Iglesia Practique El Saludar – Por Saúl Guevara

 

No sé si en algunas ocasiones le ha sucedido que saluda a alguien y no contesta o llega a un lugar y nadie saluda, sea cual sea el momento, lo cierto es que molesta, pero más que ello, el no saludar o no contestar un saludo es una demostración de nuestra baja cultura.

 El saludo es un gesto de la vida cotidiana, una señal de respeto, de consideración hacia los demás y la oportunidad para agradar a quienes nos rodean, sea cual sea el lugar en que estemos o lleguemos. Por ello, deberíamos esforzarnos por saludar de manera correcta y cortés, de acuerdo al lugar y las circunstancias en las que nos encontramos.

 Aunque las costumbres y las palabras pueden variar de un lugar a otro, la intención del saludo es muy parecida. De hecho, no saludar o no responder a un saludo puede verse como una falta de aprecio o de buenos modales.

 No a todo el mundo le resulta fácil saludar. Algunos son tímidos o inseguros, y por eso se les hace difícil saludar a los demás. A otros les cuesta mucho saludar a quienes son de otra raza, cultura o posición social. Sin embargo, hasta el más breve de los saludos puede tener efectos muy positivos.

 Posiblemente me dirá: ¿Y la Iglesia? O dirá “yo nunca he oído una predica sobre el saludar”, otros dirán ¿Y Dios que dice?, etc. Quizás usted sea de esos seres humanos selectivos que saludan solo a quienes les interesa, pero sea cual sea la situación, Dios si dice algo, veamos:

 El saludo es para todos, porque “Dios no es parcial”: Hechos 10:34…35 “Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia” Eso dijo el apóstol Pedro cuando dio la bienvenida a Cornelio, el primer gentil, a la congregación cristiana. Ciertamente fue un saludo de una inesperada apertura, pues iniciaba la aceptación de la iglesia a los gentiles.

 En principio, tal vez relacionemos estos textos con quienes están estudiando la Biblia. Pero Pedro también dijo a los cristianos: “Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey” 1 Pedro. 2:17.

 Como vemos, saludar a otros sin importar cuál sea su origen, raza o cultura es algo muy bueno. Es una forma de demostrar honra y amor a los demás. Pablo dijo a los cristianos: “Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios” Romanos 15:7.

 Saludarse es una norma social y ahora estamos aprendiendo que también es de uso cristiano, por lo tanto, como muchas otras, saludarse es fundamental para poder vivir en sociedad. Estas reglas facilitan y hacen más agradable la convivencia con los que nos rodean, ayudándonos a relacionarnos.

 ¿Cómo enseñar a saludar?

La mayoría de las reglas sociales se adquieren en nuestra niñez en el seno de la familia, pero ello no excluye el que la iglesia no deba de hacerlo, por el contrario, es una obligación de los lideres eclesiásticos el enseñar y fomentar el saludo, no importando las edades. Al inicio los saludos carecen de una lógica para la mentalidad del niño, por lo que la manera más sencilla de asimilarlas será por imitación, observando a los adultos cumplirlas y repitiéndolas de forma natural. Si bien, no hace falta recordar que lo que los pequeños ven, no siempre coincide con lo que deberían aprender, por ello no está de más asegurarnos de que lo hacen correctamente enseñándoles. Con práctica y un poco de tiempo lograrán interiorizar el significado y la importancia que tienen estas normas para relacionarse con sus iguales.

 Para esta misión, el vínculo afectivo es primordial, ya que servirá como vehículo para su comprensión. Las normas que el niño aprenda en el seno familiar serán válidas también en otros contextos sociales (el colegio, el parque, la iglesia, etc.). Los padres, por tanto, cumplirán un papel fundamental en su aprendizaje.

 Para saludar, también para despedirse, los niños como los adultos, tienen que saber cómo hacerlo, y conocer todas las maneras posibles. Empieza por los sencillos “hola” y “adiós”. Más adelante puedes añadir “Buenos días”, “Buenas tardes” y “Buenas noches”. Después “hasta luego”, “hasta mañana”, etc.

 Explícale que cuando a la persona a la que saludamos la queremos mucho o nos cae muy bien además podemos utilizar, al saludarnos o despedirnos, otras expresiones de cariño como un beso o un abrazo.

 Sé su ejemplo. Saluda y despídete cuando entres y salgas de cualquier lugar donde haya personas o al cruzarte con ellas. Recuerda que eres un modelo para tu hijo, quien aprende con el ejemplo. No olvides que siempre prestará más atención a lo que hagas que a lo que digas.

 El pastor de la iglesia puede y debería hacerlo al recibir a los fieles en la pueta de la iglesia, aunque algunos ni siquiera en la puerta están; también es una buena practica al terminar de congregarse, cuando los fieles proceden a retirarse.

 Un saludo puede ser corto, pero para que tenga un buen efecto debe ser sincero y demostrar auténtico amor, aunque creamos que nadie lo nota.

 Para concluir permítanme usar un testimonio que escuche en una ocasión en una iglesia:

Decía una hermana “cuando vine un día, llegué al momento justo cuando la reunión iba a comenzar”. Entre rápidamente y un hermano se dio la vuelta, le sonrió y le dijo: “¡Hola! me alegro de verte”. Sin decir nada, la hermana se sentó. Unas semanas después, ella se acercó al hermano y le contó que había estado pasando por una situación muy difícil en su familia. Le dijo: “Me sentía tan triste esa tarde que estuve a punto de no venir al salón. No recuerdo muy bien lo que se dijo en la reunión, pero sí me acuerdo de tu saludo. Me hizo sentir muy bienvenida. Gracias”.

 En fin, todos los días y a todo momento tiene la oportunidad de practicar un saludo, Salude. “Le deseo en el Nombre de Jesús que tenga un Buen Dia”

S.A.G. – JUN – 13 – 2022

 

 

 

 

 

 

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