Filipenses
4:13 "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece"
Un rey
de una población muy grande decidió hacer un experimento para encontrar a un
hombre valiente capaz de enfrentar los obstáculos y recibir a cambio de ello
una recompensa. Para llevar a cabo el plan, el rey colocó una enorme roca en
medio del camino y se escondió a cierta distancia para poder observar quien
sería capaz de quitar la roca que impedía el tránsito de las personas.
Luego
de unos minutos pudo notar como los comerciantes y personas más pudientes de
toda la población pasaron por ese lugar y lo único que hicieron fue rodear la
enorme roca. Otros por su parte se quedaron observándola y quejándose del rey
por no mantener los caminos despejados, ninguno se esforzó en retirarla.
Fue
entonces cuando llegó un campesino que llevaba una carreta llena de verduras;
este dejó la carreta en el suelo y estudió por unos momentos la gran roca que
le impedía pasar. Así que decidió moverla, empujándola y poniendo todo su
esfuerzo por quitar la roca del camino.
Pasados
unos minutos y después de estar fatigado y cansado, logró moverla del lugar.
Mientras recogía la carreta para continuar su camino, encontró una bolsa llena
de dinero, acompañada de una nota del rey que decía: «por tu esfuerzo y por no
rendirte en apartar la roca del camino, esta es tu recompensa».
Esta
historia nos enseña que a lo largo de la vida se presentan obstáculos muy
grandes que impiden llegar a la meta propuesta. Muchos por su parte sólo se
quedan mirando el obstáculo y por considerarlo muy grande dejan de esforzarse
creyendo que será imposible vencerlo.
Otros
solo prefieren quejarse y buscar culpables; estas son las personas que se hacen
parte del problema y no de la solución.
El
campesino no se enfocó en el tamaño del obstáculo, sólo lo observó por un
momento y creyó en su capacidad para quitarlo del camino; él no se quedó de
brazos cruzados, sino que decidió hacer algo ante la problemática.
Vencer
los obstáculos implica poner todas las fuerzas para obtener los resultados
esperados; en ocasiones esta lucha produce fatiga, cansancio y agotamiento;
pero al final del día la satisfacción de haber luchado hasta final y la
recompensa que viene luego de quitar el obstáculo del camino.
Dios
es quien le dará las fuerzas para vencer cualquier obstáculo, ya que para Él no
existe nada imposible; confía lo que dice su palabra en Filipenses 4:13.
No
veas los obstáculos, ve la oportunidad
¿Por
qué permite Dios las tribulaciones? Son muchos los motivos, pero pueden
resumirse en una sola palabra: beneficios. Él ve los beneficios.
Las
pruebas y tribulaciones fortalecen y moldean nuestro carácter. Nos hacen
mejores personas y mejores cristianos. Si alguna vez te parece que las pruebas,
tribulaciones y dificultades que enfrentas son tan intensas que no las puedes
soportar, no olvides que el Señor es mayor que estas. Encomiéndaselas a Él.
"Todo
lo puedo en Cristo que me fortalece" Filipenses 4:13
Si
Dios está obrando en tu vida con el fin de cultivar en ti una determinada
cualidad, puede que el proceso se demore un poco. Un trozo de carbón no se
convierte en diamante de la noche a la mañana; lo mismo sucede con nosotros.
Cuando
te parezca que has llegado al límite de tus fuerzas, aguanta un poco más.
Muchas veces la paciencia es la llave que abre la puerta de la recámara de las
bendiciones de Dios.
“La
tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza.”
Romanos 5:3…4
Las
dificultades nos enriquecen. Nos trasladan del plano de la cotidianidad
superficial y el ajetreo de la vida moderna a la dimensión espiritual, que es
más profunda. Así mismo, al percibir el poder divino y ver como Dios nos saca
adelante en situaciones difíciles, aumentan nuestra fe y nuestra esperanza en
que Él velará por nosotros cualesquiera que sean las tempestades que se nos
presenten.
“Pues
nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo. Sin
embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más
peso que las dificultades!” 2 Corintios 4:17
En el
mundo vemos grandes ejemplos de persistencia y constancia:
·
Durante su primer año en el mercado, la empresa
Coca-Cola vendió solo cuatrocientas botellas.
·
Cuando estaba en la secundaria, Michael Jordan,
el superastro del basketball, fue separado del equipo de basket de su escuela.
·
Sheila Holzworth perdió la vista cuando tenía
solo diez años. El soporte de ortodoncia que le rodeaba la cabeza se soltó y se
le clavó en los ojos. Pese a la ceguera, llegó a ser una atleta de celebridad
internacional; entre sus logros se cuenta el haber escalado la helada cumbre
del monte Rainier, en 1982.
·
Martín Lutero tradujo la Biblia estando
prisionero en el Castillo de Wartburg.
·
Thomas Carlyle prestó el manuscrito de La
Revolución Francesa a un amigo, cuyo criado lo usó desaprensivamente para
encender el fuego. El escritor, al saberlo, volvió con toda calma al trabajo y
lo reescribió.
·
En 1905, la Universidad de Berna rechazó una
tesis doctoral por considerarla irrelevante y fantasiosa. El joven estudiante
de física que la redactó era Albert Eisntein, quien, a pesar de la decepción,
no se dejó amilanar.
Estos
y muchos otros ejemplos nos demuestran lo importante de creer en las
capacidades que Dios no ha dado. el Padre nos ha dotado de inteligencia,
conocimiento y sabiduría, de nuestra parte queda creer en como Dios nos ve, y
saber que solo de su mano podemos llegar a la meta.
Salmos 37:24
«Aunque
él cayere, no será totalmente abatido, porque yo lo sostengo con mi mano»
S.A.G.
– 07 – JUL – 2024
(Estudio
No. 792)
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