Por Favor Deja De Quejarte Por Saúl Guevara (Estudio No. 888)


 La queja se ha convertido en parte de nuestra rutina diaria, muchas veces sin que nos demos cuenta, llegando incluso a considerar esta actitud como algo trivial. Sin embargo, quejarse refleja un corazón descontento, atrapado en la ingratitud y la incredulidad

 Es importante diferenciar entre expresar que algo está mal y caer en la queja constante: la forma y la actitud con la que se enfrenta cada situación marcan una gran diferencia.

 La Biblia habla de la murmuración. Esto se muestra especialmente en el pueblo de Israel, dos meses después de que Dios los liberara de la opresión del Faraón. A pesar de los hechos portentosos, el pueblo de Israel se quejaba. "Partió luego de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, y vino al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto. Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto" Éxodo 16:1…2. El pueblo de Israel recibió la liberación que deseaba, pero pronto se quejó.

 El pueblo de Israel y nosotros tenemos la misma tendencia a sentirnos descontentos debido a nuestra ingratitud. Aquí hay cinco lecciones que Éxodo 16 nos enseña sobre la queja:

 1)    La queja nos lleva a tener una visión nublada de la realidad.

Los israelitas les decían: "Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos" Éxodo 16:3.

 Cuando leemos sobre el pueblo de Israel en Egipto bajo el dominio de Faraón, no vemos que estuvieran tan contentos como decían. Pero el pueblo estaba desesperado por la opresión y la servidumbre. Su malestar los hizo ver la realidad de manera equivocada, en este caso: “las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos". A veces, cuando nos quejamos, vemos la realidad de manera distorsionada y olvidamos lo bueno que tenemos.

 2)    La queja nos hace olvidar las bondades de Dios.

Antes de quejarse, el pueblo de Israel alabó y cantó al Señor por la liberación que les había dado Éxodo 15:1…21:

Mi fortaleza y mi canción es el SEÑOR,

Y ha sido para mí salvación (v. 2).

 

¿Quién como Tú entre los dioses, oh SEÑOR?

¿Quién como Tú, majestuoso en santidad, temible en las alabanzas, haciendo maravillas? (v. 11)

 Después de tanta alabanza a Dios, surge la murmuración. El pueblo olvidó que Dios les ayudó en el desierto. Dios nunca nos abandona, ni siquiera en nuestros peores momentos. Pero olvidamos que Él está presente, que es bueno y nos quejamos.


3)    La queja nos lleva a conclusiones incorrectas.

Los israelitas decían: "Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto... pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud" (v. 3).

 El pueblo de Israel se enfadó con Moisés y Aarón y pensó que querían matarlos. A menudo, cuando estamos insatisfechos y nos quejamos, juzgamos a los demás de manera incorrecta porque nos centramos en nosotros mismos. Esto nos convierte en jueces con malos pensamientos, como dice Santiago. (Santiago 2:4).

 4)    La queja se expande y contagia a otros.

"Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto" Éxodo 16:2.

 De seguro que no se levantaron todos con ganas de quejarse. Es más probable que la murmuración haya empezado con algunos y se haya ido "contagiando" a los demás. Lo que hacemos y decimos puede contaminar a los demás. Hebreos 12:15.

 5)    La queja, en última instancia, es contra Dios y Él las oye.

Dijo Moisés; “Pues ¿qué somos nosotros? Sus murmuraciones no son contra nosotros, sino contra el Señor” Entonces Moisés dijo a Aarón: “Dile a toda la congregación de los israelitas: Acérquense a la presencia del SEÑOR, porque Él ha oído sus murmuraciones” Parafraseado Éxodo 16:8…9.

 Moisés le deja saber al pueblo que su queja no era contra él, sino contra Dios, Moisés le dice al pueblo que su queja no era contra él, sino contra Dios, porque al final Dios era el soberano, no Moisés. La queja es una respuesta a las circunstancias y a Dios. Esto muestra la arrogancia de pensar que sabemos lo que es mejor para Dios. Nos quejamos porque estamos descontentos con cómo actúa Dios.

 ·         La respuesta de Dios a la queja y nuestra respuesta

"Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel; háblales, diciendo: Al caer la tarde comeréis carne, y por la mañana os saciaréis de pan, y sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios" Éxodo 16:12.

 Ellos se quejaron, pero Dios les mostró gracia y los trató con paciencia, dándoles carne y pan en el desierto. Ese es el Dios que tú y yo tenemos, quien nos sigue bendiciendo a pesar de nuestro corazón que se desvía. El Dios que nos trata con paciencia en medio de nuestra queja arrogante. Pero no debemos insistir en el pecado de la queja porque Su disciplina puede venir sobre nosotros. La queja no es simplemente una respuesta del corazón a las circunstancias, sino una al Dios que las orquesta.

 Frente a la realidad de nuestro pecado, busquemos cultivar un corazón agradecido, que aprenda a dar gracias por todo y en todo tiempo, buscando ver Su obrar aún en las circunstancias difíciles. Por otro lado, llevemos también nuestro corazón a recordar las bondades del Señor. Fíjate cómo Dios mismo le enseñó al pueblo la importancia de hacer memoria: Entonces Moisés dijo a Aarón: "Toma una vasija y pon en ella un gomer de maná, y ponlo delante de Jehová, para que sea guardado para vuestros descendientes." Éxodo 16:33. Dios les mandó a guardar un maná que no se corrompería y les serviría de emblema para recordar Su obra en favor de ellos. Si la queja acechaba sus corazones, debía recordar el amor fiel del Señor.

 Tú y yo poseemos algo aún más valioso que aquel maná. Contamos con el testimonio constante de la infinita fidelidad del Pan de Vida, Jesús, quien se entregó por amor a nosotros y obra a nuestro favor día tras día, nunca en contra nuestra. Volvamos nuestra mirada hacia la cruz, mantengamos viva la memoria de Su fidelidad inmensa y permitamos que, en lugar de quejas, nuestros corazones se colmen de gratitud.

S.A.G. - 07 – JUN – 2026 (Estudio No. 888)

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