No Sea Cristiano Negligente Por Saúl Guevara

 


Santiago 4:17 “y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado”

 Cuando hablamos de negligencia, hablamos de la ausencia de cuidado o el descuido. Esta forma de proceder, por lo general, implica riesgos para uno mismo o para terceros y se produce por la omisión del cálculo de las consecuencias previsibles y posibles de la propia acción.

 La advertencia de Santiago en contra de una mala planificación es doble.

·   Una mala planificación podría consistir en: decir con ligereza que mañana o pasado nos vamos de viaje, sin saber si estaremos vivos.

·  Otra forma podría ser: aplazar hasta mañana lo que Dios quiere que hagamos hoy mismo, si ni siquiera sabemos si mañana estaremos allí para poder hacerlo.

 La negligencia también le otorga la culpabilidad a quien la comete. En medicina se habla de negligencia médica cuando el profesional no tomó las precauciones requeridas para el tratamiento de un paciente, poniendo en peligro su vida.

 Una persona que habla por teléfono mientras conduce un vehículo está cometiendo una negligencia. Hablar y conducir son dos actividades que no pueden realizarse a la vez ya que el sujeto se desconcentra y puede provocar un accidente. Una persona que enciende una fogata en el campo y no cuida de ella, también actúa con negligencia. No se juzga, en estos casos, la intención del sujeto: es decir, no se lo acusa de intentar provocar un incendio. Más allá de la intencionalidad, su accionar es negligente por el descuido que refleja y por el potencial daño que pueda causar en el medio ambiente y a su propia persona.

 La negligencia en lo que se lee de la Biblia se manifiesta en lo poco que cumplimos con lo que dice la palabra de Dios. Cada vez que abrimos nuestras Biblias para leerlas y hacemos lo contrario a lo que allí hemos leído estamos demostrando que somos negligentes en cuanto a la palabra de Dios. No será extraño por tanto que tengamos que pagar muy caro por esta negligencia. Algunos incrédulos leen la Biblia, pero fallan en ponerla en práctica. Mateo 24:26 “Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí”.

 En mi país, El Salvador, a igual que en varios países, ha dejado de ser una obligación el uso de la mascarilla como medida preventorial para evitar la diseminación del Covid-19 las razones son la eficiencia de la vacuna y el alto número de vacunados en la población.

 Podríamos entrar en la discusión de que, si la medida es más económica que sanitaria, puesto que la OMS no ha dicho aun que hay que dejar de usar la mascarilla, pero no es ese nuestro objetivo, nuestro objetivo es Usted hermano cristiano, si Usted, pues nos interesa su actuar.

 Odio que la mascarilla se ha convertido en un símbolo político divisivo entre los enmascarados y los no enmascarados. De ellos se oyen cosas como que los portadores de mascarillas son élites temerosas o que aquellos que evitan las mascarillas son pueblerinos que odian la ciencia, prefiriendo su libertad sobre la vida. Es tonto que se haya llegado a politizar las mascarillas. Pero no estoy sorprendido. Todo en nuestro mundo está politizado.

 Sin embargo, para los cristianos, es importante pensar primero en lo que nuestra fe nos llama a hacer con respecto al uso o no de las mascarillas. ¿Qué pasaría si nuestro punto de vista sobre las mascarillas fuera moldeado más por nuestra identidad cristiana que por nuestras opiniones?

Mi fe cristiana me lleva a usar una cuando estoy fuera de casa. Cuando miro las Escrituras, no veo un mandato sobre las mascarillas, por supuesto, pero veo una invitación a hacer al menos algunas cosas.

 1. Ama a tu prójimo (Mateo 22:39)

Me frustra que la ciencia sobre las mascarillas durante el Covid-19 haya sido inconsistente. Es enloquecedor que muchas voces, hasta la OMS, hayan cambiado de parecer en algún momento acerca del uso de mascarillas, pero no es sorprendente. Es un virus nuevo causal de una crisis de rápido movimiento. Probablemente no sabremos por años lo que estaba bien o mal; pero el consenso es que el uso de mascarillas desacelera la propagación del virus y por lo tanto, puede salvar vidas. Para los cristianos llamados a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, usar una mascarilla en público, particularmente en espacios interiores donde no se puede garantizar el distanciamiento social, parece una forma relativamente fácil de practicar el amor al prójimo.

 2. Respeta a las autoridades (Romanos 13:1…7)

Es fácil culpar a los líderes estos días, pero mostremos gracia. El Covid-19 es solo uno de varios problemas complejos y de rápida evolución que enfrentan las autoridades en todas partes. En lugar de apresurarnos a criticar actuemos cristianamente creyendo que están trabajando y haciendo lo mejor posible. Además, de Romanos 13, en otros pasajes (como Tito 3:1 o 1 Pedro 2:13…14) dice que los cristianos deben respetar a los gobiernos humanos a los que están sujetos, siempre y cuando esos gobiernos no contradiga nuestra sumisión al señorío de Cristo y su máxima autoridad. Del mismo modo, si tu iglesia instituyó el “uso obligatorio de mascarillas” para las reuniones, ve y usa esa mascarilla felizmente.

 3. Honrar a los débiles en medio nuestro (Romano 14)

El uso de mascarillas puede ser divisivo en las iglesias donde las mascarillas no son obligatorias. Algunas personas las usarán; otras no lo harán. Es de esperar, que los grupos comenzarán a asumir posiciones tildando a los que evitan las mascarillas de imprudentes y viéndose como más fuertes y valientes, asumiendo que los que usan mascarillas son cobardes y miedosos. Tengamos presente que en Romanos 14 y 1 Corintios 8…10, Pablo argumenta que, en materia de libertad cristiana, es importante que los cristianos “más fuertes” no hagan alarde de su libertad de manera que se conviertan en obstáculos para los débiles.

 4. Usa tu libertad por el bien del evangelio (1 Corintios 9:19…23)

Los cristianos hoy a veces somos propensos a entender la “libertad” de una manera más moldeada por nuestra cultura que por la Biblia. Mientras Pablo, por ejemplo, parecía feliz de renunciar a su libertad por amor a los demás. “Porque, aunque soy libre de todos, de todos me he hecho esclavo para ganar al mayor número posible” (1 Corintios 9:19). “A los débiles me hice débil, para ganar a los débiles. A todos me he hecho todo, para que por todos los medios salve a algunos. Y todo lo hago por amor del evangelio, para ser partícipe de él” (1 Corintios 9:22…23).

 Pocas cosas son más hermosas de presenciar que alguien que renuncia a sus derechos y a su libertad por el bien de otro. Por lo tanto, hermanos, por amor a Jesucristo reflejado en su prójimo Use Mascarilla, el Covid-19 esta aun afuera como arma del enemigo, como “león rugiente”.

S.A.G. – 25 – ABR – 2022

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