratarse de dinero, o alimentos o ropa. Puede tratarse de una necesidad mayor que esa. Por ejemplo, de compañía.

Una de las mayores plagas que padece la gente hoy es la soledad. Podemos estar reuniéndonos cada día en el templo y aun en las casas con hermanos nuestros en la fe y no darnos cuenta de la necesidad que padece.

 Los pastores también necesitamos compañerismo, amistad, compañía, apoyo. Siempre estamos supliendo las necesidades de los demás. Pero ¿Saben ustedes que también nosotros somos de carne y hueso? ¿Saben que también nosotros padecemos necesidades? Muy pocas personas realmente tienen en cuenta las necesidades de sus pastores. ¿Cuántos le han preguntado alguna vez al pastor: ¿Cómo estás? ¿Necesitas algo? ¿Te puedo ayudar?

 Ayudar a quien lo necesita es ayudar a Jesús. No ayudar a quien lo necesita es no ayudar a Jesús. A veces nos pasa con los necesitados lo mismo que con este tema, pero al revés. Es decir, cuando pensamos en necesitados siempre pensamos en gente fuera de la Iglesia, pero también en la Iglesia podemos encontrar necesitados.

 Como decía antes, no se trata de una opción, sino de una obligación. Un mandamiento de nuestro Señor Jesucristo cuyo incumplimiento tiene terribles consecuencias… Consecuencias eternas. Los últimos versos de este pasaje lo indican claramente. Cuando te presentes delante de Dios, no podrás poner excusas.

 ¿Estás dispuesto o dispuesta a colaborar con los necesitados?

S.A.G. – 02 – MAY – 2022

 

 

 

 

 

 

 

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