Eclesiastés
1:9...10 "... y nada hay nuevo debajo del sol. ¿Hay algo de que se puede
decir: He aquí esto es nuevo?"
Lo que
sucede hoy mientras adoramos a Dios ha sucedido en todo tiempo. Unos están
entusiasmados, otros asombrados, otros confundidos y algunos dormidos.
Pablo fue
un poderoso predicador del Evangelio y, sin embargo, cuando Pablo predicó en
Troas, un joven se durmió y cayó del tercer piso (Hechos 20:7…12). Pensaríamos
hoy, que, si Pablo viniera a nuestra congregación y predicara, la gente sería
todo oídos, pero la verdad es que tal vez eso no fuese así.
¿Por
qué es que algunas personas se duermen durante el culto?
a. Ellos
Aman A Dios.
Algunas
personas se quedan dormidas porque aman a Dios. Los miembros de avanzada edad
que toman medicamentos pueden por ello ser soñolientos y como resultado, se
duermen en el culto. Ellos podrían quedarse en casa, pero ellos prefieren
desafiar su condición y tratar de completar el culto, algunos lo hacen aun cabeceando
de vez en cuando.
Hay
madres con niños pequeños que requirieron cuido durante toda la noche, pero se
dan cuenta de que es mejor traer al niño al culto e inculcarle la fe en lugar
de quedarse en casa y ver caricaturas. Estas madres a veces se esfuerzan por
mantener los ojos abiertos y no es por falta de devoción a Dios, sino
exactamente lo contrario, Proverbios 22:6 “Instruye al niño en su camino, Y aun
cuando fuere viejo no se apartará de él”
Otros
trabajan de noche y luchan para estar despiertos durante el servicio, pero
estas son personas que aman a Dios. No estoy diciendo que sea virtuoso dormir en
el culto sólo por el mero hecho de hacerlo, pero debemos tener en cuenta estas
cosas. 1 Tesalonicenses 5:13 NVI "Tenedlos en alta estima, y amadlos por
el trabajo que hacen. Vivid en paz unos con otros"
b. Ellos
Están Agotados.
A
veces una persona duerme durante la adoración porque esta sin fuerzas. Quizá va
saliendo de una enfermedad y esta débil o una necesidad nos los ha dejado
dormir, en fin, existen varias causas.
No
deberíamos simplemente reservar un poco de fuerza y energía con el fin de
adorar a Dios, pero si dar prioridad a congregarnos y estar listos para usar
nuestras energías para esa ocasión. A veces, a medida que se cantan las alabanzas
o se oran las oraciones, un individuo simplemente se queda dormido como Eutico
porque lo dieron toda la noche anterior.
No hay
nada más importante que lo que ofrecemos a Dios y Él no tiene porqué aceptarlo.
En los días de Malaquías, había aquellos que pensaban que Dios estaba lo
suficientemente desesperado como para tomar cualquier cosa como un sacrificio,
pero estaban equivocados (Malaquías 1:5…8), Dios está prestando atención y Él
sabe dónde está nuestra verdadera lealtad. No seamos culpables de dar al mundo
todo lo que tenemos y de esperar que Dios se complazca con las sobras.
c. El
Predicador Los Duerme
Como
predicador, esto no es divertido para mí decirlo, pero es verdad.
A
veces la congregación entra en “el sueño de Alicia en el país de las maravillas”
porque el predicador pone a todos a dormir. Sin duda, la atención de algunas
personas no se puede mantener sin importar quién está presentando el mensaje,
pero el predicador no debe ayudar a la gente a hacerse desinteresada del
mensaje de salvación de Jesús. Se ha dicho que el predicador debe poner un poco
de fuego en su sermón, pero no poner su sermón en el fuego para que se queme.
Alguien
puede decir, “la gente no debe venir a adorar al predicador”. Esto es cierto,
pero nosotros somos los vasos de barro que almacenan el mensaje de Jesús (2
Corintios 4:7). Un predicador no debe tratar de ser llamativo o llamar la
atención innecesaria hacia sí mismo, pero es una buena idea estar preparado,
ser apasionado y estar convencido que la Palabra puede penetrar en los
corazones y las mentes para siempre. Predicadores que tropiezan a través de su
mensaje o improvisan en preparar su mensaje, son a veces la causa de que la
gente pierda interés en el sermón y se duerman.
Admito
que ha habido momentos en los que me preparaba para predicar cuando estaba
pensando en la introducción de mi sermón en lugar de la letra de la canción que
estábamos cantando o distraerme durante una oración dirigida hacia Dios. Es en
esos tiempos que me he permitido olvidar que Dios es el espectador y que Él
está buscando a aquellos que adoran en espíritu y en verdad.
Debemos
preocuparnos por si estamos haciendo cosas para honrar a Dios de la manera en
que Él dice. La gente siempre ha encontrado estar en el culto, como un tiempo
cómodo y al parecer, un tiempo para dormir. Dudo que Eutico fuera el primero y
ciertamente no fue el último. Nunca nos olvidemos de que Dios es nuestro
público y agradarle es nuestro objetivo final.
Es
sabio que pastores y maestros nos preguntemos: ¿qué quiere enseñarme Dios con
esto? Debemos recordar que solo Dios es dueño y responsable del crecimiento de
Su iglesia. No es nuestra habilidad la que va a transformar a las personas,
solo Dios (1 Corintios 3:6). No obstante, Dios ha decidido usarnos a los
pastores y maestros para dar Su crecimiento (Efesios 4:11…12), por lo que
debemos estar dispuestos a capacitarnos para mejorar en nuestra labor, de modo
que podamos presentarnos como obreros aprobados delante del Señor (1 Tito
2:15).
Es
importante que podamos determinar: ¿La persona que se duerme lo hace de forma
circunstancial o es una costumbre? Si es una costumbre, debemos averiguar si se
trata de un tema relacionado con la salud, en cuyo caso tenemos la oportunidad
de acercarnos y brindar nuestro apoyo a esa persona.
Sin
embargo, si nos damos cuenta de que tal persona se duerme porque no presta
atención o porque la predicación no es una prioridad para ella, entonces
debemos tomarnos el tiempo de explicarle la importancia y el motivo de
reunirnos cada domingo. Puede que algunos estén presentes físicamente, pero su
mente está en otro lado y debemos recordarles la importancia de cultivar la
comunión.
Si
alguien se duerme o no atiende al sermón y no se trata de un tema de salud,
entonces quizás no está entendiendo la importancia que la predicación tiene
para su vida. Dios, en Su sabiduría, decidió darse a conocer por medio de la
predicación (1 Corintios 1:21); por lo tanto, quienes no tienen interés en
escuchar la exposición están dando la espalda a uno de los principales medios
de gracia que el Señor estableció.
Es
nuestra tarea, como pastores o maestros, ayudar a esa persona a recordar la
importancia de la predicación en el proceso de la renovación de su
entendimiento y de su crecimiento espiritual.
S.A.G.
– 16 – JUN – 2024
(Estudio
No. 789)
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