Dormidos En El Culto – Por Saúl Guevara (Estudio No. 789)

 


Eclesiastés 1:9...10 "... y nada hay nuevo debajo del sol. ¿Hay algo de que se puede decir: He aquí esto es nuevo?"

 Lo que sucede hoy mientras adoramos a Dios ha sucedido en todo tiempo. Unos están entusiasmados, otros asombrados, otros confundidos y algunos dormidos.

 Pablo fue un poderoso predicador del Evangelio y, sin embargo, cuando Pablo predicó en Troas, un joven se durmió y cayó del tercer piso (Hechos 20:7…12). Pensaríamos hoy, que, si Pablo viniera a nuestra congregación y predicara, la gente sería todo oídos, pero la verdad es que tal vez eso no fuese así.

 ¿Por qué es que algunas personas se duermen durante el culto?

 a.    Ellos Aman A Dios.

Algunas personas se quedan dormidas porque aman a Dios. Los miembros de avanzada edad que toman medicamentos pueden por ello ser soñolientos y como resultado, se duermen en el culto. Ellos podrían quedarse en casa, pero ellos prefieren desafiar su condición y tratar de completar el culto, algunos lo hacen aun cabeceando de vez en cuando.

 Hay madres con niños pequeños que requirieron cuido durante toda la noche, pero se dan cuenta de que es mejor traer al niño al culto e inculcarle la fe en lugar de quedarse en casa y ver caricaturas. Estas madres a veces se esfuerzan por mantener los ojos abiertos y no es por falta de devoción a Dios, sino exactamente lo contrario, Proverbios 22:6 “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”

 Otros trabajan de noche y luchan para estar despiertos durante el servicio, pero estas son personas que aman a Dios. No estoy diciendo que sea virtuoso dormir en el culto sólo por el mero hecho de hacerlo, pero debemos tener en cuenta estas cosas. 1 Tesalonicenses 5:13 NVI "Tenedlos en alta estima, y amadlos por el trabajo que hacen. Vivid en paz unos con otros"

 b.    Ellos Están Agotados.

A veces una persona duerme durante la adoración porque esta sin fuerzas. Quizá va saliendo de una enfermedad y esta débil o una necesidad nos los ha dejado dormir, en fin, existen varias causas.

 No deberíamos simplemente reservar un poco de fuerza y energía con el fin de adorar a Dios, pero si dar prioridad a congregarnos y estar listos para usar nuestras energías para esa ocasión. A veces, a medida que se cantan las alabanzas o se oran las oraciones, un individuo simplemente se queda dormido como Eutico porque lo dieron toda la noche anterior.

 No hay nada más importante que lo que ofrecemos a Dios y Él no tiene porqué aceptarlo. En los días de Malaquías, había aquellos que pensaban que Dios estaba lo suficientemente desesperado como para tomar cualquier cosa como un sacrificio, pero estaban equivocados (Malaquías 1:5…8), Dios está prestando atención y Él sabe dónde está nuestra verdadera lealtad. No seamos culpables de dar al mundo todo lo que tenemos y de esperar que Dios se complazca con las sobras.

 c.    El Predicador Los Duerme

Como predicador, esto no es divertido para mí decirlo, pero es verdad.

A veces la congregación entra en “el sueño de Alicia en el país de las maravillas” porque el predicador pone a todos a dormir. Sin duda, la atención de algunas personas no se puede mantener sin importar quién está presentando el mensaje, pero el predicador no debe ayudar a la gente a hacerse desinteresada del mensaje de salvación de Jesús. Se ha dicho que el predicador debe poner un poco de fuego en su sermón, pero no poner su sermón en el fuego para que se queme.

 Alguien puede decir, “la gente no debe venir a adorar al predicador”. Esto es cierto, pero nosotros somos los vasos de barro que almacenan el mensaje de Jesús (2 Corintios 4:7). Un predicador no debe tratar de ser llamativo o llamar la atención innecesaria hacia sí mismo, pero es una buena idea estar preparado, ser apasionado y estar convencido que la Palabra puede penetrar en los corazones y las mentes para siempre. Predicadores que tropiezan a través de su mensaje o improvisan en preparar su mensaje, son a veces la causa de que la gente pierda interés en el sermón y se duerman.

 Admito que ha habido momentos en los que me preparaba para predicar cuando estaba pensando en la introducción de mi sermón en lugar de la letra de la canción que estábamos cantando o distraerme durante una oración dirigida hacia Dios. Es en esos tiempos que me he permitido olvidar que Dios es el espectador y que Él está buscando a aquellos que adoran en espíritu y en verdad.

 Debemos preocuparnos por si estamos haciendo cosas para honrar a Dios de la manera en que Él dice. La gente siempre ha encontrado estar en el culto, como un tiempo cómodo y al parecer, un tiempo para dormir. Dudo que Eutico fuera el primero y ciertamente no fue el último. Nunca nos olvidemos de que Dios es nuestro público y agradarle es nuestro objetivo final.

 Es sabio que pastores y maestros nos preguntemos: ¿qué quiere enseñarme Dios con esto? Debemos recordar que solo Dios es dueño y responsable del crecimiento de Su iglesia. No es nuestra habilidad la que va a transformar a las personas, solo Dios (1 Corintios 3:6). No obstante, Dios ha decidido usarnos a los pastores y maestros para dar Su crecimiento (Efesios 4:11…12), por lo que debemos estar dispuestos a capacitarnos para mejorar en nuestra labor, de modo que podamos presentarnos como obreros aprobados delante del Señor (1 Tito 2:15).

 Es importante que podamos determinar: ¿La persona que se duerme lo hace de forma circunstancial o es una costumbre? Si es una costumbre, debemos averiguar si se trata de un tema relacionado con la salud, en cuyo caso tenemos la oportunidad de acercarnos y brindar nuestro apoyo a esa persona.

 Sin embargo, si nos damos cuenta de que tal persona se duerme porque no presta atención o porque la predicación no es una prioridad para ella, entonces debemos tomarnos el tiempo de explicarle la importancia y el motivo de reunirnos cada domingo. Puede que algunos estén presentes físicamente, pero su mente está en otro lado y debemos recordarles la importancia de cultivar la comunión.

 Si alguien se duerme o no atiende al sermón y no se trata de un tema de salud, entonces quizás no está entendiendo la importancia que la predicación tiene para su vida. Dios, en Su sabiduría, decidió darse a conocer por medio de la predicación (1 Corintios 1:21); por lo tanto, quienes no tienen interés en escuchar la exposición están dando la espalda a uno de los principales medios de gracia que el Señor estableció.

 Es nuestra tarea, como pastores o maestros, ayudar a esa persona a recordar la importancia de la predicación en el proceso de la renovación de su entendimiento y de su crecimiento espiritual.

S.A.G. – 16 – JUN – 2024

(Estudio No. 789)

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