Un Brujo En La Iglesia Por Saúl Guevara (Estudio No. 884)

 

 

El hermano se llama Simón. Era brujo, pero aceptó a Cristo cuando Felipe llegó a su ciudad y le conquisto a todos sus seguidores.  Creyó en Cristo, se bautizó y siguió a Felipe. Se convirtió en su discípulo y colaborador.

 Un dia, unos hombres llegaron a la ciudad, predicando también la palabra de Dios, pero con marcas y evidencias diferentes: no solo predicaban, sino que demostraban el poder de Dios y mediante la imposición de sus manos, muchos recibían el poder y la llenura del Espíritu Santo. Todos estaban admirados de la manera en que ellos ministraban el poder de Dios y Simón preguntaba quiénes eran ellos.  Alguien le dijo “dicen que son Apóstoles”.  Así Simón asistió a un culto con esos Apóstoles, y este al ver semejante poder, respaldo y unción, se acercó a Pedro, y le ofreció dinero a cambio de esa capacidad sobrenatural de su unción.  El apóstol fue muy claro con él, al rechazar su sucia oferta, reprendiéndole duramente por semejante blasfemia.

 Simón había entrado en la iglesia, pero la iglesia no había entrado en él. Si bien había aceptado a Cristo, se había bautizado y se había discipulado, aún mantenía su práctica de brujería. (Por favor lea Hechos 8:9…24)

 Desde entonces hasta la actualidad, hay brujos en la iglesia que buscan obtener la unción, el ministerio o el manto de otro, pero sin estar dispuestos a pagar el precio correspondiente. Algunos individuos podrían pensar que el uso de los recursos financieros les otorga la capacidad de establecer un ministerio que cuente con la aprobación divina.  Es cierto muchos logran construir templos estéticamente agradables, pero sin la unción y manifestación del Espíritu Santo. Se ha procedido a la comercialización de nombres ministeriales, mantos, coberturas, dones, entre otros.  Ciertamente, se trata de traficantes del Evangelio que ocultan su verdadera naturaleza mediante modas ministeriales que han visto en otros.

 No se trata si solo tu estas en lo correcto o si perteneces a la mejor iglesia, no, se trata de los frutos, ya que por los frutos nos conoceremos. Puede ser que hallan formas, estilos y maneras que diferencien una iglesia de la otra, pero eso no significa que los demás no sean parte de la iglesia de Cristo. La marca más evidente de la brujería es la amargura (v.23) cuidémonos de nos amargarnos por el ministerio de otros. Mejor hagamos nuestra parte y cumplamos con la asignación y el llamado particular que por la voluntad de Dios hemos recibido.

 La amargura de los cristianos es la prisión de maldad en la que el brujo Simón estaba.  No importa si ya aceptaste, te bautizaste y hasta te discipulaste, sino tienes sanidad interior eres compañero de brujería de Simón. De este personaje viene el ídolo satánico que usan los hechiceros a la cual llaman: san simón.

 Sin embargo, surge la interrogante sobre cómo identificar a un individuo con estas prácticas en el contexto eclesiástico. Es evidente que dicha situación se pondrá de manifiesto a través de los comentarios de naturaleza tóxica que va realizando acerca de otros ministerios o iglesias, únicamente por no coincidir con sus propias convicciones. Le instamos a no caer en la tentación de emular sus acciones, ya que sus instituciones están plagadas de ira, divisiones, disputas y resentimientos.  Es importante señalar que las prácticas de los brujos no conducen a resultados fructíferos, sino que solo generan obstáculos.

Otra marca distintiva es que son diestros en ocultar la verdad. En sus platicas esconden la luz de lo que Dios hace en otros; hablan de los defectos de todos incluyendo los de los pastores, pero ellos nunca ven la oscuridad de su corazón. Los brujos de la iglesia siempre llevan la contraria, son anti-vision, cuestionan los proyectos y detestan los cambios y las prácticas nuevas de la iglesia.  No se congregan seguido pero cuando lo hacen causan malestar en los demás y provocan incomodidad con sus comentarios, gestos y malas miradas.

 Embrujan a otros para que no sirvan o avancen en la viña del señor, y como dice en Gálatas 3:1 “¿Quién os fascinó?”  Que en el griego eso se traduce como ¿Quién os embrujo?

 Expresión del pecado de brujería es la rebelión a la autoridad. Ese no es concepto mío, es la opinión oficial de Dios en la Biblia en cuanto al pecado de adivinación la cual es la misma raíz de la hechicería. 1 Samuel 15:23 dice: “Porque la rebelión es como pecado de adivinación, y la desobediencia como iniquidad e idolatría…” Por lo tanto, toda sublevación, desobediencia y rebelión a la autoridad es la práctica misma de la brujería.  Así que hay brujos en la casa que no obedecen ni honran a sus padres, brujos laborales que no se sujetan a sus jefes, brujos sociales que no respetan las autoridades gubernamentales y brujos en la iglesia que no estén sujetos a sus pastores. En fin, la Palabra dice que “…los hechizaron…estarán fuera” refiriéndose al reino de eterno de Dios. Apocalipsis 22:15.

 Deja las amarguras y las ambiciones de poder como las que tenía Simón el brujo.   abandona las críticas que causan divisiones y manchan la imagen de Dios en la iglesia, y no te revéleles a tus autoridades para que no estés en prisiones de maldad.  Tampoco te dejes fascinar o hechizar por los comentarios de otros, la cual solo harán que estés bajo los efectos de pecados ajenos. Todos debemos de hacer morir al Simón que llevamos dentro, la cual es la naturaleza carnal no trasformada y adquirir un nuevo nombre en Dios para gozar de una nueva vida.

 Así que se parte del grupo de los intercesores, escuderos y defensores de la iglesia y reprendamos juntos a los brujos en la iglesia.

 Para el cristianismo, la brujería es incompatible con la fe, considerada una práctica prohibida y abominable. Deuteronomio 18:10…12 condena la adivinación, magia y consulta a espíritus, enfatizando la dependencia exclusiva en Dios. Aunque se cree en la protección divina, algunos puntos de vista advierten sobre la necesidad de resistir estas influencias mediante la oración y la obediencia a Dios.

 Algunos puntos clave sobre la perspectiva cristiana:

·         Prohibición Bíblica: La Biblia etiqueta las practicas mágicas, hechicería y adivinación como abominaciones al Señor.

·         Incompatibilidad Total: La fe en Cristo es incompatible con la magia y prácticas ocultas.

·         La postura sobre el daño: Existe debate; algunos creen que un cristiano no puede ser afectado, porque el poder de Dios es mayor, pero el creyente debe romper activamente lazos espirituales del maligno a través de la fe.

·         Armas de Protección: La oración, la lectura de los Salmos (ej. 91, 103) y la consagración a Dios son los mecanismos de defensa principales descritos en la tradición cristiana.

 En resumen, la postura cristiana condena la brujería y enfoca al creyente en la confianza plena en Dios.

 

S.A.G. - 10 – MAY – 2026 (Estudio No. 884)

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