La Fe De Una Mujer Desconocida – Por Saúl Guevara (Estudio No. 790)

 


¿Vale la pena continuar cuando todo parece perdido?

 Escribimos hoy, de una mujer que nadie sabe cómo se llama, pero con una fe que es ejemplo para quienes creen que Dios no les oye su clamor.

 Leamos Mateo 15:21…28: “Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. Él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora”

 Para los judíos era una extranjera y gentil, razón para no tener derecho por parte de ellos a ninguna asistencia espiritual.

 Ella lo sabía y no le importó pues necesitaba de Jesús, su hija estaba siendo atormentada por un demonio y creía en el poder de Jesús para vencerlo.

 Para lograr que el Señor oyera su oración esta mujer paso por:

 I-             Tuvo que superar barreras:

 a) Barreras interiores: el pecado, el egoísmo, el orgullo.

 Ella sabía quién podía sanar su hija. Tal vez conoció que Jesús ya había sanado al gadareno, por ello no confió en si misma o en sus recursos, sino que acudió humildemente a aquel que tiene todo el Poder y el que merece toda la Gloria. Ella lo manifestó cuando le llamo “el hijo de David”.

 b) Barreras exteriores: mujer, gentil, los discípulos.

 - Mujer: en aquella época las mujeres no tenían ningún derecho. Dirigirse a un hombre extraño y en público era un riesgo. Ella venció la barrera del género.

 - Gentil: era cananea, extranjera para los judíos y de baja condición social. ¿Se ha sentido discriminado por su origen nacional, su piel, su acento? Para Dios todos somos iguales pues todos somos hechura suya.

 - Los discípulos: Ellos trataron de impedir que la mujer alcanzara al maestro. Como iglesia tenemos que ser cuidadosos en no poner barreras a otros para llegar a Jesús. Ella no descansó en otros su carga, fue directo al Maestro. Hay un solo Mediador entre Dios y los Hombres: Jesucristo Hombre.

 

II-            Ella fue persistente: Gálatas 6:9: “No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos”

 -Persistió aun cuando los discípulos la rechazaron. Y persistió porque tenía la fe en que Él era la única solución. Ella sabía quién era el Mesías, el hijo de Dios. ¿A quién otro acudir?

 

III-          Ella dependió de la Gracia de Dios.

 La gracia es el regalo inmerecido que Dios nos da: la salvación a través de su hijo Jesucristo. Aquel que carga sobre si el pecado de todos nosotros. Esta mujer desconocida dependió, al final de cuentas, de la gracia de Dios.

 - No hizo ningún reclamo (v 27): No se puso brava, respondona y mucho menos malcriada; solo aceptó su condición y apeló a su misericordia a esa gracia abundante que Él da. No somos dignos de ningún favor de Dios (“de gracias recibisteis...”), pero podemos estar seguros que Él desea bendecirnos. Aceptemos nuestra condición y vengamos a Él tal cual estamos. No me importa ser un perrillo mientras este en la casa del Señor Jesús.

- Ella tuvo visión: Su fe en el Señor le hizo entender y ver lo que los discípulos no pudieron ver. Percibió en Jesús su compasión, su disponibilidad y su poder para sanar su hija. Ella se dio cuenta que Él estaba allí por ella, que sabía de su necesidad, de su fe y que Él tenía el deseo y la voluntad de ayudarla. Jesús siempre está a nuestro lado, Él tiene un plan para ti y para mí.

 - Ella descansó en el Señor: era su última posibilidad. No tendría nadie superior a quien acudir. Se esforzó, persistió, manifestó su fe venciendo barreras. ¿Qué más hacer? 2 Corintios 12:9: “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Jesús.

·         “Bástate mi gracia”: fue el mensaje que Job capto y que le hizo responder: “Dios dio, Dios quito, sea el nombre de Dios bendito”.

·         “Bástate mi gracia” fue lo que David capto tras la muerte de su hijo con Betsabé.

·         “Bástate mi gracia”, pues yo quiero que mi poder se perfeccione en ti.

 -Tal vez estás pasando por pruebas que no entiendes o no puedes solucionarlas. Vence cualquier barrera y póstrate delante de Jesús. No desistas en tu empeño. No desistas en tu fe… Él tiene una respuesta para ti. Recibe de Él su gracia ilimitada y alcanza a aquellos que se acercan a Él en libertad y humildad.

 -Tal vez has pasado por una prueba y crees que Dios no te contesto, que Dios no se acordó de ti, que te fallo. Tal vez pienses que una oración no contestada es un signo de que no hay una verdadera o suficiente fe. Esto no es cierto. La fe verdadera no solo se ve cuando una oración es contestada, sino también cuando una oración no contestada no nos hace dudar de Dios o renunciar a Él.

 Una verdadera fe se hace aún más fuerte cuando aceptamos en nuestro corazón: “Bástate mi gracia”. Cuando podemos de todo corazón clamar como el salmista: “¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío”. Salmo 42:5

S.A.G. – 23 – JUN – 2024

(Estudio No. 790)

 

 

 

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