Éxodo 20:15


En algunos negocios llama la atención carteles que advierten a la gente para que no robe. Y la forma de hacerlo es mostrar fotografías de personas que intentaron robar. Mediante su exhibición, esperan que la gente se desanime a robar. Encontramos también carteles que avisan: No tocar; Toque bajo su propio riesgo; No pise el césped; Nuestra tienda está protegida con cámaras de video; este vehículo está protegido con un sistema de seguridad vía satélite: el conductor de la unidad no tiene acceso al dinero, etc. El mandamiento dice “No Hurtaras”, lo que tienen las demás personas les pertenece sólo a ellos y no tenemos ningún derecho de apropiárnoslo. Pero hay personas que han hecho de su vida una constante violación de este mandamiento: se la pasan tomando las cosas de los demás. Hay varios tipos de ladrones a nuestro alrededor. Hay contratistas de construcción (de madera, albañilería, etc.) que comienzan con un proyecto sencillo y parece que más y más le empiezan a agregar cosas que supuestamente son muy necesarias.

También es posible que por teléfono le prometan premios con sólo darles el número de la tarjeta de crédito. Otras personas son expertas robando pero sin usar las manos; van de casa en casa y saben manejar tan bien las emociones de la gente que uno se llega a sentir tan mal que termina dándoles algo. La industria de la lotería nacional -aún cuando está legalizada- o las empresas dedicadas a las apuestas- es otra área designada a quitarnos lo que tenemos. Mucha gente cree ingenuamente que esas personas están tratando de encontrar formas de dar dinero; más bien están tratando de encontrar formas de quitarnos nuestro dinero. Todos a nuestro alrededor están poniendo sus manos en lo que es nuestro. Mucha gente sabe que robar es malo, solo que no cree que lo que ellos hacen no es realmente robar.¿Es Ud. Un ladrón? Para responder estas preguntas miremos de cerca el significado de la palabra. La RAE de la lengua define el robo como el apoderarse de lo ajeno de cualquier modo. Bueno, se oye bien. Pero veamos lo que la Palabra de Dios nos dice al abundar en este mandamiento. Robar es malo En primer lugar es incorrecto robarles a los demás porque cuando nos adueñamos de lo ajeno no estamos tratando a la gente como personas, sino como un medio para lograr un fin. Si algo le pertenece a una persona, no tenemos ningún derecho de quitárselo. La gente merece recibir el fruto de su labor. El robo es un acto de violencia en contra de otra persona.

El que roba sólo está pensando en sí mismo. No piensan en trabajar para tener ese dinero. No piensan en las necesidades que los demás. Al robarle a alguien, de cualquier modo, estamos violando nuestra relación. En segundo lugar, robar es destructivo. La mentalidad de robar contamina una relación, contamina la confianza. Se viola la idea del respeto y la dignidad. La gente que constantemente está tomando lo que no le pertenece fuerza a los demás a crear una pared de defensa para protegerse. Es un hecho que los ladrones -de cualquier tipo- minan a una sociedad. Los efectos negativos del robo son incalculables. No solo paga el responsable del delito del robo, sino que todos pagamos también. Los robos obligan a aumentar los precios para todos los clientes, entre otras cosas al introducir cada vez más sofisticados equipos de seguridad. Cada uno de los clientes es visto en una actitud de sospecha y cada ciudadano es penalizado al pagar más impuestos para cubrir gastos para contratar un mayor número de policías; para construir y mantener celdas de prisión. Formas en que roba la gente Me parece que el mandamiento de no robar tiende a ser uno de los que no alcanzamos a entender sus implicaciones. Tendemos a pensar en el robo como entrar a una casa y salir corriendo con algo que no nos pertenece. Pero tristemente, ese no es el cuadro completo. El robo puede ocurrir en un número de formas y ambientes diferentes. Creo que no hay mejor forma de exponer estos pecados que haciendo unas listas.

Robo Obvio
Entrar a la casa ajena, o un carro, jardín, súper, etc. y tomar algo
Firmar cheques sin fondos
Usar tarjetas de crédito robadas
Llevarse artículos sin pagar de las tiendas
Llevarse cosas de un hotel

Robo disimulado
Declarar al fisco menos ingresos que lo real
Pagar algún dinero de tal forma que nadie tenga que reportarlo
Inflar los gastos
Entregar un trabajo o una tarea como si fueran propios (plagio)
Fotocopiar inapropiadamente material con derechos reservados
Comprar material "pirata" (CDS, películas, aparatos electrónicos)

Fraude (cuando hay engaño)
Acordar hacer algo y no hacerlo
Tomar dinero prestado sin la intención de devolverlo
Desistir del contrato que se ha firmado

Robo en los negocios
Hacer llamadas personales en la oficina sin autorización
Levarse objetos de la oficina (grapas, clips, papel, plumas, etc.)
No pagar un sueldo justo
Hacer falsa publicidad de algún producto
Cobrar más de lo que vale un producto
Cobrar intereses excesivos
Vender algo y no registrar la venta para llevarse el dinero en el bolsillo

Robo espiritual
Retener nuestras ofrendas y diezmos. Recordemos las filosas palabras de Malaquías 3:9-10
No usar nuestros dones espirituales. Dios nos ha dado dones para edificarnos los unos a los otros. Al no usarlos, estamos robando al Cuerpo de Cristo la edificación que Dios quiere.
No darle a Dios la Gloria por sus hechos en nuestras vidas y adueñarnos de su honra. Al menos, eso parece cuando no venimos a la adoración en la iglesia.

Y la lista podría continuar: ¿Nunca ha regresado algún producto a una tienda y le dijo al dependiente que el artículo comprado vino descompuesto cuando en realidad Ud. fue quien lo descompuso? ¿O nunca le ha llamado Ud. a su jefe para decirle que estaba enfermo cuando en realidad no lo estaba? ¿Nunca se ha quedado con un cambio (vuelto) que el cajero le dio de más?¿O no pagar una mercancía que no se la cobraron? Sí, ya sé que estos ejemplos parecen ser inofensivos y simples... y justificarnos diciendo que todo el mundo lo hace. Pero, ¿no son siempre actos de robo? Claro. Porque básicamente robar es tomar algo que no nos corresponde sea pequeño o grande.

Un pastor sintetizó muy bien esto cuando dijo: Estamos hurtándole a Dios cuando no lo adoramos como deberíamos o cuando colocamos nuestros intereses antes que los suyos. Le hurtamos a Dios cuando dedicamos nuestro tiempo para gratificarnos personalmente y no compartimos con otros el evangelio de su gracia. Le hurtamos al patrón cuando no trabajamos como somos capaces de hacerlo o cuando nos tomamos descansos prolongados o cuando nos salimos antes de la hora correcta. Como comerciantes, estamos hurtando cuando cobramos demasiado por nuestros productos o intentamos hacer un "negocio redondo" o nuestro "agosto" en un campo lucrativo. Hurtamos cuando vendemos un artículo de baja calidad como si fuera de mejor calidad. Les hurtamos a nuestros trabajadores cuando los hacemos trabajar en un ambiente laboral que perjudica su salud o cuando no les pagamos un salario digno que les permita una calidad de vida saludable y adecuada, como buscamos para nosotros mismos.

Hurtamos cuando tomamos un préstamo y no lo pagamos en la fecha convenida o de plano no lo pagamos. Hurtamos cuando no administramos correctamente los recursos de otros. Nos robamos a nosotros mismos cuando malgastamos nuestros recursos como el tiempo, dinero y talentos. Estamos hurtando cuando egoístamente gozamos nuestros bienes materiales en excesos cuando otros llevan una existencia de extrema necesidad: sin alimento, ropa, medicina o vivienda. Nunca olvide que Usted representa al Señor en todo lo que hace. La gente está observando cómo llevamos nuestra vida. Están mirando que hacemos con las pequeñas cosas. Están buscando algo que les compruebe que nuestra integridad es verdadera. Esforcémonos en representar correctamente al Señor. Somos imagen de Él

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