Los Violinistas De La Iglesia – Por Saúl Guevara

 


Esdras 7:23 "Todo cuanto ordene el Dios del cielo, sea hecho con esmero para la casa del Dios del cielo, no sea que venga la ira contra el reino del rey y sus hijos"

 Leí una ilustración que me parece un buen ejemplo de cómo un mismo hecho, en manos de personas diferentes, puede ser algo mediocre o excelente. Permítame compartírselo:

 Ocurrió en París, en una calle céntrica, aunque secundaria. Un hombre, sucio y maloliente, tocaba un viejo violín. Frente a él y sobre el suelo estaba su boina, con la esperanza de que los transeúntes se apiadaran de su condición y le arrojaran algunas monedas para llevar a casa. El pobre hombre trataba de sacar una melodía, pero era del todo imposible identificarla, debido a lo desafinado del instrumento y a la forma displicente y aburrida con que tocaba ese violín.

 Un famoso concertista, que junto con su esposa y unos amigos salía de un teatro cercano y pasaron frente al mendigo musical. Todos arrugaron la cara al oír aquellos sonidos tan discordantes. Y no pudieron menos que reír de buena gana. La esposa le pidió, al concertista, que tocara algo. El hombre echó una mirada a las pocas monedas en el interior de la boina del mendigo, y decidió hacer algo.

 Le solicitó el violín. Y el mendigo musical se lo prestó con cierto recelo.

 Lo primero que hizo el concertista fue afinar sus cuerdas. Y entonces, vigorosamente y con gran maestría arrancó una melodía fascinante del viejo instrumento. Los amigos comenzaron a aplaudir y los transeúntes comenzaron a arremolinarse para ver el improvisado espectáculo.

 Al escuchar la música, la gente de la cercana calle principal acudió también y pronto había una pequeña multitud escuchando fascinada el improvisado concierto. La boina se llenó no solamente de monedas, sino de muchos billetes de todas las denominaciones. Mientras el maestro sacaba una melodía tras otra, con gran alegría y primor.

 El mendigo musical estaba aún más feliz de ver lo que ocurría y no cesaba de dar saltos de contento y repetir orgulloso a todos: "Ese es mi violín, ese es mi violín". Lo cual, por supuesto, era rigurosamente cierto.

La vida nos da a todos "un violín", son nuestros conocimientos, nuestras habilidades y nuestras actitudes. Y tenemos libertad absoluta de tocar "ese violín" como nos plazca. Y Jesucristo nos da a todos una iglesia para hacerla grande con ese violín.

 Algunos por pereza ni siquiera afinan el violín. No perciben que en la iglesia actual hay que trabajar, aprender, desarrollar habilidades y mejorar constantemente actitudes si hemos de ejecutar un buen concierto. No importa la edad.

 Pretenden una iglesia bonita, acogedora y lo que entregan es una discordante melodía que no gusta a nadie. Esa es la gente que hace la obra de Dios, pensado que su trabajo vale de cualquier forma, que se conforma con hacerlo sin buscar el hacerlo lo mejor posible y que creen que los hermanos tenemos la obligación de retribuirle su pésima ejecución, cubriendo sus necesidades.

 Es la gente que piensa solamente en sus derechos, pero no siente ninguna obligación de ganárselos. La verdad, por dura que pueda parecernos, es otra. Tenemos que aprender tarde o temprano, que, en la iglesia, los mejores lugares son para aquellos que no solamente afinan bien ese violín, sino que aprenden con el tiempo también a tocarlo con maestría.

 Por eso debemos de estar dispuestos a hacer bien y a diario, la obra de Dios, sea cual sea y aspirar siempre a prepararnos para ser capaces de realizar otras cosas que nos gustarían. La historia está llena de ejemplos de cristianos que aún con dificultades, llegaron a ser un concertista con ese violín que es la vida. Y también, por desgracia, el infierno registra los casos de muchos otros, que, teniendo grandes oportunidades, decidieron con ese violín, ser cristianos mediocres.

 Para terminar amados hermanos, Dios nos llama a hacer BIEN su obra, la pregunta para que te la respondas es ¿Estas sirviendo a Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todos tus bienes? Si no lo estás haciendo ahora es el tiempo de empezar, tú decides.

S.A.G. – 16 – MAY – 2022

 

 

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