Proverbios
18:9 NVI: "El que es negligente en su trabajo confraterniza con el que es
destructivo". Parafraseando decimos: "El que es negligente en sus
obligaciones confraterniza con el que es destructivo"
Ha
pasado ya varios siglos y siempre sabremos de aquel gobernador que ha oído los
cargos contra el acusado y tras examinar el caso, queda convencido de que es
inocente. Pero la multitud exige que lo condenen y ejecuten. Aunque el
gobernador se resiste a hacerlo, termina cediendo a la presión. Como señal de
que no quiere asumir su responsabilidad, se lava las manos y dice: “Soy
inocente de la sangre de este hombre”. Entonces lo entrega para que lo claven
en un madero. Efectivamente, en lugar de cumplir con su deber y decidir qué
hacer con Jesucristo, Poncio Pilato deja que otros decidan por él. Por más que
se lave las manos, no está libre de culpa por haber condenado
injustamente a Jesús (Mateo 27:11…26; Lucas 23:13…25).
Romanos
13:1...2 NVI "Todos deben someterse a las autoridades públicas, pues no
hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron
establecidas por él. Por lo tanto, todo el que se opone a la autoridad se
rebela contra lo que Dios ha instituido. Los que así proceden recibirán
castigo"
A
esta fecha (20-Julio-2020), seguimos en estos momentos inéditos de vida, son
momentos serios o sigues las medidas o mueres, pero… ¿ciertamente acatas las
medidas dadas por la autoridad? Porque si no lo haces eres responsable que
muchos mueran, no te laves las manos y reflexiona:
·
Ciertamente te lavas las manos con jabón
constantemente y por lo menos durante veinte segundos bien restregadas.
·
Ciertamente usas mascarilla y si la usas, la
usas bien.
·
Ciertamente has dejado de andar de visita.
·
Ciertamente te aseas bien cuando vienes de
afuera de tu casa.
·
Ciertamente solo sales de tu casa lo
estrictamente necesario.
·
Ciertamente…
Tomar
buenas decisiones no es fácil, se requiere madurez. Desde luego, la dificultad
aumenta cuando la situación es compleja y hay que analizar diversos factores.
Pero, aun así, la responsabilidad de decidir no es tan pesada. No hay motivo
para incluirla como una carga o cosa que causa dificultad. No olvidas que “cada
uno de nosotros rendirá cuenta de sí mismo a Dios” (Romanos 14:12). “Cada uno
llevará su propia carga de responsabilidad”, señala la Biblia (Gálatas 6:5).
Entonces,
debemos ser conscientes que Dios como el dador de la vida busca y ordena que
esta se cuide incluyendo la tuya y quienes te rodean y cuando no acatas las
ordenes sanitarias contribuyes en la muerte de aquellos que cobra la pandemia,
no se vale que te laves las manos diciendo no sabía.
Por
otro lado, en la búsqueda de la comunicación y la difusión de la palabra, al
cerrar las iglesias, vemos proliferar los grupos on-line que haciendo uso de
redes sociales tratan de comunicarse, basta ver ahora en un domingo, como han
proliferado las predicaciones y los grupos de chat entre cristianos.
La
acción es buena, siempre y cuando sepamos dejar a un lado a aquellos
charlatanes, oportunistas o escandalosos, estar en contacto con las distintas
redes sociales, es como estar en el mundo, ahí en los dos lugares hay de todo y
debemos saber escoger nuestras amistades, como lo que leemos y oímos.
El
apóstol Pablo escribió: “No erréis; las malas conversaciones corrompen las
buenas costumbres” 1 Corintios 15:33 RV. Y Jesucristo dijo a sus discípulos: “Si
fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo,
antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece” Juan 15:19 RV.
Al
leer estos principios, vemos de inmediato la necesidad de no tener amistad con
nadie que sea fornicador, adúltero, ladrón, borracho o cosa parecida. Pero
cuando conocemos mejor la verdad de la Biblia, nos damos cuenta de que es igual
de malo pasar tiempo con tales personas de otras maneras: viéndolas en la
pantalla del cine, la televisión o la computadora, o leyendo sobre ellas. Lo
mismo puede decirse de conversar en Internet con “los que esconden lo que son”
(Salmo 26:4).
En
otras palabras, las malas compañías no son solo las personas inmorales o
permisivas. Por eso, lo mejor es tener amistad íntima únicamente con quienes
aman a Jehová. Mas algunos dirán: ¿Pero si ahí aparece, que culpa tengo? Ahí
aparece es cierto, pero no te laves las manos diciendo que los compartes
porque ahí aparecen, utiliza tu criterio propio con responsabilidad.
De
igual manera existe esa acción de lavarse las manos en cuanto a las
responsabilidades que cada uno tenemos en muchas áreas de nuestra vida, como
ejemplo la iglesia; ciertamente las iglesias, físicamente, han cerrado. Pero no
han desaparecido, los templos están ahí, muchos ahora abandonados. Resulta muy
fácil decir ¿y porque voy a ofrendar si no han abierto? o decir cualquier otra
cosa para no cumplir… eso también es lavarse las manos.
Mantener
el lugar de reunión que llamamos iglesia es responsabilidad de todos, antes de
cerrar fuimos instruidos en ello y muchos lo hacíamos, pero el hecho de estar
cerradas no autoriza a querer ahora, como una forma de lavarnos las manos,
decíamos no nos autoriza a ignorar esas enseñanzas, ya Pablo se lo decía a
Timoteo: "Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte,
para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la
iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad" 1 Timoteo
3:14...15 RV. … “para que, si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios”
… no se vale lavarse las manos.
Para
concluir, ciertamente no podemos aislarnos por completo del mundo ni tampoco es
necesario hacerlo (Juan 17:15). Lo cierto es que los cristianos participamos en
el ministerio del campo, vamos a la escuela o trabajamos, y para realizar estas
actividades debemos entrar en contacto con el mundo. Además, quienes están
casados con no creyentes quizás tengan que relacionarse con el mundo más que
otros.
No
obstante, si hemos entrenado nuestras facultades perceptivas, sabremos que una
cosa es tener contacto limitado con el mundo por necesidad y otra muy diferente
es formar lazos estrechos con él (Santiago 4:4).
De
este modo, podremos decidir con madurez si participaremos en las actividades si
asistimos a las fiestas y comidas del mundo o cumplimos nuestros preceptos
cristianos. Pero algo es claro, no te laves las manos, no sigas siendo
discípulo de Poncio Pilato. Amen.
S.A.G.
20 JUL 2020


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