Hoy en
dia, la tecnología nos permite hacer cientos, o hasta miles de amigos en las
redes sociales; basta con añadir sus nombres a nuestra lista de contactos. Y
cuando queremos terminar con alguna de esas “amistades”, simplemente la
borramos de la lista.
Lamentable
esa es una ilusión transitoria, pues viendo la cruda realidad: pocas personas
tienen amigos de verdad. De hecho, una encuesta reveló que, aunque en la
actualidad la gente socializa más, el número de amigos íntimos ha disminuido.
Como
cristiano, usted debería pensar como la mayoría, que es importante tener buenos
amigos y que ser amigo implica más que hacer unos cuantos clics en la pantalla
de una computadora o un teléfono inteligente.
La
Biblia dice que es muy importante elegir bien a nuestros amigos y nos advierte
de las consecuencias de tener malas amistades (Proverbios 13:20; 1 Corintios 15:33).
Estas pueden hacer que tomemos malas decisiones o que perdamos nuestras buenas
cualidades.
La
Biblia dice que las buenas amistades deben ser algo más que simplemente tener
los mismos gustos o intereses. Por ejemplo, el Salmo 119:63 dice: “Soy amigo de
todos los que te a temen y de los que cumplen tus órdenes”. Este escritor
bíblico dijo que escogía amigos que querían agradar a Dios y vivir de acuerdo
con sus normas.
La Biblia también menciona las cualidades que
debe tener un buen amigo. Por ejemplo:
“En todo tiempo ama el
amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia” (Proverbios
17:17).
“Hay amigos que llevan a la runa, y hay amigos
más fieles que un hermano” (Proverbios 18:24 NVI).
Estos
versículos nos enseñan que un buen amigo debe ser leal, cariñoso, amable y
generoso. Un amigo verdadero estará a nuestro lado en las buenas y en las
malas. Además, tendrá el valor de decirnos si estamos haciendo algo mal o si
vamos a tomar una mala decisión (Proverbios 27:6, 9).
·
¿Qué ejemplos de buenas amistades hay en
la Biblia?
En la Biblia encontramos ejemplos de amistades
entre personas de diferentes antecedentes, culturas, edades o grados de
autoridad. Veamos tres ejemplos:
Rut y Noemí. Como Rut era la nuera de Noemí,
seguro que era mucho más joven que ella. Además, provenía de una cultura
diferente. Pero, a pesar de estas diferencias, fueron muy buenas amigas y se
querían mucho (Rut 1:16).
David y Jonatán. Al parecer, Jonatán era 30
años mayor que David, pero la Biblia dice que “surgió una gran amistad” entre
ellos (1 Samuel 18:1).
Jesús y sus apóstoles. Jesús tenía autoridad
sobre sus apóstoles porque era su “Maestro” y su “Señor” (Juan 13:13). Aun así,
los veía como amigos. Además, Jesús tenía una relación estrecha con quienes
aceptaban sus enseñanzas. Él dijo: “Los llamo amigos, porque les he contado
todas las cosas que le he escuchado decir a mi Padre” (Juan 15:14, 15).
·
¿Podemos ser amigos de Dios?
Sí, los seres humanos podemos ser amigos de
Dios. La Biblia dice que Él, tiene una estrecha amistad con las personas que
son justas (Proverbios 3:32). En otras palabras, Dios elige como amigos a
quienes se esfuerzan por ser decentes y honrados, y procuran vivir de acuerdo
con sus normas. Por ejemplo, en la Biblia se dice que Abrahán, un hombre fiel,
era amigo de Dios (2 Crónicas 20:7; Isaías 41:8; Santiago 2:23).
·
Las malas amistades
Las
malas amistades son como una fruta que está podrida en una cesta, y la colocan
junto con las que están en buen estado, y de forma progresiva comienza a
contaminar el resto de las frutas, dañando por completo todo lo que está en la
cesta.
En ese
sentido, las malas amistades son esa influencia que de forma negativa llegan a
la vida de las personas, haciendo que el individuo actúe de forma diferente y
evoluciona en ser perjudicial o contraria a sus principios.
La
manera de conocer que una persona es una mala amistad, se logra saber cuando
esta tiene la capacidad de corromper las virtudes de un individuo, y sentir que
este ha sido influenciado de manera inconsciente en copiar los malos hábitos
del otro sujeto. Es por ello que la Biblia advierte a todos los creyentes a no
hacer amistad con los necios.
Las
amistades pueden dejarnos decepcionados, heridos y causarnos dolor. Nuestras
amistades a veces son lo suficientemente íntimas como para influir en nuestras
creencias y acciones. Un ejemplo extremo de esto se encuentra en el Antiguo
Testamento, cuando Jonadab persuade a Amnón de violar a su media hermana, Tamar
(2 Samuel 13:1…6). También hay ejemplos de amigos que se llevan unos a otros a
adorar ídolos falsos en el Antiguo Testamento (Deuteronomio 13:6…11).
Proverbios contiene muchas advertencias acerca de las amistades, como ser
consciente de que los chismes rompen las relaciones (Proverbios 16:28) y los
rencores que los pesan (Proverbios 17: 9). Las amistades tóxicas no solo se
limitan al Antiguo Testamento. Una de las traiciones de amistad más conocidas
ocurrió cuando Judas traicionó a Cristo, lo que sin duda le produjo dolor y
aflicción. Pablo advirtió a la iglesia de elegir sabiamente a los amigos porque
"Las malas compañías corrompen las buenas costumbres." (1 Corintios
15:33).
Las
Escrituras son claras sobre la bendición de las amistades, pero también son
claras sobre el discernimiento requerido para elegir buenos amigos (Proverbios
1:10…19; 4:14…19). Debemos elegir amigos que no nos inciten a pecar ni adorar
nada que no sea Dios. Debemos elegir amigos que sigan el camino de la justicia
y sean rápidos para correr hacia Dios.
Como
con todas las relaciones, debemos ser sabios con quienes elegimos pasar nuestro
tiempo y quién nos ayudará a estar más cerca de Dios.
S.A.G.
– 30 – ENE – 2023
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