Hace algún
tiempo, después de una predica en la que me réferi a una visita personal a un
medico para consulta de una enfermedad con la que me tocado vivir, se me acerco
una persona y me dijo: Sabe que usted es enfermo porque su fe es corta… solo le
falto sellar el momento con la frase “hombre de poca fe”.
Hace
unos días, nuevamente me encuentro en una situación similar estando en un
consultorio y esta vez resulta nuevamente que termine siendo incriminado como
de poca fe.
En este
estudio pretendo cuestionar la idea de muchos cristianos que, por falta de
lectura bíblica, andan pregonando que consultar al médico significa no tener fe
en Dios
Algunos
creyentes en Cristo creen que la búsqueda de ayuda médica refleja una falta de
fe en Dios y lo que puede ser peor, es que existen quienes creen, erróneamente,
que deben desechar sus medicamentos y dedicarse a orar por sanidad.
Me gustaría
iniciar preguntando: ¿Por qué en unas áreas obramos de una manera y en otras
similares obramos de otra forma? O quizá tratando de ser más crítico
preguntaría ¿Por qué nos gusta criticar bíblicamente sin estudiar la Biblia?
Si su vehículo
se descompone, ¿lo lleva al mecánico o espera a que Dios haga un milagro y la
arregle?
Si se
abre una fuga de agua en la cañería de su casa, ¿espera a que Dios repare la tubería
o lo repara usted?
Dios
puede reparar un vehículo o arreglar la tubería de una casa; asimismo Él puede
sanar nuestro cuerpo.
El
hecho de que Dios pueda hacer milagros de sanidad no significa que debamos
siempre esperar milagros. Debemos buscar la ayuda de los que tienen el
conocimiento y las habilidades para ayudarnos. Acaso, ¿Jehová Raffa no es el
medico por excelencia?
¿Qué
dice la Biblia con relación a los médicos?
La
Biblia en muchos de sus pasajes, nos habla del uso de los tratamientos médicos
que eran comunes en aquellos días. Entre estos, está el uso de:
·
Vendajes “Desde la planta del
pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida
llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite” Isaías 1:6
·
Aceite “¿Está alguno enfermo
entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole
con aceite en el nombre del Señor” Santiago 5:14
·
Aceite y Vino “y
acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su
cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él” Lucas 10:34
·
Hojas “Y junto al río, en la
ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas
nunca caerán, ni faltará su fruto. A su tiempo madurará, porque sus aguas salen
del santuario; y su fruto será para comer, y su hoja para medicina” Ezequiel
47:12
·
Bálsamo “¿No hay bálsamo en
Galaad? ¿No hay allí médico? ¿Por qué, pues, no hubo medicina para la hija de
mi pueblo? Jeremías 8:22
·
Sabemos que Lucas, el
autor del libro de los Hechos y del Evangelio que lleva su nombre, fue médico “Os
saluda Lucas el médico amado, y Demas” Colosenses 4:14
·
En cierta ocasión, Pablo le
dio un consejo a Timoteo, relacionado con un tratamiento médico “Ya no bebas
agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes
enfermedades” 1 Timoteo 5:23
En la
Biblia se menciona a médicos unas doce veces. El único versículo que puede ser
usado erróneamente para enseñar que no debemos recurrir a los médicos es 2
Crónicas 16:12, que dice: “En el año treinta y nueve de su reinado, Asá se
enfermó de los pies; y aunque su enfermedad era grave, no buscó al Señor, sino
que recurrió a los médicos”. El problema aquí no fue que Asá recurrió a los
médicos, sino que él “no buscó al Señor”.
Siempre
debemos acudir a la ayuda de Dios “además de” y no “en lugar de”
recurrir al tratamiento médico adecuado.
En
Mateo 9, los fariseos le preguntaron a Jesús por qué pasaba tiempo con los
pecadores. Jesús les contestó: “No son los sanos los que necesitan médico, sino
los enfermos” Mateo 9:12.
Jesús
reconoció que los enfermos necesitan a los médicos. Él no condenó el acto de
acudir a los médicos. Sí, cierto es que Jesús
hizo muchos milagros de sanidad mientras estaba en este mundo, pero estos
fueron en parte para demostrar a los pueblos que Él era el Mesías prometido “El
Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas
nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A
pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los
oprimidos;” Lucas 4:18
Dios
nos da la responsabilidad de acudir a los tratamientos médicos, así como de
recurrir a la oración por sanidad.
¿De
qué manera debemos responder y actuar?
¿Deben
entonces los cristianos acudir al médico? ... ¡Claro que sí!
Dios
nos creó como seres inteligentes. Él nos dio la habilidad para crear la
medicina y aprender cómo sanar nuestro cuerpo. Los médicos son una de las
maneras por medio de las cuales Dios nos proporciona sanidad y recuperación.
No
obstante, lo que vemos es que en este mundo caído no todas las personas son
sanadas; y no entendemos por qué. Sabemos que Pablo luchó con un problema al
que llamó “una espina […] en el cuerpo” (2 Corintios 12:7). Cualquiera que haya
sido su problema, Dios no lo sanó, sino que le dio la fuerza para soportarlo.
Cuando llegue el final de los tiempos, Dios “enjugará toda lágrima de los ojos.
Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor” (Apocalipsis 21:4).
Mientras tanto, sabemos que Dios nos fortalecerá y nos ayudará ante toda
dificultad que vivamos.
S.A.G.
– 14 – JUL – 2024
(Estudio
No. 793)
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