Ya, Déjalo Atrás Por Saúl Guevara

 


Filipenses 3:13. “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está adelante.”

 ¿Cuántos saben que hay un tiempo para todo?... ¡Lo más triste que le puede pasar a un ser humano es perder el tiempo!

 Y no me estoy refiriendo al tiempo, de estar perdiendo el tiempo: Viendo televisión… o perder el tiempo leyendo una novela o una revista, en vez de estar leyendo la Biblia. Voy a algo más profundo que eso, voy a alguien que pierda el tiempo, de lo que Dios quiere que el haga. Tenemos que entender cuando es el tiempo de Dios, es el tiempo de dejar cosas atrás y movernos hacia delante.

 Hay gente que no entiende esto: Hay gente que se quiere mover con Dios… pero quieren moverse con todos los paquetes.

 ¿Qué le dijo Dios a Abraham?: “Sal de tu tierra y de tu parentela…”

 ¿Cuándo se lo dijo?  ¡En el tiempo de Dios!…

 No cuando te sea conveniente… No cuando tu creas que ya criaste los niños… No cuando tu creas que ya tienes dinero suficiente….

 Porque déjame decirte una cosa: Tu nunca tendrás… ni la habilidad, ni el dinero, ni el tiempo suficiente, para hacer lo que Dios te mandó hacer, hasta que tú te muevas por fe, a hacer lo que Dios te mandó hacer, te lo voy a repetir: hay gente que se quiere mover con Dios, pero llenos de paquetes.

 Abraham entendió el tiempo de Dios: Genesis 12:1 “Sal de tu tierra y de tu parentela a una tierra que yo te mostraré…”

 Abraham nunca regresó al lugar de donde salió: ¡Él lo dejó atrás!

 ¡Y no leo en la Biblia que Abraham se quejara de donde Dios lo sacó! O decirle a Dios: Con lo bien que vivía yo en Ur y mira como estoy ahora de nómada en un desierto, viviendo en tiendas, durmiendo en el suelo, diciendo: cuando yo tenía una casa cómoda para vivir, él podía haber dicho eso, pero él lo dejó atrás.

 Si tu quieres moverte en el tiempo de Dios, tienes que dejar cosas atrás.

 Hay una cosa que los cristianos nos gusta hacer cuando las cosas no nos salen bien, cuando hemos fallado en algo, cuando los problemas llegan, es algo que se llama: “autocompasión”, “pobrecito yo”.

 Nos autocompadecernos de nosotros mismos: ¿Por qué no me fui por otra calle?, ¿Por qué no me casé con otro? ¿Por qué hice aquello? ¿Por qué hice lo otro? y entonces entramos en autocompadecernos. Y si no le ponemos remedio, se llega a convertir en una costumbre.

 Hay gente que hablas con ellos hoy y si hablas con ellos el año que viene, te están diciendo las mismas cosas: Hablas con ellos en enero, lo mismo, hablas con ellos en febrero, lo mismo, hablas con ellos en marzo, igual, hablas con ellos en abril, no han cambiado, hablas con ellos en mayo, te lo repiten… ¡Son gente que vive en un círculo vicioso!, porque no han entendido que hay cosas que hay que dejarlas atrás ¡Déjalo Atrás! 

 Lo que pasó, pasó. ¿Y por qué Dios lo permitió? ¿Es que le pediste permiso a Dios antes de hacerlo? Siempre queremos echarle la culpa a Dios: Y ni lo consultamos, ¡Dios no tuvo nada que ver con eso!... Así que ahora, olvídalo y déjalo atrás.

No hay nadie que pueda decirme a mí, que no hay algo en su vida, que tenga que olvidar y dejarlo atrás: Quizás te haya ofendido alguien, olvídalo y déjalo atrás. Quizás tu hayas fallado en algo y el diablo te ha dicho que tu no vas a hacer nadie, ni vas a lograr nada, olvídalo y déjalo atrás.

 Y recuerda que Dios es un Dios de nuevos comienzos: Eso es lo bueno de Dios. ¡Dios es un Dios de nuevos comienzos, de nuevas oportunidades! Y por eso, cada vez que tú te empieces a autocompadecerte, recuerda: ¡Dios es un Dios de nuevos comienzos! Dios te quiere dar una nueva oportunidad. Examinar tu vida hoy, para que no inicies con basura mañana. Di: Yo no voy a pasar basura para mañana.

 Lo que tengas que arreglar, arréglalo ahora. Si tienes que hacer algo por alguien, hazlo ahora. Si tienes que pedir perdón a alguien, pide perdón ahora. Si tienes que perdonar a alguien, perdónalo ahora. ¡Pero no pases a otro día con basura!

 La razón por la cual mucha gente no puede extenderse, es porque siempre están pensando en lo que pasó, lo que me hicieron, lo que no me hicieron, lo que me dieron, lo que no me dieron. Como mi papá no me amó. Como mi mamá no me cuidó. Como mi mujer no me entendió. Como mi marido me ignoró. Como la otra iglesia no me trató bien. Como el otro pastor no me bendijo. Como nadie hizo nada por mí,

 Y pasaremos así, hasta que no nos demos cuenta, que solamente YO, soy responsable de mi destino: No es mi mujer. No es mi hermano en Cristo. No es mi hijo. No es la iglesia. No es el pastor…

 Solamente YO. YO soy responsable de mi destino

 Este día, amado lector Dios nos manda y nos dice: ¡Déjalo Atrás, Saca La Basura!

S.A.G. – 17 – ENE – 2022

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario