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Mañana Hago Mi Casa Dijo El Zope

Dice el cuento que la zopilota le preguntaba al zopilote de vez en cuando: ¿cuándo hacemos el nido, mi amor? y el zopilote en una gran haraganería le decía "mañana". 

Salía a trabajar el zopilote y entradita la tarde, a su regreso, se iban todos juntos al árbol más frondoso y ahí surgía de nuevo la pregunta: ¿cuándo hacemos el nido, mi amor? y el zopilote le decía "mañana", "¿seguro que mañana cariño?", "si, mi amor" y ya entrada la noche les caía una tremenda tormenta a toda la zopilotada, incluyendo a los tiernos y adorables "zopilotíos" y el maleado zope les decía "no se preocupen, que mañana hago mi casa".

Pero llegada la mañana, el tierno sol secaba y calentaba su plumaje y sus alas, las cuales extendía como muestra de su realeza. "Que brutal me siento. Estuvo fea la mojada de anoche, se mojaron todos estos pequeños… tengo que hacer algo. Pero que hambre hace, antes tengo que ir a buscar que comer por ahí, el agua no mata, pero el hambre si".

Y con esta retórica, el zopilote se la pasaba volando todo el día buscando que zambullirse en su bacteriano estómago, revisando los animales atropellados por todos lados: el basurero, la carretera y cualquier otro lugar, hasta encontrar un buen bocado que compartiría con toda su comunidad. Eso si, el zopilote no era mezquino, alargatado sí, pero mezquino no. Pasada el hambre se iba a dar una vuelta por los cielos de la ciudad, por el centro, por el Estadio Nacional, por todos lados y con lo alto que andaba y con la asoleada que se pegó, no recordó nada de sus problemas hogareños diarios.

Terminada la faena del día, bien cansado y asoleado el zopilote, regresaba sin mucho ánimo, solo el suficiente para llegar a la casa, ver la zopilotada de hijos y olvidarse de todos sus problemas. Y así, se encontró nuevamente con su amada zopilota que le volvió a preguntar muy cariñosamente: "¿y nuestro nidito mi amor? ¿cuándo?", "Uff" dijo el zopilote, "será mañana". 

Talvez se estará preguntando ¿y que tienen que ver los zopilotes, con nosotros los cristianos?   

Pues los zopilotes quizás nada, léase bien, quizás nada, pero… la actitud de este zopilote mucho.

Y es que, con nuestra superioridad mental, hemos suplantado el mañana del zopilote con frases más elaboradas: “lo estamos pensando”, “ya trabajamos en eso”, “lo tengo en estudio”, etc. Y otras tan tontas como “por el momento, no es el momento” y si usted amigo lector hace un pequeño esfuerzo mental, de seguro que hallara muchas más y si hacemos un esfuerzo de sinceridad tenemos que aceptar, que las hemos usado en nuestra cotidiana vida en más de una vez.

Lo más triste del caso es que así hemos actuado en cantidad de veces y por lo general, cuando se nos aconseja o reprende en pro de nuestro futuro… mañana… mañana que no llegara.

 Dios en su infinita sabiduría lo sabía y tan lo sabía, que somos enseñados bíblicamente que mejor que decir es hacer… leamos a continuación Mateo 21:28...30 “Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue. Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Y no fue”.

A la luz de esta parábola podemos reflexionar sobre tres aspectos para aplicar a nuestra vida y ser bendecidos en todas las áreas. Apartando de nosotros esa actitud zopirotil que a veces nos asoma.

⦁ Obedecer y actuar

Es de importancia el obedecer y de hacerlo sin demora, ya que de esta forma no solo recibiremos la bendición, sino que esta bendición llegara más rápido a nuestra vida y por ende estaremos mejor. 

Cuando Dios le mande a realizar un cambio personal, un hacer ministerial o algún desafío familiar no deje de asumir el compromiso y actúe cuanto antes en obediencia e inteligencia porque es para su bien.

Si bien es cierto, que, en nuestra lectura bíblica, el primer hijo, a pesar de haberse negado terminó yendo, igual por un tiempo estuvo en rebeldía y por ese tiempo, perdió la bendición por no haber actuado prontamente.

⦁ Ser de un solo sentir

Este aspecto está vinculado a la incapacidad que tienen muchas personas a la hora de sostener sus decisiones y de esta forma limitan su crecimiento. Generalmente este aspecto se observa cuando ya hemos sido amonestado o llamados a emprender algo y demoramos su inicio sin razón alguna, usando para ellos las evasivas frases del zope.

El segundo hijo respondió que sí iría, pero terminó no yendo, se nos avisan las cosas y decimos un si, pero en realidad era un no, algo así como “si, pero no”. 

La bendición no llega a nuestra vida solamente por que decidimos “si lo voy hacer” sino cuando verdaderamente lo hacemos. Necesitamos accionar para que las cosas se concreten verdaderamente y esas bendiciones que Dios tiene vengan cuanto antes y nos gozamos cuanto antes.

⦁ No esperes la oportunidad

El tercer aspecto está vinculado a la oportunidad, la cual está siempre a tu alcance ya que Dios siempre está abierto a tu cambio de comportamiento. En otras palabras, la oportunidad siempre esta lo que se necesita es dejar de usar pretextos de zopilote.  

Reflexiona y piensa por un momento cuanto te ha dado y puesto Dios en tus manos y cuanto has hecho con ello, Dios te ha dado una profesión ¿Qué estás haciendo para tu bendición?; Dios te ha dado un negocio ¿Qué estás haciendo para que se haga grande?: Dios te ha dado hijos ¿Qué estás haciendo para el futuro de ellos? Etc. Sea cual sea tu situación, si has rehusado a hacer algo que Dios te ha indicado, hoy es un buen tiempo para iniciar a hacerlo. Si te comprometiste a obedecer a Dios cuando llegaste a Jesucristo y no lo haces, hoy también puedes ponerte a cuenta con el Señor. 

Satanás te ha bombardeado y llenado la cabeza de pensamientos de zopilote, pero tú eres hijo de Dios, Dios ha puesto en tu mente la mente de Jesús, no te olvides de aplicar esto en cada área de tu vida y también en los compromisos que asumes con los demás. Yo bendigo tu vida para que en este tiempo no solo puedas decir mañana, sino también hacerlo desde YA, lo que Dios te ha indicado y aquello para lo cual Él te ha capacitado.

El Negocio Y Su Simiente Bíblico

Cantares 2:15 dice, "Atrapen a las zorras, a esas zorras pequeñas que arruinan nuestros viñedos, nuestros viñedos en flor" NVI

Las zorras en busca de comida podrían entrar en los huertos de uva y alimentarse con las uvas, echando a perder la cosecha. Pero, las zorras pequeñas son demasiado pequeñas para llegar a los racimos de uva y masticarían las raíces de la vid y matarían a la planta. Así, el agricultor no sólo perdería su cosecha, sino que perdería su vid destruyendo su huerto. De igual forma algunas pequeñas o insignificantes actitudes en nosotros, también pueden ser desastrosas para nuestra empresa. 

⦁ Los compromisos de negocios 

Como cristianos, en nuestra ética de trabajo las pequeñas cosas, son un área que puede ser una puerta abierta para que el enemigo pueda obtener una ventaja sobre nosotros. Este "pequeño zorro" es tan común que muchos cristianos no sólo están fallando a reconocerlo, sino que también son culpables de la misma. 

Cuando los hombres de negocios cristianos trabajan de la mano con sus socios y los empleados, amparados en estándares bíblicos, se produce un lugar de trabajo justo y equitativo; entonces vienen las bendiciones. 

En el pasado, en varios de nuestros países el hombre de negocio cristiano, tenía una fuerte influencia en la sociedad, esta combinación dio lugar a ser reconocidos por nuestra palabra y calidad de trabajo o producto. Las personas buscaban comprar mercancía con la etiqueta "Jesús es nuestro Señor". Debido a que nuestras naciones, los cristianos en su mayoría, se han alejado de sus normas morales, vamos paulatinamente fracasando en nuestra influencia cristiana en la sociedad.    

Los cristianos son objeto de burla porque no ejemplifican un estándar bíblico en nuestro estilo de vida de negocios. ¿Cómo vamos a presenciar y compartir el evangelio de Cristo, si nuestros hábitos de trabajo no son ejemplares? 

A las generaciones más jóvenes se les ha dejado de enseñar hábitos de trabajo adecuado y ahora tienen dificultades para mantener un trabajo. Esta es solo una señal de cómo una generación de padres ha olvidado de enseñar a sus hijos esta verdad mientras estaban creciendo. Se nos enseña en Proverbios 22:6 "Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará" NVI

La clave de este versículo es la palabra "instruye" que implica algo más que enseñar. Los mejores maestros enseñan no sólo el procedimiento para hacer un trabajo, sino también un conjunto de valores para la producción de ese trabajo. 

Cualquiera fuera la razón que demos a nuestro descuido en la formación de nuestros hijos, la verdad es que no tomamos el tiempo necesario para entrenar a nuestros hijos correctamente. Somos un mundo en una prisa que es un obstáculo para la buena mano de obra. La pereza, trabajo de mala calidad y la desorganización reflejan esa falta de cuidado. Muchas personas farsean la calidad del trabajo, más tarde, el trabajo es mal criticado, porque el trabajo no se hizo bien la primera vez. 

Tenemos que enseñar a nuestros hijos no sólo a hacer un buen trabajo, sino también capacitarlo para hacer lo mejor. La enseñanza solo comunica el conocimiento, mientras que la formación implica la transmisión de un sistema de valores. Los buenos maestros enseñan valores morales, junto con la educación e instrucción adecuada, da los mejores trabajadores.

Si hemos sido negligentes en cualquier área relacionada con nuestra ética de trabajo, podría ser culpable de herir a quienes nos rodean o nuestro testimonio para el Señor. 

He aquí una lista de acciones para ver si tal vez alguna "zorra pequeña" está arruinando nuestra viña: 
⦁ ¿Qué nos motiva a trabajar? El amor al dinero, el miedo, el deber y la necesidad son algunas de las razones del mundo para trabajar. El cristiano debe trabajar porque está motivado por el amor a nuestro Señor. 
⦁ Usar prácticas que disminuyen la calidad del producto terminado debido a la pereza o la impaciencia. Esto genera desprestigio a causa de un trabajo que se hace por hacerlo y no de la mejor manera. 
⦁ El robo a nuestros empleados con salarios de la empresa o bonos menos que los legales y en el Señor de lo justo, hace traer maldiciones a la empresa. 
⦁ Evitar hábitos perezosos, como la morosidad y el ausentismo sin causa. Fingir estar enfermo sólo porque no queremos ir a trabajar es engaño absoluto. 
⦁ La creación o venta de productos de calidad inferior debido a la codicia. Las cosas que se desgastan con rapidez o el mal producto vendido, deben ser reemplazados para traer la bendición.   
⦁ La presentación de nuestro producto en falso para la comercialización utilizando anuncios exagerados sólo para hacer las ventas. Eso es engañar.   
⦁ El tratar a nuestros empleados de la forma en que nos gustaría fuéramos tratados. 
⦁ La corrección de nuestros trabajadores cuando sea necesario con la bondad y la gracia. 

Esta lista de ninguna manera es completa, esto nos da un punto de partida para examinar si estamos viviendo una vida cristiana en el mercado. 

Nosotros, como cristianos debemos ser ejemplos que conduce a la buena ética en el mercado. Es triste que muchos cristianos por no hacer esto, hacen que nuestro testimonio en el mundo no sea en absoluto valorado. 

Muchos cristianos justifican sus acciones diciendo que son pequeñas cosas que no importan. Cosas como: decir mentiras blancas, la tardanza, la compra de privilegios, no mantener su palabra, chismes, tomar ventaja de la debilidad del empleado, evadir impuestos, ahora el uso del teléfono, equipos, etc., produciendo un trabajo descuidado. 

Los empresarios cristianos que violan los principios de Dios son culpables también, de mal trato de los empleados, la conducta impropia, salarios injustos, abuso del trabajo en exceso, falta de suministro de condiciones de trabajo seguras, etc.   

La Palabra de Dios nos dice cómo podemos agradar a Dios en el lugar de trabajo en Mateo 25:23, "Su señor le respondió: ¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! Has sido fiel en lo poco; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!" NVI. Ser fiel en las cosas pequeñas nos prepara para gobernar sobre las cosas más grandes. Lo mismo en el lado negativo, la negligencia en las cosas pequeñas puede causar grandes problemas. Las pequeñas zorras crean grandes problemas. 

Hay que recordar, que, como cristianos, nuestro ministerio es vivir la vida cristiana en cualquier lugar. Lo más importante es nuestra relación con la gente. Recuerde la regla de oro: "Trata a los demás como te gustaría que te hicieran a ti." (Lucas 6:31) 

Tenemos que luchar por la excelencia y ser como nuestro Señor. Inspirémonos en las Escrituras siguientes: 
⦁ Isaías 12:5 "Canten salmos al SEÑOR, porque ha hecho maravillas; que esto se dé a conocer en toda la tierra." 
⦁ Colosenses 3:17 "Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él" 
⦁ Colosenses 3:23 "Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo" 
⦁ Eclesiastés 9:10 "Y todo lo que te venga a la mano, hazlo con todo empeño…" 
⦁ Lucas 16:10 "El que es honrado en lo poco, también lo será en lo mucho; y el que no es íntegro en lo poco, tampoco lo será en lo mucho" 
⦁ Proverbios 11:1 "El SEÑOR aborrece las balanzas adulteradas, pero aprueba las pesas exactas" 
⦁ 1 Juan 2:5..6 "En cambio, el amor de Dios se manifiesta plenamente en la vida del que obedece su palabra. De este modo sabemos que estamos unidos a él: el que afirma que permanece en él, debe vivir como él vivió" 
⦁ Efesios 6:5..9 "Esclavos, obedezcan a sus amos terrenales con respeto y temor, y con integridad de corazón, como a Cristo. No lo hagan sólo cuando los estén mirando, como los que quieren ganarse el favor humano, sino como esclavos de Cristo, haciendo de todo corazón la voluntad de Dios. 7 Sirvan de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres, sabiendo que el Señor recompensará a cada uno por el bien que haya hecho, sea esclavo o sea libre. Y ustedes, amos, correspondan a esta actitud de sus esclavos, dejando de amenazarlos. Recuerden que tanto ellos como ustedes tienen un mismo Amo en el cielo, y que con él no hay favoritismos”
⦁ Romanos 12:10..11 "Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente. 11 Nunca dejen de ser diligentes; antes bien, sirvan al Señor con el fervor que da el Espíritu"

Impuestos Un Menú Mundial

El pago de impuestos nunca ha sido popular. No son una donación o una contribución voluntaria. Pero no pagar o pagar menos de lo que se supone es una manera segura de conseguir la atención del gobierno, aparte de que usted mismo se da el titulo de ladrón.

El diálogo en Lucas 20 acerca de los impuestos es tan importante que se registró en los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas. Es interesante también que esta era la pregunta del hombre a Jesús.

Los creyentes de todas las épocas han luchado con este problema. Los Judíos de la época de Jesús se preguntó si tenían que pagar impuestos a un gobierno romano pagano. Algunos hasta alegan que no pagan porque no son ciudadanos terrenales, ya que la Biblia les confiere que su ciudadanía esta en los cielos. Celestiales o no los ciudadanos tienen que pagar los impuestos terrestres. 

Los ciudadanos celestiales tienen responsabilidades terrenales, vers. 21..22 "...Maestro, sabemos que dices y enseñas rectamente, y que no haces acepción de persona, sino que enseñas el camino de Dios con verdad.¿Nos es lícito dar tributo a César, o no? 

Los Judíos tenían más de irritación con el gobierno romano para estimular el pensamiento de independencia. Muchos pensaron que Jesús había venido a establecer el Reino prometido y echar fuera todo dominio extranjero. Que estaban esperando una especie de "declaración de independencia" de Roma. No es sorprendente, pues, que a Jesús le pidan su opinión de los impuestos.

El pago de impuestos es un reconocimiento práctico del derecho del gobierno para gobernar sobre nosotros y de nuestra sumisión a su autoridad.

En concreto, se le preguntó a Jesús si o no, el judío debe pagar impuestos al César.

Como Pablo nos recuerda que a pesar de que no somos de este mundo, debido a que estamos en el mundo, tenemos ciertas responsabilidades, funciones y obligaciones que necesitamos obligados a cumplir. Cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de la autoridad ordenada por Dios.

Jesús les dijo:"Muéstrame un denario." La imagen en esta moneda habría sido de Tiberio, el emperador reinante, aunque todos los emperadores fueron llamados César. A un lado de la moneda sería la inscripción,"Tiberio César, hijo del divino Augusto, Augusto." En el reverso sería la inscripción "el sumo sacerdote de la nación romana." La acuñación de monedas es un signo de poder. Cada vez que alguien conquistó una nación, la primera cosa que hizo fue emitir una nueva moneda. Era una garantía de la autoridad gubernamental. Dondequiera que se utilizó la moneda, el poder del gobierno tenía dominio. Debido a que una moneda tenía la cabeza del rey en él, se celebró, en cierto sentido, a ser propiedad del rey y para ser su propiedad personal. Al utilizar el dinero de César, estos judíos estaban reconociendo su poder político en Palestina. Incluso tenía el nombre de César en él.

Jesús podría haber callado allí mismo, pero no lo hizo. Luego pasó a preguntar que imagen estaba en la moneda. Ellos respondieron: "Del César." Entonces Jesús respondió dando un dicho proverbial que se ha convertido famoso en el mundo: "Dad al César lo que es del César, ya Dios lo que es de Dios." Con su sabiduría única Jesús no establece normas en blanco y negro. Es por eso que su enseñanza es atemporal y nunca pasa de moda.

Es deshonesto aceptar los beneficios del Estado y luego optar por no pagar los impuestos correctamente. Los creyentes han de ser sumisos a la autoridad gubernamental y obedecerla. Debemos ser significativamente respetuosos de la ley, no engañar en nuestros impuestos, mostrar respeto a los funcionarios públicos, participar en las elecciones y orar por los que nos gobiernan. Hemos de dar al César lo que es del César.

Dios nos ha mandado pagar impuestos. Romanos 13:5..7, " Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra" 

A nadie le gusta los impuestos. A los pobres no les gusta pagar impuestos e igualmente los ricos. A los ricos no les gusta pagar impuestos, porque cuanto más tienen más impuestos que tienen que pagar. Todo el mundo es negativo a los impuestos.

Debido a que nos molesta pagar impuestos, estamos tentados a pecar para evitar el pago de ellos. Hay un montón de maneras ilegales para evitar el pago de impuestos. He conocido personas que se han metido en serios problemas por evadir impuestos. Vivimos en una sociedad que no le gusta pagar impuestos y hace todo lo posible para evitarlos, tanto legal como ilegalmente. Un cristiano no tiene esa opción. Estamos ordenados a pagar nuestros impuestos. La Palabra de Dios es explícita. Se nos manda a pagar nuestros impuestos.

Cuando el gobierno ofrece deducciones, es un medio por el cual podemos evitar el pago de ciertos impuestos, debemos ser buenos administradores de todo lo que tenemos y tomar ventaja de eso.

Mucho daño ha sido hecho por las personas que han tratado de dividir la vida en dos partes: la parte sagrada espiritual en la que Dios realmente se preocupa y la parte secular mundanas sobre el que Dios no le importa tanto. Por ejemplo, que respondería como creyente si le dan a elegir una carrera ya sea como político o pastor. La mayoría sin ninguna duda diría, "ser un pastor." Pero, ¿por qué dicen eso? Porque piensan que ser un pastor es un llamado santo mas que ser político. Están equivocados.

Martin Luther enseñó con razón que cada vocación en la vida puede prestar servicio a Dios. Dijo que no hay mayor o menor que llama, pero todos los llamados son iguales a los ojos de Dios.

Como creyentes, debemos pagar nuestros impuestos de buen grado, pues sabemos que no es la naturaleza del gobierno que estamos respaldando, sino la voluntad de Dios. Dado que la voluntad de Dios es que le damos al César, entonces la actividad se convierte en algo más que un deber obligatorio, es un acto de obediencia, adoración y alabanza a Dios. Los impuestos son también una bendición, ya que son recordatorio de la bondad de Dios.

Es triste ver al miserable humano, compinche de Satanás, haciendo triquiñuelas para pagar no correctamente los impuestos, se vuelve mentiroso, embustero, tramposo, falaz, defraudador, ladrón, timador y a saber cuentos títulos mas.  Pero más triste es verlos orar cínicamente.

Estamos a pagar impuestos porque Dios nos manda. Y los impuestos son una bendición que nos recuerdan que tenemos algo para ser empadronados. Nos recuerdan que Dios no sólo ha suministrado nuestras necesidades.

Así que cuando le toque pagar los impuestos, hágalo como Hijo De Dios, tome un momento y de gracias a Dios porque tiene algo que Él, le ha dado para que pueda ser gravado impositivamente. 

Cuídate De Una Apariencia De Piedad

"Ahora bien, ten en cuenta que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. La gente estará llena de egoísmo y avaricia; serán jactanciosos, arrogantes, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, insensibles, implacables, calumniadores, libertinos, despiadados, enemigos de todo lo bueno, traicioneros, impetuosos, vanidosos y más amigos del placer que de Dios. 5 Aparentarán ser piadosos, pero su conducta desmentirá el poder de la piedad. ¡Con esa gente ni te metas! Así son los que van de casa en casa cautivando a mujeres débiles cargadas de pecados, que se dejan llevar de toda clase de pasiones. Ellas siempre están aprendiendo, pero nunca logran conocer la verdad. Del mismo modo que Janes y Jambres se opusieron a Moisés, también esa gente se opone a la verdad. Son personas de mente depravada, reprobadas en la fe. Pero no llegarán muy lejos, porque todo el mundo se dará cuenta de su insensatez, como pasó con aquellos dos" 2 Timoteo 3:1..9.

Estos versos revelan claramente que quienes viven vidas indisciplinadas y que acostumbran "hacer lo que les da la gana" estableciendo sus propias normas de vida, en ellos la piedad es mera apariencia, que no tiene ninguna relación con la realidad.

La piedad, sin embargo, tiene que ver con la forma en que vivimos. Afecta y cambia nuestras vidas. La palabra piedad, implica que tiene que ver con la santidad a vivir como manda Dios. Sin embargo, vemos en las escrituras citadas, que las personas caen en el hábito de vivir vidas impías y al mismo tiempo mantienen la "apariencia de piedad".

Esa apariencia de piedad, no altera la forma en que viven, ellos se permiten hacer lo que quieren hacer para establecer sus propias normas y proclaman que es aceptable a Dios y por lo tanto es piadoso lo que creen y hacen. Este es el gran engaño de la religión en la actualidad. Permite normas que Dios desaprueba, sin embargo, trata de convencernos de que es, de hecho, aceptable.

Hay tres cosas que quiero reflexionemos en este estudio: 1. Teniendo apariencia de piedad. 2. La negación del poder de la piedad. Y 3. a éstos evita.

1. Teniendo apariencia de piedad:
La apariencia es un conjunto de características que parece poseer una persona o cosa pero que en realidad no tiene.

La piedad es un estilo de vida que glorifica a Dios. Es lo que permite que el Espíritu Santo establezca normas de Dios en nuestra vida. La piedad establece el patrón para nosotros dictado por Dios de lo que es aceptable y lo que no es aceptable. Si nuestro sistema de creencias no cambia nuestras vidas y nos lleve a una relación más directa y estrecha con Jesucristo, entonces tenemos que cuestionar seriamente su autenticidad. No importa si la apariencia de piedad proviene de un profeta o un papa, un pastor o un sistema de iglesia religioso, si no se alinea con las enseñanzas de la Escritura, se aparta de Él.

Trágicamente, muchos de nuestros sistemas religiosos hoy en día, demuestran una "apariencia de piedad". Sin embargo, muchos de ellos comenzaron en los fuegos de avivamiento del Espíritu Santo. Con el tiempo, las normas se han deteriorado y la convicción entre bien y mal se ha convertido en conveniencia, hoy vemos en muchas iglesias que lo bueno es malo y lo malo es bueno; que Dios es un Dios de amor que todo perdona, así que sigamos fingiendo, etc.

Esta "apariencia de piedad" es una mentira. Se trata de una falsa doctrina. Jueces 21:25.

Una de las mayores tragedias en la vida de cualquier cristiano podría ser el ir a la iglesia fielmente toda su vida y nunca caminar con Jesús. Ellos un día, cuando estén de pie delante de Dios, les dirán: "Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!" Lea Mateo 7: 21..23

Eso es exactamente lo que la "apariencia de piedad" hace a la gente. Es un engaño que les permite establecer estándares más bajos para sus vidas que aquellos aceptables por Dios. Permite a las personas justificar su carácter, hacen excusas para sus estilos de vida egoístas, viven en pecado y tratan de corromper a los buenos creyentes. Irónicamente, creen que tienen la autoridad de hablar en nombre de Dios. Ellos creen que saben más que la verdad de Jesucristo. Son amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios. 2 Timoteo 3:2..4. Todos esos rasgos corruptos en lugar de hacernos más semejantes a Dios nos separan mas de Él.

2. La negación del poder de la piedad
Una cosa que revela "una falsa piedad," es la falta de verdadero poder espiritual que se demuestra. No hay poder para cambiar la vida, las costumbres, las cosas culturales, se le niega el verdadero poder al Evangelio. Negar el poder es "contradecir, es decir, repudiar, rechazar, renunciar". Cuando vivimos una vida santa tenemos un poder y una autoridad en nuestra vida para "hacer lo que es recto a los ojos del Señor" es decir, obedeciendo su voz. (Éxodo 15:16; Deuteronomio 28:1..14)

Tener "poder" es no tener que depender de la "apariencia de piedad", porque tenemos el poder a través de un estilo de vida bíblico apartado para Dios. La palabra "poder" aquí es "dunamis", que significa "capacidad natural, energía inherente; la capacidad para llevar a cabo cualquier cosa; no sólo poder capaz de acción, es el poder en la acción. Este "dunamis" es el mismo poder de Hechos 1:8 y tiene que ver con la llenura del Espíritu Santo de Dios en nuestras vidas.

¿Pero qué es lo que vemos una y otra vez, hoy, en nombre de la cristiandad? Palabras, palabras y palabras. Palabras humanas que están produciendo en el Reino de Dios una débil e impotente generación de creyentes cristianos, pasivos que viven en la esclavitud del mundo de las cosas, al mismo tiempo son arrogantes con Él. Su defensa al encararlos es: No es mi culpa, es de mis padres; el diablo; la iglesia no apoya; nací de esa manera; etc. El resultado es siempre "impotencia" Tenemos que preguntarnos seriamente a nosotros mismos: "¿Hay cierto poder espiritual en mi vida" y si no, entonces ¿Qué vamos a hacer al respecto?

¿Vino Jesús a este mundo para pagar el sacrificio supremo y el precio de la redención para la humanidad, simplemente para que pueda ser demostrada en una "apariencia de piedad" impotente? Por supuesto que no. Hay mucho más que eso. Él vino a vivir dentro de nosotros. Él vino a tomar el poder.

Pero la "Apariencia de piedad" permite un estilo de vida que cae por debajo de la norma aceptada por el sacrificio de la cruz. Es un engaño.
3. A éstos evita
La Biblia da sus instrucciones: La vida de aquellos que tienen una "apariencia de piedad" no tienen un estilo de vida a Dios y se nos manda "alejarnos" de ellos. No permitir que influyan en nosotros, porque lo harán si no tenemos cuidado. Es por eso que la determinación de nuestras amistades es importante. Hay una cosa que se llama "poder de influencia" que nos afecta ya sea positiva o negativamente. Llegamos a ser como el entorno en el que vivimos y la gente con la que nos mezclamos.

Si usted quiere levantar sus estándares de vida, camine con aquellos que están dando un ejemplo superior. Ello le inspirará para elevarse por encima de sí mismo. De la misma manera si permite que las personas negativas influyan en usted, lo llevaran a un nivel más bajo. Por lo tanto, usted tiene que preguntarse muy seriamente: ¿Quiero vivir mi vida con "apariencia de piedad" o con la verdadera piedad? Si desea lo segundo, entonces usted tiene que asociarse con los que establece dicha norma. La Biblia nos dice claramente "alejarse" de los otros, porque si no lo hacemos, nos van a causar a ser como ellos y eso, mi amigo, es el engaño.

A medida que nos acercamos al regreso del Señor Jesucristo, vamos a ver la brecha entre los justos y los que tienen "apariencia de piedad" llegar más lejos y más separados. La vida de piedad bíblica será rechazada cada vez más como "los hombres y los impostores malvados en peor, engañando y siendo engañados" 2 Timoteo 3:13.


Si usted reconoce que está permitiendo que quines tienen "apariencia de piedad" influyan negativamente en su vida, entonces la Biblia le indica: "a éstos evita" Es algo que tienes que hacer. No es la voluntad de Dios que puedas ser arrastrado por otras personas que no cuentan con los estándares piadosos correctos. Reconoce lo que está sucediendo y toma decisiones que te lleven más cerca de Jesús. Amén.

La Ética Al Trabajo Como Realización Vocacional

Siempre oigo a mi esposa Silvia decir: “Doy gracias a Dios, porque me pagan por hacer lo que me gusta hacer”

Pero por experiencia propia y por los comentarios de mi familia, ahora todos ya laborando, me doy cuenta de la miseria ética en que caen muchas personas, aun cristianas, en sus lugares de trabajo, donde pareciera que dejan a Jesús en las salas de espera de sus trabajos, para poder caminar entre sus compañero/as con los diablos que puedan, destilando maldad, mentira, hipocresía, serruchando pisos para que otros se caigan, cortando canillas para hacer enanos y así aparentar que son mas altos, porque no pueden crecer por sus propios meritos.

Pero el caso se vuelve más delicado para cuando trabajamos directamente con otras personas, para incorporarlas al seno de la sociedad, llámense estas trabajadores sociales, médicos, terapistas, psicólogos, pastores, etc.

¿Quién inventó el trabajo? ¿Es acaso el invento de una sociedad capitalista obsesionada por la acumulación de riqueza? ¿Acaso es una maldición que vino a la humanidad por la Caída del hombre?... La Biblia tiene respuestas sobre este asunto y necesitamos conocerlas. Algunos desprecian el trabajo al punto de decir: "Mira si el trabajo no es algo terrible que hasta tienen que pagarte para que lo hagas". Otros, por su parte, idolatran el trabajo hasta el punto de sacrificarlo todo por él. Por eso, como cristianos, es importante entender cómo quiere Dios que pensemos y actuemos respecto al trabajo.

Por "vocación" entendemos en este lugar el amor a la propia tarea, a la propia forma de contribuir personalmente a un proyecto común de la institución a la que trabajamos. Es decir, una verdadera predilección, estima, entrega, pasión por la labor personal, dentro de una organización, de un equipo, de un proyecto.

En mi opinión, la ética pasa por una transfiguración, de comprender y vivir el trabajo humano en una organización social. A futuro, la propia misión en un equipo no podrá limitarse a alcanzar niveles éticos como el compromiso, responsabilidad y la identificación con la meta y el grupo. Ya no basta con esto. El porvenir exige ir aún más allá en el camino de la ética.

Todas y cada una de las personas de una organización han de desarrollar su colaboración a ella como una vocación profunda, una pasión por el propio quehacer y el propio ser, con relación al fin común institucional. Proponemos, en definitiva, la conversión del trabajo en una aventura vocacional, creativa, lúdica, mezcla de esfuerzo y de gozo, realizadora. Realizadora de un perfecto amor.

Trabajar y disfrutar, en la organización, debe comenzar a entreverarse, en orden a la realización auténtica de la persona.

Trabajar ha de entenderse como una búsqueda de sentido, una profundización en el significado personal de la vida. Esto, porque el propio trabajo y el propio sentido no son dos dimensiones separadas del ser humano.

Trabajar ha de convertirse en un esfuerzo por realizarse uno mismo, por encontrar aquel camino que conduce a la singular plenitud. Mas ello articulándolo con la misión común de un grupo más amplio de personas, que colaboran ayudándose unos a otros, a la mutua realización y desarrollo.

Muchas personas creen que el trabajo llegó a la humanidad como una maldición por haber caído en pecado. Esta idea se deriva de una mala interpretación de Génesis 3:17..19. Las palabras "con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra" no significan que antes de la caída no había trabajo, sino más bien, que esta actividad instituida por Dios se tornaría complicada y dificultosa por estar la tierra bajo la maldición del pecado. La Biblia también nos aclara que Dios puso a Adán, Su imagen, en el huerto del Edén para que trabajara (Génesis 2:15) Adán no estaba en un centro vacacional en el Edén, estaba trabajando. Como vemos, el trabajo ya existía aun antes de la caída. ¿Vamos entendiendo?

En 2 Tesalonicenses 3:6..12 el apóstol exhorta a los holgazanes y plantea el deber de trabajar. El problema era que algunos de la congregación vivían desordenadamente. Teniendo la capacidad física y mental para hacerlo, no estaban trabajando (v.11) Pablo dice que la solución es que "trabajando sosegadamente, coman su propio pan". Y de allí surge la famosa frase tan mencionada: "Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma". El trabajo es un deber, es una obligación.

El trabajo no es una opción para aquellos que tenemos las facultades físicas y mentales para realizarlo. No estemos buscando maneras para no trabajar. Si tiendes a la pereza y a la vida fácil, debes recordar que el trabajo es una obligación. Dios nos quiere activos, diligentes y productivos.

Al aducir la vocación como clave de futuro vital para el trabajo, no proponemos, en efecto, sino el que se mantenga con el propio trabajo una relación distinta a la puramente interesada, utilitaria o instrumental.

Reclamamos un ánimo generoso, de amor al sentido de lo realizado, de realización personal en la tarea, una forma de trabajar que ciertamente transcienda la identificación de lo que se hace laboralmente como un mero medio para alcanzar lo necesario a la subsistencia. El trabajo es también algo espiritual.

Cuando pensamos en el trabajo, pensamos en cómo éste suple nuestras necesidades materiales ya sean personales o de otros, pero nunca pensamos que el trabajo sea algo espiritual. Es decir, algo que tenga que ver con la gloria de Dios, que sea un acto de adoración. En Colosenses 3:22..24, el Señor nos dice a los que trabajamos que debemos hacerlo para agradarle y no para agradar a los hombres (v.22) Que debemos trabajar como para el Señor y no sólo para los hombres (v.23) y que cuando trabajamos estamos sirviendo a Cristo

¿Las nuevas formas laborales permitirán lo vocacional? Frente a esta incertidumbre, contestamos que es la única alternativa de auténtico progreso. Pues, sólo un contexto que permite la realización personal, vía vocación, satisface al cabo las expectativas humanas actuales.

La vocación personal constituye una clave, decisiva y ambiciosa, para la ética en el futuro. La vocación ofrece un eje común sobre el articular la vida de las personas, en el seno de las organizaciones. Ha de orientar la planificación, la organización, la motivación y el resto de las funciones estratégicas y éticas de toda organización.

Por vocación entendemos la llamada personal, única y responsable, a contribuir de un modo diferente, creativo, generoso y enriquecedor, hecha a un sujeto concreto, por parte de determinada organización. Esta llamada implica el desarrollo y la realización de un sentido propio en comunidad, por parte de todas y cada una de las personas comprometidas, en una determinada organización profesional.

La importancia ética de la vocación personal resulta siempre clave para la propia felicidad, tanto en su sentido personal como social o comunitario. A partir del principio de la vocación, cabe "transformar" toda la vida y dinámica de una organización, transfigurarla, transcenderla, convirtiéndola en un verdadero ámbito ético.

¿Te das cuenta que esta perspectiva puede revolucionar tu vida laboral? Esta perspectiva te dice que no trabajes por la quincena, sino para honrar a Dios. Que no trabajes para tener contento al jefe, sino para agradar a Dios. Que cuando haces un trabajo para la institución donde laboras estás trabajando para Cristo. No importa cual sea tu ocupación (lícita, por supuesto), si cambias tuberías o reparas computadoras, si cambias pañales o vendes artículos, si enseñas a niños o recoges basura, si diriges al personal de una empresa o lavas y planchas, cuando trabajas puedes glorificar a Dios con lo que haces. Más allá del salario, de lo popular de tu trabajo, de lo monótono y cansado que pueda ser, recuerda: Eres siervo de Cristo. Estás adorando a Dios al trabajar.

Si tienes una mala actitud hacia el trabajo, recuerda que Dios te lo ha dado como una bendición. Si te ves tentado por la pereza, recuerda que Dios nos dice que el trabajo es una obligación. Si crees que a tu ocupación le falta dignidad, recuerda que con tu trabajo adoras a Dios. ¿Qué actitud tendrás mañana? Puedes despertar agradecido a Dios por la bendición de trabajar, con el gozo de cumplir tu deber delante de Dios y con la alegría de ir más allá del salario y el cansancio, sirviendo al único que merece toda tu adoración.


"EL SEÑOR ENVIARÁ SU BENDICIÓN... SOBRE TODO AQUELLO EN QUE PONGAS TU MANO..." (Deuteronomio 28:8)

¡Hey Hermano!... En Vida, En Vida

Daniel 2:21 "Él cambia los tiempos y las épocas..." Si bien es cierto que debemos recordar que Jehová es el Señor del Tiempo, que su horario no depende ni de los sucesos mundiales ni de los planes de los hombres y que a fin de que se cumpla su voluntad, él puede controlar qué ocurrirá y cuándo. También es cierto que debemos de recordar que la vida, en este caso nuestra vida, se limita a un tiempo. ¿Qué hacemos por agradar o recompensar a otros en ese tiempo?

Cuántas veces esperamos para hacer lo que nuestro corazón nos dicta, la intuición nos señala y la imaginación nos hace casi realidad, sin embargo de pronto aparece algún freno que nos dice no, mejor después... y ese después nunca llega; o más propiamente nunca le permitimos que llegue.

Se nos olvida que la vida no la tenemos comprada y que nos puede sobrevenir la muerte en cualquier momento y nos impediría haber hecho lo que pensamos.

No engrosemos las filas de los tibios, a esos dice la Biblia que el Señor los vomita, o en el mejor el de los indecisos, porque nos estaremos impidiendo hacer más suave la carga de la vida de resentimientos y culpas.

Así pues, en la vida debemos realizar muchas cosas con las que seguramente haríamos muy felices a otros y desde luego a nosotros mismos.

Inspirémonos hoy en este tema a través de motivarnos a hacer las acciones de expresión que nos hemos impedido hasta ahora y nos dispongamos a dar los pasos necesarios.

¿Cuántas veces te has quedado con la sensación de que algo te falta cuando se va un ser querido?

¿Porqué no hallamos la paz, si sabemos que está con Dios y en mejores manos no puede estar?

Por los resentimientos hacia otros o con nosotros mismos. Que no nos dejan vivir en paz. Es tan dolorosa su pérdida que se queda la sensación de que se pudo hacer algo más por ellos mientras vivieron.

Y es mucho más doloroso cuando realmente pudiste haberlo hecho, cuando tenías los medios y no lo hiciste.

Leí un testimonio que decía así: “Me sucedió con mi abuelita. Estaba lejos en su silla de ruedas y yo sin dinero para poder ir a verla seguido. Desee traerla para mi casa, pero vivíamos en un cuarto tan pequeño que no podía estar tan cuidada como lo estaba allá. Estaba en el mejor lugar donde podía estar, cerca de una nieta, en su casa donde vivía un hijo y su nuera, junto con otras dos nietas. En ése tiempo, yo estaba enferma con una depresión tremenda, que no me permitía casi moverme. Y las únicas personas cercanas que pudieron ayudarme, fueron la hermana de mi abuelita y su familia.

En ése tiempo, mi tía ya era una persona mayor que difícilmente podía subir caminando el cerro donde yo vivía, pero que sin embargo, cuando se trató de ir a regañarme consiguió quien la llevara en carro, pero lo consiguió. Su hija, dueña del terreno en que yo vivía, radica en Estados Unidos, no me permitió armar un cuarto en donde yo pudiera traerme a mi abuelita, aún siendo una tía que la había ayudado mucho. Su otro hijo, la corrió de la casa de mi tía, aún cuando él le robaba dinero cada vez que podía.

En ése tiempo, estaba yo tan enferma que difícilmente coordinaba mis pensamientos. Mi tía pudo facilitarme dinero para ir con mi mamá (así la llamé siempre porque ella mi crió desde bebé) y no se le ocurrió hacerlo. No la culpo, simplemente pienso que no tenía la sensibilidad suficiente para darse cuenta que una madre necesita a sus hijos cerca cuando está hospitalizada. Aún siendo madre, no supo ver que lo necesitaba.

No siempre las personas mayores son las más sabias. Mi tía teniendo más de 80 años no supo ver que necesitaba ver a mi mamá que se estaba muriendo en un hospital. No tuvo la sensibilidad suficiente para facilitarme el dinero necesario para ir a verla. Ni siquiera me lo ofreció para ir al entierro”

Lucas 12:32..34 “No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”

Hay cosas que no necesitan pedirse. Se ofrecen sobre todo cuando la persona que lo necesita, está tan agobiada, como aquella mujer lo estaba en ése momento. Sus propios hijos que estando en Estados Unidos, teniendo los medios suficientes para viajar a verla en el hospital, no lo hicieron.

Es increíble cómo se hace todo lo que se pueda para olvidarnos del prójimo, como cuando realmente se necesita a las personas, no se mueve un dedo por ellas.

Todos cometemos un grave error, el de esperar que el otro dé el primer paso. Si aún tienes a tus padres, si tienes a tus hijos lejos o a algún ser querido y esperas que sea él quien dé el primer paso, piénsalo. Puede que no vuelvas a verlo nunca. Y te quedes con la sensación de que algo te falta. Da tu, el primer paso.

Y si tienes algo contra aquel, el perdón es el único medio con que se cura ésa ausencia, ése vacío. El perdón llega después del arrepentimiento. En vida, hermano. En vida.

En vida, hermano. En vida, es un poema de Ana María Rabatté (*), que comparto:

Si quieres hacer feliz
a alguien que quieras mucho…
díselo hoy, sé muy bueno
en vida, hermano, en vida…

No esperes a que se mueran
si deseas dar una flor
mándalas hoy con amor
en vida, hermano, en vida…

Si deseas decir “te quiero”
a la gente de tu casa
al amigo cerca o lejos
en vida, hermano, en vida…

No esperes a que se muera
la gente para quererla
y hacerle sentir tu afecto
en vida, hermano, en vida…

Tú serás muy venturoso
si aprendes a hacer felices,
a todos los que conozcas
en vida, hermano, en vida…

Nunca visites panteones,
ni llenes tumbas de flores,
llena de amor corazones,
en vida, hermano, en vida…

Si después de leer este estudio te has motivado a hacer algo por alguien conocido o pariente hazlo hoy... Tal vez mañana puede ser muy tarde... ¡En vida, hermano. En vida!!!


(*)Uno de los poemas más conocidos de Ana María Rabatté oriunda de Tamaulipas y fallecida en febrero de 2010 en su ciudad natal, quien con sus poemas invitó a expresar el amor hoy y no esperar a la muerte, es el poema titulado “En vida, hermano, en vida”. Tras su fallecimiento, su secretaria Martha Martínez quien fuera su secretaria por casi 11 años dijo: “No se casó, tampoco tuvo hijos, pero ayudó a muchos y nos seguirá ayudando con sus libros y pensamientos”.

Cristianos Dueños De Negocios Deben Practicar La Generosidad Hacia Sus Empleados

Nuestras empresas cristianas mayoritariamente, tienen que cambiar, empezando por cómo los directores ejecutivos y dueños de negocios tratan a sus empleados.

Está claro que los que están en la parte superior de la cadena de gestión se han beneficiado enormemente de los aumentos de la productividad y la innovación tecnológica de los últimos años.

Por el contrario, parece que los empleados comunes y corrientes no están cosechando los beneficios de su propio trabajo duro.
En resumen, hay algunas empresas cristianas que exprimen hasta la última gota de trabajo que pueda de los empleados, mientras le pagan lo menos posible y se niegan a contratar nuevos empleados necesarios, recargándoles el trabajo con igual salario. Están protegiendo e incluso inflando los grandes márgenes de beneficio a costa de los trabajadores promedio.

Hoy en día, muchas de las empresas cristianas muestran un verdadero problema en nuestras sociedades, con respecto a cómo se ven los empleados, tratados y valorados. Las tendencias de los negocios impulsan la idea de que el negocio es conducido por las leyes supremas fundamentales de la oferta, la demanda y la maximización del beneficio.

Pero, ¿hay realmente alguna ley económica o moral en el lugar que obliga a los de arriba para tomar todo el crédito y las recompensas para la productividad, la innovación y el trabajo duro sólo porque pueden hacerlo?

No me malinterpreten, no es esta una posición política ideológica, es tan solo el tratar de hacer un acercamiento cristiano. Las leyes de la oferta y la demanda son reales. Pero no son leyes absolutas, ni son leyes morales. La ley de la oferta y la demanda es sólo un factor en un modelo de toma de decisiones empresariales de múltiples factores.

Los dueños de negocios cristianos y directores generales tienen la oportunidad de ayudar a marcar el comienzo de una nueva era de negocios en las sociedades de nuestros países.

Obviamente, creo que al menos parte de la solución a estos problemas comienza con lo que está en nuestro corazón. Dios se preocupa profundamente de la forma en que tratamos a los que están a nuestro cuidado. Eso significa que también debemos cuidar profundamente este tema.

Los dueños de negocios, gerentes de empresas y los inversionistas deben considerar los empleados como el maravilloso activo que son. Los empleados no deben ser tratados como una partida de gastos que se reducen al mínimo.

Los empleados son seres humanos con familias, esperanzas, sueños, talentos, habilidades e ideas. Cuando tienen buenas oportunidades enfrente de ellos y se les muestra aprecio, apoyo, estímulo y recompensa por el trabajo duro, van a prosperar. Cuando se desarrollen, van a realizar su mejor esfuerzo en el trabajo, haciendo que la empresa que los emplea prospere.

Los que vivimos en un país donde la mayoría de las personas son o bien desempleados, subempleados o descontentos con su trabajo, pero trabajando duro, en su mayoría no contamos con las consideraciones de la parte patronal y eso por no decir en absoluto.

Hay empresas seculares por ahí que parecen haber encontrado una mejor manera. Ellos practican la generosidad, el pago de los empleados más de lo que es dictado por la llamada "ley" de la oferta y la demanda. De alguna manera, han conseguido crear un negocio increíblemente rentable y de rápido crecimiento (e incluso libre de deudas) a pesar de toda su generosidad.

Afortunadamente, muchos hombres de negocios cristianos también son conscientes de que el negocio se trata de algo mucho más que la simple generación de ganancias. Pero todavía tenemos mucho trabajo que hacer.

Para un empresario cristiano, ¿ la supervivencia en el mundo de los negocios modernos significa ignorar las enseñanzas de Jesús sobre la conducta personal?

Algunos dirían que sí. Ellos argumentan que una economía capitalista se basa en la codicia y la exaltación propia, por lo que nadie puede hacer negocios de acuerdo con la enseñanza de Jesús sobre la compasión.

Por otro lado, algunos creen que Dios no se ocupa de las cosas seculares como la vida empresarial, por lo que un hombre de negocios que simplemente dona a la iglesia obedece todo lo que Dios ha pedido de él. Dicen que Dios sólo se preocupa por lo que un hombre piensa en su corazón, no de la forma en que vive en el mundo. Es decir, Él no se preocupa siempre y cuando el hombre se mantiene dentro de unos principios generales en ser amable con la gente.

Pero la verdad es que un cristiano puede y debe ejercer su actividad de acuerdo con la Biblia. Cualquier conflicto entre las prácticas comerciales y los principios bíblicos no está dentro de la naturaleza de la propia empresa; está dentro de los empresarios individuales.

Cuando Pablo apela a los cristianos romanos a entregarse "como un sacrificio vivo" y que "sean transformados mediante la renovación de su mente", quería decir que toda su vida, no sólo sus hábitos dominicales, deben estar en sumisión al Señor (Romanos 12:1..2) El Señor creó el mundo y nuestro trabajo para su gloria. Él nos llama a honrarlo en cada parte de nuestras vidas, no sólo tienes que seleccionar partes bíblicas que te convengan.
Lo que no se puede perder en una visión cristiana, es que el cristianismo es una perspectiva de toda la vida; es una forma de vivir y de ver el mundo. Ninguna parte de la vida se excluye como si el Señor no está interesado en ella.

La tierra es del Señor y su plenitud, el mundo y los que en él habitan, porque él la fundó sobre los mares y la afirmó sobre los ríos. (Salmo 24:1..2)

Esto no se refiere a la naturaleza por sí sola. La industria y las computadoras no anulan a esta verdad. Todo se mantiene en posesión del Creador, aun lo que comúnmente llamamos "hecho por el hombre." Y cada profesión o trabajo es de interés para el Señor.

Ser un hombre de negocios cristiano significa trabajar en honor del Señor. Esto no quiere decir que tiene una pintura de la idea de un artista del Renacimiento de Jesús en la oficina. Esto no quiere decir que tenga una Biblia sobre la mesa. Significa trabajar desde una perspectiva cristiana, dando testimonio del Señor a través de la integridad, la sabiduría, el amor y la humildad. Ese es el sello distintivo de un cristiano en el negocio, ya sea un empleado o un director general. Su obra, incluso en una gran corporación, aparentemente sin corazón, está destinada a ser para la gloria de Dios.

La Biblia nos enseña cómo vivir una vida que honra a Dios y los negocios es parte importante de la vida. El Señor que creó la tierra y toda la humanidad no nos llama a vivir vidas pedaseadas, manteniendo nuestra fe limitada a Domingo y vivir de manera diferente durante la semana. Él llama a un uso integrado basado ​​en Su Palabra. Lo que se enseña desde el púlpito debe tener una aplicación para nuestro trabajo en la oficina y en casa.

¿Estamos haciendo todo lo posible para ayudar a nuestros empleados a realizar sus sueños, lograr el equilibrio entre la vida laboral y proporcionar una vida cómoda para sus familias? Es natural que los tomadores de decisiones para luchar, los arañazos peleando precios y la garra para lograr mas clientes, es el de la cabeza. Es menos natural a hacer lo mismo por los empleados. Pero puede hacerse. Sólo tenemos que hacer el esfuerzo.

Dios da a algunos de nosotros la autoridad e influencia para afectar a otros que son mucho más. Él se preocupa mucho acerca de cómo usamos esa autoridad e influencia.


Podemos usar esa influencia en su totalidad para fines egoístas o podemos luchar duro por lo menos entre nosotros. Al mirar hacia fuera para los intereses de los demás, podemos encontrar que en última instancia construir una mejor sociedad y un mundo mejor como resultado. ¡Un mundo por el que Jesucristo murió!